Humano, demasiado humano

Ya me he arrepentido de titular esta entrada igual que un libro de Niezstche. El plan es escribir de un amigo. Ayer, él me autorizó a poner su nombre en esta humilde bitácora. No lo voy a hacer por ahorrarle un disgusto. Y eso que sólo se había tomado un par de cervezas, consumo ínfimo para su estándar.

¿Cómo voy a decir el nombre de un tipo que se expresó de esta manera en un vestuario masculino mientras se ponía los pantalones?:

"Incluso para los hombres heterosexuales mi polla es algo digno de verse. Por tamaño, forma y grosor"

Muy triste. Afortunadamente, no se la sacó.

Esta frase se pronunció en un contexto humorístico, aunque estoy seguro de que él lo dijo totalmente en serio. Lo que me lleva a pensar que los hombres tenemos una relación curiosa con nuestro miembro. Los de los demás nos parecen horrorosos, el nuestro nos parece el pináculo de la armonía. En realidad, la cosa esa es, objetivamente, un adefesio. (Menos mi pene, claro)

(Este texto tiene un dudoso gusto, pero es mejor que el que había escrito antes. Se componía de haikus compuestos por mí. No va de coña, lo juro.)

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