Tonto útil, para servirle a usted


Hace más de dos semanas que no actualizo. Nunca había dejado pasar tanto rato sin escribir en esta humilde bitácora. Me gustaría pensar que todo este tiempo transcurrido me ha servido para pensar mejor lo que voy a escribir, para aquilatar mejor mis reflexiones, pero no ha sido así. Esta entrada la tenía más o menos bosquejada desde un día antes de la toma de posesión de Obama. Hasta ahora no he tenido el tiempo y las ganas de escribirla.

El día anterior a la toma de posesión de Obama vi una cosa en la tele que me llamó la atención. Zapando me encontré una tertulia política (sic) en uno de esos infames canalillos de la TDT. Un señor mayor hablaba sobre un rótulo que se preguntaba “¿Cuándo decepcionará Obama?“ El señor mayor argumentaba que Obama tenía inmerecida fama de ser un gran orador porque “hay gente que le escribe los discursos“. Sin embargo, el tamaño infinito esta gilipollez es lo de menos. El pobre hombre no había llegado a su oficina, al Ala Oeste de la Casa Blanca, y ya había quien daba por hecho que la iba a cagar.

Me molesta esa actitud de sospecha hacia quien dice cosas regidas por el altruismo. En nuestra sociedad cínica se les tacha de tontos útiles o de seres malvados con una agenda oculta. Parece que no soportamos la hombría de bien, es una actitud que levanta sospechas. Recuerdo que cuando vi “Bobby“ pensé que el discurso de presentación de la candidatura de Robert Kennedy para Presidente de los USA era inviable hoy día. Esas palabras teñidas por el respeto al adversario, teñidas por el voluntarismo de que todo irá a mejor, teñidas por un aliento que buscaba inspirar más que convencer. Algo de ese estilo ha habido en la trayectoria de Obama, con lo cual se ha demostrado que yo no tenía razón. Mi cinismo me cegaba.

Obama no va a salvarnos de nada, no es el Mesías. Ha heredado un marrón y no tiene garantizado el éxito ni muchísimo menos. Lo positivo, a lo que quiero aferrarme, es que esta es la mejor oportunidad en décadas de tener en la Casa Blanca a un inquilino sensato y trabajador. ¿Por qué pensar que va a ser una decepción?

Hace mucho leí un artículo de prensa de Gabriel García Márquez al que le he robado el título de esta entrada. El Nobel colombiano, antes de ser Nobel, venía a decir que es mejor ser tonto útil que listo cínico.

Yo también.

PS: Prometo que antes de 24 horas escribiré otra entrada. La tengo ya redactada en mi coco.

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