martes, 29 de diciembre de 2009

Unos cuantos apuntes (musicales) más sobre esta década que se nos va

Casi con toda seguridad esta va a ser la última entrada de 2009. Un año que ha visto una drástica reducción de estos textos cibernéticos, que se quedan en el éter de la red, que no han conocido vida en el papel, la verdadera vida de las palabras escritas. El tema que he elegido para cerrar este año tan poco fértil es el de la siempre, la música.

Hace unos días, hice una reflexión en esta humilde bitácora sobre la primera década del siglo XXI. Era sucinta y poco elaborada y lo que venía a decir es que no había habido nada revolucionario en estos diez años. Quisiera corregir y aumentar ese diagnóstico.

Ha habido muchas cosas revolucionarias en los "años 0". Ninguna en el apartado creativo. Casi todas en el lado del negocio, en la manera de acceder a la música, en la manera de consumir la música. La crisis del CD ha convertido al pop y demás estilos en algo invisible. En las casas ya no se ven vinilos, ni cedés, ni cintas, ni nada. Las personas no escuchan música en casa. Van a algunos conciertos "porque estos tíos molan mucho, saben tocar, ¿eh?" y luego se tiran todo el rato charlando.

Si hubiéramos hecho una encuesta en 2000, la música ocuparía un lugar importante, aunque quizá no demasiado destacado. Hoy, si hiciéramos esa misma encuesta, estaría muuuuuucho más abajo.

El sector voluntarista de la prensa cree que, tarde o temprano, esta democratización de los procesos colaterales de la creación de canciones traerá consecuencias positivas. Se piensan que las primeras en caer serán las grandes corporaciones multinacionales, lo cual es de una candidez rayana en un problema neuronal grave. Su teoría es que, a partir de ese improbable momento, habrá sitio para todos. Para las ideas más arriesgadas y para las más convencionales. Para el subsuelo y para las calles interiores de palacio.

Pienso que todo se ha banalizado tanto que es imposible ya que llegue la revolución. En estos diez años el engaño se ha hecho mucho más profundo y mucho más sofisticado.

Ahora (risa sardónica) nos creemos que tenemos algo que decir.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Otro novísimo mini cuento de Navidad. Las luces del centro

Al principio, sólo se acercaba a la Plaza de España para comprobar cómo se encendían las luces de Navidad. Esperaba en silencio a que empezaran a brillar esas lámparas, supuestamente de bajo consumo, que enviaban C02 a la atmósfera amplificando el "efecto invernadero". Los primeros días sólo sentía una desazón indefinible, que crecía día a día. "Es un contraentido", "es un gasto innecesario", "sólo se gastan pasta en estas gilipolleces pero no en subvencionar las energías alternativas". Todas las tardes de diciembre escuchó estas frases a todo tipo de personas y esa desazón empezó a convertirse en esperanza. No estaba solo, a todo el mundo le parecía una barbaridad.

Tenía que hacer algo.

Decidió que apagaría las luces de la Gran Vía la tarde del 24 de diciembre. Sólo unos minutos, en señal de protesta. No iba a molestar a nadie, total, a esa hora no hay casi nadie en la calle. Ya se imaginaba saliendo en los telediarios explicando su pacífico sabotaje.

Preguntando en el Ayuntamiento se enteró de que los fusibles de la iluminación de las luces de Navidad de la Gran Vía estaban en un pequeño habitáculo situado a escasos metros de la estatua del Quijote en Plaza de España. El 23 fue a inspeccionarlo. Para su sorpresa, no estaba vigilado, le resultó sencillo llegar a escasos centímetros de los fusibles. Incluso los tocó.

El 24 por la tarde, a eso de las 19 horas, se dirigió a cumplir su misión. Se sentía confiado y tranquilo. Apagaría las luces, esperaría cinco minutos, las volvería a encender y esperaría a que llegara la policía. O los periodistas, le daba lo mismo.

Llegó a la estatua ecuestre de Alonso Quijano, la contempló unos segundos, para disimular, e ingresó en el habitáculo. Bajó los fusibles y oyó un sonido brusco. Las horteras luces de la Navidad 2009 habían dejado de lucir. Empezó a contar los minutos en silencio.

Habían pasado unos 240 segundos cuando sintió un ruido. "¡Hijo de puta, te quieres cargar la Navidad!", gritó el policía antes de vaciar su cargador en el vientre y en la cabeza de nuestro héroe.

Al día siguiente, los telediarios contaron una historia distinta. Sobre unas imágenes de la Gran Vía engalanada por la Navidad, una voz en off dijo: "Ayer en Madrid se evitó un atentado terrorista. La policía abatió al presunto sospechoso cuando huía. Nadie ha reivindicado esta acción. La primera fase consistía en dejar a oscuras el centro..."


                      Dedicado a los miembros
de Greenpeace encarcelados
en Copenhague.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Un apunte musical sobre esta década que se nos va

Para mí esta década ha sido la resaca de los 90, en todos los sentidos. En el aspecto del negocio, con la crisis del modelo, y en el de la creatividad. Nada nuevo bajo el sol se ha visto en estos 10 años. Apenas se han inventado etiquetas. Como mucho la del dubstep, que tampoco ha sido una revolución. (De hecho, estoy seguro de que muchos de los que lean esto no saben qué es y no pueden nombrar ni a un solo artista de ese estilo).

En esta primera década del siglo XXI la creatividad se ha ido de vacaciones. Ha sido la era del remake. Lo más probable es que en los años venideros pasen cosas "de verdad". Quizá en algún garaje, o en algún dormitorio, ya están pasando esas cosas.

También puede ser que yo me haya hecho viejo y que ya no me entere de los cambios aunque los tenga delante de las narices.

PS: Mañana, el mini cuento de Navidad

martes, 8 de diciembre de 2009

De reclinatorio (VII), "Buscando a Eric" y "Celda 211"

Son las dos últimas películas que he visto. Me han gustado ambas, aunque son completamente distintas. Una, "Buscando a Eric", es una comedia amable y la otra, "Celda 211", es un drama carcelario sin entrañas y bañado en sangre. Sin embargo, en las dos se sublima un concepto por encima de todos los demás. Sí, hay historias de amor en ambas, hay crítica social en ambas. Y sí, las dos hablan, fundamentalmente, de amistad.

Tanto en "Celda 211" como en "Buscando a Eric", la amistad no está descrita en términos realistas. Hay escenas increíbles, de no creérselas, en "Buscando a Eric". El que quiera verismo que se vaya a ver un documental, aunque la verdad más verdadera se suele encontrar en la no ficción. En "Celda 211" lo que no es lógico es quénes son los protagonistas de esa relación de amistad.

"Buscando a Eric" es una comedia romántica que parece facturada en Hollywood (lo que no tiene nada de malo). La diferencia es que no sale Sandra Bullock, ni los personajes son guapos, altos y con oficios fascinantes. Él es un cartero que pasa de los 50 y ella es una atractiva mujer de mediana edad, sí, aunque no la veo yo en el poster de la habitación de mi adolescente vecino de enfrente. ¿Los colegas?. Gordos bebedores de cerveza y seguidores del Manchester United. Nada que ver con la tropa de amigos ligeramente incorrectos que salen en las "americanadas", ("americanadas" que me gustan bastante, por cierto). Es como una comedia de Hollywood cuyos héroes son "working class heroes". No sé si tiene una lectura política todo esto. Si yo me he dado cuenta, no creo que ni a Ken Loach, el director, ni a Paul Laverty, el guionista, se les haya escapado.

"Celda 211" es dura. Casi ningún personaje es retratado sin claroscuros. Y, lo que más me gusta, evolucionan según se van desarrollando los acontecimientos. En mitad de ese infierno que es la película, emerge, contra todo pronóstico, una amistad basada en actos, no en palabras. Una amistad irreal, que quizá sólo sienta uno de los dos. Ahí está el poder de una historia que te clava a la butaca, con los ojos abiertos, que te hace sentir incómodo casi siempre.

Dos películas que hablan de lo más preciado que tenemos.

El "aquí" y el "ahora"

A riesgo de parecer un carca y un nostálgico barato, escribo esta mini-entrada, una especie de addenda de esta otra, en la que muestro mi más absoluto desprecio por la necesidad de la sociedad actual de tenerlo todo al instante. Nos hemos olvidado que hay distintos ritmos, aparte del frenético.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los Intocables de la prensa musical

Cada día que pasa estoy más persuadido de que mi profesión es de lo más desagradecida. Hacia el 2000 empecé a darme cuenta de que no quería ser como los grandes nombres de la prensa musical española. Ya iba conociendo bien a algunos de ellos y me daban pena. Eran personas cercanas al medio siglo de existencia que no sabían hacer otra cosa que ser periodistas musicales y que, curiosamente, estaban algo desconectados de la realidad del pop rock internacional. Basaban todo su trabajo en las relaciones personales, con los mandamás de la industria y con los propios artistas. No habían crecido como profesionales desde sus inicios y adoptaban un tono fanzinero que variaba entre lo chusco y lo pretendidamente intelectual. Todos, con alguna honrosa excepción, tienen un ego desmesurado que les sirve para protegerse de ese temor constante que tienen a ser descubiertos, a que el público les desenmascare. De ahí el miedo que tienen a los profesionales de mi generación, porque saben que sabemos más que ellos, que somos más versátiles y que no tenemos veleidades de estrella. Lo único que nos falla es que no hemos sabido jugar en el campo de las relaciones personales como supieron hacer ellos. Nos ha costado una década poder estar a su altura en lo que se refiere a músicos, sellos y managers (ahora que sirve para poco, por cierto). Sin embargo, los directivos de los medios de comunicación creen que estamos varios escalones por debajo de los Intocables de la prensa musical. Creen, atención porque esto es acojonante, creen que "estamos empezando". Luego, cuando se dan la hostia con uno de esos Intocables, suponen que en la prensa musical no hay periodistas.

Hace menos de un mes me encontré con un propietario de un inquieto sello indie en mi lugar de trabajo. Este chico es de mi generación  y me dijo, en un aparte, que estaba sorprendido de que, en ese momento y a nuestro alrdedor, hubiera "gente de nuestra edad". Yo llevo en esto desde el 93 y, por fin, empiezo a ser visible. No parece muy justo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La gratuidad

Hace como diez años, cuando Internet empezaba a formar parte de mi vida, solía decir que ese pretendida revolución digital no era para tanto. Algún cambio de impresiones tuve con gente que decía que La Red iba a modificar profundamente nuestras costumbres. Yo sostenía que lo único que iba a ocurrir, como mucho, es que la vida se nos haría más fácil en algunos aspectos.

Me equivocaba.

Lo que Internet ha traído es el concepto falso, mentiroso, tramposo, de la gratuidad. Especialmente en el mundo de la música. Hace como diez años era aceptable comprarse un disco. Ahora, los que todavía vamos a tiendas de música somos vistos como bichos raros, como excéntricos sin remedio, como idiotas a los que nos gusta tirar el dinero. Entiendo que la irrupción del CD, a principios de los 90, hizo que comprar música fuera un 100% más caro. Y que eso fue una muestra de la avaricia de una industria cuyos niveles de analfabetismo empezaban a ser preocupantes, especialmente en este país.

Sin embargo, esa realidad no justifica en absoluto que queramos pensar ahora que la música tiene que ser gratis. ¿Por qué la música tiene que ser gratis y no el agua o la comida?  ¿Por qué la música tiene que ser gratis y no las medicinas?

Hace muchos milenios que la Humanidad realiza sus intercambios por medio de esa cosa odiosa que es el dinero. Es decir, la única escala objetiva que tenemos para poner en valor las cosas es el vil metal. Y esta sociedad ha decidido que la música no vale nada. Una cosa es que un chaval de 12 años se grabe en cinta sus discos favoritos porque no tenga pasta. Y otra cosa es que gente con poder económico se baje de la mula el último disco de La Oreja de Van Gogh, o de Alejandro Sanz, o de Franz Ferdinand. ¿Soy el único al que le parece obsceno?

martes, 17 de noviembre de 2009

Una tomadura de pelo (Un desahogo placentero)

Esa es la expresión que más utilizo últimamente. Todo me parece "una tomadura de pelo". Las bandas de moda, las películas que le gustan a todo el mundo, los libros más leídos. Toda la cultura oficial me parece una idiotez. No son más que refritos de cosas antiguas, algunas de las cuales estaban bien y otras no tan bien. El futuro ya no existe.

No veo entusiasmo real por nada. Ni siquiera por los videojuegos. Todo es mentira.

Todo es una tomadura de pelo. (Ejemplos: "Inglorius basterds", Black Joe Lewis, Cormac McCarthy)

Podemos considerarlo como oficial el hecho de haberme convertido en un viejo cascarrabias. Lo peor de todo es que me mola. Lo peor de todo es que ser un puto listillo es lo que siempre quise ser.

martes, 10 de noviembre de 2009

Esta entrada la tenía que haber escrito anoche, pero...

Sí, ayer debía haberme puesto a escribir este texto. Porque ayer venía emocionado de ver lo que había visto. Lo pensé, incluso pergeñé estructura, título y extensión. Al final no lo hice porque... se me olvidó. Al día siguiente, o sea hoy, ya no tengo el nivel de excitación de hace unas horas. Aún así, ¡qué coño!, voy a poner negro sobre blanco mis impresiones.

Ayer por la tarde fui a los Kinepolis a ver en pantalla grande, VO y en digital, el documental "This is it" (no confundir con ese disco venido a menos que es "Is this it", el debut de los desfasadísimos Strokes). Hay muchos motivos para poner a parir la supuesta operación comercial que algunos creen que es "This is it". A mí me da lo mismo. No sé si es un docu drama, si es cinema verité o un burdo "sacacuartos". Me la suda. Lo único que sé es que Michael Jackson bailando y cantando en plano general es algo digno de verse. Aunque tuviera 50 años y no fuera el de la fiesta de la Motown del 83.

Hay otros detalles que me gustaron mucho. La profesionalidad de Michael, por ejemplo. Él era el único que ensayaba con ropa de escenario. El único que no se quedaba sin aliento al final de los números. Me encantó el brillo de sus ojos, a veces ocultados por unas gafas de sol. Y esa manera de controlar todos los detalles con educación, cariño y talento.

Michael fue muy grande. Es lo que queda después de ver "This is it". Ayer acabé igual que cuando sales de ver una faena cumbre en Las Ventas y te pones a pegarle naturales a las farolas. La diferencia es que yo me puse a hacer el moonwalk en un estado de híper excitación. Quizá por eso se me olvidó escribir ayer esta entrada, que es cuando tenía que haberla compuesto.

jueves, 5 de noviembre de 2009

La respuesta

Tras varios años, y varias entradas, buscando la solución a la paulatina destrucción de la industria de la música tal y como la conocemos, puedo afirmar que ya la ha encontrado. Como siempre, la salida es conceptualmente sencilla, aunque con una difícil traslación a lo práctico.

He estado leyendo el Rock de Lux de noviembre de 2009, un número especial que hace un repaso a la década que agoniza. Entre listas arbitrarias de mejores discos, mejores singles, mejores películas, etc,... había un artículo que reflexionaba acerca de la implosión del mercado discográfico. Es un texto que no aporta nada nuevo. No se atreve a dar soluciones y sólo logra acumular datos escalofriantes que explican el estado de la cuestión.

Creo haber entendido la naturaleza del dilema que tenemos planteado. Llevamos desde los tiempos de Napster tratando de anticiparnos al futuro. Estos últimos 10 años, más o menos, han estado plagados de sentencias que nos parecían muy acertadas y que luego han sido sobrepasadas por la realidad. Todos los años se dice que al CD le quedan dos telediarios y, de momento, sigue aquí. Me he cansado de oir que el hip hop es el más dinámico de los estilos. Lástima que, por lo menos en España, sus principales representantes den síntomas de cansancio. Podría seguir...

Vivimos en el futuro y no somos capaces de sobrevivir al presente. Ahí está la clave. Para reflotar a la industria de la música hay que pensar en qué es lo que quiere el público hoy, en 2009. No en 2015, no en 2012, ni siquiera a un año vista. Si hoy salvamos el día, estaremos preparados para mañana.

Sencillo. Fácil de entender. Complicado de poner en práctica. Hay mucho dinosaurio en los puestos jerárquicos de la industria. Quizá una nueva generación de jefes sea más práctica y permita poner en práctica la sencilla fórmula que acabo de proponer.

lunes, 26 de octubre de 2009

Vienen a por nosotros

Por primera vez en la vida, me siento un indie químicamente puro. El otro día, un conocido periodista me dijo que el indie empezaba a estar de capa caída porque el sector de población que lo había hecho posible ya pisaba el territorio de los cuarentones. Tiene toda la razón. Ese hecho biológico hace que el entusiasmo se apague y que entre en escena el cinismo más o menos amargado. Lo que me molesta es que lo decía con un tonillo de satisfacción. En el fondo, era una manifestación más de su mediocridad. Me veo en la obligación de apuntar el hecho de que este periodista acostumbraba a equivocarse en sus crónicas con las canciones de los conciertos que iba a cubrir. Utilizo el pasado porque, por prescripción facultativa, hace más de una década que no leo nada suyo.

Exactamente igual que el capitán Butler cuando cae Atlanta en "Lo que el viento se llevó", así me siento yo. A Rhett Butler se la sudaba la Guerra Civil Americana hasta que esta se decantó por el Norte. Entonces declaró que sólo en ese momento valía la pena apuntarse a la causa del Sur. En los 90 yo fui anti indie, en cierto modo. Ahora que está cerca de desaparecer, me apetece sentirme un talibán de lo indie.

Hay dos razones. Existe una cuestión generacional, clave para mí. No quiero que vuelvan los popes de la movida. Bastante viven del cuento ya. Por otro lado, es cierto que aquella escena (el indie) fue bastante raquítica, y también es cierto que lo poco excitante de verdad que ha habido en el pop español desde que Poch dejó Derribos Arias ha sido el indie noventero.

Es el momento de reivindicarlo, de mantener vivo su legado. Los buitres sobrevuelan nuestras cabezas. Es tiempo de resistencia.

sábado, 24 de octubre de 2009

Por orden

Vaya por delante que no tengo nada en contra de Agustín Fernández Mallo. No he leído ninguna de sus novelas de la trilogía Nocilla y no es seguro que lo haga en un futuro cercano. Sin embargo, el otro día me llamaron la atención unas declaraciones suyas en las que venía a decir que ya "ni los telediarios seguían una narración lineal". Por lo que entendí no pretendía reivindicar nada, sólo quería constatar un hecho y, así, justificar su propia opción estética.

Jugar con las estructuras siempre me ha parecido hacer trampa. Llenar la acción con flashbacks y giros temporales que caen del cielo sólo sirve para simular estar haciendo algo novedoso y moderno. Es decir, sólo sirve para epatar. A mis casi 40 palos ya puedo decirlo. Las novelas y las pelis que más me ha gustado han sido las que me han contado por orden.

Recuerdo cuando se estrenó "Pulp fiction". A mí, y a muchos otros veinteañeros como yo, nos encantó. Yo le di un valor añadido al hecho de que se entrelazaran las historias en el tiempo y en el espacio, en lugar de respetar el criterio cronológico. Meses después escuché al Pumares preguntarse si la peli gustaría igual si Tarantino la hubiera "contado por orden". Yo decidí que sí, que la historia me ponía y que podía ser igual de atractiva si hubiera empezado por el principio. En este caso, la estructura de la película no molestaba a la trama. Incluso, podemos decir que la reforzaba.

Vivimos, como ya he dicho muchas veces, en la era del "remake". Y, ¿qué mejor manera de rehacer una cosa que alterando el orden de los factores? Sobre todo porque así no hay que molestarse en parir algo, realmente, verdaderamente, nuevo. También lo he dicho muchas veces, "lo revolucionario es hacer las cosas bien".

lunes, 19 de octubre de 2009

En el Chino

Hace unos minutos he ido a comprar una bombilla de 40w. La necesitaba para mi flamante lámpara de mi mesilla de luz. Todavía no habían dado las 8 y media, por lo que supuse que la ferretería que está a dos manzanas de mi casa todavía estaría abierta. No era así. Aún más cerca de mi bloque, hay un "Todo a 100" regentado por una familia china. Entré, pregunté por una bombilla, la china me preguntó de qué tipo, yo le dije que de 40, me dio una de un cajón a la derecha del mostrador y me cobró 60 céntimos.

El aspecto del "Todo a 100" chino es deprimente. Está todo amontonado, en un caos evidente. Eso significa dos cosas. Una, que hay de todo. Dos, que como reza el título del debut de Linda Mirada, "China es otra cultura". Creo que, a partir de ahora, me pasaré primero por "Todo a 100" chino cada vez que necesite algo.

Todo esto me lleva a preguntarme cuántas veces los Chinos nos han salvado de situaciones como la vivida por mí esta tarde. Especialmente, los que venden comida. No sé si pasa en otras ciudades de España o en otros barrios de Madrid. En el mío es algo habitual eso de ir "al Chino" cuando te falta algo y tienes prisa y/o es tarde.

¿Serán los "Chinos" un rasgo distintivo de este tiempo y de este lugar?

sábado, 17 de octubre de 2009

"Maradona no es una persona cualquiera"

El otro día escuché a un periodista decir que Diego Armando Maradona era uno de los 4 mejores jugadores de la historia y que eso era algo objetivo. Yo digo, de la manera más subjetiva posible, que Maradona es el mejor de todos los tiempos y que nadie lo va a superar en el futuro. Es un personaje al que le tengo cariño por múltiples y variadas razones.

Para empezar, su periodo de esplendor coincide con mi infancia y adolescencia, del 79 al 90, de mis 9 a mis 20 años. Se suele decir que la Edad de Oro de los tebeos es cuando uno tiene 12 años. Lo mismo ocurre con el fútbol. Para mí El Fútbol se practicó en los años 80 y los mejores futbolistas que he visto en mi vida son Maradona, Schuster, Platini, Belanov, Hoddle, Antognoni, Altobelli, Van Basten, etc,... Maradona está asociado indisolublemente con mi despertar a la vida.

También hay motivos de otra índole, no sólo personales. El gran momento de la carrera futbolística como jugador de club coincide con su etapa en el Napoli, al que le hizo ganar el Scudetto del 87. Esa fue la primera vez que un equipo del sur de Italia ganaba la Liga. Por primera vez el sur se imponía al norte, el vasallo al señor. Fue una victoria del pueblo y para el pueblo. Existe una leyenda que dice que cuando los aficionados del Napoli estaban celebrando el título, un grupo se fue al cementerio y escribió una pintada en la que ponía: "Lo que os habéis perdido". Como ya escribí hace años en esta bitácora, por una vez, ganaban los buenos.

Me gusta Maradona por sus defectos también. Se le calienta demasiado la boca, es verdad. Sin embargo, no hay un rastro de simulación ni en su manera de actuar ni en sus declaraciones. Es como es y punto. "Siempre seré blanco o negro, nunca gris". En una sociedad construida desde las apariencias y la frivolidad, un tipo como Maradona es un apestado. Lo que pasa es que yo tampoco me siento cómodo en este mundo, tal y como está concebido en este momento histórico.

¿Lo de las drogas? Me parece que acusarle de ser un adicto es una gran hipocresía. Es verdad, todo el mundo se mete. Políticos, empresarios, artistas, periosdistas, asalariados, estudiantes, amas de casa, parados, todos se ponen de algo. Meterse con Diego porque, siendo joven y rico, se enganchara a la cocaína es, sencillamente, asqueroso. Se puede sentir compasión de él, como hacía el Butano, que siempre proclamaba que "Maradona es una persona a la que hay que ayudar". Otra cosa diferente de esa, estaría muyyyy fuera de lugar.

No sólo apoyo y suscribo lo que Maradona les dijo a los periodistas argentinos. Además, creo que algo muy parecido tendría que haber hecho Luis Aragonés tras ganar con España la Eurocopa '08.

Sí, como dice Calamaro, "Maradona no es una persona cualquiera". Afortunadamente.

domingo, 11 de octubre de 2009

Amanece en el Puerto de Santa María

Ya está. Me he despertado hace unos minutos y esta será la última vez, casi seguro, que me levanto en una habitación de hotel este año. La última vez que arraso con el buffet de desayuno.

En estos últimos 12 meses, he estado, por trabajo, en Las Palmas, Murcia, Vitoria, Sevilla, Benicassim, Paredes de Coura, Roma, Isla Cristina (Huelva) y Puerto de Santa María.


Para celebrarlo, escucho "Amanece en Pekín", de Mamut. Probablemente, mi canción favorita de 2009.

Luces y sombras del Monkey Week

Cuando me enteré de que existía una cosa llamada South by Southwest en Estados Unidos, deseé con todas mis fuerzas que hubiera algún día algo parecido por aquí. Muchos conciertos en locales pequeños y medianos de una bulliciosa ciudad (Austin, Texas), mercadillos, conferencias, y un runrún musiquero, eso es lo que hace atractivo un festival atípico como el South by Southwest.

Estos días se está celebrando una versión reducida del South by Southwest en España. Se llama Monkey Week y se está desarrollando en el Puerto de Santa María, en Cádiz. Llevamos dos días de conciertos y de actividades varias y ya me atrevo a hacer un balance. Lo primero que tengo que decir es que ya es muy meritorio el intentarlo. Tratar de llevar a la realidad un sueño como este, nos obliga a ser generosos y flexibles en el análisis.

Sin embargo, no podemos ocultar el hecho de que no está siendo un éxito de público. Comentaba yo con un afamado compañero de trabajo que la reacción de la gente en el concierto de Wire estaba siendo muy fría. Y él me contestó: "Es lo que tiene el hecho de que casi todos estemos acreditados". Es decir, no se debe estar haciendo taquilla. Hay dos tipos de conciertos en Monkey Week, los gratuitos en diversos pequeños locales de la ciudad y cuatro mini festivales en sitios distintos (Monasterio de la Victoria, Puerto Sherry y el Teatro Muñoz Seca) en los que hay pagar una entrada (o un abono para poder ir los cuatro días). La afluencia de público, tanto ayer como hoy, no ha sido excesiva, especialmente en los mini festivales. Tampoco se respira un ambiente especialmente indie o roquero por aquí.

La feria de profesionales no está siendo tampoco para tirar cohetes. Hoy he asistido a una mesa redonda con gente de mucho nivel que ha reflexionado acerca de la evolución de los formatos musicales y había... 15 personas (siendo muy generosos). Sin ir más lejos, había muchos más stands en el Día de la Música de este mismo año, en el Matadero de Madrid

En general, todo está resultando un poco desangelado.

Aún me queda reseñar lo realmente malo. Ayer la policía suspendió las actuaciones en el Monasterio de la Victoria a eso de las 3 de la mañana. Parece ser que hubo un problema con la hora de cierre y la Autoridad decidió mandarnos al hotel antes de tiempo. Los portugueses Blasted Mechanism se quedaron sin tocar. Es algo casi imperdonable. Al hilo de este tema, existe un rumor que dice que la organización de Monkey Week está planteándose irse a otro lugar y abandonar el Puerto de Santa María. Es sólo un rumor, pero suena veraz. De todas maneras, lo más importante es si se seguirá celebrando el año que viene.

¿South by Southwest a la española? No, está muy lejos de ser siquiera una mini versión. Más bien es un esbozo, un proyecto al que le queda aún muchos detalles que pulir y muchas malas hierbas que segar. La idea es magníica, la intención, buenísima, el resultado final, entre suspenso alto y aprobado por los pelos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Nostalgias


Hace mucho que no me paso una tarde gastando horas muertas en una tienda de discos. Vagar sin rumbo por entre baldas de CD´s perfectamente ordenadas, deteniéndome cada dos por tres en un título, solía ser para mí la mejor manera de pasar el tiempo. Mi colección de discos se ha construido precisamente de esa manera. Y mi colección de discos es mi más valiosa posesión, tanto en el aspecto patrimonial como en el emocional.

Y, sin embargo, hace demasiado que no me entrego a esta actividad. Hacía mucho más que no dejaba que la tarde se diluyera mientras escuchaba música y escribía y/o leía. Del año 90 al 2000 y pico, esa debió ser mi ocupación principal. Ayer por la tarde la recuperé, con intención de repetirla con la mayor asiduidad posible. Sé que es una ocupación demasiado solitaria. Me pone peligrosamente cerca de convertirme en un ser huraño, en un proyecto de misántropo. Aún así, estoy decidido a volver a convertirla en una costumbre.

Desgraciadamente, lo que no puedo hacer es lo de perder horas en una tienda de discos. Ya no, mi economía no me lo permite. Eso sí, en cuanto pueda, me volveré a entregar a ese inmenso placer. Aunque a lo mejor ya no existen tiendas de discos, ¿quién sabe?

viernes, 2 de octubre de 2009

La voz de la libertad

En la otra punta del mundo agoniza Mercedes Sosa, un símbolo para el folklore argentino, una voz del pueblo. Sufrió el exilio cuando los milicos accedieron al poder en la convulsa década de los 70 en el país austral. No es mi música, es la música de mi padre, pero hoy no puedo dejar de sentir una punzadita en el corazón.

La memoria sonora que tengo de Mercedes es muy escasa. No pasa de “Gracias a la vida” o “Sólo le pido a Dios”, dos himnos de otro tiempo. Pertenecen a una época en la que la música no era una justificación intelectual o una coartada estética. En aquellos tiempos, cuando el rock todavía no había terminado de irrumpir, la música era una expresión popular genuina.

Quizá sea por eso por lo que hoy una parte de mí, chiquita pero bien importante, está pendiente de lo que está pasando en un hospital de Buenos Aires.

martes, 29 de septiembre de 2009

“Bajar impuestos es de izquierdas“

Esta gilipollez la dijo Zapatero cuando quería disfrazar de izquierdista su neoliberal política económica. Los medios de derecha se lo han recordado estos días. Otras soplapolleces que se han dicho acerca del “fenómeno tributario“ son las siguentes:

Si bajas impuestos, los empresarios crean trabajo.
Si bajas impuestos, reactivas el consumo.
Hacienda somos todos.

A ver, no es que sean gilipolleces sin paliativos. El problema es que son tesis simples, demasiado sencillas y con multitud de agujeros. Sí, es posible que bajando los impuestos los empresarios creen trabajo. De hecho, eso parece que fue lo que ocurrió durante los 90. Sin embargo, el trabajo que se creó durante esos años fue bastante mierdoso. En la zona euro, en el tramo 96-06, los beneficios empresariales subieron un 30%, los costes laborales un 15%. En España, los guarismos son, grosso modo, 70% y 3%. Ahí tenemos la explicación del “mileurismo“.

Hombre, puede que bajando impuestos, la tropa consuma más, lo que en la lógica del mercado capitalista es bueno. Repito, en la lógica del mercado capitalista. Pero también se puede destinar la pasta al ahorro, al ladrillo (pan para hoy, hambre para mañana), a Suiza...

¿Hacienda somos todos? Más bien, unos más que otros. Las Sicav un poquiiiito menos, la verdad. Por cierto, que a esto no le mete mano el gobierno.

En definitiva, vivimos en una era de sentencias poco precisas. Una era de sentencias fáciles de entender, divorciadas de la poliédrica realidad. Una era en la que puedes decir que bajar impuestos es de izquierdas y luego decir que es de derechas. Como esas sentencias están vacías las puedes usar a tu antojo. Bienvenidos a la política del siglo XXI.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Una reflexión sobre esta bitácora

Cuando empecé esta bitácora no sabía qué era un blog. Nunca tuve mayor ambición que escribir por escribir, a pesar de que muchas personas me dicen que es mi exhibicionismo el que hace que lleve más de 5 años a cuestas con “Menosprecio...“ Hubo momentos en los que pensé en quitar los comentarios, por ejemplo, porque pensaba que este era mi jardín privado y no necesitaba que nadie entrara por aquí. Tampoco, a pesar de mi inactividad en los últimos meses, he sentido una fuerte tentación de cerrar este chiringo. Hay una fuerza misteriosa, unas veces sólida y otras algo más débil, que me recuerda varias veces al día que “ya va siendo hora de escribir algo en el blog“. No me veo en un futuro cercano dejando de volcar palabrejas por aquí.

Una tendencia que se ha ido fortaleciendo con el tiempo es la auto censura. O el pudor, no sé cómo llamarlo. Debería haber usado otra expresión, algo así como “control de calidad“, ahora que lo pienso. El caso es que sí, ya no escribo de todo en esta humilde bitácora. El 90% de mis ideas para el blog se van al limbo. ¿Cuánto hace que no describo una situación de mi día a día por aquí? Ese era uno de los temas más recurrentes en los inicios. ¿Y de fútbol? Hay muchos asuntos que ya no trato porque me dan pereza. O porque ya he dicho/escrito todo lo que tenía que decir/escribir sobre ellos.

Por lo tanto, me encuentro en una sitaución curiosa. Quiero escribir, tengo ideas para hacerlo pero casi ninguna me parece aceptable. El catálogo de historias se me ha ido reduciendo hasta casi cero. Así que esta humilde bitácora está a punto de morir de inanición, aun cuando yo esté empeñado en que sobreviva.

Voy a ser más permisivo con la dieta del “Menosprecio...“, por lo menos hasta que recupere el pulso. Los textos podrán ser todo lo largos que quiera, como antes. Puede que vuelva a publicar entradas que sólo consten de una foto y un título. Y me voy a obligar a escribir una entrada cada tres días naturales de aquí al 31 de diciembre de 2009. Es decir, el martes 29 de septiembre, como muy tarde, entregaré un nuevo episodio de “Menosprecio...“. Eso sí, seguiré sin meter etiquetas ni utilizar negritas, como hacen los blogs de moda. Y tampoco cambiaré el diseño, me gusta la austeridad de la que hoy disfruto en mi rincón.

Casi se me olvida. En las Sugerencias del Chef hay un nuevo enlace. Se trata de mi otro blog, Pie a Tabla, una bitácora que versa exclusivamente de F1. Sólo publico un artículo antes y un artículo después de cada GP.

Estoy juramentado para reactivar este blog y para echar a andar otro. ¿Lo lograré? La respuesta aquí mismo, en los siguientes meses.

Respetuosamente,
Vencido

jueves, 24 de septiembre de 2009

“I just wasn´t made for these times“

Esta es la canción que presta su nombre a esta entrada. Pertenece al monumental “Pet sounds“ de los Beach Boys, el disco que los Beatles quisieron grabar.... sin éxito.
Es verdad, no estoy hecho para estos tiempos. En mi corazón no pertenezco a estos tiempos. Pondré dos ejemplos.

El otro día mantuve una conversación con un dependiente de una tienda de libros. Parecía estar encantado de conocerse. Me comentó que un cliente le preguntó, hace no mucho, por “En busca del tiempo perdido“ de Proust. Muy ufano respondió que de esa obra no sabía nada, que era muy aburrida. Para el estándar de hoy, para el canon de hoy, la prosa de Proust es un coñazo. Aunque no estoy en absoluto de acuerdo con esta afirmación, no he podido terminar ni siquiera el primer tomo, “Por el camino de Swann“. Me pide una capacidad de concentración que no soy capaz de tener, una capacidad de concentración décimononica, una capacidad de concentración que nuestras costumbres nos ponen muy difícil.

Llevo dos meses tratando de vender la moto. Estoy sepultado por la burocracia digital, igual de inoperante que la del “Vuelva usted mañana“ de Larra. En estos momentos, no figura que mi moto esté matriculada en Madrid, Comunidad Autónoma de la que no ha salido en sus casi dos años de existencia. Me siento intimidado por estos tiempos, la verdad.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La paja en el ojo ajeno, la viga en el propio

ARQ hacía que disimulaba su enfado. Sin embargo, quería que se notara que estaba muy cabreada. Casí diría que lo que quería trasmitir la popular presentadora de tv era que estaba ofendida. Uno de sus colaboradores daba la noticia de que el presunto asesino de Marta del Castillo recibía cartas de amor en la cárcel. Y ARQ explotó.

Me acuerdo cuando NH organizó una verbena, hace ya mucho tiempo, con lo de las Niñas de Alcasser. Estábamos en los albores de la tv privada en España y aquello levantó ampollas, acompañadas de unos altos índices de audiencia. Ahí se marcó el camino a seguir. El Caso había sido sustituido por la tele basura. Se acabó aquello de respetar el dolor de las familias. Se acabó el luto, ahora había que retransmitir en directo todo, para que las víctimas no descansen en paz y para que sus allegados sufran un poco más de la cuenta, para que no puedan reconstruir su vida.

ARQ hace mal en mostrar fastidio por cosas como la referida en el primer párrafo. Debiera hacer auto crítica y preguntarse si dar tanta cobertura a noticias tan espantosas tiene defensa periodística. Si estirar el chicle de la desgracia ajena es ético. Quizá si lo hiciera, se daría cuenta que el seguimiento que se hace de este tipo de casos sólo busca husmear en nuestro yo más morboso. También podría llegar a la conclusión de que no está bien entorpecer la actuación de jueces y policías opinando de lo que se desconoce. Incluso, podría llegar a reconocer que han sido los medios de comunicación los que han convertido al presunto asesino en una estrella del rock.

Quizá sea demasiado pedir. Quizá sea más fácil poner cara de indignación y ver cómo tu share crece y crece.

sábado, 29 de agosto de 2009

¿El fin de Oasis?

Según leo en NME y en Pitchfork, Noel Gallagher ha dejado Oasis. Ayer, 28 de agosto, se canceló un concierto que la banda mancuniana debía dar en París por culpa de un “altercado“. Poco después, se hacía oficial por medio de un escueto comunicado en la web de Oasis que Noel se iba del grupo. En él se dice que ya no puede trabajar con Liam “ni un día más“. También pide disculpas a los que compraron entradas para el show de París y para los dos siguientes que Oasis tenía previstos en Konstanz (Alemania) y Milán (Italia), lo que parece sugerir que la gira europea se suspende.

Como es público y notorio, no es la primera vez que Noel se harta de su hermano y da un portazo. En el verano de 1996, Liam pasó de grabar un “Unplugged“ y Noel tuvo que asumir las responsabilidades vocales de ese bolo y de algunos más. Cuando Liam volvió, Noel abandonó temporalmente el grupo. En el año 2000, después de un concierto en Madrid en la Cubierta de Leganés que yo ví, Noel volvió a dejar a su hermano durante una gira de verano. Djflow le hizo una entrevista a Noel el día del concierto de Madrid en la que le confesó que haber dejado que Liam metiera sus propias canciones en el grupo podría haber sido un error del que se iba a arrepentir en el futuro. Por cierto, que esa gira fue en la que Liam tuvo un incidente en Suiza con el público y también fue la gira en la que dieron un estupendo concierto en Benicassim.

La tensión entre los dos hermanos ha sido siempre el motor de Oasis. Hay una foto muy famosa en la que se están pegando y una grabación de una bronca que tuvieron en una radio. Ese documento sonoro se recogió en un single que llegó a estar en el top 20 de la lista de singles en el Reino Unido. En esa entrevista Liam justificaba los destrozos que había causado en un hotel, creo que en Holanda, diciendo que aquello era “rock and roll“. Noel, por su parte, le mandó a tomar por culo porque pensaba que esa afirmación de su hermano era una gilipollez. Creo que todavía no habían publicado “Definitely maybe“ (1994) y sólo tenían en las tiendas el que fue su primer single, “Supersonic“.

La experiencia nos dice que lo más probable es que esto será una tormenta pasajera. Sin embargo, estaría bien que Noel sacara un par de discos en solitario, con Andy Bell y Gem, si puede ser. Y que Liam se dedique a su marca de ropa, Pretty Green, durante unos añitos. Una vez agotado este periodo sabático, una gigantesca gira de reunión con un “no hay billetes“ puesto en casi todos los grandes estudios del mundo. Digo esto porque soy un fan fatal de Oasis decepcionado por las últimas andanzas de los Gallagher Brothers.

viernes, 28 de agosto de 2009

Los amiguetes

El otro día ponía a parir a Pereza en un asturiano de la Villa y Corte, ante un foro de amigos y colegas de las cosa esta del periodismo rock. Entonces dí con un argumento que me gustaría compartir con quien quiera que lea esta entrada. Hay una serie de músicos en este país que han cimentado su carrera profesional en el buen rollo con los plumillas. Normalmente, nacen del indie o de los aledaños del mainstream. Se caracterizan por hacer discos que buscan una tercera vía, ni comerciales, ni experimentales. No venden mucho y no venden poco. Cada vez que tocan en un sitio dan buena imagen y suelen llenar a la siguiente ocasión que dan un concierto allí. Se cuelan en las páginas de cultura de los periódicos porque son más accesibles que los Bisbal de turno y más interesantes para el gran público que unos, pongamos, Pony Bravo. Por lo tanto, se hacen con un hueco que les pemite sobrevivir durante mucho tiempo, a salvo incluso de crisis estacionarias o estructurales.

Y, encima, son (o se hacen) buenos tipos, amables con la prensa, a la que agasajan dándote sus móviles y tomándote una cerveza (o dos) con ellos. Son los "amiguetes".

Creo que el modelo se fundó con los Piratas, así que debemos convenir que Iván Ferreiro es su profeta. Para mí, el grupo de Vigo es lo mejor que ha dado esa especie, con uno de los más brillantes discos de la historia del pop español, aquel cuerpo raro dentro de la industria de nuestro país que se llamó "Relax" (2003). Detrás de los Piratas vienen los demás, muy inferiores a ellos.

A continuación, pongo una lista, no del todo exhaustiva, de grupos y solistas a los que podríamos llamar "amiguetes". Advierto que hay algunos que me gustan y otros que me resultan indiferentes y otros a los que odio, a quienes rotularé en rojo.

Piratas (Iván Ferreiro)
Amaral
Quique González
Deluxe
Pereza
Sidonie
Vetusta Morla
Russian Red

jueves, 27 de agosto de 2009

“Bringing it all back home“

Así se llama, “Bringing it all back home“, uno de los mejores discos de Bob Dylan. Estábamos a principios de 1965, la Beatlemanía se encontraba en su punto álgido y detrás venían los Stones y todos los demás grupos ingleses de la época (Kinks, Small Faces, Yardbirds y muchos más). El pop se estaba convirtiendo en un asunto británico. Sin embargo, al otro lado del Atlántico, un chico judío que cantaba raro y que había llevado al folk al circuito comercial estaba preparando la revancha.

Para ello, debía transcender el folk y dejarse llevar por las mismas influencias que los ingleses estaban adaptando tan bien al gusto de los 60. Un paso en esa dirección fue “Another side of Bob Dylan“ (1964). Todavía fue un paso tímido, casi imperceptible. Fue la primera variación en el rumbo del que iba a ser el nuevo Pete Seeger. Dylan no quería eso, Dylan no sabía que quería ser Dylan pero sí sabía que quería ser famoso. De ahí que empezara a construir, desde sus mismos inicios, ese personaje que hoy conocemos, el trovador huraño que escarba en nuestras miserias. Y para ser famoso, para ser Dylan, tenía que romper la baraja.

La demostración de que no fue un acto visceral es que se tiró dos años dando pasos, de 1964 a 1965, para electrificar su folk. Algo que hoy parece natural, el rock americano, nació entre “Another side of Bob Dylan“ y “Highway 61 revisited“ (agosto de 1965). El punto de partida fue “Another side of Bob Dylan“ y el de llegada “Highway 61 revisited“. El papel reservado a “Bringing it all back home“ es el de nudo, ahí están ya casi todos los indicios de la revolución que se avecinaba. Cuando esos indicios se convirtieron en pistas, y los Byrds le dieron el argumento definitivo reconstruyendo “Mr. Tambourine Man“, Dylan parió el rock americano.

Está claro que sin “Bringing it all back home“, no hubieran existido “Highway 61 revisited“ ni “Blonde on blonde“. Está claro que sin “Bringing it all back home“, no hubieran existido dos de los discos que más he estado escuchando estos dos últimos días. El hemoso sin paliativos último trabajo de los American Music Club de Mark Eitzel, “The golden age“ (2008), y el clásico sin imposturas que es “Reckoning“ (2008), firmado por un Kasey Anderson sobre el que tengo que investigar un poco más.

jueves, 20 de agosto de 2009

Desierto y mutación

Poder arrancar el mes de agosto del calendario, ese sería el deseo que le pediría al genio de la botella, si alguna vez me lo encuentro. Sería muy feliz si de julio fuéramos directamente a septiembre. No recuerdo nada bueno que me pasara en el octavo del mes del año. Sí me acuerdo de un par de cosas malas.

Dicho esto, quisiera hacer una reflexión sobre este cálorico mes de agosto de 2009. (La completaré mientras escucho la esquelética “Bang bang“ de Nancy Sinatra). ¿Por qué el azar y la humanidad eligen estos días para cambiar el color de las cortinas de nuestro trayecto vital? ¿Será el calor? ¿La inactividad? Es un mes en el que hay que estar alerta. Siempre hay muchos cambios, mutaciones de mayor o menor grado que determinarán, como mínimo, nuestro otoño. Seamos protangonistas o no de esos cambios o mutaciones, en algo nos van a afectar.

37 grados en Madrid. Tiempo seco. Ni un alma por las calles. No hay que fiarse, hay fuerzas que trabajan al amparo de las sombras y del suave rugir del aire acondicionado.

miércoles, 19 de agosto de 2009

A favor del doping

Ben Johnson había derrotado a Carl Lewis en la final de 100 metros lisos correspondiente a los JJOO de Seúl, en 1988. El crono se había detenido en 9.79. Yo estaba contento porque Lewis había terminado por caerme un poco mal. Al día siguiente, leí una pequeña noticia, de tono anécdotico, en la que se relataban los problemas que Johnson tuvo para llenar el frasquito del control anti doping. Parecía una tontería, pero enseguida me acordé de esa breve cuando se anunció que había dado positivo por estanozolol, con lo cual se le despojaba de la medalla de oro y del récord.

Unos meses después, ya en otoño, me convencieron de que la lucha contra el doping era cínica. Fue en clase de Filosofía. El profesor, el Padre Sines (el primero que me explicó bien lo que era el marxismo y al que le debo ser de izquierdas), argumentó que era una contradicción moral exigirle a un ser humano ser el primero y no dejarle usar todos los medios a su alcance. Es tan sencillo como eso. Cada uno juega con su cuerpo como le venga en gana.

Lo digo porque el domingo Usain Bolt hizo 9.58 en la final de los 100 metros lisos de los Campeonatos del Mundo de Atletismo que se celebran esta semana en Berlín. Y porque lo primero en que pensé fue en una tarde del otoño del 88 que pasé en un aula del Colegio San Agustín de Madrid.

martes, 18 de agosto de 2009

Vómito nº 799

Está demasiada generalizada la generalización.

"Los x son todos los iguales". ¿Cuántas veces hemos escuchado/leído esta frase sólo en la última semana? Eso sí, despejando la x con "políticos", "periodistas", "remeros del Volga" o lo que se quiera. O, incluso, intercambiando "iguales" por "cojonudos", "hijos de puta" o "mediopensionistas".

En lugar de hacer afirmaciones gratuitas, ¿por qué no buscar abstracciones y, a partir de ellas, construir argumentos de aspiración universal? Algo parecido hace la filosofía, ¿no? También podemos seguir el camino inverso, que es el que la ciencia transita.

En vez de eso, damos cancha a creencias mágicas, reflejo de nuestro yo más antiguo. A eso lo llamamos "religión". Bien es cierto que generalizar no te lleva a seguir una doctrina supersticiosa. No estoy afirmando eso. Sólo digo que manejar la abstracción nos ayuda a matizar con más éxito nuestra propia ignorancia.

Y a ser menos arrogantes, aunque eso es un efecto colateral que no siempre se produce.

viernes, 7 de agosto de 2009

Los 80 se acabaron

Cuando tenía 15 ó 16 años y los 80 estaban en todo su esplendor nos hablaban maravillas de la década de los 60. A mí me gustaba todo lo que sabía de esa época, pero lo veía como algo lejano y ya caducado.

Ayer murió John Hughes, guionista y/o director de algunas de las películas que más me gustan. Estoy hablando de, principalmente, "La chica de rosa" y "El club de de los cinco", películas que trascendieron su propio género, la comedia teen, y se convirtieron en documentos audiovisuales de la parte central de los 80, el tiempo en el que yo tenía 15 ó 16 años.

Hace un mes y medio se fue Michael Jackson, el auténtico ídolo de masas de aquellos años. En ese momento no se me ocurrió certificar que ya no quedaba nada de los 80. Jackson fue más que su época, algo que sólo ha ocurrido con otros dos músicos en siglo XX, Elvis y Gardel. Sin embargo, en la figura de Hughes confluyen muchos de los factores que hicieron de los 80 una década estupenda. La década del pac-man, del advenimiento de la música electrónica, la última vez en que el ideal de la belleza debía pasar por tener curvas, la década del after punk y del mejor pop británico de la historia, la del mejor pop español. La década en la que el futuro era una oportunidad. La década en la que se estrenaban películas que contaban la historia de amor de una "white trash" y un pijo, con el trasfondo de la crisis socioeconómica que el ultraliberalismo reaganiano estaba pariendo. La década en la que se estrenaban películas que se atrevían a tomar prestados recursos estéticos del teatro y confrontar tipos de adolescentes distintos sin caer en el tópico. La década en la que se estrenaron "La chica de rosa" y "El club de los cinco", ambas películas escritas por John Hughes.

Seguramente, los 80 son ahora para un quinceañero/a lo que eran los 60 para mí cuando era un adolescente. La muerte de John Hughes me ha servido para escenificarlo. Pondré el último clavo en el ataúd de los 80 con este enlace, un montaje, algo cutre, de escenas de "La chica de rosa". La música es la impagable "Pretty in pink" de los Psychedelic Furs, el mismo grupo que se arrastró, hace menos de un mes, en Benicassim 09.

Los 80 han muerto
¡Larga vida a los 80!


martes, 4 de agosto de 2009

Borrar

Acabo de borrar una entrada que he empezado a escribir hace cinco minutos. Ya llevaba dos párrafos y terminarla era un trámite. Sin embargo, he leído lo que había redactado y me ha parecido aburrido y, sobre todo, confuso.

Y lo he borrado sin dudar un instante. Era una mierda y no tenía por qué seguir trabajando en un texto mierdoso.

Conozco mucha gente que completa proyectos que no van a ningún lado. Se convencen de que son interesantes y los terminan. Pierden el tiempo, amontonan basura en nuestras vidas y en las suyas. Tratan de convencerte de que a ti también te parecen valiosos. ¡Cuántas veces me han aburrido con explicaciones que trataban de justificar un desastre desde todos los puntos de vista! Demasiadas.

Evitarlo es muy fácil. Sólo hay que pulsar la tecla "delete" o "supr" antes de que la bola se haya hecho tan grande que tengas que sacarla de tu casa porque ya no entra.

"Cada dos párrafos, pregúntate si lo que estás haciendo merece la pena". Si no lo hace, que no te tiemble el pulso, el mundo de los hombres está lleno de buenas ideas que merecen llegar al plano de lo real. No gastes energía en las que sabes seguro que son malas. Aunque las tengas tan bosquejadas que te cueste mandarlo todo a la hoguera.

lunes, 27 de julio de 2009

Benicassim 2009

Empiezo a escribir este post-río que discurrirá, a partir del párrafo siguiente, sobre mi peripecia vital en el FIB de este año. Voy a obviar la parte que tiene que ver con mi trabajo, aunque será una crónica bastante completa de todo lo que he vivido este año en el Festival de más prestigio, junto con el Sonar, de los que se celebran en España. En momentos determinados haré innecesarias divagaciones tomando como excusa alguna anécdota o algún sucedido de los acontecidos en este largo fin de semana. Ojo, que esto promete ser muyyyyyy largo.

Antes quisiera hacer la primera de mis innecesarias divagaciones. Cuando eres más joven, la ilusión sale sola. Eso nos hace pensar que es un concepto que pertenece al terreno de lo emocional, lo cual es relativamente cierto. Hoy, más talludito, me doy cuenta de que la ilusión no me aparece ya de forma automática. Tengo que provocarla, como el hombre de las cavernas debía hacer con el fuego. Eso sí, cuando la llama prende, me calienta y no me quema, lo que es mucho mejor que lo que ocurría cuando me dominaban mis pasiones

El FIB '09 empezó para mí el miércoles 15 de julio, cuando fui a cambiarle el aceite a mi Ibiza. Tiene más de 250.000 kilómetros a cuestas y va muy bien. Por eso, fue una sorpresa cuando el mecánico me dijo que era mejor cambiar, además, el filtro del aceite y el líquido de frenos. 170 pavos me costó la broma. Después, me fui a inflar las ruedas a una gasolinera. Esta última operación dejó mi coche en perfecto estado de revista para afrontar el trayecto Madrid-Benicassim-Madrid, de 450 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta.

El jueves 16 de julio salí de la Villa y Corte a eso de las 12 del mediodía. Llené el depósito en una gasolinera situada en los primeros kilómetros de la A-3. El viaje fue agradable y sin complicaciones, al margen de una pequeña retención, provocada por un camión que se había averiado. Comimos en un restaurante de carretera correctito y barato. A eso de las 5 y cuarto tomé la salida para Benicassim y puse dirección al recinto donde se celebra el FIB con el objeto de conseguir las acreditaciones. Hubo algún inconveniente, lo que retrasó la llegada al hotel hasta las 6 y pico. Después de muchos años alojándome en el Turcosa de Castellón, esta vez me tocaba hospedarme en el Hotel Trinimar.

Segunda innecesaria divagación. Si alguna vez tengo el tiempo y el dinero para retirarme, no me busquéis en una oscura cabaña sita en el Himalaya, ni en una vivienda típica de, pongamos, Tánger. Mi destino sería el Trinimar, un hotel por el que el tiempo ha tenido el buen gusto de no pasar desde 1973. Es un poco cutre, sólo tiene 3 estrellas, algo a lo que no le doy demasiada importancia. Tiene un pequeño salón al lado de la recepción, con un piano y una mesa de billar. Hay un jardín con una pequeña, pero juguetona, piscina, además de unas cuantas sombrillas que no tienen publicidad de ningún tipo, como solía ocurrir antes. Una de las salidas del jardín da al Paseo Marítimo, así que si cruzamos la calle ya estamos en la playa. Muy cerca, a unos cuarenta pasos, encontramos un chiringuito sacado directamente de una canción de Georgie Dann. Al lado del Hotel, al lado del Paseo Marítimo, se puede encontrar una tienda que vende periódicos, revistas, toallas, colchonetas, gafas de sol y todas esas cosas imprescindibles para nuestra supervivencia como especie. Digamos que nada más pisar el Trinimar, empiezas a escuchar en tu cabeza una melodía de Augusto Algueró o de Antón García Abril.

Salí para el Festival a las 8 y pico y llegué a las 9. Colé el coche en la zona Vip, así que andé muy poco. Entré por la parte de prensa, pasé por Backstage y me fui a la carpa del fondo, que este año ya no es carpa, es escenario al aire libre. El primer concierto que vi fue el de La Bien Querida. Había poca gente y eran todos españoles. Cuando Ana Fernández Villaverde aka La Bien Querida paró una canción porque "no oía el teclado", me volví a Gus y le dije, resignado: "¿Pero es que nunca van a aprender los indies de este país a tener un mínimo de actitud en el escenario, a tener profesionalidad o compromiso con el público?". Vi un par de canciones más y me fui al Escenario Principal para ver a los Mystery Jets. Había escuchado su último disco, "Twenty one", camino a Benicassim y me habían parecido facilones. En directo, arropados por el mayoritario público inglés, no estuvieron mal, aunque dentro de un tiempo me habré olvidado de ellos casi con toda seguridad.

La primera noche del FIB 2009 tenía un nombre: Oasis. La banda de los hermanos Gallagher dio un concierto malo, sin aparente motivación. Tanto Noel como Liam se mostraron incómodos en el escenario. No ayudó un sonido malo, confuso en ocasiones, y la actitud de cierto sector del público que, llevados por su pasión, se subieron a una torre de sonido. A los Gallagher, como es natural, no les hizo demasiada gracia y, especialmente Noel, estuvieron amenazando con irse si los desaprensivos que se subieron a la torre no se bajaban. Cuando ya estaban casi todos en tierra firme y Oasis atacaban "Wonderwall", Liam hizo mutis abruptamente, en mitad del tema, que estaba siendo coreado por la gran mayoría de los 35.000 tíos que estábamos allí. Salió Noel, farfulló algo en su imposible acento de Manchester. De esa perorata yo entendí algo así como que al "cantante" se le había olvidado la letra y que él iba a tocar "Whatever". Tres estrofas después volvió a aparecer Liam, dejaron de tocar "Whatever" y retomaron "Wonderwall".


Otro incidente ocurrió al final del concierto. Con tantos dimes y diretes acumularon mucho retraso. Había llegado la hora en la que tenían que dejar el escenario, algo que en los festivales se cumple a rajatabla. Oasis, en lugar de despedirse, atacaron "Champagne supernova". Y pasó lo que tenía que pasar: les cortaron el sonido. Ellos siguieron tocando como si nada y al público le dio igual también. Así estuvieron un buen rato hasta que les enchufaron de nuevo. Cuando terminó "Champagne supernova", Liam anunció que iban a hacer una versión de "I am the walrus". Decidí que ya había tenido suficiente y me fui al catering a cenar.

Al rato estaba otra vez en el Escenario Verde dispuesto a pasármelo bien con Glasvegas. Estos sí me gustaron más. Quizá en el futuro quieran hacerse los interesantes y dejen de escribir, grabar e interpretar canciones apasionantes. Cuando eso ocurra, si es que lo hace, pasaré de ellos. Mientras tanto, puedo afirmar que son una de mis favoritas nuevas bandas. Lo de "Go square go", "Geraldine" o "It's my own cheating heart that makes me cry" me emociona como pocas canciones pop de la actualidad. No soy capaz de aplicar criterios racionales con Glasvegas. Me conmueven y punto. Cuando hicieron "Live forever" y James Allan, el cantante, dijo "Oasis, we fookin' love you", recordé la desvaída interpretación que del mismo tema habían hecho una hora antes los Gallagher.

No recuerdo ya sí vi algo después de Glasvegas. Creo que estuve un rato en la zona de prensa y me piré al Trinimar.

Tercera innecesaria divagación. Cuando era más mocito solía poner toda la carne en el asador el primer día. Y siempre lo pagaba con creces después. Este año, como el pasado, el FIB tenía 4 noches y era seguro que, hiciera lo que hicera, el domingo iba a estar hecho polvo. Así que apliqué una técnica muy sencilla. Traté, y logré, ir volviendo cada vez más tarde al hotel, de tal manera que la noche más larga fue la última, como ya comentaré.

El viernes fue la jornada apocalíptica del FIB 2009. Hay varias versiones, algunos dicen que hubo verdadero peligro y que “podía haber pasado cualquier cosa“ (siempre puede pasar cualquier cosa, ¿no?). Otros que no fue para tanto. Pienso que la organización lo hizo casi todo bien. Cuando el viento empezó a soplar más de la cuenta, empezó a cancelar o retrasar conciertos y a informar con cierta regularidad de lo que estaba pasando. Después, evacuó las carpas, como la de catering y la de prensa, sitios en los que ,me encontraba en el momento en el hubo que desalojarlos y, finalmente, tras el concierto de Tom Tom Club, a eso de las 12 y pico, suspendió definitivamente los conciertos de esa noche y llevó a los usuarios del camping a un polideportivo. ¿Se podía haber hecho mejor? Pienso que sólo la NASA. Los picos de velocidad del viento, de unos 70 km/h, se dieron a las 3 de la madrugada. Si no estoy mal informado, eso son guarismos dignos de una tormenta tropical. Sin embargo, el nombre técnico del fenómeno metereológico que azotó Benicassim es viento gallego. Eso es, por lo menos, lo que nos dijeron a los plumillas al día siguiente. Yo he buscado, sin demasiada convicción y sin éxito, más documentación sobre el tema. Parece que entró en la Península por Santander y salió por Castellón, que está a unos 5 ó 10 kilómetros de Benicassim.

Además de este gallego, el viernes hubo otro problema que podía haber causado una catástrofe, creo que aún mayor. Se declaró un incendio forestal en las inmediaciones del recinto del Festival. Afortunadamente, lo hizo al otro lado de la N-340, que hizo de cortafuegos, pero, mientras presenciaba el concierto de Paul Weller, yo ví perfectamente las llamas y, la verdad, la situación acojonoba bastante. No sé si porque la adrenalina estaba subiendo a valores estratosféricos, pero el bolo de Paul Weller fue, para mí, lo más destacado, en lo musical, del segundo día de Benicassim 2009. 45 minutos en los que el ex de The Jam y The Style Council, acompañado por el gran Steve Craddock, ex de Ocean Colour Scene, nos ofreció una actuación de lo más sólida. El broche final, con las emocionantes y épicas “Shout to the top“ y “Eton rifles“, nos dejó con ganas de más, pero el gallego decidió que ya teníamos suficiente rock por una noche.

Mención aparte merecen Tom Tom Club. El Festival llevaba dos horas parado y ellos salieron a tocar, alegrándonos la noche a los que estábamos ahí, pasando frío. El hecho de que Tom Tom Club sea el proyecto de dos músicos que no tienen nada que demostrar a nadie otorgó un plus a su maravillosa lección de profesionalidad y a su coraje. La media hora que sobre el escenario estuvo el grupo de Tina Weymouth y Chris Frantz, el corazón de Talking Heads, contribuyó decisivamente a desdramatizar una situación difícil que, de habernos dejado llevar por el pánico, podría haber devenido en trágica.

Aún tuve que sobrellevar dos situaciones complicadas más antes de irme a la cama esa noche. Se encendió una luz amarilla en el cuadro de mandos de mi coche y el fantasma de quedarme tirado en Benicassim, presente toda la semana, parecía real. Un rato después se apagó, sin que yo hiciera nada, y hasta hoy. El otro fue una discusión con unos inglesitos que se descojonaron de mí porque tropecé levemente. Me encaré con ellos y les insulté en inglés. Unos minutos después estaba en mi coche, en mitad del atasco de salida del Festival y con la arena levantada por el viento entrando por todas partes. En ese momento pensé que se insulta mejor en la lengua de Cervantes que en la de Shakespeare.

Cuarta innecesaria divagación. La segunda noche de Benicassim 2009 me recordó a otra noche, una que tuvo lugar en 2006. Cubría yo por entonces el Monegros para un programa de la tele pública y era mi primera, a la postre única, experiencia en ese Festival tan particular. Al llegar al recinto, sobre las 8 de la tarde, se había desatado una salvaje tormenta seca. Además de un terrible viento, nos encontramos con que esa zona del Desierto de los Monegros estaba siendo asolada por salvajes truenos y relámpagos. Pasé miedo, pero miedo de verdad. Ví como una torreta de sonido y luces se caía a unos metros de mí. Por supuesto, huí al hotel. Regresé de madrugada, hice mi trabajo, con entrevistas a Carl Cox y Nitzer Ebb incluidas, y me dejé llevar por el mítico amanecer del Monegros. Una de mis mejores experiencias en un Festival, a pesar de que todo empezó fatal.

El sábado discutí con una empleada del Festival. Al mediodía tuve que acercarme al Festival y aproveché para comprobar el estado de los escenarios dando un paseo por el recinto. Una inútil me dijo que no podía hacerlo. Yo la dije que era periodista y que, además, ya lo había hecho. Uno puede pensar que tenían cosas que ocultar. Lo curioso es que los daños fueron mínimos y que no había razón para el oscurantismo. La pobre empleada fue víctima de su mediocridad intelectual y de su inhabilidad para juzgar una situación de lo más sencilla. ¿Qué hubiera pasado si me impide el paseo? Lo más probable es que hubiera tenido mis dudas acerca del estado de las carpas y los escenarios del Festival.

Fue una buena noche la tercera de Benicassim 2009. Abrieron el escenario grande The Unfinished Sympathy con un muy buen concierto. Sonaron contundentes, y eso que no habían tenido tiempo para probar antes. Chequearon líneas y salieron a pecho descubierto. Bromearon con la suspensión del concierto de Lily Allen y le dedicaron, con cierta retranca, "Hooligans in love" a los ingleses. Luego estuve en el inicio del concierto de Josele Santiago, un nombre que parecía no casar con el tradicional estilo del FIB. Se vieron camisetas de Los Enemigos y, aunque no se llenó la carpa, Josele demostró que es un intérprete carismático. Hizo bromas entre canción y canción, la banda sonó perfecta y él cantó con su desaforado deje malasañero.

Me perdí la segunda parte del concierto de Josele Santiago por ver el comienzo de The Wave Pictures. El plan inicial era quedarme unos 20 minutos para, a continuación, acercarme al concierto de Elbow, sin duda uno de los puntos fuertes del cartel de este año. Sin embargo, asistí al concierto completo de The Wave Pictures porque era muy bueno lo que estaba viendo. ¿The Smiths pisando territorios del rock progresivo? ¿Unos epígonos de la buena nueva de Dream Syndicate? Quizá, ni una cosa ni otra. The Wave Pictures es un trío de virtuosos de su instrumento que han conquistado, sobre todo, a sus colegas, a músicos y bandas del prestigio y trayectoria de Herman Dune, Darren Heyman o Jeffrey Lewis. Para mí, el concierto del Festival.

Se me olvidaba, el sábado también vi a Russian Red en la carpa del fondo. Los estragos del día anterior hicieron que su aspecto fuera esquelético (el de la carpa), porque se le retiraron las lonas y quedó al descubierto toda la estructura metálica. El efecto fue un interesante, por accidental, hallazgo estético. Eso fue lo más destacado del concierto de Russian Red. Es curioso lo que me ha pasado con esta chica. Cuando la vi en el Primavera 2008 me hice fans instántaneo. Ahora me produce un rechazo visceral. ¿Alguna de sus canciones llega al medio tiempo?

Quinta innecesaria divagación. Los cuatro días de estancia en Benicassim comimos en el Restaurante Las Piscinas, con tickets de la organización del FIB. Nos dieron un menú correctito, sin más. Creo que alguno de los días podríamos haber ido a la arrocería que está a un paso de la Torre San Vicent, en primera línea de playa. Nos ahorramos un dinero pero nos privamos de un placer. En su momento, ni se me pasó por la cabeza. Fue un error que no quiero volver a repetir.

El último día del FIB 2009 tuvo para mí un componente básicamente extramusical. Fue el show de un personaje, un compañero periodista, al que llamaremos Travelino. Me encontré con él cuando el viento gallego se estaba llevando por delante el Festival, el segundo día. No sé si fue el viernes o el sábado. Lo que es seguro es que no fue el domingo la jornada en la que Travelino me explicó que está obsesionado con los "travelos". Según él, si te lo haces con uno, no cuenta como cuernos. Además, dice que no tiene cojones para tirarse a uno. Yo tengo la sospecha de que, a pesar de lo que él diga, ya se ha petado a alguno. Nótese que Travelino le ha pedido hace poco a su novia que se case con él.

Decía que el domingo no tuvo lugar esta extravagante confesión porque pasó otra cosa aún más desopilante. Travelino nos enseñó un huevo. Sí, sí, lo que viene siendo un genital. Me ahorro los detalles, la verdad, porque para ello tendría que citar a otro fenomenal compañero de la prensa que también dio el espectáculo esa noche (y todas las noches). A las 3 cerré el chiringo, después de acabar con mis últimas reservas gracias a Rinocerose. Unos horas antes había asistido a tres buenos conciertos. El de TV On The Radio, el de Klaus & Kinski, y, sobre todo, el de Los Planetas.

No me apetecía demasiado lo de Los Planetas. De haber tocado el viernes, que es cuando estaban programados, no creo que hubiera ido. Como el viernes se suspendió por el ventarrón, los recolocaron el domingo a primera hora de la noche, una hora bastante buena. Aún así me dirigí a la carpa del fondo a regañadientes. Sin embargo, cuando Los Planetas abrieron fuego con "Segundo premio" se me quitaron todos los prejuicios. Siempre se me olvida que comparten con Lagartija Nick a un tal Erik Jiménez, mi baterista de rock preferido. Fue un recital breve, en el que los dos primeros discos de la banda de Granada fueron sonoramente ignorados. Sin embargo, me satisfizo. La verdad es que Los Planetas tienen todos los atributos necesarios para que yo les odie. Sin embargo, me gustan. Y mucho.

Sexta innecesaria divagación a modo de epílogo. Ha sido un buen FIB para mí. Ninguno va a ser nunca como el primero, el del 98, pero este octavo Benicassim al que asistía ha sido uno de los mejores. Un puñado de buenos conciertos, bastantes anécdotas y una sensación general muy positiva. ¡Si hasta en el viaje de vuelta me paró la Guardia Civil y no me multó! En otras circunstancias me hubiera ido a casa con una multa y no con la palabras del agente que se dirigió a mí. "Usted no tiene que tener miedo de nosotros".

domingo, 12 de julio de 2009

Un día voy a explotar (Homenaje a mi generación)

Todos nosotros, y todos los días, tenemos razones más que de sobra para pegar un puñetazo en la mesa. Ninguno hemos tenido un curro estable hasta llegar a la treintena. Nos dijeron que aprendiéramos inglés y lo hicimos. Que estudiáramos una carrera y lo hicimos. Que aceptáramos ser becarios sobreexplotados para adquirir experiencia y lo hicimos. Que fuéramos respetuosos con los trabajadores de la generación anterior y lo fuimos. Que diéramos las gracias por ser “mileuristas“ a los 35 y las dimos.

Felipe nos regaló una par de reformitas laborales, atornilladas por Jose Mari, que hicieron que nuestra situación profesional fuera precaria. Somos la segunda generación que lidió con el paro, un fenómeno que apenas se conocía en España hasta finales de los 70. El SIDA irrumpió cuando éramos adolescentes, por lo que no pudimos ser lo promiscuos que fueron nuestros hermanos mayores.

Si nuestros padres no se hubieran comido una década de más, como mínimo, de nuestra manutención, no sé qué hubiera sido de nosotros. No hemos salido de la casa de papa y mamá hasta los 30, no nos hemos casado hasta los 33, no hemos tenido hijos hasta los 34 (y esto en el mejor de los casos).

Nuestros mejores años, de los 20 a los 35, se han ido por el retrete mientras peléabamos para que nuestra vida diera comienzo por fin. Esta sociedad nos debe 10 años. Nada menos que 10 años.

Lo peor de todo es que el todavía hay quien dice que le miramos por encima del hombro.
Sí, un día voy a explotar. Y alguno se va a volver calentito a casa.

jueves, 2 de julio de 2009

Déjame salir

La verdad es que no me gustó. Me la recomendaron a saco y fui a verla con unas expectativas altas. Ya sé lo que estáis pensando, creéis que me la pintaron tan bien que, como siempre ocurre, me iba a defraudar. Ya no es mi caso. Hace mucho que no me pasa nada parecido.

La película se llama "Déjame entrar". Dicen que es sueca, lo cual es cierto. Dicen también que es de vampiros, lo cual no es exacto. Sí, hay un vampiro. Sí, le vemos en acción. Eso no la convierte automáticamente en una de vampiros. Como no convierte a "Ciudadano Kane" en una de millonarios por el hecho de que el personaje sobre el que pivota la acción sea un tipo de muchos posibles. Soy consciente de que la analogía es tramposa. Sin embargo, explica perfectamente que el género vampírico precisa de algo más que de vampiros para existir. Necesita del intento, por lo menos del intento, de dar miedo. Y, por encima de todo, no puede manejar lo que me parece que es un código naturalista. Es un contrasentido eso de hacer el ejercicio de imaginar qué ocurriría si en el mundo real existieran elementos fantásticos. Hace un mes que la vi y hasta ayer no me dí cuenta de que eso era lo que me molestaba. Al final, va a resultar que soy más cuadriculado de lo que estoy dispuesto a admitir.

Me pasa un poco lo que me pasó con "Dancer in the dark", el musical de von Trier protagonizado por Bjork. "Dancer in the dark" es un musical falso que sólo gustó a los que no les gustan los musicales. "Déjame entrar" es una de vampiros falsa que, creo, sólo está gustando a los que no les gustan las de vampiros.
Sin embargo, tengo que confesar una cosa... A mí tampoco me gustan las de vampiros.

sábado, 27 de junio de 2009

Jay y Michael

Michael Jackson ha muerto. Es la noticia del año, sin duda. Ahora mismo estoy escuchando “Small town boy“, de Bronski Beat, una canción del año 84, de cuando Michael estaba en lo más alto. Alguna semejanza podemos encontrar entre la historia de ese chico de provincias que canta Jimmy Sommerville con la historia de la vida del Rey del Pop. Este post renuncia a buscarlas más allá de consiganr la infelicidad común a ambos personajes, el real (MJ) y el ficticio (el small town boy).

Antes de meterme en harina despacharé en un par de líneas por qué Michael Jackson ha sido la mejor noticia que le ha pasado a la cultura pop desde Elvis. Mejor dicho, completaré esa misión con este simple enlace. Y este. También este otro. Además, muy brevemente voy a expesar mi más completo desprecio hacia los mediocres que han hecho sensacionalismo con su muerte. Sólo voy a citar al más miserable, al que habló de lo de las cámaras de oxígeno, al cantamañas de la emisora de los curas.

Se apunta como la causa más probable de su muerte una sobredosis medicamentosa. Lo que me lleva a recordar la historia de otro gran músico, aunque muchísimo menos conocido. Un músico que también nos ha dejado recientemente de manera inesperada. Jay Bennett (ex de Wilco), fallecido hace como un mes. Esta semana se ha conocido el resultado de su autopsia, que atribuye su deceso también a una sobredosis de medicamentos, concretamente de pastillas contra el dolor. Parece ser que Jay, de tan sólo 45 años, sufría unos dolores terribles en su cadera, consecuencia de una lesión mal curada que se le había agravado en los últimos tiempos. El último mensaje que dejó en su Myspace fue que su seguro médico no cubría la operación de cadera y que necesitaba dinero para costeársela. Es decir, el sistema sanitario norteamericano le condenó a vivir con dolor y, eventualmente, a morir, para escapar de ese dolor.

Nadie merece el destino de Jay Bennett, ni el de Michael Jackson. A uno lo devoró la sanidad de Estados Unidos, al otro, el negocio del pop en su sentido más amplio.

miércoles, 24 de junio de 2009

"Music to my ears" (2)

Coque Yturriaga, de Acuarela, ha mandado hoy a los medios un correo electrónico. En él da cuenta del cambio de ubicación del Tanned Tin, un festival de invierno, es decir, sin zona de acampada ni vándalos por las calles. El Tanned es una iniciativa modesta pero muy valiosa, de considerable éxito artístico y que, como explica el propio Coque, proporciona riqueza a la zona donde se celebra, en este caso Castellón. Esta noticia es uno más de los ejemplos del menosprecio al que es sometida la música en este error, perdón, país. Seguro que en Castellón se dejan una talegada en las fiestas populares, muy molestas para los vecinos que no van y embrutecedoras para los que van. Edito y copio el texto de Coque.

EL FESTIVAL MUSICAL TANNED TIN SE VE OBLIGADO A ABANDONAR CASTELLÓN

El Festival Tanned Tin, con diez años de trayectoria a sus espaldas y un considerable éxito de crítica y público, abandona definitivamente Castellón tras no haber alcanzado ningún acuerdo con las Instituciones Locales de cara a la financiación de la edición del 2009.

A pesar de haber introducido al público español a artistas de la talla de Animal Collective, M. Ward, The New Year, CocoRosie, The Wave Pictures, Final Fantasy, Okkervil River o The Decemberists, la undécima edición se ve obligada a cambiar de aires tras cuatro años deficitarios en los que su relación con el Ayuntamiento y la Diputación locales ha sido a veces problemática y a menudo inexistente.

Durante las cuatro ediciones en Castellón el festival solo ha contado con el apoyo de Castelló Cultural y de la Universidad Jaume I, habiendo tenido que financiar el presupuesto de cada año con créditos y préstamos que han situado a los organizadores en una situación precaria.

La organización del Tanned Tin quiere aclarar que ha hecho todo lo posible por permanecer en Castellón pese al silencio de las Entidades Públicas. Para la organización, que había encontrado su emplazamiento ideal en el Teatro Principal, un óptimo equipo de técnicos y profesionales, un escenario secundario (El Casino Antiguo) de garantías, y sobre todo un público que poco a poco se ha ido acostumbrado a la peculiar naturaleza del festival como menú degustación de lo mejor del pop y rock internacional, se trata de una decisión muy dolorosa e incómoda.

El esfuerzo de cara a recabar los fondos necesarios para el evento ha resultado infructuoso, y nos vamos con la sensación de que las autoridades de la ciudad no han sabido valorar en su justa medida un festival con un presupuesto ajustadísimo que en el 2008 ofreció 43 conciertos de música y fue el ganador al mejor evento cultural del año de los Premios La Cartelera del Diario Levante, así como ganadores a la mejor cita cultural del año de los Premios Notodo.com del 2008 y candidatos en la misma categoría para el año 2009.

Más de 2400 personas asistieron a las diferentes actividades del festival el pasado 2008 en los recintos del Casino Antiguo y el Teatro Principal, con la máxima asistencia el sábado 15 de noviembre en el que se logró un lleno completo del aforo del Teatro Principal. La distribución geográfica media del público del festival fue: 20% ciudad y provincia de Castellón / 20% resto de la Comunidad Valenciana / 50% resto de España / 10% extranjero. La organización ocupó un total de 222 habitaciones en hoteles de Castellón durante los días del festival.

Breve (telegráfica, incluso) crónica de la noche de ayer

Anoché me bebí dos cervezas y tres rones. Estuve en buena compañía. Hablamos de política, economía y fútbol. Contra todo pronóstico, salvo algún momento incomparable de nuestro Carismático Líder, no hablamos casi de mujeres.

Ahora tengo resaca.

(Aquí vendría una abstracción sobre algún detalle trivial de la noche de ayer. Una abstracción que me llevara a revelar públicamente el Secreto de la Vida. Pero es que tengo resaca).

lunes, 22 de junio de 2009

“Music to my ears“

Ayer fue el Día de la Música, una celebración comercial como otra cualquiera. Igual que la Navidad, San Valentín, etc,... Me tocó currar por segundo año consecutivo pero esta vez sí que me paré a reflexionar un poquito. El resultado fue que me cogí un cabreo enorme.

Este es un país de sordos y de seres banales. Niezstche dijo que la vida sin música es un error. Pues bien, este país es un error. Así de claro. Ya va siendo hora de decirlo. Y, lo siento, también va siendo hora de decir que la música es el arte supremo. Las demás sólo son valiosas en tanto en cuanto se parecen a la música. Sólo se le parece, de lejos, la literatura. Nada tiene esa capacidad para evocar, para causar impresión en nosotros. Se dice que una buena novela nos cambia la vida, pero sólo hace una vez. Dos a lo sumo. Pero una canción te acompaña toda la vida y te la cambia infinidad de veces. Y sí, es un tópico, pero la música es un lenguaje universal. No sé quién dijo que la música empieza donde se acaban las palabras. Y las palabras empiezan donde acaban las imágenes.

Ayer, en un medio público se le hizo una entrevista a la ministra de cultura. Yo no la escuché aunque parece ser que lo más mollar que dijo fue que una vez hizo de intérprete de Bob Dylan. Maja parece, pero con buen rollo y buena voluntad no se arregla nada. El problema de la música en este país no es que la peña se baje gratis infinidad de canciones de la Red. Tampoco es que las escuchen en un reproductor mp3, ese formato diábolico, que me ha hecho añorar las cassettes. La base del problema es mucho más simple y, a la vez, más compleja. Para la sociedad española la música es un refugio de drogadictos y maricones en el caso de la popular y de locos excéntricos en la culta. Los periodistas que nos dedicamos a la música somos unos impresentables y unos maleantes. La gente que trabaja en los sellos discográficos, viles tenderos.

Tampoco es cuestión de obligar a las televisiones y a las radios a dedicar espacios a la música, cualquier música. No sería mala idea, seguramente. La música no hace más que asistir a los demás y sin recibir nada a cambio. Entre los videojuegos más vendidos están el Guitar Hero, el Rock Band o el Singstar, videjuegos que tienen que ver... con la música. Por cierto, ¿alguien se imagina el cine sin música? Joder, si hay música hasta en el puto cine mudo. (Sí, ya sé que Buñuel no metía música de ningún tipo en sus pelis, pero para eso era un genio que rompía límites). No sería mala idea lo de obligar a las televisiones a dedicar espacios a la música, no. El problema es que no funcionaría, porque la música es menospreciada abiertamente en este país.

Mi solución es, de nuevo, muy sencilla y muy compleja. ¿Por qué no impartir buenas clases de música obligatorias? Que todos salgamos del Instituto sabiendo tocar un instrumento. Me refiero a un instrumento en serio, no las flautitas esas que tocábamos de niños. No es tan difícil, más allá de los Pirineos, en países como Alemania lo hacen y, creo, no les va tan mal.

sábado, 20 de junio de 2009

Único e Irrepetible

Tengo un horario tan indecente que, este año, fuera de los Festivales, apenas he ido a conciertos. Es una actividad que me parece casi inmejorable. Tienes música en directo, que siempre es mejor que la registrada en un aparatito. Te obliga a salir de casa, a encontrarte con gente que te cae bien y con gente que te cae mal. Y, por si fuera poco, algunas de las mejores noches que he pasado en mi vida han sido después de un concierto, como aquel de 091 en El Sol en el 94 ó 95...

Ayer estuve viendo el Concierto Único e Irrepetible de Sexy Sadie. El grupo mallorquín se separó hacia 2006 y esta es una fugaz reunión con motivo del vigésimo aniversario de Subterfuge. Varios de sus miembros han seguido al pie del cañón. Por ejemplo, Toni Toledo, el batería, que sigue en Sterlin y está en la banda de acompañamiento de Iván Ferreiro. Otro caso es el del cantante, Jaime García Soriano, que este mismo año está poniendo en marcha su proyecto en solitario, Sr. Nadie, con temas en castellano y que, por cierto, está muy bien.

El marco era, como dicta el tópico, incomparable. Nada menos que el mítico Florida Park, el local donde Uri Geller pretendía hacernos creer que doblaba cucharas con la mente. Estábamos más que autorizados a pensar que el sonido iba a ser malo, dado que el garito no tenía experiencia en conciertos de rock. Nos equivocamos, estuvo bien, aunque para mi gusto, un poco “cerradito“. Y el concierto fue estupendo, como siempre.

Entiendo que hay 3 tipos de productos artísticos, los épicos, los líricos y los teóricos. A mí los que más me gustan son los épicos, lo que me lleva a ser un hortera más veces de las que los bienpensante me dejan. Sexy Sadie practican una Épica Pop que ayer fue un poco Lírica para mí. Los recuerdos se agolparon en mi cabeza, me llevaron de vuelta a los años finales del siglo pasado. Esas breves viñetas de mi vida me llevaron a hacer un descubrimiento sorprendente. Un desubrimiento epatante que puedo proclamar de manera oficial. Hostia, sí que es verdad, coño. En los 90 fui feliz.

jueves, 18 de junio de 2009

¿Soy un puto cultureta?

El hecho de que me haga la pregunta lleva implícita una respuesta ligeramente negativa. En realidad, me temo que no lo soy por cierta incapacidad. Soy un ser humano muy poco sofisticado. Tiendo a tratar de ser un tío con clase, capaz de debatir sobre el derrumbe de capitalismo, preparado para pontificar sobre la decadencia de la novelística actual, autorizado para hablar del secreto de la vida.

Sí, tengo que admitirlo. Eso me gustaría ser a mí.

Cuando veo a otros que son así me pasa una cosa muy curiosa. No siento envidia, más bien noto una suave náusea que no es suficiente para hacerme vomitar pero sí lo es para generarme cierto malestar. Entonces, ¿por qué quiero ser algo que odio?

Se me ocurren varias soluciones a este enigma.

1. Porque, como no soy sofisticado, sé que no llegaré a serlo nunca.
2. Porque, como no soy sofisticado, me creo que "cultureta" es sinónimo de "con cultura".
3. Porque, como no soy sofisticado, pensaba que iba a follar más de esa manera.

Por lo tanto, como no soy sofisticado, proclamo solemnemente:

"Que los tópicos molan porque son verdad y que la demagogia mola porque es lo más cercano a la verdad a lo que puede aspirar el 99% de la Humanidad".

Y añado.

"Lo revolucionario es hacer las cosas bien. Lo revolucionario es tratar de ser racional".

NOTA: Al final, sí que voy a ser un puto cultureta. Eso sí, de palo. (Joder, ¿cómo coño se puede ser de palo de algo que ya de por sí es bastante de palo?).

martes, 16 de junio de 2009

Pan y circo

La jugada es vieja y vale tanto para los tiempos de bonanza como de vacas flacas. Cuando hay que apretarse el cinturón, el poder entretiene a la tropa con trivialidades. Es fundamental en este chiringo montado por la alta burguesía décimononica que llamamos "Democracia". El truco es ponernos fácil el no pensar. Y si no pensamos demasiado, luego votamos lo que votamos. (Bueno, perdonadme el atrevimiento, luego votan lo que votan).

Es el famoso Panem et circenses.

El último ejemplo es, evidentemente, lo del chico portugués y lo del chico brasileño. No diré sus nombres. Hay muchos otros, desde siempre las cifras que se manejan en el fútbol son escandalosas. Lo que pasa es que en este caso, hay algunos matices que merece la pena hacer.

Hay una crisis económica. Aún diría más, hay una crisis de liquidez en los bancos de todo el mundo. Como prestaron lo que no tenían que prestar el sistema se ha venido abajo. Y ahora un equipo de fútbol ha obtenido un crédito para traer a Madrid a un chico portugués y a un chico brasileño. Dudo mucho que sea rentable para el equipo y para el banco. Es la parte "circense" del plan maestro diseñado por la jerarquías para lobotomizarnos.

Lo consigno a título informativo, Cajamadrid y el Santander son las entidades que han prestado su dinero. (¿El dinero del famoso fondo de rescate del gobierno?).

A mí me gusta mucho el fútbol, pero esto no es fútbol. Es circo. El que quiera comprar entradas para ese espectáculo ya sabe lo que tiene que hacer. A mí no me encontraréis en esa cola.

jueves, 11 de junio de 2009

"Víctimas de la LOGSE"

Todo el mundo conoce la frase. La pronunció el jerarca nazi Joseph Goebbels. "Una mentira mil veces repetida se convierte en verdad". Hay que reconocer que es cierta. Es actual, también, igual que cuando se pronunció por primera vez, en los años 30 del siglo XX. El resultado de todas las elecciones supuestamente democráticas de nuestros tiempos han tenido que ver con el manejo del concepto que hay detrás de esas palabras.

Suponemos que si algo lo han repetido muchas personas será verdad. Nos da lo mismo que sea lógico o que sea real. Basta con que el gallinero asienta. Afortunadamente, este truco, por repetido, es fácil de detectar. No por la masa, sino por los individuos preocupados sinceramente por la verdad.

¿Qué ocurre cuando no es la mentira la que se repite hasta la saciedad, sino la media mentira? Pues muy fácil, que el truco sale mejor. Una ley no es inconstitucional si no están viciados la mayoría de sus preceptos. Si sólo es inconstitucional un artículo, o dos, no podemos considerar la ley entera contraria a la Constitución. Se deroga, o derogan, y la ley sigue igual de vigente. Estos son los primeros treinta segundos de la primera clase de Derecho Constitucional. Con la versión 2.0 de la frase de Goebbels diremos que toda la ley es inconstitucional. Y si lo oímos muchas veces, nos convencemos del todo.

Hay una frase que ha hecho fortuna porque se ha repetido y repetido: "Pobrecitos los jóvenes de hoy, son víctimas de la LOGSE". Tiene éxito porque la escuchamos a todas horas y porque es verdad, o media verdad. La LOGSE es un despropósito, no cabe la menor duda. Y las nuevas generaciones no están bien preparadas.

Sí, sí, pero...

¿Alguna vez ha tenido la educación un nivel aceptable en España?

Los que hablan de las "víctimas de la LOGSE" tampoco tienen una educación cultural maravillosa (aunque ellos crean que sí). Por ejemplo, yo mismo. A mí no me contaron que pasó en la Guerra Civil, sólo nos dieron un par de fechas. Cuando estaba en 1º ó 2º de EGB me enseñaron que el catalán y el gallego eran dialectos del castellano. Recuerdo que el mantra en mi época del colegio era que sólo había que aprender las cosas que nos iban a servir en nuestra vida laboral. Se primaba lo memorístico sobre todo lo demás. Casi nunca hablábamos en público. Se despreciaban las materias relacionadas con las Humanidades.

No, no estamos hablando de Eton precisamente. ¿Cómo nos extrañamos luego de que voten como votan? (No hacía falta aclararlo pero, por si acaso, lo hago. Me refiero a que luego se vota al PP y al PSOE gracias a unas consignas idióticas).

domingo, 7 de junio de 2009

Esplá

En mi familia no hay tradición taurina. Mi abuela era un poco aficionada, pero como tuvo que emigrar a Argentina en plena posguerra no vio a Manolete ni a Dominguín, ni a Antonio Ordóñez, ni la faena al “toro blanco“ de Antoñete. A la vuelta de Argentina, en el 72, mi padre, todavía un niño cuando tuvo que irse de España, no tenía ni idea de toros. Eso sí, te podía hablar del “Charro“ Moreno, a quien vio jugar muchas veces, te podía hablar del “Cabezón“ González y su bonhomía, de cómo era el piloto favorito de Enzo Ferrari, te podía hablar de los tangos de Discépolo o del bandoneón de Aníbal Troilo. Además, la España de los 70 no era una época muy propicia para engancharse a los toros. Que yo sepa, no lo hizo. Se empezó a interesar, creo, el mismo día que yo.

1 de junio de 1982. Estaba a punto de empezar el Mundial de Naranjito y un niño de 12 años, como era yo, no tenía en la cabeza otra cosa que fútbol. La selección campeona era la de mi país de nacimiento, Argentina, que, encima, venía con un exuberante y jovencísimo Maradona. Y la anfitriona era España, mi país de residencia, el país de mi padre. Las expectativas eran enormes, la caída, fue aún más enorme. Sin embargo, en ese mes decepcionante hubo espacio para que se me inoculara un virus. Ese 1 de junio, en Las Ventas, estoqueaban toros de Victorino Martín los diestros Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y Roberto Palomar. Seguramente, ese fue el espectáculo taurino más completo que se dio en el siglo XX. Salieron a hombros los tres toreros y el ganadero. Recuerdo que televisaron en directo esa corrida y, lo que es más excepcional, la repitieron varias veces los siguientes días. Yo no podía dejar de mirar las imágenes, sin entender nada, fascinado por la plástica verdad de toreros y toros. Mis ojos no me mentían. El otro día me tomé una cerveza con un señor que pudo pedirse un permiso a tiempo en la mili para ir a ver la corrida y me dijo que fue la hostia.

No podía ser de otra manera, me hice aficionado, o más bien aficionaducho, a los toros y partidario de Esplá. A veces ha estado bien y, a veces, ha estado mal, pero siempre ha sido el mejor lidiador que había en el escalafón, el que mejores banderillas ponía y el más torero. También, el más inteligente (en un mundo donde es muy difícil sobrevivir si eres tonto). Recuerdo cuando dijo que los toros sólo cogían los toreros valientes o tontos, y que, por tanto, si le cogían a él tendría que ser por valiente. O cuando confesó que, a la hora de matar, era un “pinchauvas“.

Este último viernes, 5 de junio de 2009, Luis Francisco Esplá, a sus casi 51 años, se despedía de la Plaza de Toros de Las Ventas, 27 años después de obligarme a hacerme aficionado, o más bien aficionaducho, a las corridas de toros. Hacía viento, la gente, en realidad, venía a ver a Morante de la Puebla, que había seducido al público venteño con el capote unos días antes, y a Castella, el corajudo francés que había abierto la puerta grande en la Feria de San Isidro.

El primer toro lo lidió de manera aseada, como siempre. El viento era casi huracanado y sólo pudo, que no es poco, estar digno. Con su segundo, un tocho de 620 kilos que respondía al nombre de “Beato“, armó el taco. El toro era bonito, noble y con movilidad, o sea como tienen que ser y casi nunca son. Esplá estuvo inteligente con él desde el primer segundo, aunque, en realidad, falló en uno de sus puntos fuertes, las banderillas. Ofreció un tercio deslucido, me imagino que porque el torero alicantino había visto el comportamiento increíble que había tenido “Beato“ en el caballo, creo que había tomado tres varas, algo rarísimo hoy día, y no quería echarlo a perder en fuegos de artificio.

Empezó el tercio de muerte agarrado a las tablas, pasándose el toro cerca y por alto, enseñándole a embestir. Para cuando le empezó a bajar la mano y a ligarle los pases, “Beato“ era un caramelo que Esplá saboreó, e hizo saborear a los demás. Cuando uno ve una faena de este tipo, siempre se hace la misma pregunta, ¿es fácil torear? No, no es fácil, de ahí la grandeza de días como el viernes. Es todo tan natural, tan fluido, que parece cosa de niños. Para probar que no lo es, basta con gastarse el abono completo de San Isidro y no ver ni rastro el 98% de las veces de lo que hicieron Esplá y “Beato“ el otro día.

Lo mató recibiendo y dejó una estocada tendida y atravesada que obligó a usar el descabello dos veces. Dio igual, el Presidente le concedió las dos orejas, Esplá dio dos vueltas al ruedo y el toro una, a petición del propio torero.

Supuestamente, hay dos tipos de aficionados, los “toreristas“, sólo pendientes de los toreros, a los que dan tratamiento de estrellas del rock, y los “toristas“, admiradores del toro de lidia y guardianes de la pureza de la Fiesta. El viernes, cuando Esplá pedía la vuelta al ruedo de “Beato“, pensé que es mi torero favorito porque es único torero “torista“ a quien yo he visto en acción.

jueves, 4 de junio de 2009

Soy un carca (o el magnetismo de lo “vintage“)

“Vals con Bashir“ es una película de tono documental. Cuenta los pasos que dio el guionista y director para reconstruir su memoria de la matanza de Chabra y Chatila, que él vivió en primera persona. Detectamos un aliento poético en lo visual que parece querer ocultarse, pero no se logra. Parece un cuento siniestro. Posee cierto aire de irrealidad, aunque siempre hay algo perturbador, en los diálogos, en los rostros, en los recuerdos aparentemente banales. En los últimos segundos de la cinta, los hechos históricos son presentados sin paños calientes. Era necesario, de lo contrario se corría el riesgo de banalizar la historia.

“Ponyo en el acantilado“ es una película infantil para adultos de un famoso cineasta japonés. La música juega un papel primordial, acompaña a la historia, subraya el caracter de cada personaje. Hace lo que se supone que deberían hacer todas las bandas sonoras. Y la partitura tiene valor en sí misma. La película no trata a los espectadores como idiotas. Es cierto de que pertenece al género de lo fantástico pero el argumento es consistente. Es una hermosa defensa de la biodiversidad marina y nos enseña a todos a querer a las personas por cómo son, no por lo que son. Sí, es para niños, algo que no le impide tener un discurso más sólido que la mayor parte de la producción cinematográfica mundial.

Ambas son películas de animación “a la antigua“. Creo que eso es lo que más me gusta de ellas. Son, de largo, las que me han gustado más este año.

lunes, 1 de junio de 2009

En piloto automático

He visto 3 veces a Wilco.

La primera, en marzo de 2005, está recogida en este blog aquí. Me encantó.
La segunda, en noviembre de 2007, estaba de duelo. Me gustó.
La tercera, en mayo de 2009, estaba trabajando. Fue un buen bolo, con un sonido pluscuamperfecto y una ejecución impecable. No me emocioné casi en ningún momento. No tocaron ninguna de mis canciones favoritas. Ni “Misunderstood“, ni “Ashes of american flags“, ni “Reservations“, ni “How to fight loneliness“. Y, por primera vez, me dí cuenta de que “Impossible Germany“ está llamada a ser una canción que va a envejecer muy mal, como le pasó a Bruce con “Rosalita“.

Siguen siendo los mejores, para mí. Pero el viernes pasado me dí cuenta de que no mean colonia.

Tanto mejor.