Manolo Castro

Esta entrada es para satisfacer una petición que me ha hecho, precisamente, Manolo Castro. En realidad, no me la hizo a mí directamente, sino que la anunció a través de otro amigo común. Quiere Manolo que escriba de él en esta humilde bitácora. Yo creo que, de una manera u otra, he hablado de todas las personas que me importan aquí, aunque rara vez lo he dejado ver claramente. Pero Manolo quiere que lo haga y ¿quién soy yo para no hacer un poco más feliz a un amigo cuando está en mi mano?

Quiero aprovechar esta entrada para hablar de amistad, una institución no tan apreciada como la familia o la pareja. Sin embargo, se puede ser razonablemente feliz sin tener familia y sin tener pareja, estable o no estable. Pero no se puede vivir sin amigos. Suena melodramático y seguramente lo sea. Y también es rigurosamente cierto. Ya lo dicen al final de "¡Qué bello es vivir!":

"Ningún hombre es un fracaso si tiene amigos"

(Por cierto, siempre lloro en ese momento de la peli, de hecho al escribirlo ahora se me han humedecido los ojos)

Manolo y yo somos muy distintos. Creo que no estamos de acuerdo en casi nada, pero nos encanta discutir sobre esos numerosos puntos de discrepancia. Su manera de vivir está muy lejos de la mía, aunque creo que esto es más bien debido a las circunstancias y a ciertas decisiones que hemos tomado cada uno que también, en parecidos contextos, podía haber tomado el otro. Todo esto es cierto, pero lo es más aún que Manolo y yo tenemos el mismo concepto de amistad. Se resume en un diálogo que vi hace tiempo en un episodio de "El ala oeste de la Casa Blanca". Leo quiere ayudar a Josh, que arrastra problemas psicólogicos tras haber sido tiroteado en un atentado al presidente. Josh se lo agradece y le pregunta por qué está un día de Navidad pasando ese mal trago con él. Leo le contesta:

"Un hombre estaba metido en un agujero y pasó un cura. El hombre le pidió ayuda y el cura escribió en un papel una oración.

Pasó un médico y el hombre volvió a pedir ayuda. El médico escribió en un papel una receta.

Más tarde pasó un amigo. Y en lugar de escribir ninguna nota se metió en el agujero con el hombre. Cuando este le preguntó que qué hacía el amigo le respondió:

"Ya he estado aquí antes, a lo mejor entre los dos podemos salir de este agujero".

Yo sé que Manolo se metería en el agujero. Y muchos otros de mis amigos. No los voy a poner aquí porque sois muchos, afortunadamente, y porque esta entrada iba de Manolo. (Y eso que el cabrón es un vikingo de mierda, ¡qué le vamos a hacer!)


NOTA A MANOLO: Por favor no comentes esta entrada, ya he perdido yo bastante aceite en ella como para que derramemos más de ese viscoso líquido en esta humilde bitácora.

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