El prólogo

El otro día leí una entrevista en el Rock de Lux a ese tipo de talento sobrevalorado que es Nacho Vegas. Algo tiene, todo hay que decirlo, pero es inferior a su vanidad. Además, no me parece que sea demasiado listo. En esa entrevista decía bastantes tonterías, algunas epatantes y otras realmente profundas. La mayor de todas es la de afirmar que no entiende por qué la música electrónica está diseñada sólo para bailar. La respuesta es tan evidente... Cansados del mesianismo de estrellitas del rock (entre nosotros, a Nacho Vegas le sienta como un guante ese disfraz) muchos ciudadanos buscan música de contenido estrictamente hedonista. El pop (en sentido amplio) no termina de ofrecer un verdadero desafío intelectual y muchas veces viene con la coartada de una falsa estatura artística. Existe música sólo para bailar porque es una necesidad humana, por eso existe desde siempre (valses, pasodobles, jazz primigenio, etc,...). Y porque hay demasiado soplapollas que se cree que por juntar 3 acordes y cantar una melodía sencillita con una letra ramplona ya es Bob Dylan.

Otra cosa que me llama la atención es que si hay una música intelectualizada en la actualidad, esa es la electrónica. Creo que es la disciplina de la que más libros tengo. Casi todos ellos en inglés y casi todos ellos sobre el Tecno de Detroit, un obsesión personal desde que entrevisté al inmenso Derrick May. Es decir, la música que más busca quedarse en la epidermis es la que más provoca reflexiones teñidas de ética artística e, incluso, socio política. 

Quizá la razón por la que la electrónica no haya llegado al primer plano de la comercialidad sea su vocación de resistencia, de confrontación con la jerarquía establecida. La electrónica no ha dejado de ser minoritaria, existen grandes capas de la sociedad que no tienen ni puta idea de qué es la electrónica. ¿Por qué el caso de Nacho Vegas no iba a ser diferente?

En España esa carencia es aún más acusada. Se sabe poco y, lo que se sabe, siempre ha venido del extranjero, revestido de una pátina de respetabilidad. Sin embargo, aquí, en este país, se dieron a finales de los 80 y principios de los 90 tres fenómenos autóctonos y originales que han sido ignorados o, con más frecuencia, despreciados.

El primero es el Balearic Beat, la influencia que ejercieron un puñado de disc–jockeys ibicencos sobre la activa escena británica, la de las raves y la de “Madchester“. Los ingleses la reconocen, pero no en toda su magnitud. Los españoles la consideran una nota al margen. Por lo menos, no la repudian.

Eso es lo que se ha hecho con la Ruta del Bakalao. Una revolución pura, sin intenciones comerciales que arrastró desde el principio una mala fama que nadie quiso matizar. Eran chavales que curraban de lunes a viernes y que sólo buscaban evadirse los fines de semana. Si hubiera habido un Kerouac a lo mejor habría museos donde antes estaban Puzzle o el NOD. Ni se ha escrito una novela ambientada en uno de esos fines de semana enfebrecidos ni una película ni nada. Sólo existe un documental del Plus, con muchas carencias y realizado en la etapa en la que se inicia la decadencia.

Por lo menos, la Ruta del Bakalao atrajo cierta atención de los medios, aunque fuera de un signo negativo. El otro fenómeno que queda no hizo ruido y poca gente se acuerda, o se quiere acordar, de él. En el Madrid de la post–movida surgió un circuito de clubes de electrónica al que podemos considerar el prólogo de la escena actual. Aquel fue un movimiento dinámico, brutalmente moderno y que se desintegró con la irrupción de la heroína fumada en “chinos“. Pero existió, y duró tanto tiempo como había durado la dichosa Movida. Como no era un club de pijos, como sí fue lo de Alaska, Almodóvar y Cía, su recuerdo ha sido sepultado.

He aquí una misión para todos los que quieran aceptarla. Tenemos que investigar estos movimientos, ponerlos en valor. No sé si le interesará a alguien. A mí sí. Y mucho.

Comentarios

Pink Freud ha dicho que…
¡ A mi también!. No he disfrutado nunca tanto como en aquellas discotecas al aire libre (literal: antes de que fuesen cubiertas por orden municipal, en la Ibiza de principios de los 80)donde se gestó el Balearic Beat. En mi CV tambien puedo incluir una sola noche, delirante, en la ruta del bakalao. Animo y hazlo, que tu puedes.
Anónimo ha dicho que…
Desde luego que da para hablar de los diferentes movimientos, y de como algunos "cardaron la lana" para que otros se "llevaran la fama". has citado el caso de Alaska; el curioso caso de Alaska. Sin entrar en el imbecil que se le cuelga del brazo haciendo muecas e intenta imitar a Marilyn Manson, Alaska se enviste copmo estandarte de la movida cunado realmente fur otra gente, olvidada por el star system, la que llevo la eclosion de aquella epoca a la calle. Gente como los hermanos Jimenez y sus primeros "Pistones", Paralisis Permanente, Polanski y el Ardor u otros contribuyeron de una manera decisiva. Con los años no vieron ni un duro, ni recompensa alguna en forma de recuerdo; no solo eso, sino que encima han de soportar como imbeciles como el mencionado al principio se hacen principes de la "movida" cuando en esa epoca aun estaban comiendose los mocos. Ahora que caigo, debieron de aprender de la politica; durante la dictadura los que realmente dieron fueron los del PCE, para que luego los señoritos del PSOE se llevasen los votos y el merito, amen de presumir haber pasado por la DGS; lo que se olvidaron de contar es que mientras en esos siniestros calabozos torturaban y morian los del PCE, a ellos les cuidaba la unica noche que pasaban la mano de algun amigo de papa, sino el propio padre. En fin, amigo vencido, efectivamente, la historia la escriben los vencedores...y los que dominan el marketing para apropiarse del trabajo ajeno.
djflow ha dicho que…
Quizá sea un defecto, pero me gusta valorar a los artistas sobre todo por su arte y bastante menos por sus orígenes o por sus ideas políticas. Pijos o no, los de la movida fueron los que fueron y su legado es el que es. Creo que hay bastante valía artística en la música de algunos de sus "príncipes" y creo que han sido bastante importantes para lo que ha venido después. Y, en este orden de cosas, estimado anónimo, es curioso que menciones como ejemplo de lo que quieres a Parálisis, que son básicamente una escisión de los Pegamoides de la ínclita Alaska.

Lo de la intelectualización de la electrónica es curioso y estoy bastante de acuerdo contigo, Vencido. Aunque para mí lo estuvo más aún el punk, sobre todo por su asimilación del situacionismo en un contexto sociopolítico tan asfixiante como la Inglaterra de finales de los 70. Aunque también es curioso que la eclosión de la New Wave coincidiera con el advenimiento de la Thatcher ¿No?

Me encanta lo que dices del posible Kerouac de la "Ruta del Bacalao", y tienes más razón que un santo. Es verdad que el documental del Plus te deja con ganas de más. Y yo te propongo: ¿Por qué no te pones manos a la obra para investigarlo tú mismo? Por desgracia, dados los destrozos de las drogas de diseño los "supervivientes" no están en las mejores condiciones: basta ver a Chimo Bayo en sus últimas apariciones televisivas.

Sobre el circuito de la electrónica post-movida (que yo incluso alargaría hasta los comienzos del drum'n'bass -¡Menudas noches en el Bali Hai!- pasando por supuesto por el acid-house, no sé si estás de acuerdo) si que no hay nada de información. Y es una pena.Igual que es una pena -opinión personalísima- la situación actual de la electrónica. La veo en un callejón sin salida y sigo esperando desde hace demasiado tiempo un disco del género que me remueva. Bueno, quizá me estoy haciendo viejo...

¡Salud!