Un clon de mí mismo

Esta mañana ha sonado el despertador a las ocho de la mañana. He estado esperando la grúa para que me arrancara de la cama durante unos 30 minutos. En ese lapso de tiempo he considerado seriamente la solución a gran parte de mis males. ¿Cómo sería eso de tener un clon que fuera a los sitios a los que no me apetece ir? Por ejemplo, hoy mi clon estaría escribiendo esta entrada en la redacción y yo podría seguir durmiendo hasta la 1 o las 2 de la tarde. Ese clon estaría perfectamente programado para no tomar decisiones autónomas. Cuando tuviera alguna duda de cómo actuar me mandaría un mensaje solicitando instrucciones y yo se las daría.

Y si, de pronto, le pasa algo muy bueno, nos intercambiaríamos los puestos por medio de la teletransportación.

No, no estoy de resaca. Esto me sale de natural, ya veis.



El clon en Prado del Rey
y yo en la Plaza de Trujillo,
a punto de dar cuenta
de unas cañas & olivas.




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