El halago debilita, el insulto lesiona

Es así. Por lo menos, a mí me pasa.

No me gusta que me bailen el agua, me suele incomodar. Tampoco me gusta que me insulten, sobre todo si es gratuito y/o injusto. En ambos extremos hay mentiras. Nadie es mejor que nadie, nadie es peor que nadie.

Cuando se nos piropea o se nos arrastra por el fango, se nos equipara a los demás. Mejor dicho, se nos pone a competir con los demás. Esa es la mentira. Yo no soy más listo que nadie, hay cosas que se me dan mejor. Otras, peor. A veces, después de un tiempo, lo que se me da bien termina dándoseme mal. Y al revés. Sólo se puede competir con uno mismo. Esa es la única carrera en que vale la pena participar.

Comentarios

Zero ha dicho que…
el humano necesita alagar a los que ven como superiores, pero no porque los admiren; los envidian.
Insultan a quienes ven como inferiores, porque necesitan sentirse superiores a alguien, para competir, porque si no tienen con quien competir se mueren... Es ese dualismo bien/mal, siempre se necesita tener a los heroes y los malos... es una necesidad arcaica y totalmente superable, pero el facilismo del ser humano es el de no avanzar sino retroceder.
Ademas, el capitalismo nos vuelve fieras competitivas, donde no importa como, hay que subir, adulando, ensuciando, como sea!
Nunca es bueno competir, ni contra los demas ni contra uno mismo, lo correcto es intentar descubrir todo el tiempo, buscar la verdad en lo que querramos, avanzar hacia el fin comun, que no se cual es... pero seguro que el camino de la diferenciacion de clases no es.
djflow ha dicho que…
Pues yo soy capaz de halagar sin envidia, Zero. O quizá sería mejor decir que soy capaz de expresar mi admiración por alguien. Suelo admirar a mis amigos. Y por eso son mis amigos, precisamente.

Tu identificación automática de la competición con la competitividad, el capitalismo y la diferenciación de clases me parece demasiado simplista. No creo en absoluto que la admiración, el halago o la comparación empujen irrevocablemente al clasismo, a la envidia o a la competitividad. Tu discurso de buenos y malos y "fin común" me resulta espeso y arcaico.

Estoy con Vencido: la competición con uno mismo es casi siempre positiva. Es lo único que, en realidad, permite la mejora personal.

Por otro lado, mi misantropía me lleva a ignorar -más que insultar- a los que no me aportan nada. Y -llamadme fascista, lo puedo asumir- no creo en lo que dice Vencido de que "nadie es mejor que nadie, nadie es peor que nadie".

Pero como también creo que se pueden y se deben aprender cosas de los demás, sinceramente pienso que se les puede admirar -o halagar, si lo preferís- cuando son capaces de enseñarnos algo.
Anónimo ha dicho que…
Fuck the rules!
Miguel Á. Bargueño ha dicho que…
Yo me quedo con esa gran frase: "El halago debilita". Como diría su creador: ¡fenomenal trabajo! Buenas nochesss y.... saludosssss... corrrrdialesss.
Vencido ha dicho que…
Gracias a todos por vuestras aportaciones, mucho más certeras que mis cuatro líneas mal contadas.