El astronauta

Ayer me puse por primera vez el vinilo rosa del último álbum de Lonely Joe. Se llama “Un toque de Lonely“ y es un disco de versiones. Se trata de un trabajo que conozco muy bien aunque hasta hace 20 horas no le había prestado atención. Es apagado y triste, poco adecuado para ser pinchado en la radio. Además, no cuenta con el favor de la crítica musical, siempre pendiente del último hype, ya sea foráneo o nacional. “Un toque de Lonely“ está concebido para ser disfrutado en soledad, en casa, sin prisas. Necesita ser paladeado. Cada acorde debe ser valorado, cada arreglo, masticado. Cuando haces eso te das cuenta de que la versión de “Somethin´ stupid“ de Lonely Joe es perfecta. El mundo se ha empeñado en que esa canción es un dúo. Si nos fijamos en la letra, vemos que sólo ha sido así porque Frank Sinatra quería hacer un dúo con su hija Nancy. Tiene más sentido concebida como un monólogo interior, algo que Lonely Joe ha comprendido a la perfección. 

También te das cuenta de que entre Los Planetas y Medina Azahara no hay una diferencia insalvable. O, por lo menos, entre “Segundo premio“ y “Necesito respirar“, las dos canciones de esos grupos a las que Lonely Joe aplica su tratamiento en “Un toque de Lonely“. De alguna manera, escuchar “Segundo premio“ me ha reconciliado por enésima vez con Los Planetas. (Con la banda de J y Florent tengo una interminable relación de amor/odio, la verdad).

Lonely Joe dice que lo suyo es Tristismo, una especie de categoría que se ha inventado para explicar su estilo, entre un Elvis otoñal y un Nick Cave despojado de su, en ocasiones, excesiva teatralidad. También explica que los acordes menores son los que dan peso a un tema, los que aseguran su permanencia en el tiempo. Esta convicción tiene mucho de ideológico, por eso el disco es apagado, lo que le impide llegar a las grandes masas, ya sean las del circuito de los superventas o las del circuito de la independencia. 

En su virtud está su penitencia. Y en su penitencia está lo que a mí más me gusta de este álbum, un vinilo rosa coronado por un precioso instrumental, con un melancólico piano en primer plano, llamado “The astronaut“. 

Quizá allá, en los confines de la galaxia, encuentre a otra persona a quien le guste “Un toque de Lonely“.


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