Hacienda somos todos

Me parece que Hacienda me va a dar un buen hostión este año. No voy a consignar aquí la cifra porque aún no es definitiva y por no asustar a nadie. Ya me lo veía venir, no puedo negarlo. Pensaba que iba a ser mucho menos, así que estoy un poco disgustado.

Lo normal sería rasgarme las vestiduras, despotricar contra el concepto mismo de tributo e, incluso, plantearme votar a partidos que incluyan bajadas de impuestos.

Es decir, ir en contra de todo lo que pienso desde hace más de 20 años.

No lo voy a hacer. ¿Sabéis por qué?

Porque cuando pague mis impuestos (sin marcar la "x" en la casilla de la Iglesia Católica, por supuesto) podré decir con orgullo que soy un ciudadano de este conglomerado de identidades que llamamos España. Igual que la inmensa mayoría de nosotros. A esto se le llama construir un país. Algo que no se hace agitando banderas o proclamando fanáticas declaraciones de superioridad moral.



La primera gran obra pública de la Historia
de la Humanidad, las pirámides de la IV Dinastía.
Hacienda somos todos.




Comentarios

Pablo Gamo ha dicho que…
A mí también me toca apoquinar pero también soy consciente de uqe es así por no haberme retenido en nómina como dios manda durante tol año pasado.

Duele, pero es lo que toca. Paso a paso terminaremos siendo como suecos, es decir ciudadanos concienciados que ni se plantean el infecto concepto de 'picaresca meridional'
Anónimo ha dicho que…
No puedo estar más en desacuerdo contigo, por supuesto pondré la X en la casilla de la Iglesia, por muchas razones pero para no aburrir al personal: Con la Iglesia sé lo que financio y por qué lo financio. No rellenando la casilla a favor de la Iglesia Católica me expongo a la discrecionalidad del Gobierno, de cualquier gobierno, que no hará uso de mi cuota de generosidad teniendo en cuenta mis propios intereses sino mirando por aquellos a quienes conviene subvencionar, bien para que callen o para que griten más fuerte, tanto monta, monta tanto. Y eso, intelectualmente, resulta, en mi opinión, una renuncia absurda y una cesión demasiado generosa respecto a la prácticamente única parcela de decisión que, respecto al destino de nuestros tributos, podemos adoptar.

Bull.

Hacienda somos todos.
Vencido ha dicho que…
OK, respeto tu opinión. Si la legislación te da esa oportunidad, me parece bien que la aproveches. Pero a mí, personalmente, no me hace ninguna ilusión financiar con mi dinero a la Iglesia Católica o, por extensión, a cualquier otra religión. Siempre ha sido fuente de superstición, de oscurantismo y de culto a la muerte. El que quiera ser católico, que lo sea, pero reclamo mi derecho de no tener nada que ver con ningún dios.
DJF ha dicho que…
La gente se te enfada cuando te niegas a poner la cruz para la iglesia católica, pero no comprenden que, sencillamente, no te dejas caer en la tentación de votar a partidos pro bajadas de impuestos. Amen.
Eso es lo que te hace estar "estupendo" en esta entrada.
Un abrazo.