Vuelve el Rave Campestre

En realidad, no es cierto, no vuelve el Rave Campestre. He sacado el título de esta entrada de una crónica en la que glosaban el retorno de Keith Flint a Prodigy (o The Prodigy, como se llaman ahora). Al leer esa frase, una ocurrencia resultona, me he dado cuenta de que es verdad, todo vuelve. Y cuando digo TODO, digo TODO.

No tires un prenda porque esté pasada de moda. ¿Os acordáis de cuando Mark Knopfler llevaba la cinta para su (escaso) pelo en la cabeza? Bueno, pues el año pasado la volvieron a poner de moda los MGMT. Por cierto, era ridículo en los 80 y es (incluso más) ridículo ahora. En el FIB 2008 vivimos una sobre exposición de individuos de ambos sexos tocados con ese ridículo complemento. Sí, he escrito 3 veces la palabra "ridículo" (bueno, en realidad, cuatro). Lo he hecho porque no hay un adjetivo mejor para la cinta para el pelo: "Ridículo".

No pienses que los 90 se fueron y no volverán. Eso creímos con los 80, y mira. De hecho, en estos últimos años no es que vuelvan cosas, es que ha vuelto todo y a la vez. O sea, estamos ante el apocalipsis cristiano, como ya he apuntado en esta misma bitácora más de una vez. Estamos en el tiempo de todos los tiempos.

La otra cara de este argumentario es de índole práctico. ¿Llegaste tarde a una revolución? No te preocupes, espera pacientemente que el autobús volverá a pasar, y quizá antes de lo que te imaginas.

Por otro lado, ¿es verdad que puede volver el Rave Campestre ahora? Podría ser, porque los de mi generación estamos a menos de 6 meses de volver a hacer botellón por la cosa esa de la crisis. Y si no, al tiempo. Ya sabemos lo que viene después del botellón. Acercamos el coche al descampado y ponemos a todo trapo la música. Y de ahí a una rave sólo está la decisión de traerse los platos de casa y comportamientos análogos.

Es momento de ser un carca. Seguro que se pone de moda. Pronto ser moderno será, en realidad, estar pasado de moda, ser un carca.
Ya se sabe que después del apocalipsis vienen las paradojas.

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