lunes, 26 de mayo de 2008

Cada loco con su tema

Para mí, el mejor escritor de la generación "indie" fue un compañero que tuve en la universidad. Ni los Mañas, ni los Lorigas, el que más talento tenía era El Willy.

El Willy estudiaba ¿filosofía? en esa mítica primera mitad de los años 90. Era el decano de mi grupo, todos desheredados de lo académico. Pasábamos las horas jugando al mus y a la pocha, consumiendo aludes de cafés con leche en vaso y botellines. Yo formaba pareja de mus con el Willy. Siempre ganábamos, sobre todo porque El Willy era muy bueno. Como yo le caía bien, me permitía formar equipo con él. No era por mi habilidad porque, como él decía, su mejor pareja sólo podía ser "un espejo".

Era un borracho y un drogadicto. Un mujeriego y un machista. Era borde con todo el mundo. Llegaba al insulto con frecuencia y practicaba el noble arte del menosprecio al mediocre. Yo soy casi el negativo de él, quizá esa es la razón por la que nos llevábamos tan bien.

Le gustaba escribir. No enseñaba casi nunca lo que escribía, de hecho trataba de ocultarlo. A mí me pasó varios cuentos y una novela corta que me pareció extraordinaria. Era una historia caótica escrita como si fuera un vómito. Un agente de los GAL reclutado por la CIA, homosexual y drogadicto, investigando un asunto de un mercado negro de clones. Una cosa rarísima y, a su manera, de una gran altura poética.

Un día El Willy se descojonó de uno de los chavales a los que derrotábamos al mus. Este chico citó a un personaje, Zack, de una teleserie de finales de los 80 que se llamaba "Salvados por la campana". Se refirió a él como su "referente".

El Willy le dijo, casi con hastío:

"¿Ves? Esa es la diferencia entre tu y yo. Tu referente es ese niñato, el mío es Tony Manero".

Yo también soy de Tony Manero. Y no hace falta explicarlo.



No confundir con la Fundación Tony Manero.

viernes, 23 de mayo de 2008

Otro mes de mayo de hace 40 años

(Para una mejor comprensión de esta entrada se puede escuchar este tema)

1968 fue un año en el que coincidieron muchos eventos. Hace unos días escribí sobre el "mayo francés". Hoy quiero esparcir algunos de mis pensamientos con respecto a la afamada "primavera de Praga".

Lo primero que quiero consignar es que se sabe relativamente poco, por lo menos en comparación a los acontecimientos que tuvieron lugar en París. El líder de Checoslovaquia, Dubcek, impulsó algunas reformas democratizadoras como, por ejemplo, la supresión de la censura. Cuando Breznev intuyó que aquello se le podía ir de las manos mandó los tanques soviéticos y ahí acabó todo.

¿Qué es lo que acalló el ejército soviético? La interpretación más común es que el comunismo de la URSS era tan dogmático que no permitía frivolidades. Y si las cosas se ponían muy feas sacaban los tanques a pasear. Nada que oponer a esa tesis, incluso los propios soviéticos la hicieron pública con la "doctrina Breznev".

Yo quiero ir un poco más lejos. Hemos quedado en que los rusos no quisieron permitir otra interpretación del marxismo-leninismo que la suya. En mitad de la "guerra fría" debían ser fuertes y mostrar a Estados Unidos que sus países-satélite estaban bajo control. Ya tenían bastante con los díscolos chinos. Al no dejar espacio para otras visiones del socialismo dieron alas al pensamiento capitalista. Bastaba con señalar los problemas de la URSS, a esas alturas ya evidentes, para censurar la estatalización de la economía.

¿Y si el "socialismo con rostro humano" de Dubcek hubiera sido un éxito? Checoslovaquia era un país democrático, con gobiernos de izquierdas, antes de la II Guerra Mundial. De hecho, fue la única democracia que permaneció al lado de la República durante nuestra Guerra Civil, cosa que no hicieron ni la Francia de Blum, ni el Reino Unido. Existía, por tanto, la cultura política que les ayudaría a alcanzar metas, corregir errores y convertir a Checoslovaquia en un país justo y próspero.

Carece de sentido intelectual plantearse el típico "¿qué hubiera pasado si...". Lo sé. Aún así, me quiero atrever a lanzar una conjetura. Más bien, una intuición. Estoy convencido que los checos lo hubieran logrado. El único argumento irrefutable que se me ocurre es musical. Según parece, algunos miembros de la intelectualidad checa, como Vaclav Havel, tenían en sus discotecas uno de mis álbumes favoritos de todos los tiempos. El primero de la Velvet. El del "platanito". El de "Heroin". El de las canciones de Lou Reed para Nico. El que les pagaron Paul Morrissey y Andy Warhol.

¿No sería "The Velvet Underground & Nico" la única revolución verdadera de los 60?






NOTA: El tema cuyo enlace he puesto al principio de la entrada es "European son", incluido en "The Velvet Underground & Nico" (1967). "European son" era un homenaje a Delmore Schwartz.





miércoles, 21 de mayo de 2008

Hacienda somos todos

Me parece que Hacienda me va a dar un buen hostión este año. No voy a consignar aquí la cifra porque aún no es definitiva y por no asustar a nadie. Ya me lo veía venir, no puedo negarlo. Pensaba que iba a ser mucho menos, así que estoy un poco disgustado.

Lo normal sería rasgarme las vestiduras, despotricar contra el concepto mismo de tributo e, incluso, plantearme votar a partidos que incluyan bajadas de impuestos.

Es decir, ir en contra de todo lo que pienso desde hace más de 20 años.

No lo voy a hacer. ¿Sabéis por qué?

Porque cuando pague mis impuestos (sin marcar la "x" en la casilla de la Iglesia Católica, por supuesto) podré decir con orgullo que soy un ciudadano de este conglomerado de identidades que llamamos España. Igual que la inmensa mayoría de nosotros. A esto se le llama construir un país. Algo que no se hace agitando banderas o proclamando fanáticas declaraciones de superioridad moral.



La primera gran obra pública de la Historia
de la Humanidad, las pirámides de la IV Dinastía.
Hacienda somos todos.




martes, 20 de mayo de 2008

La "Vinocasa"

Un día leí que había que desconfiar del que no le gustara nada de nada, ni siquiera un poquito, Depeche Mode. Lo dijo Nacho Canut, en uno de sus escritos para spicnic.com. Su argumento era que si no eres capaz de valorar algo al grupo de Dave Gahan y Martin Gore es que no te mola la música. Sólo la sigues a un nivel superficial, porque está de moda.

Eso es lo que pasa con Amy Winehouse. Está de moda.

Nada de lo que ha cantado la "Vinocasa" es inédito. Con repasar la trayectoria de Aretha Franklin ya te encuentras con cualquier cosa que haya hecho, incluso pensado, la "Vinocasa". Lo mismo que para Arteha vale para casi cualquiera de las divas, y no tan divas, de la Atlantic de los 60. Por si fuera poco, las canciones de la "Vinocasa" no me gustan. Ni siquiera "Rehab". Cuando la escuché por primera vez me acuerdo que pensé "¿Para ésto Lauryn Hill sacó The Miseducation of...? ¿Para que una blanca anoréxica se dedique a escarbar en el soul de toda la vida como si fuera lo último?"

El otro argumento es que nos cae bien. Parece que se lleva eso de ser una yonqui y de no tener ningún control sobre tu vida. Y yo pregunto: ¿Si Amy Winehouse fuera nuestra vecina o nuestra compañera de trabajo nos caería bien? A mí no, desde luego. Por el solo hecho de ser yonqui, no. Nada tengo en contra de la gente que se pasa con las drogas o con cualquier otra cosa, siempre y cuando no me vea envuelto en sus mierdas. Se puede ser un adicto, lo que no puedes nunca es perder la clase, cosa que la "Vinocasa" hace con cierta frecuencia. A mí no me hace ni puta gracia.

Mi tesis es que las gentes a las que les gusta la "Vinocasa" no les mola la música. Por lo menos, a una parte de ellos, a los snobs químicamente puros. Hay otros que no manejan la suficiente información. Con ellos aún hay esperanza y es a los que les pongo este par de youtubazos. Para que vean la luz, más que nada.

sábado, 17 de mayo de 2008

Existen los milagros

La noche en la que la ganó la Liga el Madri$ un vecino puso una bandera de ese equipo en el balcón. Durante una semana y media he estado viendo ese infame trozo de tela cada vez que me asomaba a la ventana. Una semana y media cogiéndome un mosqueo gratis, nada menos.

El día de San Isidro cené en casa, algo muy inhabitual últimamente. Me hice unos raviolis y les eché una salsa carbonara de bote marca Eroski. Mi plan era irme luego al Blue Velvet a tomarme un par de cervezas y retirarme pronto. Decidí bajar la basura. Cogí la bolsa grande y me dirigí a la puerta. En el último momento, me dí cuenta de que también tendría que tirar las latas vacías de cerveza. Me hice con una pequeña bolsa negra e introduje en ella las latas. Antes de salir, eché una caña. Puse mucho cuidado en no olvidarme de la bolsa negra. Cuando arrojé las dos bolsas al contenedor noté un ruido raro. "Alguna lata estaría llena" fue todo lo que pensé.

El viernes por la mañana amaneció lluvioso. Me vi un episodio de "El ala oeste de la Casa Blanca". Concretamente, el segundo capítulo de la cuarta temporada. Hacia el minuto 10 de visionado me dí cuenta de dos cosas. El vecino, por fin, había retirado la bandera vikinga de su balcón y delante mío había una pequeña bolsa negra con algunas latas de cerveza vacías en su interior.

¿Qué tenía la bolsa negra que había tirado al contenedor la noche anterior?

Sólo tardé unas décimas de segundo en acordarme. Había 5 CD's, entre ellos dos putas obras maestras como "Sticky fingers" de los Rolling Stones y "My way" de Frank Sinatra.

Terminé de ver el capítulo, me duché y me vestí. Ni se me pasó por la cabeza bajar antes a la calle. Estaba seguro de que aún iba a estar en el contenedor la bolsa negra con la música.

No me equivoqué. ¿Por qué lo supe? ¿Por qué estaba tan confiado?

Porque el vecino había quitado la bandera. La mala suerte había terminado.

viernes, 16 de mayo de 2008

Conversación con un "amigo"

(Para leer esta entrada es conveniente escuchar un tema de buen y honesto R&R, como este "Jailbreak" de Thin Lizzy)


El otro día me tomé una cerveza con un amigo. Un amigo al que conozco muy bien. Sé de él desde la primera vez que tuvo conciencia de existir. Muchas veces no le he tratado como se merece y otras muchas le he tratado demasiado bien. Seguramente, nunca termine de cogerle de verdad el punto. Sé que me quiere. Yo también le quiero, es más, no podría vivir sin él. Esto es literal. El día que se muera yo también lo haré. No somos hermanos, somos dos caras de la misma moneda.

Esa moneda se llama "Vencido".

Mi amigo me recordó que lleva unos meses muy duros. Que ha soportado muchas emociones en los últimos tiempos. Ha lidiado con ellas como ha podido, cree que muy bien, dadas las circunstancias. Está orgulloso. Y también está cansado y un poco desorientado.

Yo le dije que no puede bajar los brazos. Y menos ahora. Todo está saliendo muy bien, dadas las circunstancias. Estoy muy orgulloso de él.

Nos queda carretera. Le permito parar a echar gasolina. Llenaremos el depósito y saldremos pitando. Va bien. Aún irá mejor.

jueves, 15 de mayo de 2008

El chiki chiki de los cojones

Juro que soy bastante tolerante con las canciones del verano y con las horteradas. No me atrae especialmente Eurovisión. Supuestamente estoy a favor de planteamientos rupturistas que dejen al aire las mierdas de la industria del disco. Y si es usando la risa, mucho mejor.

Por tanto, debería gustarme lo del chiki chiki de los cojones.

Pues no.

Aún no es una canción del verano (me temo que lo será). No creo que se esté riendo de Eurovisión, más bien se está aprovechando de una plataforma gratuita. No es un planteamiento rupturista. No muestra ninguna contradicción, ninguna corruptela, ningún atentado estético y/o ético. Y lo más importante de todo. No me hace ni puta gracia. No me la hizo la primera vez que lo escuché ni ahora.

Buenafuente dijo que a los que no nos gusta el Chiquilicuatre (de los cojones) somos o tontos o envidiosos. Sí, hombre, sí, lo del chiki chiki de los cojones es como los Sex Pistols diciendo que la reina "no es un ser humano", que su régimen es "fascista" y que "no hay futuro". Vamos, es lo mismito.

Quizá, si se hubiera quedado en la broma, lo hubiera podido tolerar. Sin embargo, con esta sobre explotación del fenómeno ejercer la paciencia me resulta casi imposible. Y ya con el cuento de que es algo "transgresor" me meo de risa. En este mundo que vivimos no hay que ser gracioso, hay que parecer ser gracioso.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Humano, demasiado humano

Ya me he arrepentido de titular esta entrada igual que un libro de Niezstche. El plan es escribir de un amigo. Ayer, él me autorizó a poner su nombre en esta humilde bitácora. No lo voy a hacer por ahorrarle un disgusto. Y eso que sólo se había tomado un par de cervezas, consumo ínfimo para su estándar.

¿Cómo voy a decir el nombre de un tipo que se expresó de esta manera en un vestuario masculino mientras se ponía los pantalones?:

"Incluso para los hombres heterosexuales mi polla es algo digno de verse. Por tamaño, forma y grosor"

Muy triste. Afortunadamente, no se la sacó.

Esta frase se pronunció en un contexto humorístico, aunque estoy seguro de que él lo dijo totalmente en serio. Lo que me lleva a pensar que los hombres tenemos una relación curiosa con nuestro miembro. Los de los demás nos parecen horrorosos, el nuestro nos parece el pináculo de la armonía. En realidad, la cosa esa es, objetivamente, un adefesio. (Menos mi pene, claro)

(Este texto tiene un dudoso gusto, pero es mejor que el que había escrito antes. Se componía de haikus compuestos por mí. No va de coña, lo juro.)

Frank

Hoy hace 10 años que murió Francis Albert Sinatra.

Ya he hablado muchas veces en esta humilde bitácora de Frank Sinatra. Hoy tampoco voy a añadir nada nuevo. Sólo decir que el programa de Radio Vallekas que compartía con el Crápula emitió un especial, 10 años ha, sobre la figura de Sinatra. Nos pulimos una botella de güisqui mientras lo hacíamos. La verdad, no se me ocurre mejor homenaje. Hoy habrá que hacer algo parecido.

Os dejo con un youtubazo en el que vemos a Frank en estado puro. Que lo disfrutéis.



R&R



lunes, 12 de mayo de 2008

Los toros

El viernes pasado fui a una corrida de toros a Las Ventas. Hacía más de 10 años que no iba. Ocurrió de casualidad, a un amigo le sobraba un pase y como vivo muy cerca de la plaza ni pasé por casa. Me planté allí con un fluorescente que acababa de comprar. Actuaban El Fundi, Domingo López Chaves y César Jiménez con toros de Baltasar Ibán. Sólo pude quedarme a cuatro toros porque tenía que ver como el Estu certificaba su permanencia en la ACB.

Estos días estoy devorando un libro, "El hilo del toreo", de José Alameda. De su lectura estoy sacando la conclusión de que la Tauromaquia está, en estos momentos, en un momento casi imparable de decadencia rococó. Alameda reconstruye en su texto una sucinta historia del toreo deteniéndose exclusivamente en los cambios de dirección. Me llama mucho la atención que, a la altura de la muerte de Joselito, se acaban las variaciones de rumbo. Primero, se destilan las fórmulas (Chicuelo), luego, se elevan a la máxima expresión (Manolete, Antonio Ordóñez) y, más adelante, se pervierten (El Cordobés, Jesulín). Aunque parezca mentira, hoy, gustan más los toros que hace 100 años. Hay más corridas, hay más toreros, hay más toros, hay mayor atención popular y mediática que nunca en la historia. Es paradójico que este auge corresponda a un momento de decadencia filosófica de la fiesta de los toros.

Aún así, tengo que decir que me siguen gustando los toros. Desde que vi por la tele la famosa corrida de los Victorinos en 1982 ha sido así. Y leer a un genio como Joaquín Vidal en El País también ayudó mucho a acrecentar mi afición. Hay algo extraño en los trajes de los toreros, en los resoplidos de los toros, en el ruido de la plaza toda. Algo extraordinariamente magnético que sigue llenando cosos, a pesar del mediocre espectáculo que se ofrece casi siempre. Quizá la clave esté en ese "casi", en esa expectativa de ver un natural templado ligado a otro natural aún más templado, ligado a otro mucho más templado que el anterior,... Estar a un segundo del cielo y a un segundo del infierno.

Me gusta ir a los toros. La tropa fuma puros, bebe alcohol, se expresa en libertad acerca de lo que pasa en el ruedo. Hay gente de todo tipo, de todas las clases sociales, de todas las tribus. Y está el toro, ese animal casi perfecto, un animal que no parece un animal, tan bonito en la forma como en el fondo.

Entiendo que haya personas a las que no le gusten los toros. No quiero convencer a nadie con esta entrada. Sólo pido que, aunque no entiendan el por qué me gustan a mí, me dejen tranquilo.

domingo, 11 de mayo de 2008

La función "Shuffle"

El otro día me compré un aparato para escuchar y almacenar música. Sí, es uno de esos cuyo logo es una manzanita. Es como un walkman a lo bestia. Mi función favorita es la de la reproducción aleatoria. Gracias a ella he tenido dos momentos sublimes. (No encontraba una palabra más cursi).

La primera canción que sonó cuando puse por primera vez la función "Shuffle" fue "A rose for Emily", canción de "Odessey and oracle" (1968) de The Zombies que me había pasado desapercibida. Hasta que el aparatejo este me obligó a detenerme en ella.

En el tren de vuelta de León, el pasado domingo 4 de mayo, en algún lugar de la llanura castellana sonó "Lover, you should've come over", uno de los cortes del magistral "Grace" (1994) de Jeff Buckley. Por algún motivo, los planetas se alinearon y esa canción fue lo más coherente con mi estado de ánimo que me pude echar a la cara.

Cosas del maravilloso azar.



"El Disco"


sábado, 10 de mayo de 2008

¿Libertad o justicia?

En el programa en el que trabajo hacemos una pieza que consiste en un cuestionario tipo test. Una de las preguntas recurrentes es la que titula esta entrada. Me llama la atención que todo el mundo conteste "libertad". Y de ahí saco una conclusión, un poco a la ligera, acerca de nuestro tiempo.

Cada día tengo más claro que hay determinados conceptos demasiado bien valorados por el conjunto de la sociedad. Uno de ellos es el sexo, otro el dinero (o más bien la representación formal del sexo y el dinero). De las respuestas al test podemos inferir que a esa pareja se le puede añadir otro elemento: la libertad.

Si hay algo en común entre el dinero, el sexo y la libertad es que son asuntos meramente individuales. Tomados uno a uno cada uno de nosotros sólo queremos hacer lo que nos salga de los cojones, follar como locos y disfrutar sin límites de los placeres de la vida. A esos instintos, que no tienen nada de malo, es a los que apela el Capitalismo. La lógica a la que sirven es la de "vale, soy un mierda pero en este sistema puedo terminar haciendo muy pronto lo que me salga de los cojones, follando como un loco y disfrutando sin límites de los placeres de la vida". Este es el secreto del éxito de la quimera de Adam Smith.

La justicia, en cambio, necesita de un planteamiento colectivo. "Nadie gana si todo el mundo no gana". Es, por lo tanto, más complicada de manejar. ¿Qué es la justicia?. ¿Es justo que yo tenga lo que tengo y que haya gente que no pueda satisfacer sus necesidades básicas? Además, la justicia no es una necesidad que surja de nuestro instinto animal, instinto que, repito, no tiene nada de malo. La justicia es una aspiración humana, exclusivamente humana. Es el concepto al que sirve el Socialismo. Y el secreto del fracaso objetivo de la quimera de Karl Marx.

Sin justicia no hay libertad. Por lo tanto, ante la pregunta de que titula esta entrada tengo que responder, todo lo alto y todo lo claro que pueda, lo siguiente:

¡¡JUSTICIA!!



Amor verdadero.


"Piove, porco governo"

Llueve en Madrid. No estaba previsto que redactara esta entrada, pero como llueve en Madrid necesito escribir.

Llueve en Madrid. En mi cabeza suenan Scott Walker y Frank Sinatra cantando, indistintamente, su versión del "If you go away", el tema que Brel cantaba en francés con el título de "Ne me quite pas".

Llueve en Madrid. Sueño de manera desordenada. Planeo cuidadosamente. Me obligo a ejercitar una paciencia estoica. Confluyen mi seguridad y mi inseguridad.

Llueve en Madrid. ¿Lloverá al lado del mar?



Vamos a por todas.


viernes, 9 de mayo de 2008

Un mes de mayo de hace 40 años

Nunca participé en exceso de la exaltación del Mayo del 68 francés. Creo que entendí fácilmente el fracaso de todo aquello cuando vi "La mamá y la puta" , extraordinaria película de Jean Eustache que echaron por el Plus a principios de los 90. Los acontecimientos se desarrollan poco tiempo después de aquella supuesta revolución. Uno de los personajes proclama en cierto momento de la película que "parece que el Mayo del 68 nunca tuvo lugar". Tanto es así, que en junio De Gaulle ganó las elecciones...

Pienso que esa extraña alianza entre estudiantes y obreros no podía salir bien. En el campo de las ideas, en el campo de la estética, era irreprochable. Por eso Sarte se apuntó. Pero la política es acción, precedida de ideas y de estética, pero acción. Ahí es donde los estudiantes, o los anarcos de la Guerra Civil Española, la cagaron. Los estudiantes parisinos eran hijos de la emergente sociedad francesa de los 60 y no estaban demasiado interesados en logros reales, sólo en los conceptos. Muy pronto, los obreros decidieron que tenía que pelear por cosas reales, no por cambiar el sistema. Lo que no entendieron los estudiantes es que para romper con el Capitalismo había que lograr realidades.

Lo peor de todo es que no ha quedado ni el concepto, ni la estética, ni las ideas. Sólo frases bonitas y posturas teóricas. Y para ese viaje no se necesitaban tantas alforjas.



Faltó la acción real
faltó hacer política.

jueves, 8 de mayo de 2008

Un día de mierda/Un buen día

Sí, ayer fue un día de mierda.
  • Me llegó el borrador de la Declaración de la Renta. No me han querido calcular lo que tengo que pagar porque tengo muchos pagadores. Seguro que me sale por un pico.
  • Se retrasó un huevo el plató, lo que hizo que no pudiera bajar al Centro a comer con Sira.
  • Me quedé sin batería en mi moto, circunstancia a la que hay que añadir que mi coche está con un huevo de correas rotas en el taller de Abderramán.
  • Me perdí en el llamado "edificio inteligente" de la Corporación RTVE. Una hora dando vueltas para entregar unas facturas que cobraré... ¡el 22 de junio!
  • Me cayó un marrón, entrevistar a Café Tacvba.
  • Ganó el Madrid y Fachúl metió un gol.
En cambio, hoy está siendo un buen día.
  • Abderramán me ha dicho que el arreglo del coche no es para tanto.
  • El de la grúa me ha arrancado la moto y no hay mayor problema.
  • Se me ha ocurrido una idea guay para lo de Café Tacvba.
  • Hoy juega el Kun.
La tentación de hablar del ying y el yang, de la ley del péndulo y todo eso, es casi irresistible. Voy a aguantar el tirón porque quiero dejar de escribir ya mismo. ¿La razón? Que hoy está siendo un buen día y hay que vivirlo. Aunque llueva a mares.

lunes, 5 de mayo de 2008

Chin-pón

Ayer dije "chin-pón" y se terminó el tango. Vi la luz. Tengo un proyecto literario-periodístico que me seduce. Estas líneas son sólo el comienzo. Voy a escribir, ya veremos cuánto y cómo, sobre la electrónica madrileña de finales de los 80/principios de los 90.

En Madrid, en 3 ó 4 locales, (el Specka, el Voltereta, el Attica,...) se desarrolló por aquellos tiempos una escena original y autóctona. Yo nunca fui a ninguno de esos sitios, al contrario que muchos de mis amigos de entonces. No hay demasiada documentación sobre esos garitos, sobre esos dj's y sobre la influencia que pudo tener. 20 años después, más o menos, me propongo contar esa historia. De momento, tengo que arreglar el portátil. Antes de que termine el mes ya habré empezado la investigación.

No sólo describiré lo estrictamente musical, quiero relacionar esa música dura y sin contemplaciones con el final de la inocencia de los 80 y el comienzo del Madrid "derechizado", gobernado por el PP. Pase lo que pase, consideraré un éxito sólo el hecho de aprender algo y cambiar alguna de mis ideas iniciales.

Aún no tengo título definitivo. De momento, el provisional es "Chin-pón".




Otros tiempos.

jueves, 1 de mayo de 2008

"¡Cómo mola ser del Estudiantes!"

Faltaban 2 minutos para que terminara el tercer cuarto. Estudiantes perdía de 10 y el pabellón era una olla a presión. 99 de 100 veces el partido terminaría con la derrota definitiva, la que nos hacía perder la categoría. En ese momento, cuando todo parecía perdido, la afición apretó aún más el acelerador. Los gritos de "¡que no bajamos!" resonaban por todas partes, el ruido era ensordecedor. Y caótico. Más de 10.000 personas creían que el milagro era posible y que merecía la pena seguir dejándose la piel. Entonces, mi amigo Red Priapo me abrazó y me dijo, totalmente cocido, balbuceando:

"¡Cómo mola ser del Estudiantes!"

Cuando Pancho Jasen nos puso por delante, a falta de 4 minutos para el final, con la Demencia aumentada a más de 10.000 personas, ya no cabía otra cosa que la victoria. Y eso ocurrió:80-78.

Mola ser del Estu porque sí. Porque son gigantes y no molinos. Porque "somos un equipo de patio de colegio". Porque la euforia de anoche no se debió sólo a los litros de alcohol consumidos de manera aleatoria.




¡Que no bajamos!