No photo

Se me olvidaba.

A partir de ya mismo, en esta mi humilde bitácora no habrá más entradas ilustradas con imágenes. Se acabó.

Quiero hacer la revolución desde dentro. Y lanzar una campaña.

"Ni fotos ni vídeos en Internet.
Sólo textos".

Nada de mirar los dibujitos. Y cuanto más tochos escriba mucho mejor. El que se aburra que se lo haga mirar. Yo quiero regresar al siglo XIX (aunque me llevo mis discos de Elvis y mi plato). Vosotros veréis qué es lo que hacéis.

Comentarios

N.Poe ha dicho que…
Conozco un profesor de periodismo electrónico que te suspendería por tomar tal decisión, pero no aprecio mucho su valor como didacta asi que no cuenta. Además no creo que me guste leerte por las fotos...
Anónimo ha dicho que…
Dotando a la palabra de contenido, como siempre maestro. Internet debe ser tb un medio de palabra no el reino de ultramemia
Anónimo ha dicho que…
Va todo bien?

Y qué hacemos con el porno? Si no hay fotos ni videos no hay porno, y no hay porno para qué queremos Internet.

Me parece bien que haya tomado usted esa decisión tan tajante. También espero, por el bienestar de nuestros penes, que no cunda el ejemplo.

Saludos del rock!!
N.Poe ha dicho que…
Al Anónimo que se preocupa por el porno le recomiendo "Filosofía de tocador", "Los infortunios de la virtud" o cualquier otra cosa escrita por el marqués de Sade: porno duro en letras.
PeterPsych ha dicho que…
Si regresas al XIX que sea como dios manda. Es como si te vas a una isla desierta. O te vas o no te vas. Los discos de Elvis en medio del ambiente bucólico y romántico de hace dos siglos podrían crear una brecha en el espacio-tiempo a través de la cual emergerían seres de un universo paralelo, mezcla de Balzac y teddy-boy. Piénsalo.
Vencido ha dicho que…
Gracias por tu sugerencia, pero yo como dios manda no hago nada. Además, los discos de Elvis no pueden traer nada malo, no creo que esos seres mezcla de Balzac y Teddy Boy sean peores que esos seres mezcla de tiburón y cordero que llamamos banqueros.

Y al anónimo pornófilo le recomiendo ir desembarazándose del porno virtual y entrar en el mundo de los lupanares y los sex shops. Es más caro, pero mucho más divertido.