domingo, 28 de septiembre de 2008

En moto, de noche, en una carretera nacional

Ayer subí a la sierra en mi scooter. Decidí ir por la Autovía de Colmenar, para luego coger la carretera que va a Cerceda y luego la que pasa por Moralzarzal y llega a Collado Villalba, para terminar en Alpedrete. Casi una hora de trayecto, con bastante frío. Hubo un momento muy malo, en el que los coches me pasaban a 140, y yo iba a 100, para no sobrecalentar el motor de 125 cc que impulsa my Kymco Grand Dink.

Yo creo que hice una gilipollez enorme, sobre todo porque al poco de terminar mi trayecto, rompió a llover. Si me pilla un poco antes, sí que hubiera corrido un riesgo casi intolerable.

En condiciones normales, ni se me hubiera pasado por la cabeza intentar lo de ayer. Será que he ganado algunos enteros en mi autoconfianza. O que me he vuelto un poco más soplapollas de lo que he venido siendo toda mi vida. 

Me gustan las dos opciones, la verdad.


Tenía que escribir sobre esto

Tres de mis cosas favoritas son, sin un orden particular, las siguientes:

  1. El billar
  2. Las carreras de coches
  3. Las comedias

Por eso, la noticia de la muerte del Indomable me ha causado cierta impresión. Encarnó a mi héroe de ficción favorito, Eddie Felson El Rápido. Fue segundo en las 24 Horas de Le Mans de 1979, la prueba más mítica del automovilismo deportivo (NOTA MENTAL: Antes de que termine esta década tengo que ir a verla en vivo). Y, aunque es recordado por sus papeles dramáticos, a mí me gustaba más cuando hacía comedia de cualquier tipo y condición.
Representaba al hombre que todos quisiéramos ser. Masculino y vulnerable. Divertido y serio. Puede que no fuera ese hombre que nos imaginamos, pero lo simbolizaba perfectamente. Y, aunque fuese demasiado guapo para caernos bien, no nos despertaba envidia.

También simbolizaba un concepto ya perdido definitivamente: El "americano bueno". Después de la II Guerra Mundial, el mundo tenía una imagen amable de Estados Unidos. Se les retrataba como un pueblo infantil, pero noble y generoso. Su figura, su manera de comportarse en público, era completamente coherente con esa abstracción. Quizá, su desaparición explique algo que viene sucediendo desde hace bastante tiempo. Los americanos han dejado de ser los buenos en las películas, y en la vida real. Ya no salvan al mundo, ahora el mundo tiene que salvarse de ellos. Las calles de sus ciudades devienen en selvas inhóspitas y su sistema financiero nos mete en la más compleja crisis económica de la Era Capitalista. Está claro, ya no quedaba sitio para él.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Planes

Como digo en la portada de este misma humilde bitácora "hacer planes no trae felicidad, sino frustación". Así que trato de hacer la menor cantidad posible de ellos. Hay uno que no me arrepiento de habérmelo planteado y, además, pienso cumplirlo.

Antes de que termine el año pienso vaciarme en un karaoke cantando esta canción.

¿Por qué? Ni puta idea. Un poco por molestar, otro poco por dar la nota y un mucho por hacer el ridículo en público, la cosa más saludable que conozco y la que más te hace crecer como ser humano.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Un señor (II)

Esta entrada va a ser un poco "Julianruiznesca". Ojo, que ya he hecho una entrada así este mismo año, este es el enlace. En realidad, va a ser la segunda parte de otra que escribí en abril de 2006 y que se llamó "Un señor". (No hacía falta ser muy listo para imaginárselo).

En esa entrada relataba un fugaz pero muy satisfactorio encuentro con el líder de The Wedding Present, David Lewis Gedge. Fue en el South Pop Festival de 2006. Aparte del conciertazo que dio al frente de su grupo de toda la vida, consiguió emocionarme con la maravillosa interpretación que hizo de "Ringway to Seatac". Algo me tocó la fibra cuando, al cantar "desperately in love", abrió sus brazos en señal de entrega absoluta.

La semana pasada volví a encontrármelo y me reafirmo en lo que dije en 2006. Le comenté el momento relatado en el párrafo anterior y esbozó una tímida sonrisa. "Eso de los brazos lo hago en todos los conciertos y está en el vídeo". También me dijo que había camisetas con el nombre de la canción, que le diera mi dirección y que me iba a mandar una de mi talla.

Ayer recibí este correo, no dirigido a mí, pero en el que estaba en copia. Su autor era David Gedge.

Louise,
When you get a chance to go to the storage, please could you send a large RTS shirt to a friend of mine in Madrid?

Lo dicho, un señor.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Un minuto y treinta y cuatro segundos de Cine (ojo, con mayúsculas)

Pinchad aquí, si tenéis lo que hay que tener.

Es la secuencia inicial de "Manolo La Nuit", una de las muestras más acabadas de "Landismo" que existen. Visto con los ojos de ahora, en estos 94 segundos se muestran varias cosas.

1. Se hace coña del "Spain is different"
2. Se hace coña del "Latin lover"
3. Se hace coña de los "musculitos de playa".
4. Se hace coña del español típico: bajito, feo, con mala leche y, a veces, con bigote.
5. En general, se hace coña.

Hoy, esta secuencia sería un skecth de "Vaya semanita". Aunque, seguramente, estaría mucho peor rodado.

La sonrisa de una vieja

En el portal de la redacción de la revista me acaba de sonreír una vieja. Ella salía y yo entraba. Creía que se iba a asustar, como siempre pasaba cuando llevaba pelo largo. Pero no. Me ha sonreído, yo he dejado que saliera con otra sonrisa y he entrado. Mientras subía las escaleras he pensado en escribir esta entrada.

Sólo quería consignar que, una de dos:

1. Estoy tan salido que si me sonríe una vieja ya me pongo cachondín.

2. Soy tan delicado y sensible que la sonrisa de una vieja me permite subir las escaleras con mayor entusiasmo.

Claro que también existe otra tercera opción, ahora que lo pienso. Estoy tan seco de ideas que hasta la sonrisa de una vieja me sirve para escribir en esta humilde bitácora. Esta va a ser.

sábado, 13 de septiembre de 2008

New life

El miércoles por la noche fracasé miserablemente en mi intento de pasar la ITV. Llegué a las 19.02, 2 minutos después del cierre. Entonces decidí cambiar mi vida.

Primero, me compré un par de almohadas nuevas. Llevaba con la mía desde finales de los 80, así que ya iba siendo hora de cambiarla.

Además, el viernes me compré un MacBook (no sé si escribe así) .

Empieza una nueva era en mi vida. En mi cabeza suena "New life" de Depeche Mode a todas horas.

martes, 9 de septiembre de 2008

Manolo Castro

Esta entrada es para satisfacer una petición que me ha hecho, precisamente, Manolo Castro. En realidad, no me la hizo a mí directamente, sino que la anunció a través de otro amigo común. Quiere Manolo que escriba de él en esta humilde bitácora. Yo creo que, de una manera u otra, he hablado de todas las personas que me importan aquí, aunque rara vez lo he dejado ver claramente. Pero Manolo quiere que lo haga y ¿quién soy yo para no hacer un poco más feliz a un amigo cuando está en mi mano?

Quiero aprovechar esta entrada para hablar de amistad, una institución no tan apreciada como la familia o la pareja. Sin embargo, se puede ser razonablemente feliz sin tener familia y sin tener pareja, estable o no estable. Pero no se puede vivir sin amigos. Suena melodramático y seguramente lo sea. Y también es rigurosamente cierto. Ya lo dicen al final de "¡Qué bello es vivir!":

"Ningún hombre es un fracaso si tiene amigos"

(Por cierto, siempre lloro en ese momento de la peli, de hecho al escribirlo ahora se me han humedecido los ojos)

Manolo y yo somos muy distintos. Creo que no estamos de acuerdo en casi nada, pero nos encanta discutir sobre esos numerosos puntos de discrepancia. Su manera de vivir está muy lejos de la mía, aunque creo que esto es más bien debido a las circunstancias y a ciertas decisiones que hemos tomado cada uno que también, en parecidos contextos, podía haber tomado el otro. Todo esto es cierto, pero lo es más aún que Manolo y yo tenemos el mismo concepto de amistad. Se resume en un diálogo que vi hace tiempo en un episodio de "El ala oeste de la Casa Blanca". Leo quiere ayudar a Josh, que arrastra problemas psicólogicos tras haber sido tiroteado en un atentado al presidente. Josh se lo agradece y le pregunta por qué está un día de Navidad pasando ese mal trago con él. Leo le contesta:

"Un hombre estaba metido en un agujero y pasó un cura. El hombre le pidió ayuda y el cura escribió en un papel una oración.

Pasó un médico y el hombre volvió a pedir ayuda. El médico escribió en un papel una receta.

Más tarde pasó un amigo. Y en lugar de escribir ninguna nota se metió en el agujero con el hombre. Cuando este le preguntó que qué hacía el amigo le respondió:

"Ya he estado aquí antes, a lo mejor entre los dos podemos salir de este agujero".

Yo sé que Manolo se metería en el agujero. Y muchos otros de mis amigos. No los voy a poner aquí porque sois muchos, afortunadamente, y porque esta entrada iba de Manolo. (Y eso que el cabrón es un vikingo de mierda, ¡qué le vamos a hacer!)


NOTA A MANOLO: Por favor no comentes esta entrada, ya he perdido yo bastante aceite en ella como para que derramemos más de ese viscoso líquido en esta humilde bitácora.

domingo, 7 de septiembre de 2008

"¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que os están engañando?"

Michel Cloup es un genio.

Recuerdo la primera vez que escuché "Un instant precis". Era el verano de 1997, Diabologum se estaban desintegrando y en mis manos cayó "#3", el disco en el que venía esa canción. Ese mismo verano era el del "Ok Computer", la colección de canciones que elevaron a Radiohead a la categoría de intocables. Quizá por eso, porque a mí me gusta más el disco de Diabologum, no considero a Radiohead tan grandes como casi todo el mundo. No existe "Un instant precis" en "Ok Computer". No hay ni un gramo de esa emoción, de esa urgencia, de ese vértigo,... Las guitarras, la convicción con la que suenan, todo es brutal en "#3".

Diabologum eran de Touluse y se separaron poco después. Radiohead son de Oxford y siguen en activo.

Uno de los miembros de Diabologum, Michel Cloup, montó Expérience, grupo que sigue por el mismo camino de ruidismo agujereado que la banda matriz. Hace unos meses sacaron su último disco, "Nous (en) sommes encore là". Esta mañana, bajando de la sierra matritense, me lo he escuchado casi entero en el coche.

Una de las canciones se llama "Ever got the feelin' you've been cheated", que son las famosas palabras que pronunció Johnny Rotten en el último concierto de los Sex Pistols. Horas después se cargó el grupo y formó PIL. En 2008, Expérience han cogido ese corte de voz y, a partir de ahí, han hecho la canción del año.

El punk sigue siendo la respuesta.

viernes, 5 de septiembre de 2008

2 fogonazos a modo de reflexión

1. Ahora sí que sé lo que es madrugar. Eso de levantarse a las 7 u 8 de la mañana es una menudencia comparado con mi actual media de horas de sueño. Hoy he amanecido cuando todavía era de noche, me he duchado y me he venido al curro. Estoy cansado, me duele un poco la cabeza, pero estoy ¿feliz? Sí, debe ser que lo soy, aunque lo haya puesto entre interrogantes.

2. Estoy ¿feliz? porque ayer pasé una tarde-noche muy agradable. La peli era buena, pero hubiera dado lo mismo. Como decía un amigo que ahora es una estrella del rock (sic) :

"¡Qué bien hicimos en venir!"

martes, 2 de septiembre de 2008

El verbo "echar"

Ayer releí, un vicio camuflado de virtud, la última entrada. Me di cuenta cuando lo hice que había repetido hasta 4 veces el verbo "echar" en el primer párrafo. Y lo más curioso es que lo usé con 3 significados distintos. "Echar" como "introducir moneda", "echar" como "jugar una partida" y "ser echado" como "perder el derecho a seguir en la mesa". Al principio pensé en editar el texto, cosa que hago con menos frecuencia de la que debería. Me gusta cuidarlos porque yo estoy en ellos completo y verdadero. En esta humilde bitácora se pueden encontrar todas las claves de lo que ha sido mi vida en los últimos 4 años. Para desentrañarlas adecuadamente hay que tener todas las claves. O sea, el único que puede hacerlo soy yo.

No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que esto de escribir aquí es una enorme paja, un vehículo para el lucimiento de mi ego. ¿Hay algo malo en ello? El que se acerca a este rincón no invierte otra cosa que su propio tiempo. Yo no le pongo una pistola para que entre en "Menosprecio...". Y soy sincero, asquerosamente sincero, innecesariamente sincero. Tendréis que reconocer que no siempre, como es mi caso, se practica el exhibicionismo hasta el final. De hecho, cuando se hace así, ya no es exhibicionismo narcisista. Yo diría que es terapia.

No voy a tocar las redundancias del verbo "echar". Yo creo que no quedan mal pero no dejo de corregirlas por eso. En esos usos repetidos del verbo "echar" hay una parte de mi, aunque no sea capaz de decir cuál.