martes, 28 de octubre de 2008

Músicos

Mi profesión me ha puesto en contacto con muchos músicos aunque en casi todos los casos mis relaciones con ellos no han pasado de meras entrevistas más o menos en profundidad. Al principio, infatuado, (el otro día descubrí esta palabra y me mola su sonoridad), por su mística tendía a olvidar la mediocridad intelectual de la que hacen gala siempre que pueden. ¿Cuántas veces me han dicho aquello de “sólo puedo expresarme con mis canciones, si supiera definir (sic) mis emociones en palabras sería escritor“? Infinitas.

Estimado músico tipo. No te das cuenta de que:

1. Tus emociones son tan vulgares como las del resto de la Humanidad.
2. Si no eres capaz de expresar tus emociones y pensamientos en palabras tienes un problema más grave que contestar las preguntas de un periodista.
3. No eres Lou Reed, ni Bruce Springsteen, ni Madonna, ni siquiera Alejandro Sanz. Esos tíos no tienen por qué hacer una promo bestial para vender sus discos. Tú, tengas o no talento, que lo más probable es que no lo tengas, tienes que salir en los papeles para despachar algún disquito.
4. Crees que nuestras preguntas son gilipolleces. Eso es porque no te has parado a pensar en la calidad de tus respuestas.
5. No puedes ser escritor. Antes tendrías que aprender a leer. Y, en el improbable caso de que sepas, deberías aprender a escribir sin (demasiadas) faltas de ortografía.
6. Todos sabemos, menos tú, que eso de que no se te dan bien las entrevistas no es porque seas un genio. Es porque eres lelo.
7. Le haces caso a los gilipollas que te adulan. Unos lo hacen porque es su trabajo, los de la discográfica, y otros porque no tienen vida propia, tus escasísimos fans.
8. Tienes 40 discos en casa y te sabes 3 acordes. No, no es que seas punk y demandes que entendamos tu modo crudo de expresión. Es que ni entiendes ni sabes de música.
9. Ya sabemos que sólo compones cuando estás triste. Es lo que decís todos. Estáis tristes porque no dais un puto palo al agua en todo el día y os aburrís.
10. Te quejas de que has tenido que hacer 6 entrevistas seguidas y de que llevas dos días de promo. ¿Te crees que eso es trabajar? Reza lo que sepas para no tener que terminar en un trabajo normal con horario de oficina.

Me imagino que esto también vale para los actores.


domingo, 26 de octubre de 2008

En defensa de Javier Aguirre

Nuestra era será recordada por los eventos que están teniendo lugar en este momento en el mundo. La caída de las bolsas, el cuestionamiento del Capitalismo, la crisis financiera global. La fuente y el caudal de esta explosión se encuentra en la modificación traumática del guión de la obra. Una de las cosas que más perplejidad me han causado en los últimos tiempos es la confusión acerca de quién era el bueno y quién el malo y, sobre todo, la imposibilidad de saber cuál era el verdadero conflicto. En definitiva, nada era lo que parecía. A las derechas del mundo se les llenaba la boca hablando de libertad, cuando en realidad reclamaban una libertad basta, sin pulir. Una libertad que les servía para hacerse más ricos. “¿No puedo pagar lo que me salga de los cojones a mis empleados?, pero si encima les doy trabajo“.

Los personajes de la película también sufrieron enormes modificaciones. La indefinición, traducida para ser más aceptable en sutileza, hacía que los buenos hicieran cosas malas. Ahí tenemos el papel de los sindicatos en estos últimos 15 años. ¿Y cuando no hay ni héroes ni villanos, qué pasa con los antihéroes? La respuesta es muyyyyy simple. Desaparecen. No salen ni en los créditos, nadie se preocupa por hacerles sitio en el reparto. Y si lo hacen, les dan un cometido ignominioso, ser los perdedores, una veces “beautiful losers“ y otras, simples bufones. Una característica del antihéroe es que no quiere ganar, por lo menos no a toda costa. Le interesa más un beso en un portal, un turbio ron a las 4 de la mañana o una sonrisa en el momento exacto. No hay sitio para locos como esos, son peligrosos, hacen una enmienda a la totalidad de nuestro sistema de valores. Y ni siquiera sabemos por qué.

El Atleti era el ejemplo perfecto de Antihéroe. Por eso, sólo queda de él un recuerdo agridulce.

Los 90 y su sentencia Bosman hirieron de muerte al Atleti. De pronto, el dinero de las televisiones y la libertad absoluta de contratación consiguieron que equipos de pueblo, literalmente equipos de pueblo, pudieran codearse con las élites futbolísticas. Como un último canto del cisne, se consiguió el glorioso doblete del 96. El enfermo se levantó de la cama e hizo un último esfuerzo antes de empeorar. Recordemos que antes de ganar la Liga y la Copa del 96, el Atleti ya había coqueteado muy seriamente con el descenso. La suerte estaba echada con la contratación de Sacchi primero y Rainieri después. Hacia febrero de 2000, el enfermo entró en metástasis y murió poco después, con el descenso a Segunda. El equipo que se presentó en septiembre de 2000, entrenado por un tal Zambrano y patrocinado por la cadena de supermercados Idea, ya no tenía nada que ver con la escuadra imprevisible de la que nos enamoramos. Ya no era capaz de lo mejor y de lo peor, sólo lo era de lo peor, de lo más ridículo, de lo más patético.

Desde la Muerte del Atleti, sólo bajo la égida de Aguirre ese equipo que juega en el Calderón se ha parecido al Atleti. Dotado para meterle 4 al Barça en abril y palmar 6-1 con el mismo equipo en octubre.

No es un entrenador de mi agrado. Creo que su gran virtud no es futbolística sino humana. Me cae bien, es honesto, hace autocrítica y quizá sea eso lo que le ha permitido llevar a ese equipo que juega en el Calderón a la Champions. Yo preferiría, por cercanía a su concepto de fútbol, a ese licenciado en Filosofía que es Víctor Fernández. Dentro de unas horas ese equipo que juega en el Calderón se enfrenta a uno de esos equipos de pueblo de los que hablaba antes. Si pierde, Aguirre estará en dificultades serias. Por eso, antes de que ocurra, yo, desde esta humilde bitácora quiero defenderle. Porque es de bien nacido ser agradecido. Y porque, quién sabe, a lo mejor ha vuelto a sonar la hora del Antihéroe.

viernes, 24 de octubre de 2008

Prohibido fumar

A principios de 2006 entró en vigor la normativa que prohibía fumar en los lugares públicos. Y como siempre ocurre, la ciudadanía confundió el culo con las témporas. Casi hubo un levantamiento en armas para preservar el sacrosanto derecho de los fumadores . Esa ley maligna estaba destinada a cercenar la libertad de los que gustan de convertirse en chimenenas humanas. "Yo me mato si quiero" se oyó decir constantemente aquellos primeros meses.

Ayer mi padre me dijo que la ley se estaba relajando. Que podía fumar en más sitios que antes. Y es verdad, en ese momento estaba terminando con un pitillo en un gran superficie de la sierra donde hace escasos meses no podía entregarse a sus flaquezas.

También ayer leí que un 10% de los fallecidos por cáncer de pulmón no ha fumado en su vida. Un 10%. O sea, mucha gente. Bueno, no mucha gente, muchísima. Demasiada. Sobre todo, demasiada. Visto que esto a los fumadores les da igual, o no lo contemplan demasiado, la ley tendría que ser mucho más restrictiva que la actual y ser aplicada con todas sus consecuencias. Las normativas emanadas de un parlamente democrático deben porteger, sobre todo, a las minorías y a los débiles. Y los no fumadores somos las minorías. De nuevo, ante nosotros, la evidencia de que la sociedad de nuestro tiempo entiende la democracia como la dictadura de las mayorías y de los fuertes.

Por mi parte tengo claro lo que voy a hacer cada vez que estemos en un sitio donde esté prohibido fumar y alguien pretenda hacerlo sin mi permiso. Se va a encontrar con una amable pero firme amonestación por mi parte. Otra cosa será cuando me pregunten si me importa o no que se fume en mi presencia. Sólo por esa muestra de buena educación, algo inhabitual en muchos fumadores, seré condescendiente, repito, condecesciente, y dare mi venia.

lunes, 20 de octubre de 2008

No photo

Se me olvidaba.

A partir de ya mismo, en esta mi humilde bitácora no habrá más entradas ilustradas con imágenes. Se acabó.

Quiero hacer la revolución desde dentro. Y lanzar una campaña.

"Ni fotos ni vídeos en Internet.
Sólo textos".

Nada de mirar los dibujitos. Y cuanto más tochos escriba mucho mejor. El que se aburra que se lo haga mirar. Yo quiero regresar al siglo XIX (aunque me llevo mis discos de Elvis y mi plato). Vosotros veréis qué es lo que hacéis.

Oportunidad perdida

Me puedo considerar un experto en perder oportunidades. Ya desde chico desarrollé un sentido especial para no aprovechar a mi favor las circunstancias favorables que el azar me ponía delante de las narices. Creo que esto ocurría por una mezcla de incredulidad, "esto no puede estar pasando, es demasiado fácil", e inhabilidad hereditaria.

Nunca dejaré de ser un especialista en este difícil arte, está claro. Con el tiempo he aprendido a no torturarme y a, de vez en cuando, acertar y no dejar pasar alguna ocasión.

Cuando veo que los demás se meten en mi especialidad, entro en un estado curioso. Observar cómo otra persona deja pasar una alineación de planetas propicia para él me produce dos sentimientos encontrados. Uno es la alegría por no ser yo. El otro, cierta sensación de superioridad, por haber pasado trances similares antes.

En cada oportunidad perdida hay algo que aprender, dicen. Lo único que es seguro es que habrá más oportunidades, distintas, quizá mejores. Y, de nuevo, volveremos a perderlas.

Es la vida, no hay que darle muchas vueltas.

domingo, 19 de octubre de 2008

What if... (I)

Me encanta hacer cosas inútiles. Es algo que me fascina, no sé qué me gusta más, si la cosa en sí misma o su inutilidad. Obvio es decir, en este caso escribir, que especular sobre lo que hubiera pasado, lo que los anglos llaman “What if...“, no tiene ningún sentido y que, por tanto, a mí me parece divertido.

Con esta entrada inauguro una serie sobre algunos “What if...“del mundo de la música popular. La primera pregunta que me hago es la siguiente:

“¿Qué hubiera pasado si Mark David Chapman no hubiera matado a John Lennon?"

Esta pregunta se la han hecho muchos otros antes que yo, casi todos ellos acérrimos seguidores del ex Beatle. Y la han respondido conjeturando acerca de su acercamiento al hip hop o imaginando dúos con Kurt Cobain. Yo no creo que hubiera pasado nada de eso. Lo último que grabó antes de morir fue un disco de rock clásico, “Double fantasy“. Y digo clásico en un sentido casi peyorativo. Recordemos que Lennon vivía en Nueva York, en el edificio Dakota, no muy lejos del Max Kansas´City o del CBGB´s. No hay noticias de que se hubiera dado cuenta de lo que estaba pasando por allí, de los conciertos de los Ramones, de Talking Heads, de Television, de los Dictators, de Patti Smith, de Lou Reed,... Ya estaba aburguesado por lo que no es realista pensar que Lennon hubiera seguido siendo el iconoclasta que fue durante los 60.

Yo creo que hubiera habido una reunión de los Beatles a mediados de los 80. Estoy casi seguro. McArtney y él se estaban arreglando por el tema de los derechos de las canciones que escribieron cuando formaban parte de los Fab Four. Por eso hubiera sido lógico que, una vez que Michael Jackson se quedó con esos derechos, Paul y John hubieran reeditado su entente más o menos cordial. El regreso se hubiera producido, casi con toda seguridad, en el Live Aid. Al año siguiente, el 86, un recopilatorio con un par de temas nuevos y una mastodóntica gira mundial. Como hubiera sido un éxito comercial impresionante hubiera habido un segundo disco, esta vez todo inédito, con colaboraciones de Mick Jagger, Eric Clapton y, casi seguro, Elvis Costello (que intervino en “Flowers in the dirt“, el disco de Paul de 1989). De nuevo hubiera habido gira mundial, casi simultánea con la de los Stones, la que presentaba “Steel wheels“.

Los 90 hubieran visto cómo Harrison se bajaba del burro. Cómo Paul y John retomaban sus carreras en solitario. Lennon hubiera seguido sacando álbumes nostálgicos y hacia el 98, 99, hubiera grabado un disco personal, documentando su divorcio. Yoko y él se hubieran separado hacia mediados de los 90 y Lennon se hubiera emparejado con, por ejemplo, Tori Amos.

Todavía hubiera quedado una nueva reunión de los Beatles, en un concierto homenaje a George Harrison. Y después, para John, la jubilación. Quizá alguna colaboración puntual, algún concierto en Las Vegas y poco más.

miércoles, 8 de octubre de 2008

¿El final?

Por primera vez en más de 20 años llegan voces a los medios de comunicación mayoritarios cuestionando el Capitalismo como sistema. Desde la caída del muro de Berlín, por lo menos, no se ponían en duda los fundamentos de la Economía de Mercado. El que se salía un poco de la línea era tildado de loco, de anticuado, de totalitario, de idiota, de marxista,...

Hoy, un político de derechas, el Presidente de la República Francesa, carga contra la inmoralidad del Capitalismo.

Hoy, el gobierno del país más capitalista de la Tierra interviene en la economía en un grado muy superior al de muchos estados que se autodenominan “intervencionistas“.

Es la primera vez que muchos de nosotros oímos a nuestros políticos expresarse de esa manera. Lo que ha llevado a pensar que esa excepcionalidad es el síntoma más claro de la desintegración de todo un sistema, el Capitalista. ¿Estamos, pues, en la etapa final? ¿Se acabó, por fin, la ensoñación de Adam Smith?

He tenido la tentación de contestar a esa pregunta. De decir que esta es una más de las muchas operaciones de cosmética a la que se ha sometido el Capitalismo. De lo que estoy seguro es que no está acabando nada. Para que ocurra tienen que darse circunstancias excepcionales, como que nuestro sistema energético se derrumbe por la escasez de petróleo. Ese sí será el final. Y cuando llegue, estaré viendo a Lagartija Nick tocar “Inercia“ en un garito de mala muerte.


De cuando Antonio Arias y yo teníamos pelo
Diciembre del año 1992


sábado, 4 de octubre de 2008

La crisis

Todo es atrezzo. Pensamos que lo que leemos en los periódicos es real, es tangible.  Y sólo es una parte de la verdad. 


Con el gobierno del PP, el paro descendió. La situación económica mejoraba a marchas forzadas. Venían de fuera de nuestras fronteras para aprovechar nuestros tiempos de bonanza. Cumplimos los criterios de convergencia y accedimos al euro. ¿Os acordáis? España iba bien, como proclamó Aznar en el debate del estado de la nación de 1997.


Supongo que era cierto, aunque no para mí. ¿De qué me servía que hubiera trabajo si yo no lo tenía? ¿Cuál era la utilidad de que fuera sencillo adquirir en propiedad una vivienda cuando yo no podía ni fantasear con alquilar un cuarto? No tenía nada, salvo una más que decente colección de discos y de libros.


La puesta en escena era buena, mis líneas de diálogo, no tanto.


Desde hace un año nos vienen machacando desde los medios de comunicación con la irrupción de la crisis. Los datos del desempleo vuelven a ser negativos, las casas no se venden y, por lo tanto, tampoco se compran. La confianza en el sistema financiero se resquebraja lentamente. La recesión es casi una realidad. 


Supongo que es cierto, aunque no para mí. Disfruto de la mejor situación económica de toda mi vida. El decorado se cae a cachos pero, por fin, tengo un buen papel en la obra.


jueves, 2 de octubre de 2008

Unas líneas antes de irme a la cama

Estoy perfectamente cansado. Mi nuevo horario laboral me permite comportarme como un zombie desorientado la mayor parte del día. Tengo una insinuación de dolor de cabeza perenne. Noto que mis movimientos son unas décimas más lentos de lo normal. Escribo peor, pienso peor, hablo peor. Cuando me paro un minuto, no importa en qué momento de la jornada, se me cierran los ojos sin remisión. Estoy tan cansado que no siento ya ni cansancio.

Es un buen momento para recordar una frase de mi anciano padre:

“Sólo trabaja el que no tiene otra habilidad“

Yo pensaba que me se me daba bien eso de vender la moto y vivir del cuento. Al final, el único que me compra motos soy yo mismo.

Un vasito de agua, a lavarme los piños y al sobre. Tengo una tregua de algo más de 5 horas y pienso aprovecharla.