lunes, 31 de marzo de 2008

Mis 10 momentos más bochornosos

Llevo todo el día pensando en ellos y aún me quedan 4 ó 5 para completar la lista. Me irán saliendo según vaya escribiendo. Sólo hago esta enumeración para reírme de mí mismo.

1. Vómito frente a Juan Manuel Fangio.
Finales de los 70. Hotel Balcón de Europa en Nerja (Málaga). Bajé al club náutico del hotel y eché hasta la primera papilla. Testigo de excepción fue Juan Manuel Fangio, quíntuple Campeón del Mundo de F-1.

2. Reconocer que me gusta El Efecto Mariposa.
En innumerables ocasiones. La última, el viernes en la redacción del "Pianista". Todavía se están riendo.

3. El día que me subí a escenario del Staff (hoy Wurlitzer Ballroom) en la Fiesta de las Radiofórmulas de la SER.
Fue en 2004. Canté junto a otros compañeros de trabajo con una banda de rock detrás, organizada de manera apresurada por El Sueco, guitarrista de Muletrain y, antes, de Aerobitch. Acontecimiento reflejado en esta humilde bitácora.

4. Cuando me pillaron tratando de salir sin pagar del Clamores Jazz.
Verano de 1990. Al proponerme la posibilidad de hacer un "sinpa", es decir de irnos sin pagar, yo respondí, todo displicente: "No hace falta ni que me lo sugieras, eso está en el aire". ¡Qué pena de chaval!

5. Tirarme media hora (o más) buscando el coche porque no me acordaba dónde lo había aparcado.
Me ha pasado unas cuantas veces. La más notable de todas ellas fue en 1991, después de tragarme "Europa" (Lars Von Trier). Me la vi, junto a Mahoumamau, en el extinto cine Alexandra, que estaba en la Calle de San Bernardo.

6. Ir a Berlín y beber garrafón.
Acaeció en 2004. También se puede tener noticia de este acontecimiento aquí mismo.

7. Calzarme dos hostias absolutamente idénticas casi en el mismo sitio y con el mismo coche.
La primera vez me pasó unos días antes del 11-S, la segunda, un día antes de que terminara 2001. Fue en la Autovía de A Coruña, dirección Madrid, con un Hyundai Accent, con el mismo Hyundai Accent, que fue declarado siniestro total. Con la pasta del seguro me pagué un viaje a Argentina.

8. Salir la noche entre medias de mis dos jornadas de Examen de Selectividad.
Estoy bastante orgulloso, pero lo cierto es que mi rendimiento bajó el segundo día y me bajó la media lo suficiente como para tener que hacer Derecho, en lugar de Periodismo.

9. La mañana en que salí de casa con rumbo a la Facultad de Derecho y mi madre me recordó que me dejaba la baraja española.
Gran parte de mi trayectoria universitaria fue en el bar, jugando al Mus y a la Pocha. También consistió en comer todos los días un bocata de tortilla, ingresando de esa manera en la obesidad.

10. El día que se me ocurrió abrir esta humilde bitácora.

YNTJ,QUVESP

Voy a darle una hostia mi generación, así como quien no quiere la cosa. A principios de los 90 salieron unos anuncios en los que se sancionó la categoría de los JASP. Estas siglas querían decir Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados. A mí me pilló en plena etapa universitaria, en una época de consumo desordenado de cultura, en un periodo en el que entraba al trapo de todo tipo de provocaciones intelectuales. No se refería a mi generación, la de Nirvana, sino a la anterior, que había tenido que enfrentarse a la mayor cuota de paro de la historia de España y que, además, podía presumir de tener muchos más estudios y cultura que ninguna otra. Nuestros "hermanos mayores", los que tenían 20 años en el 85, fueron ahogados por los que se pusieron la medalla de la transición y, en algunos casos, de la "movida". Así las cosas, podía tener cierto sentido la historieta de los JASP.

Mi generación, la que votó masivamente al PP en el 93, 96 y 2000, se apropió de esa categoría. Nosotros también éramos JASP, nos sentíamos JASP, nos comportábamos como JASP's. Tuvimos suerte porque la coyuntura económica era un poco más favorable hacia mediados de los 90 y porque retrasamos artificialmente nuestra salida al mercado laboral. Y es cierto, estábamos muy preparados, como hemos demostrado al convertirnos, creo yo, en unos buenos profesionales. Esto es así, por lo menos, en el mundo de los medios de comunicación, que es el que conozco más o menos bien.

Ahora que encaramos la cuarentena con cierta dignidad y muy buena salud, las cosas están empezando a cambiar. Vivimos una dulce estabilidad que se va a convertir, a un lustro vista, en una dulce decadencia. Nadie de nosotros se está preocupando de seguir actualizándose, de seguir acumulando conocimientos. Sabemos lo mismo que hace 10 años.

Ahora somos Ya No Tan Jóvenes, Que Una Vez Estuvieron Sobradamente Preparados.

domingo, 30 de marzo de 2008

El estilo y la técnica

Hace muchos años leí un texto que teorizaba acerca del fútbol y que estaba fechado en tiempos de la II República. En él se decía una verdad que aún hoy desconocen muchos periodistas deportivos y no pocos aficionados al llamado deporte rey. Todos los jugadores de fútbol tienen técnica y no sólo aquellos que son más elegantes. Pongo un ejemplo. Se dice que Maradona era muy técnico, lo cual no es cierto. Iba muy mal de cabeza y su pierna derecha no estaba a la altura de la izquierda. Otro jugador de la época, el argelino Madjer, era mucho más técnico que él porque todo lo hacía bien.

¿Qué es la técnica? Básicamente, se reduce a entender el manual de instrucciones. Todo el manual de instrucciones.

Otra cosa es el estilo. No se puede tener estilo y no tener técnica. Incluso se puede superar la técnica, se puede ignorar la técnica, se puede crear una nueva técnica. Pero antes hay que tener esa técnica.

El estilo es la manera en la que aplicamos la técnica. La forma es el estilo, la técnica es el fondo.

Yo pienso que sólo hay un aspecto en el que la técnica y el estilo no van tan de la mano. La vida. Si tienes un buen estilo, puedes hacer creer que posees la técnica necesaria para resolver los problemas. Y si no lo tienes, se pensará que no disfrutas de técnica, aunque no sea cierto.

Fijémonos, tanto en la vida como en el arte (la mejor representación de la vida), en las dos cosas. Deberían estar estrechamente unidas. Íntimamente unidas.

jueves, 27 de marzo de 2008

38 y subiendo

Esta entrada ha de ser leída escuchando este tema.

De los animales nos diferencian muchas cosas. El lenguaje, y la capacidad de transmitir información que lleva aparejada. El sentido del humor. La capacidad de cocinar. Crear obras de arte. El concepto del bien y del mal. Hay más divergencias entre lo animal y lo humano. Yo voy a escribir acerca de una que no está en la apresurada lista que acabo de hacer.

La conciencia de nuestra propia muerte y/o la conciencia del paso del tiempo.

Hoy el espejo me devuelve una imagen que aún se encuentra lejos de la decrepitud. Es un motivo para sentirse orgulloso, sin duda, y es un motivo importante. Las malas noticias es que no estoy tan contento como debería.

No he escrito un libro.

No he plantado un árbol.

No he tenido descendencia.

En esencia, no he hecho demasiado. Tengo el potencial de impactar con mayor fuerza en las vidas de mi entorno, es cierto. Habrá que intentarlo con un poco más de convicción.

miércoles, 26 de marzo de 2008

El irresistible ascenso del ron Brugal

Creía que ya había escrito una entrada con este título. La pensé una noche, poniendo copas en la caseta de Radio Utopía, puede que en 2007 o, como muy tarde, en 2006. Venía a decir que hace 4 ó 5 años el impacto en el mercado del Brugal era inexistente y que hoy es moneda corriente. No sé a qué conclusión quería llegar o si, simplemente, quería constatar el hecho.

Hace unos minuto he escuchado por accidente una conversación entre dos chicas. No me he enterado muy bien de qué iba, no estaba prestando atención , pero creo que establecían un antagonismo claro entre el garrafón y el Brugal. No lo creo. Ahora que el Brugal ha ascendido al mainstream de los bares, discotecas, pubs y garitos en general no se pueden formular las cosas de esa manera.

El Brugal también puede ser garrafón. Todo es susceptible de pervertirse.

Es mi cumpleaños y estoy escuchando "Pink moon" de Nick Drake, una de las canciones más tristes de la historia. No sé por qué lo estoy haciendo. (Estoy contento, creo).



martes, 25 de marzo de 2008

Apuntes sobre la actualidad

1. China y el Tíbet. Me hace mucha gracia esta sociedad occidental post-muro de Berlín. Resulta que el Comunismo es lo peor, que lo de Cuba es inaceptable, que qué es eso de votar a Partidos Comunistas,... Claro, eso no vale con los chinos porque llevamos muchos años haciendo negocios con ellos. Nadie habla demasiado de la matanza de la Plaza de Tianamenn, ahí no nos interesaban los derechos humanos. Ahora sí parece que suscita más interés, aunque se me escapan las razones. ¿Preferimos que el Tíbet sea una sociedad teocrática, o budocrática? Yo no.

2. La salida del armario de Michael Stipe. Creo que salió hace ya años. ¿Por qué se vuelven a dar noticias que ya fueron noticia? Porque noticias haberlas, haylas.

3. John McCain. Este hombre de 71 años será el candidato a la Presidencia de USA por el Partido Republicano. Parece ser que se quiso pasar al Partido Democráta en 2001 y en 2004. ¿Será que no todos los republicanos son neo-cons? ¿Será que el Centro Político es el que gana elecciones? ¿Será que no hay tanta diferencia entre los dos grandes partidos estadounidenses? Yo respondería que "sí" a las tres preguntas.

4. El Cambio Climático. No habrá hielo en el Oceáno Polar Ártico hacia 2015-2020. ¿La suerte está echada? Lo que es seguro es que no estamos haciendo los deberes.

5. El nuevo gobierno de Zapatero. No habrá tantas sorpresas como parece. Siempre es lo mismo. ¿Os acordáis del cuaderno azul de JMA? Seguirán casi todos, fijo.

domingo, 23 de marzo de 2008

Clapton y yo

Fue el mayor piropo que he recibido en toda mi vida. Me lo hizo una chica hace más de quince años sin ser consciente de lo que decía. Incluso en ese momento yo sabía que lo que me dijo no era verdad. Un día, en la cafetería de la antigua Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, afirmó, sin el menor asomo de duda:

- Te pareces a Eric Clapton.

La llamábamos “la hippie” y no sé por qué. Quizá fuera porque se convirtió en la primera tía que conocíamos a la que le gustaba el rock y no los Hombres G. Al final de mi periplo universitario, allá por la primavera del 96, me reencontré con ella a la salida de la Biblioteca, esta vez de la nueva Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, y me dijo que su grupo favorito eran los Dinosaur Jr. Sí que sabía de música la chavala. Nunca más la volví a ver.

Lo cierto y verdad es que yo no me parezco a Eric Clapton. Entonces lo idolatraba y empecé a dejarme barba, allá por el 91/92, por él. Quizá esa el motivo que eligió “la hippie” para decirme aquello. A pesar de que mis gustos empezaron a evolucionar siempre quedó un lugar en mi corazoncito para él. Viajé a Barcelona sólo para verle tocar y fue muy decepcionante. Presentaba un disco muy aburrido para mí, “From the craddle”. Aún así, recuerdo que me emocioné cuando salió al escenario. Ya en este siglo XXI me desquité con un concierto que se celebró en el Palacio de los Deportes de Madrid, antes de quemarse. Entré de gorra porque un capo de Warner, me hizo pasar con los fotógrafos. Fue porque unos días antes había entrevistado, con gran éxito, a otro extraordinario guitarrista, John Frusciante, el de los Red Hot Chili Peppers. Clapton tocó esa noche "White room”, “Layla” y “Wonderful tonight”, nada menos.

Hace un par de días terminé de leerme su autobiografía. En el “Ruta 66” de este mes no la ponían muy bien. A mí me encantó porque es muy sincera, en cuanto a su vida personal y en cuanto a su trayectoria como músico. Es cierto que resulta demasiado escueta, pero ya sabemos que los solos de guitarra de Eric destacan por su economía de medios.

Dice que su “Unplugged” no le parece un disco bueno y que nunca entendió por qué vendió tanto. Recuerdo que a mí ese trabajo no me gustó nada. La versión acústica de “Layla” es una broma de mal gusto. El aspecto de profesor de Lenguaje que tiene en la portada tampoco ayuda demasiado. Comparar ese “Unplugged” con otros, como el de Nirvana sin ir más lejos, no deja a Eric en muy buen lugar. También da en el clavo, según mi punto de vista, cuando detecta el mayor mal de Cream, el trío que él formó junto al bajista Jack Bruce y al baterista Ginger Baker. Su teoría es que aquello fue una batalla de egos y que nunca podría funcionar a largo plazo. Además, coincide conmigo en señalar sus mejores discos. Yo también creo que “Eric Clapton” (1970), “461 Ocean Boulevard” (1974), “Slowhand” (1977) y “Journeyman” (1989) son estupendos.

También es muy emocionante cuando relata sus problemas con la heroína, con el alcohol y con las mujeres. Ni un gramo de auto compasión hay en sus palabras. Es honesto consigo mismo y con su, a menudo, deficiente comportamiento con los demás.

Esto no es una recomendación. Simplemente, es un homenaje a ese chico de Ripley, Surrey, UK. Su nombre es Eric Patrick Clapton y yo soy clavadito a él.

Si no os lo creéis, preguntadle a “la hippie”.


viernes, 21 de marzo de 2008

Una cita de Antonio Machado

LA SAETA

Dijo una voz popular:

«Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno?»

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar.
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores
!Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!.

Antonio Machado (Sevilla, 1875 - Coilloure, 1939)

No es cuestión de discutir aquí el sentido de lo religioso. Yo respeto las supersticiones ajenas, aunque, a menudo, no se respeten las mías. Sólo quisiera, hoy Viernes llamado Santo, expresar mi más enérgico rechazo a esa cultura morbosa de la muerte que constituye la Semana Santa Católica, Apostólica, Románica e Hispánica.

Para ello, nada mejor que citar a un sevillano genial al que yo conocí, debo reconocerlo, a través de Serrat. Yo tampoco puedo, ni quiero, cantar al Jesús del madero.

lunes, 17 de marzo de 2008

Vida lujuriosa

No para todo, pero suelo ser bastante impulsivo. O mejor dicho, me entusiasmo muy fácilmente con las cosas. Especialmente con la música. Por eso, me permito el lujo de afirmar que ya tengo elegida la mejor canción de 2008. (El pequeño detalle de que se publicara en 2006 no me influye para nada).

¿Os imagináis a Jeff Buckley acompañado al piano por Lyle Mays? Esa podría ser la mejor definición de "Luscious life" de Patrick Watson. Es un tema que me tiene cautivado estos días. Hoy lo he escuchado unas 15 veces, nada menos. Me apasiona la intensidad de la línea del piano, la voz de Patrick y los dos fraseos de guitarra que tiene, uno puntiagudo, en la primera mitad de la canción, y otro más psicodélico y ruidista en el apoteósico final. Apenas llega a los 3 minutos pero pasan muchas cosas en ese breve lapso de tiempo.

La letra también es estupenda. Por lo menos, lo que entiendo de ella. Parece una inteligente glorificación del hedonismo. Me refiero a que no hay nada de exhibicionista, de arrogante, en el personaje de la canción.

Patrick tocó por primera vez en España la semana pasada. De hecho, lo hizo en Madrid, en mi bienamada sala Moby Dick. A mí me pilló...trabajando. Lo mío sí que es lujurioso.



No parece el típico atormentado coñazo indie.



domingo, 16 de marzo de 2008

Nota a mí mismo

Mira, te escribo a ti, Vencido, para recordarte que sólo trabaja el que no tiene otra habilidad. Te lo digo porque son casi las 12 de la noche, llevas currando prácticamente sin parar desde las 9 de la mañana y todavía te queda una hora, por lo menos.

Tu sabrás lo que haces de ahora en adelante, chato. Luego no me digas que no te avisé.

jueves, 13 de marzo de 2008

Ultrasónica

A estas alturas ya hay pocas cosas que me parezcan totalmente consensuadas con la realidad. Una de ellas es que la experiencia de escuchar música tiene mucho ver con las vivencias propias. Hago esta afirmación un tanto críptica, más bien abstracta, porque quiero hablar de un disco que he vuelto a escuchar con otros oídos 7 años después de su publicación. Se trata de "Ultrasónica" (2001), el penúltimo trabajo de estudio de Piratas.


Por razones de proximidad personal indirecta al entorno del grupo, supe de algunas de las cuitas que tuvieron lugar en la grabación de este disco. Piratas peleaban por ser una banda más, no sé, "adulta". Para eso debían cambiar su sonido, adaptarlo a unas canciones que pedían una ambición artística desmedida. La pelea con la discográfica fue terrorífica. Es conocida la anécdota en la que el grupo es abroncado por el director de Warner porque la "sónica" del disco era fea. Piratas respondieron con un single perfecto, "Años 80", y titulando al disco, con cierta retranca, "Ultrasónica".

Cuando salió a mí me decepcionó un poco. Me parecía que se quedaba corto de casi todo. Estaba claro que era un paso adelante, aunque me pareció insuficiente. No hacía justicia a la idea que yo tenía de lo que debían ser Piratas. Para entendernos, yo creía entonces que el disco que debería haber salido en lugar de "Ultrasónica" era el que salió después, el incuestionable "Relax" (2003).

Ahora, despojado de ese prejuicio, o de esas exageradas expectativas, o de esa escasa comprensión de lo que en realidad estaba ocurriendo, afirmo que en "Ultrasónica" hay un puñado de canciones que rayan la perfección. El sonido de "Relax" es más interesante pero las canciones de "Ultrasónica" son de otro mundo. Abrir un disco con la agobiante "Teching" y su ritmo roto sólo puede traer buenos presagios. "Jugar con los coches", una reflexión sobre la inocencia, debería alcanzar muy pronto la categoría de tema de culto. Y qué decir de "Filofobia", perfecta, "Inevitable", sobrenatural, "Caótico neutral", obsesiva o "Disimular", escéptica.

Ahora que Piratas son sólo un recuerdo, yo reivindico su vuelta. Aquí y ahora.

martes, 11 de marzo de 2008

Remoloneando

Tendría que levantar el culo de la silla. Dejar de escribir esta entrada ya mismo. Dirigirme a la sala de magnetos. Visionar un par de cintas. Minutarlas de manera exhaustiva. Hacer el guión de lo que voy a montar mañana por la tarde. Incluso debería hacer un par de llamadas de trabajo.

Al final lo voy a hacer, no tengo más remedio. La diferencia estriba en que si el proceso hubiera empezado hace una hora y media en lugar de dentro de 20 minutos, ahora estaría saliendo del curro. Me he despistado con el vuelo de una mosca porque:

1. Lo que tengo que hacer es muy fácil.
2. Lo que tengo que hacer es muy aburrido.
3. Lo que tengo que hacer lo he hecho ya muchas veces.

Al final, resulta que trabajar en televisión es como ver televisión. Fácil, aburrido y repetitivo.

Un clon de mí mismo

Esta mañana ha sonado el despertador a las ocho de la mañana. He estado esperando la grúa para que me arrancara de la cama durante unos 30 minutos. En ese lapso de tiempo he considerado seriamente la solución a gran parte de mis males. ¿Cómo sería eso de tener un clon que fuera a los sitios a los que no me apetece ir? Por ejemplo, hoy mi clon estaría escribiendo esta entrada en la redacción y yo podría seguir durmiendo hasta la 1 o las 2 de la tarde. Ese clon estaría perfectamente programado para no tomar decisiones autónomas. Cuando tuviera alguna duda de cómo actuar me mandaría un mensaje solicitando instrucciones y yo se las daría.

Y si, de pronto, le pasa algo muy bueno, nos intercambiaríamos los puestos por medio de la teletransportación.

No, no estoy de resaca. Esto me sale de natural, ya veis.



El clon en Prado del Rey
y yo en la Plaza de Trujillo,
a punto de dar cuenta
de unas cañas & olivas.




sábado, 8 de marzo de 2008

De política "Made in USA"

Todavía no he empezado a seguir la campaña por las nominaciones en la prensa americana. De momento, me conformo con leer lo que se publica por aquí. En España estamos felices porque hemos tenido algunos debatitos televisados y no deberíamos. Es demasiado poco y muy tarde. Allí hablan y hablan, debaten y debaten. Quizá demasiado. Quizá sin mucho conetenido. Pero hablan. Está claro que es más entretenido, no sé si más clarificador. Ellos se han inventado el concepto de "Entertainment" y lo siguien haciendo mejor que nadie.

Me relamo sólo de pensar en la campaña por la presidencia americana. Por el lado republicano estará John McCain, héroe de guerra, prisionero en Vietnam. Una especie de John Wayne que declara que cerrará Guántamo, que hará regularizaciones masivas de inmigrantes y que será proactivo en la lucha contra los efectos perniciosos del cambio climático. Y por el otro lado, es muy probable que esté Barack Obama, un senador afroamericano que habla de esperanza, que se opuso a la Guerra de Irak desde el principio y que, incluso, ha intentado, aunque sin éxito, proponer la abolición de la pena de muerte. El traje de Martin Luther King no le sentaría mal.

Podría ser John Wayne vs. Martin Luther King. Podría ser una disputa entre lo mejor de ambos mundos.

A lo mejor peco de inocente. Hace tiempo que he decidido que el cinismo no me lleva a ningun sitio.

viernes, 7 de marzo de 2008

Atardecer en Prado del Rey

Cuando termine de escribir esta entrada ya será de noche. Acabo de mirar por la ventana y ya oscurece. Termina la semana, una semana que no ha resuelto nada. Debería haber recibido noticias acerca de mi futuro laboral. Lamentablemente, las preguntas se quedaron sin respuestas.

No soy pesimista acerca de este asunto. Tampoco estoy perdiendo la paciencia. Sólo me jode el hecho de que TODO tenga que costarme tanto. Os prometo que el desánimo no hace presa en mí, sólo es que me pilláis un poco cansado. ¿Sería mucho pedir que algo me saliera de manera automática?

El esfuerzo no me dignifica. Ni a mí, ni a nadie. Tampoco me hace valorar más las cosas que logro, soy bastante listo y me doy perfecta cuenta de lo que merece la pena y lo que no.

Una vez más, me he equivocado. Todavía no es de noche.

NOTA MENTAL A MÍ MISMO: A llorar a la procesión, chato.




Sí, todavía hay luz.



Una propuesta

Se meten por las rendijas de la red de medios. Llevan haciéndolo más de 50 años. Empezó con la alarma por el fenómeno OVNI después de la II Guerra Mundial. Desde entonces se han inventado todo tipo de historias, a cual más increíble. Apelan a nuestra imaginación, nos venden que hay algo más allá, se disfrazan de ciencia, hacen programas de radio, hacen programas de tele y escriben libros...

Y hay gente que se lo cree. Y hay gente a los que les hace gracia.

Mi propuesta es que alguna cadena pública de radio o de tele programe un anti-Milenio 3 o un anti-Cuarto Milenio. En RTVE, o en las cadenas de la FORTA, debería haber un espacio de divulgación para todos los públicos, con vocación de racionalidad y que sea capaz de hacernos soñar. Debería conducirlo una especie de Carl Sagan, por ejemplo.

En Internet existe un antídoto muy eficaz contra los "esotéricos". Se llama Magonia y, desde hoy, está en mi lista de enlaces.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Frasier. Un elogio

Pasó hace muchos años. Un día andaba yo un poco desanimado, sentía que nadie me entendía, era más que consciente de mi soledad. Por inercia puse la tele. En el Plus estaban echando un episodio de "Frasier". No sólo me reí con ganas y recuperé mi optimismo. También me dí cuenta de que el personaje interpretado por el enorme Kelsey Grammer tiene muchas de mis virtudes y muchos de mis defectos.

Frasier Crane es snob, como yo. Es un creído, como yo. Se mete en líos a los que nadie le ha llamado, como yo. Le gusta beber, como yo. Le encanta reirse de sí mismo, casi diría que se mete adrede en situaciones vergonzosas, como yo. Tiene un enorme ego, como yo.


Me quito el sombrero ante usted, Frasier Crane. Por cierto, ¿dónde están los gamusinos?

Y encima tiene un programa de radio.

3 reflexiones acerca de los debates ZP-Rajoy

1. El debate del lunes sobrepasó la barrera del 4o% de share (sumando las audiencias de TVE-1, Cuatro y LaSexta). No es necesario explicar que es una barabaridad, nada menos que 10 millones de espectadores lo vimos. A lo mejor la gente no es tonta y le gusta estar informada.

2. No me gustaron ninguno de los dos. Para que me convenciera Rajoy tendría que cambiar mucho alguno de los dos, o él o yo. Aún así, creo que, gracias a chorimeladas como lo de la niña, ha sido capaz de ofrecer una imagen más amable. Y Zapatero se quedó corto, corto, muy corto. ¿Por qué no defendió la educación pública? ¿Por qué no reivindicó el laicismo? ¿Por qué no propuso la tasa Tobin para atenuar los flujos migratorios? ¿Por qué no...?


3. La gran suerte de Zapatero consiste en que es infravalorado por amigos y enemigos. Primero le pasó a Bono y ahora le pasa a Rajoy. Él lo sabe y lo explota con mucha habilidad. Por eso ha ganado los dos debates, no por su altura intelectual ni por la solidez de sus ideas.


Gaspi, mi candidato.

martes, 4 de marzo de 2008

Mi visión de las cosas

Llevo un par de días intentando escribir sobre algo divertido. Esta bitácora se está poniendo un poco demasiado solemne, algo que no está mal aunque sólo en dosis reducidas. Creo que me he pasado un poco en los últimos tiempos, así que ha llegado el momento de buscar un poco de frivolidad. Porque estoy muy a favor de la frivolidad. Es lo contrario a la banalidad y a la solemnidad. Ser frívolo no es irresponsable, es ser consciente de que no debemos tomarnos a nosotros mismos demasiado en serio. Esa es mi visión de las cosas.

El problema es que desde hace unos días no me pasa nada lo suficientemente gracioso como para contarlo aquí. Por lo tanto, no tengo más remedio que inventármelo. A ver si se me ocurre algo en las siguiente horas.

Por otro lado, el otro día fui con mi padre a ver "La guerra de Charlie Wilson". Antes de la proyección nos pusieron un trailer de "Mamma mia", la película que se ha hecho del musical de ABBA. Ahí es donde me dí cuenta de que no hay un grupo como ellos en la historia. No hay ni lo habrá. Esa también es mi visión de las cosas.


¿Los Beatles?
¿Quiénes son los Beatles?