Otro mini cuento de Navidad


Era todo lo gordo que un Papa Noel de mentira tenía que ser. Su cuerpo yacía reseco junto al portal. Nadie sabía quién era y qué hacía allí. Eso es, por lo menos, lo que los vecinos le dijeron a los policías. Los agentes de la ley tampoco se esforzaron demasiado, “algún mendigo que no pudo pasar la noche“. Llegó el juez, levantó el cadáver y le confió a su secretario, aún novatillo, que “la última noche había sido la más fría del año y que cosas como esta son normales en esta época“.

El joven secretario no se quedó satisfecho de la vaga explicación de su jefe e investigó por su cuenta. Había reparado en un niño de unos 8 ó 9 años que daba vueltas cerca del lugar del crimen escondiéndose de todo el mundo. Cuando se le acercó, el chaval quiso huir. No fue muy lejos. El secretario le pegó un bofetón.

 - ¿Qué sabes de todo esto?
 - Nada
 - Algo sabes, te vienes conmigo a Comisaría.
 - No tengo por qué hacerlo, tengo mis derechos.
 - Está bien, llamaré a la Policía.
 - Bueno, hablaré. Con una condición.
 - ¿Cuál?
 - Confesaré todo en casa de mi padre, en las afueras de Madrid.
 - Vale.

Al llegar a su destino, el niño sacó una pistola. Antes de reventar la tapa de los sesos del desdichado secretario, le dijo:

 - Sí, fui yo. Por mandato de los Reyes Magos. Hay que acabar con la amenaza de Papa Noel. España se rompe.

Las dos últimas frases las dijo a gritos.


Comentarios

N.Poe ha dicho que…
Jamás un mini cuento de Navidad me había gustado tanto!!!
metalkas ha dicho que…
Tremendo!
Kankoat ha dicho que…
¡Qué niño más chachi!

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