1989

Llevo varias días escuchando “Journeyman“ de Eric Claton, un disco que se publicó en 1989. Yo tenía 19 años, ese verano me saqué el carné de conducir e ingresé en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. Vivía con otras tres personas, de las cuales ya sólo queda viva una. Si en algún momento de ese año me hubieran dicho a qué me iba a dedicar no me lo hubiera creído. Hay muchas claves, no obstante, en aquellos 12 meses que explican qué ha sido de mí. Ese fue el año que dirigió mi vida hacia donde está ahora. 

2009 es el vigésimo aniversario del Año Que Cambió Mi Vida.

Apenas llevamos 40 días consumidos de 2009 y no puedo aventurar si cambiará mi vida otra vez. Me gustaría que no lo hiciera, tengo muchas ganas de estabilidad, de fijar rutinas. Han sido muchos años de vaivenes, de idas y venidas, de sobresaltos, de buenas noticias que no terminaban de producirse, de mucho trabajo para obtener victorias pírricas.

Necesito costumbres inamovibles, como comer todos los lunes en el mismo sitio, con mis amigos Klitos e Ilf. Hacer más o menos lo mismo todas las semanas. No salirme del guión establecido por mí mismo. 

En 1989 mi disco favorito era “Journeyman“, de Eric Clapton. Ahora sé que ese año se publicaron álbumes mucho mejores, álbumes que hoy me gustan más que ese. El propio Clapton tiene trabajos, tanto en solitario como en compañía de otros, mucho más bonitos e importantes. Hay algo, de todas maneras, en “Journeyman“, y en el vinilo que me compré ese año, que es el mismo que está sonando ahora. Creo que es un sonido amplio, un sonido como el que solían tener las cosas, todas las cosas, cuando era un post-adolescente. Es algo que echo de menos. Siempre he dicho que la adolescencia es esa época de la vida en la que te crees que todo va a ser eterno. No busco eternidad ahora, dios me libre. Busco a la sobrina aburrida de la eternidad, la rutina.

La verdad es que yo siempre fui como quiero ser ahora. Un tío al que le mola hacer siempre lo mismo. O sea, un adicto.

Comentarios

Pink Freud ha dicho que…
¡No sabes como te entiendo!, pero me temo que tu profesión (la mía tenía el mismo defecto) no sabe de rutinas. Para algunos eso está muy bien, porque piensan que la rutina mata. Yo sé (ahora que estoy pre-jubilado) que la rutina, en realidad, dá la vida.
charly ha dicho que…
qué calladito te lo tenías. el que pasaba de modernidades, jijiji.

encima te he premiado http://carlosbarazal.com/?p=1850