2008, el año de los postres

¿Cada cuánto tiempo es necesario acometer un cambio de actitud con respecto a tu propia vida? No creo que la respuesta a esta pregunta sea un número. En cualquier caso, tendremos que decir algo parecido a "cuando se necesite" o "cada poco tiempo". El problema es que decimos que vamos a hacer cosas y luego no las hacemos, por lo que, aunque hagamos propósitos de enmienda con cierta frecuencia, todo sigue igual.

El otro día, el domingo, en un restaurante, no pedí postre. Me apetecía tomarme un flan con nata y, aun así, no se lo ordené a la camarera. Me di cuenta, casi en ese preciso instante, que había tomado en 2008 más postres que en toda mi vida y que ese dato habría que tenerlo en cuenta. A mí no me gustan especialmente los alimentos dulces, así que es extraño que consumiera tantos a lo largo del año pasado. Creo que la explicación es más o menos sencilla. Lo dulce es fácil, parece diseñado para no pensar, incluso para dejarse ir.

Si comes muchos postres y no eres goloso, como es mi caso, algo ocurre. Entiendo que he identificado gran parte del problema. Necesitaba una tregua.

Ayer vi "El intercambio", la última película de Clint Eastwood. Me gustó mucho, para mi es una de sus mejores obras. Lo que más me seduce es el tono, sobrio pero no crudo. Hay que saber mucho para mantener ese equilibrio. Me imagino que es una cuestión a la que no escapa ningún elemento, todo tiene que ser sólido. La historia, la música, la foto, las interpretaciones,... todo. La protagonista de "El intercambio", una más que solvente Angelina Jolie, pelea durante todo el filme por enmendar una situación que, la mayoría de las veces, escapa a su control. No puede permitirse el lujo de pedir un alto el fuego. Por eso, necesita pequeñas prebendas, como me pasó a mi el año que viene con los postres.

Normalmente, en el cine de Hollywood, un héroe es un héroe todo el tiempo. No puede permitirse flaquezas. Y me parece muy bien, no quiero ver a John Wayne yéndose a pescar en mitad de "Centauros del desierto". Como mucho, puedo aceptar que una noche se pase con el güisqui y le meta mano a alguna mujerzuela. En "El intercambio", Eastwood y su guionista sí que le conceden a su heroína una suerte de "postre". Al final, vemos que esa mujer dura y valiente, y también llena de amor, es capaz de disfrutar con una fabulosa comedia de Capra, "Sucedió una noche". Una de esas películas de las que se dicen que como "esas ya no se hacen". Una película como "El intercambio".

Mmm, no tengo ni puta idea de cómo será 2009. Me gustaría no tomar tantos postres como en 2008.

Comentarios

Pink Freud ha dicho que…
¡Que curioso! Uno de mis propósitos para este año próximo es cortarme un poco con los alimentos dulces. Me da miedo lo de la diabetes súbita y todo eso...¡ Pero es que, desde mayo, llevo una tregua de un año con el alcohol!. A este paso me véo de anacoreta.

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