miércoles, 31 de diciembre de 2008

61 segundos

No lo entiendo muy bien la razón, pero parece que el último minuto de este agonizante 2008 no durará un minuto, sino un minuto y un segundo. Mi mentalidad simbólica le ha estado buscando un significado oculto a este hecho, una clave que defina el año y el segundo de más con el que nos obsequia.

En lo personal he encontrado muchos argumentos para esa misión. 2008 ha sido un año repleto de acontecimientos para mí, de muchas emociones, a menudo incompatibles, de mucho trabajo y de muy poco tiempo libre. Ese segundo extra de 2008 viene a recordarme que aún tengo compromisos que atender, algo que me ha venido pasando muy a menudo en estos 12 meses.

En lo no personal, 2008 ha mostrado un completo rosario de accidentes, incidentes y sorpresas. Y también ha sido el año del que los libros de texto de nuestros nietos dirán que fue el principio del fin de un sistema económico que nos parecía intocable. También ha sido el año en el que se ha vivido el anticipo de una crisis, quizá la última gran crisis, de ese sistema. Ha sido un año que termina con la franja de Gaza convertida en un moridero ante la pasividad y/o inoperancia de la comunidad internacional, como en los mejores tiempos de la guerra en la ex-Yugoslavia. Y, más alucinante todavía, ha sido el año en el que ha accedido a la Casa Blanca un negro y en el que "El capital" de Marx se ha regalado con un periódico en España. Es normal que 2008 necesite un segundo más de vida, con todo el trabajo que ha acumulado.

Todo esto es bastante plausible y me permitiría terminar la entrada aquí mismo. Lamentablemente, mi mentalidad simbólica es mucho más exigente que antaño y no creo que lo ya expuesto explique o defina 2008 y sus últimos 61 segundos. He pensado y repensado y no me sale nada mejor.

En cambio, buscando una cosa he encontrado otra. Me ha salido una reflexión, sencillita y sin pretensiones, acerca del tiempo humano. He mirado en la wikipedia y he visto que un segundo es "igual a 9.192.631.770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo133 del átomo de cesio (133Cs), medidos a 0 k". Lo mismo podía haber puesto que un segundo es "igual a 45.985.793.570.184.020 períodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 138 del átomo del bario medido a 0,9857958709128759817918745 k". Es decir el tiempo es una convención, nosotros hemos decidido que exista y hemos decidido medirlo con criterios aparentemente arbitrarios. Lo hemos hecho por motivos prácticos, si no pudiéramos dividir el tiempo en unidades, seguiríamos subidos al árbol, como nuestros primos los grandes simios.

Lo que no entiendo es por qué tenemos que darle un significado metáforico y celebrar el paso del tiempo con grandes fiestas, como la que se van a pegar esta noche millones de ciudadanos en todo el mundo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

¿Vuelve la izquierda política?


Aún no sabemos si sólo es pura cosmética, pero es evidente que corren tiempos nuevos en la izquierda española. La elección de Toxo como Secretario General de CCOO y la de Cayo Lara como Coordinador de IU ha dado minutos de calidad a sus respectivas organizaciones en la rotación de noticias del último mes de 2008. El tratamiento de la prensa ha sido más bien aséptico y eso que lo de CCOO podría considerarse una sorpresa. En general, de ambos dirigentes se ha destacado su carácter conciliador aunque marcando alguna diferencia, todavía sutil, entre ambos. De Toxo se ha dicho que va seguir la línea del diálogo social de Fidalgo, aunque integrando distintas sensibilidades en su órgano de gobierno. Es decir, el cambio en CCOO ha de leerse en clave interna y poco más. Algo francamente desalentador porque yo no le veo excesivo sentido a un sindicato que no hace mucho más que legitimar las políticas laborales del gobierno de turno. Yo creo que un sindicato tiene que estar a pie de obra, en posición eternamente reivindicativa. No debe “gestionar su responsabilidad“, debe exigir al patrón condiciones más ventajosas para los asalariados. Y, circunstancialmente, reunirse con el gobierno y la patronal con el objeto de acordar un marco de negociación para los convenios colectivos. Tiene que pisar menos moqueta y más asfalto.

Sin embargo, si es verdad que Toxo ha integrado todas las corrientes de opinión, por fuerza deberá haber voces en CCOO que sean más radicales que la política apaciguadora de Fidalgo. Sería deseable, porque la era que vivimos demanda que la izquierda tome cartas en el asunto. No basta con la denuncia, airada o no, de las miserias y contradicciones del capitalismo. Hay que ofrecer soluciones, desde dentro del sistema y, también, desde fuera. En ese sentido, es más esperanzador el cariz de las declaraciones de Cayo Lara recién elegido Coordinador de IU. Habló de la posibilidad de una huelga general, algo que nadie había hecho desde que empezó la crisis. En este país se han hecho huelgas generales por mucho menos, así que la idea de Lara no es del todo descabellada. Más interesante es la filosofía que desprenden esas palabras. Yo las interpreto como el anuncio de que IU va a regresar a la calle, ahora que está al borde de ser una fuerza extra parlamentaria.

De estos últimos acontecimientos extraigo la conclusión de que la izquierda quiere regresar, siquiera de manera tímida, a las barricadas. La actual coyuntura socio económica así lo aconseja. 

A mí me parece que hay que pedir algo más que eso a la izquierda.

No sólo hay que volver a la lucha en lo social, hay que dar el callo en lo político. La izquierda no debe tener miedo a buscar la confrontación ideológica. Y también debe despojarse de su dogmatismo, su gran talón de Aquiles. La izquierda tiene una cosmogonía completa, o debería tenerla, y no la usa. Se limita a hacer reivindicaciones parciales con pequeños grupos o asociaciones. No existe una fuerza política en la que todos los ismos de la izquierda encuentren acomodo. Se suponía que eso iba a ser IU y ahora es un poco más que la marca electoral del PCE.

Llueven piedras, el sistema económico en el que vivimos presenta signos de agotamiento (en el mejor y más improbable caso) y la derecha se ha quedado sin argumentos. Hace 30 años empezaron a decir que había que bajar los impuestos y privatizarlo todo. Hoy no pueden aplicar esa misma fórmula seriamente. No sólo es un momento propicio para la resurrección de la izquierda. Es el momento en el que la izquierda vuelve a ser necesaria.


viernes, 26 de diciembre de 2008

El prólogo

El otro día leí una entrevista en el Rock de Lux a ese tipo de talento sobrevalorado que es Nacho Vegas. Algo tiene, todo hay que decirlo, pero es inferior a su vanidad. Además, no me parece que sea demasiado listo. En esa entrevista decía bastantes tonterías, algunas epatantes y otras realmente profundas. La mayor de todas es la de afirmar que no entiende por qué la música electrónica está diseñada sólo para bailar. La respuesta es tan evidente... Cansados del mesianismo de estrellitas del rock (entre nosotros, a Nacho Vegas le sienta como un guante ese disfraz) muchos ciudadanos buscan música de contenido estrictamente hedonista. El pop (en sentido amplio) no termina de ofrecer un verdadero desafío intelectual y muchas veces viene con la coartada de una falsa estatura artística. Existe música sólo para bailar porque es una necesidad humana, por eso existe desde siempre (valses, pasodobles, jazz primigenio, etc,...). Y porque hay demasiado soplapollas que se cree que por juntar 3 acordes y cantar una melodía sencillita con una letra ramplona ya es Bob Dylan.

Otra cosa que me llama la atención es que si hay una música intelectualizada en la actualidad, esa es la electrónica. Creo que es la disciplina de la que más libros tengo. Casi todos ellos en inglés y casi todos ellos sobre el Tecno de Detroit, un obsesión personal desde que entrevisté al inmenso Derrick May. Es decir, la música que más busca quedarse en la epidermis es la que más provoca reflexiones teñidas de ética artística e, incluso, socio política. 

Quizá la razón por la que la electrónica no haya llegado al primer plano de la comercialidad sea su vocación de resistencia, de confrontación con la jerarquía establecida. La electrónica no ha dejado de ser minoritaria, existen grandes capas de la sociedad que no tienen ni puta idea de qué es la electrónica. ¿Por qué el caso de Nacho Vegas no iba a ser diferente?

En España esa carencia es aún más acusada. Se sabe poco y, lo que se sabe, siempre ha venido del extranjero, revestido de una pátina de respetabilidad. Sin embargo, aquí, en este país, se dieron a finales de los 80 y principios de los 90 tres fenómenos autóctonos y originales que han sido ignorados o, con más frecuencia, despreciados.

El primero es el Balearic Beat, la influencia que ejercieron un puñado de disc–jockeys ibicencos sobre la activa escena británica, la de las raves y la de “Madchester“. Los ingleses la reconocen, pero no en toda su magnitud. Los españoles la consideran una nota al margen. Por lo menos, no la repudian.

Eso es lo que se ha hecho con la Ruta del Bakalao. Una revolución pura, sin intenciones comerciales que arrastró desde el principio una mala fama que nadie quiso matizar. Eran chavales que curraban de lunes a viernes y que sólo buscaban evadirse los fines de semana. Si hubiera habido un Kerouac a lo mejor habría museos donde antes estaban Puzzle o el NOD. Ni se ha escrito una novela ambientada en uno de esos fines de semana enfebrecidos ni una película ni nada. Sólo existe un documental del Plus, con muchas carencias y realizado en la etapa en la que se inicia la decadencia.

Por lo menos, la Ruta del Bakalao atrajo cierta atención de los medios, aunque fuera de un signo negativo. El otro fenómeno que queda no hizo ruido y poca gente se acuerda, o se quiere acordar, de él. En el Madrid de la post–movida surgió un circuito de clubes de electrónica al que podemos considerar el prólogo de la escena actual. Aquel fue un movimiento dinámico, brutalmente moderno y que se desintegró con la irrupción de la heroína fumada en “chinos“. Pero existió, y duró tanto tiempo como había durado la dichosa Movida. Como no era un club de pijos, como sí fue lo de Alaska, Almodóvar y Cía, su recuerdo ha sido sepultado.

He aquí una misión para todos los que quieran aceptarla. Tenemos que investigar estos movimientos, ponerlos en valor. No sé si le interesará a alguien. A mí sí. Y mucho.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Desmemoria histórica


En el último mes he sabido de dos historias. Las personas que me las han contado no se conocen entre sí, ni siquiera son del mismo lugar de España. Tampoco tienen la misma profesión o la misma edad. Ni siquiera estoy seguro que sean de izquierdas. Para lo que voy a contar, poco importa. Voy a tratar de despojar de la mayor parte de contenido político a este texto. Sólo en las siguientes frases voy a dejar clara mi postura. En la Guerra Civil ganaron los malos, los mismos que, primero, quisieron reventar desde dentro el sistema. Y los mismos que condenaron a este país que hemos convenido en llamar España a 40 años de ostracismo y algunos más de prórroga de ese ostracismo. Esta es mi opinión, hoy no tengo por qué extenderme, la pongo aquí para que se sepa de qué pie cojeo. Pero a quien lea este texto le pido que se olvide de esto, lo que voy a escribir aquí debería estar más allá de la contienda ideológica.

La primera historia me la contó mi amigo Klitos. Tuvo lugar en la Guerra Civil, en Villaverde, entonces un pueblo a las afueras de Madrid. Como sabemos ese trozo de España permaneció fiel a la República. Al parecer, los del pueblo mataron a unos cuantos de la CEDA y los metieron en una fosa común cavada a tal efecto. Cuando acabó la guerra y entraron los franquistas, se desenterraron los cuerpos de los de la CEDA y metieron allí a los muertos del PCE, que previamente habían sido pasados por las armas. Esa fosa, 7 décadas después, sigue sin abrirse.

La otra historia me la contó un compañero de trabajo. El tipo es de Málaga y me dice allí hay una especie de pacto de silencio acerca de un hecho conocido como La Gran Desbandada. Su padre jamás quiso hablar de ello. Sólo se sabe que el resultado de La Gran Desbandada es una fosa común con 2000 cadáveres, supuestamente la más grande de España. Mi compañero de trabajo dice que la República dejó a los malacitanos a su suerte cuando la ciudad cayó en manos de los Nacionales. Una gran columna de civiles salió de Malaga y alguien dio una orden...

La Guerra Civil es el acontecimiento más trascedente de nuestro siglo XX. Y todavía tiene un gran influjo. Es posible que sea baladí determinar quiénes eran los buenos y quiénes eran los malos. Saber eso, dictaminar eso, no va a detener el cambio climático, ni nos va sacar de la cultura del consumismo idiota que nos ha metido en la crisis económica actual.  Sin embargo, sería muy bueno que se contaran todas las historias que aún no se han contado. Es cierto que en casi todas las que quedan las víctimas son las del bando que perdió y eso es lo que más pica, ya se sabe, y es la verdad más grande del mundo, que son los ganadores los que escriben la historia. No creo que haya venganza en apelar a la memoria histórica, ni siquiera justicia. Es, simplemente, colmar nuestra necesidad de saber. Es como cuando tu colección de discos está desordenada, te puedes tirar días buscando “Sky blue sky“ y no encontrarlo. Entonces has de comprártelo de nuevo, lo que es una gran putada porque ya te habías gastado la pasta en su momento. Con todo y con eso, no es lo peor. Lo peor es la conciencia de que el no saber, o no saber querer, te ha obligado a andar lo que ya habías andado. 




miércoles, 24 de diciembre de 2008

Otro mini cuento de Navidad


Era todo lo gordo que un Papa Noel de mentira tenía que ser. Su cuerpo yacía reseco junto al portal. Nadie sabía quién era y qué hacía allí. Eso es, por lo menos, lo que los vecinos le dijeron a los policías. Los agentes de la ley tampoco se esforzaron demasiado, “algún mendigo que no pudo pasar la noche“. Llegó el juez, levantó el cadáver y le confió a su secretario, aún novatillo, que “la última noche había sido la más fría del año y que cosas como esta son normales en esta época“.

El joven secretario no se quedó satisfecho de la vaga explicación de su jefe e investigó por su cuenta. Había reparado en un niño de unos 8 ó 9 años que daba vueltas cerca del lugar del crimen escondiéndose de todo el mundo. Cuando se le acercó, el chaval quiso huir. No fue muy lejos. El secretario le pegó un bofetón.

 - ¿Qué sabes de todo esto?
 - Nada
 - Algo sabes, te vienes conmigo a Comisaría.
 - No tengo por qué hacerlo, tengo mis derechos.
 - Está bien, llamaré a la Policía.
 - Bueno, hablaré. Con una condición.
 - ¿Cuál?
 - Confesaré todo en casa de mi padre, en las afueras de Madrid.
 - Vale.

Al llegar a su destino, el niño sacó una pistola. Antes de reventar la tapa de los sesos del desdichado secretario, le dijo:

 - Sí, fui yo. Por mandato de los Reyes Magos. Hay que acabar con la amenaza de Papa Noel. España se rompe.

Las dos últimas frases las dijo a gritos.


lunes, 22 de diciembre de 2008

Declaración de intenciones (para lo que queda de 2008)


Sí, ya sé que es época de hacer planes, de trazar estrategias, de fijar prioridades, aunque para el año que viene, no para los pocos días que restan del corriente. Como yo pretendo cumplir TODO lo que vuelque en esta entrada me he puesto un horizonte tangible. Nada de “en 2009 voy a dejar de fumar“ y el 15 de enero amontonar toneladas de olvido sobre tan nobles propósitos. Los objetivos que hoy pongo negro sobre blanco deberán cumplirse antes de las 12 de la noche del 31 de diciembre de 2008. Dos de ellos tienen relación con esta humilde bitácora.

El 24 de diciembre publicaré mi tradicional mini cuento con el día de Nochebuena como telón de fondo. Como siempre, habrá sangre y asesinatos. De momento, es lo único que puedo anticipar.

El 25 escribiré sobre la desmemoria histórica. Tampoco habrá grandes sorpresas. El que ha haya seguido esta humilde bitácora ya sabrá cuál va a ser el sentido de mis palabras. Eso sí, espero sorprender con el enfoque y, ¿por qué no?, encender un pequeño debate.

Estos dos objetivos no son excesivamente complicados de cumplir. Voy a tener tiempo para pensar y tiempo para escribir. 

Llevo unas horas en Ibiza. Vuelvo a Madrid el sábado. Durante esta semana pretendo descansar y dormir. Quizá incluso me permita el lujo de reflexionar un poco, algo que no he podido hacer demasiado últimamente. Creo que va a ser la solución al estado de ánimo decreciente que me viene golpeando desde mayo de este año. Pasó el tiempo de las decisiones, ahora ha llegado el momento de hacer buenas esas decisiones.

Descansar, escribir y dormir. Tres de las patas de mi actividad los próximos días. La cuarta será expulsar toda la bilis y el resentimiento que los mediocres me han arrojado en la segunda mitad de 2008. Nada mejor para ello que cerrar esta bitácora con una descarga de mala leche. De Verdades como Puños. De Gritos en el Cielo.

Lo que más me jode de la gente que se conduce sin ética es que te obligan a ser moralista, algo desagradable en grado superlativo, por lo menos para mí. Todos conocemos a alguien que dice ser de una manera, que te tira su supuesta superioridad moral a la cara. La gente que es impresionable, como yo, se deja envenenar por esas manifestaciones. Nos creemos que el sujeto en cuestión es incorruptible y que nosotros somos unos miserables obsesionados por detalles sin peso real. Lo primero suele ser mentira y lo segundo, desgraciadamente, suele ser verdad. Por eso, cuando pillas a un Campeón de la Ética en un renuncio te sorprendes. Luego, al ver que el tipo no asume su error y le echa la culpa al empedrado, te cabreas, aunque a ti no te afecte para nada. Ni el renuncio ni la cobardía moral. Es lo que tiene ser impresionable.

Es triste detectar que este esquema se repite con frecuencia. Por eso hay que desconfiar de los que no se les cae la palabra “honestidad“ de la boca. De ellos puedes esperar muchas cosas, pero nunca un camino recto y sin fisuras. Si te los cruzas por la calle, cruza de acera, por las dudas. Y si vas en el metro con alguno, bájate en la siguiente parada, aunque llegues tarde a tu destino. No sólo son hipócritas, normalmente son hipócritas peligrosos.

Mañana día 23 hablaré “del gobierno“, como decían Tip y Coll. O por lo menos de algo divertido, ya veremos.

Stay tuned for more rock and roll.


sábado, 20 de diciembre de 2008

747

Esta entrada hace la número 747. Aún queda más de un pico para llegar a las 1000, momento en el que me replantearé si cierro o no esta humilde bitácora. Lo cierto es que nunca tomé la decisión de abrir este rinconcito. Un día quise escribir un comentario en un blog, me lié un poquillo y acabé componiendo el primer post. He sido bastante prolífico. Este año va a acabar con muchas entradas y eso que en los últimos meses apenas he tenido tiempo libre. Y encima he variado el rumbo y ya sólo escribiré textos más o menos largos y no colgaré fotos. Por lo tanto, tango que pensarme muy seriamente tanto el contenido de lo que voy a decir como la estructura. Es por eso que la entrada sobre la “desmemoria histórica“ se está haciendo esperar más de la cuenta.

¿De qué va a ir la entrada número 747? De maldecir el arte neutral, a la manera de Celaya. Y como “La poesía es un arma cargada de futuro“, este texto va a ser poco menos que un vómito. Es muy probable que cometa imprecisiones, que perpetre alguna pequeña injusticia. Todo ello me da igual, me la suda, me la sopla.

Yo creo que el arte neutral por excelencia de nuestros días es el cine. O la ficción audiovisual si lo preferís. Ir a ver una banda de rock, asistir a una función teatral, acudir a una exposición o sacarse el carné de socio de una Biblioteca Pública son actividades que demandan un esfuerzo intelectual por tu parte. Hoy, ir al cine, no lo es tanto. Es como el teatro del XIX para la pequeña aristocracia de aquella época. Entonces se trataba de dejarse ver, hoy se trata de tener temas de conversación. 

Hacer una película cuesta más dinero que escribir un libro o grabar un disco. Por eso, hay tan poco cine en relación a las otras artes. ¿Cuántos discos se publican en un año? ¿Miles? ¿Y cuántos libros? Algo parecido. En cambio, en una ciudad como Madrid se estrenan unas 250 o 300 películas al año. Es decir, si ves 100 películas, te has cascado más del 30% de la producción de ese año. Es muy fácil entender de cine. Te puedes tirar 5 años viendo ese 30% de producción anual, y bucear en la historia. ¿No tienes ni puta idea de la “nouvelle vague“? Fácil, te lees un par de artículos sobre Godard, te ves unas 4 películas de Truffaut, otras tantas de Rohmer y del ínclito Jean Claude y fuera. En 15 días eres un experto.

¿Quieres ser un experto en los Beatles? Bueno, léete un par de artículos sobre los Fab Four, escúchate la discografía completa de los de Liverpool y a ver qué tal. Estoy completamente persuadido de que el que haga eso tendrá que añadir algo más para lograr su objetivo. Tendrá que buscar grabaciones en vivo, porque ya no podrá ir a verlos en concierto. Tendrá que saber qué coño era eso del skiffle y la particular escena de Liverpool de principios de los 60. Quizá incluso deba tener nociones de la explosión del R&R en el Estados Unidos de mediados de los 50 y su conversión al pop. Tampoco estaría mal entender la realidad sociopolítica de la Gran Bretaña de la posguerra. 

La diferencia está en que la “nouvelle vague“ es un movimiento de pijos y para pijos. Y los Beatles, y eso que no son santos de mi devoción, surgen para el pueblo y por el pueblo. Hay más vida en “Love me do“ que en “Al final de la escapada“. Es la misma diferencia del cine moderno con respecto a las otras manifestaciones del arte popular. Hoy es un frío ejercicio de estilo casi siempre sin estilo llevado a cabo por niñatos y niñatas que no tienen nada que decir. Y lo mismo se puede decir de las series de TV. 

domingo, 14 de diciembre de 2008

Graves carencias

Me imagino que es algo común. Vives casi toda tu vida en un país, y en una ciudad, y desarrollas cierta afección sentimental por él. También, tiendes a despreciar las manifestaciones superficiales de patriotismo y pronto desechas la idea de que lo tuyo es lo mejor. Llega un momento en que piensas que gastas tu existencia en el peor país de la Tierra. Pero no es eso, lo que pasa es que estás muy cerca del sujeto a examinar y pierdes perspectiva. Si tu temperamento es pesimista o crítico tiendes a ver sólo lo negativo. Si tu temperamento es optimista o complaciente tiendes a ver sólo lo positivo. No me reconozco claramente en ninguno de los dos grupos, aunque participo más del primero que del segundo. Ciertamente, esta entrada la escribiría un integrante del primer grupo porque voy a llamar la atención desde esta humilde bitácora sobre dos graves carencias de España como país.

Este es el trozo de tierra del “vivan las caenas“. No esperemos manifestaciones ciudadanas si no es para impedir que un equipo de fútbol baje a segunda división o para pedir abstracciones. Hablamos de un país cuya educación ha estado siempre, y recalco “siempre“, en manos de la Iglesia surgida del Concilio de Trento, la de la Inquisición y la del Índice de Libros Peligrosos. El nivel de intensidad con el que se alecciona a los niños ha variado según las épocas. Lo que ha permanecido inalterable es la política de “tolerancia 0“ para con el arte y la cultura, un campo reservado a las “señoritas“. En este apartado es especialmente sangrante el cerrojazo impuesto a la música.

Creo estar bien informado del hecho de que más allá de los Pirineos existen países donde se les enseña a lo niños a tocar un instrumento. Es el caso de Alemania, el país de la Filosofía y la Música. ¿Cómo es la asignatura de Música en España? Nos hablan de Beethoven, de Bach, de Mozart, de Wagner y de Verdi. A lo mejor de Chopin y, ya si el profe es la hostia de moderno, de Falla. No te explican qué es la música modal. No te hablan de armonías, apenas algo del ritmo del vals y del pasodoble. Te enseñan a tocar el “Cumpleaños feliz“ con una flauta dulce. ¿El resultado? Un país de sordos.

Un país en cuya capital se cierran de un día para otro salas de conciertos. Un país en el que uno de los máximos “entretenedores“ y jefazo máximo de un medio de comunicación quiere hacer un programa de TV al estilo del de Bernstein y no puede. No puede. Un país donde las tiendas de discos se van haciendo cada vez más pequeñas. Un país donde eres un tío raro si tienes más de 100 discos (cuando cumplí 19 años ya había alcanzado de sobra esa cifra, así que sé de lo que hablo). Un país donde la música no es considerada como las demás artes, como la Literatura o la Pintura, y eso que es la más accesible, de largo, de todas.

Un país donde no te pueden gustar, a la vez, Elton John, los Electric Prunes, Kurtis Blow, Alarma!!!, Death Cab For Cutie, Bach, Rocío Jurado, Miles Davis, los Plimsouls, Depeche Mode, 091, Gardel, etc,... Un país donde la música de la que eres seguidor te define, en lugar de definir tú mismo la música con la que gozas. Y esto vale para el indie como para el integrante del mainstream, para el jazzman como para el que va todos los domingos al Auditorio Nacional.

La otra grave carencia que tiene España como país es su desmemoria histórica. No voy a extenderme hoy con este tema. Lo haré en una de las próximas entradas. Sólo quiero advertir que no vale con decir que ya pasó hace mucho tiempo y que los dos bandos de la Guerra Civil cometieron atrocidades. Los alemanes (segunda vez que los cito como ejemplo, no creo que sea casual) ya han experimentado su propia catarsis y han purgado su pasado. Los italianos, también, aunque a su estilo. Nosotros no lo hemos ni intentado. 

Una pregunta que pretende ser esclarecedora. ¿Por qué los que se oponen a mirar al pasado son del mismo grupo ideológico? ¿Conciencia de que es algo que les va a salpicar? ¿Necesidad de mantener en la ignorancia a la población?

lunes, 8 de diciembre de 2008

Ya lo decía yo

En esta entrada elogié dos libros pertenecientes a la "literatura rock" española. Los rescaté del marasmo indecente que forma ese tipo de apuestas editoriales. Bien poco he tardado en encontrarme un nuevo ejemplo que confirma la regla. Y, de paso, uno de los personajes clave del rock español de los 80 ha caído varios puntos en mi consideración.

Me encontré "Limusinas y estrellas: medio siglo de rock 1954-2004" tirado de precio. Y me lo compré porque su autor, Sabino Méndez, me daba cierta confianza. Había leído de él "Corre rocker: crónica personal de los 80" y, en su momento, me había gustado. Esperaba encontrarme una historia del R&R subjetiva, con opiniones irreverentes, y con un cierto nivel de documentación. Las primeras páginas son así, dedicadas a glosar el rock primigenio. Ignora conscientemente a Elvis y a Johnny Cash, me imagino que porque supone que el lector ya sabe bastante de ellos, y se detiene sobre todo en Chuck Berry y Jerry Lee Lewis. A mí me resultó novedosa la premisa que usa Sabino para rastrear el origen del rock. Hace más un análisis semántico, porque a mediados de los 50 se llamaba rock and roll a los frutos de 5 tradiciones distintas y no necesariamente compatibles. Esta parte del libro está muy bien, tiene las suficientes dosis de erudición y distanciamiento crítico como para que te vayas enganchando.

Luego llegan los 60, los 70, los 80,... y la cosa cambia. Sigue siendo muy subjetivo, lo cual a estas alturas de mi vida es sólo una virtud, pero cae en alguna inexactitud y en numerosas lagunas. Cuanto más avanza hacia el presente más se parece a un trabajo escrito para aprobar una asignatura de Periodismo. Da la sensación de estar redactado sin comprobar datos, de memoria. Y lo que es peor, el enfoque, por lo menos para mí, original con el que se enfrenta al rock de los 50 desaparece por completo. Su línea editorial a partir de los 60 es como la de cualquier tipo de su edad y formación. Ni hay datos interesantes ni opiniones controvertidas y argumentadas. Parece un texto escrito en piloto automático.

A estas alturas uno siente la tentación de detener la lectura y olvidarse. Yo no lo hice y me encontré con el mayor despropósito de este libro, la cobertura que Sabino hace de los 90. Aquí los pecados veniales se convierten en mortales porque su discurso desciende a niveles de taberna. Se carga el brit pop con el peregrino argumento de que es un estilo basado en la tradición y que los protagonistas lo negaban con su indiferencia. Esto es falso de toda falsedad. Para desprestigiar al brit pop hay mil y un argumentos. Por ejemplo, la manipulación que hizo del fenómeno la prensa británica, especializada y no especializada, o la desintegración artística de muchos de los grupos y artistas de aquel estilo. Pero de lo que acusa Sabino a los Noel, Liam, Damon (al que por cierto llama Brian o algo así y creo que confunde con Jarvis Cocker) y compañía nada hay de verdad. Precisamente una de las mayores virtudes del brit pop fue reivindicar a los Kinks. Y no sólo con vagas referencias en entrevistas prefabricadas, también con hechos, como tocar muchas veces con Ray Davies.

No estoy de acuerdo con su dictamen sobre el grunge y sobre Kurt Cobain. Su juicio me parece condescendiente, pero no pasa del ámbito de la opinión, lo cual es lo que iba buscando cuando me compré el libro. Donde ya se tira por el barranco definitivamente es en su visión de la música electrónica. Su ignorancia es tan acusada como atrevida. Para él, un DJ es alguien que programa en casa su sesión y luego le da al "play". Si no sabes de algo o no opines o infórmate con un mínimo de rigor.

Hace un año y medio entrevisté a Sabino para un programa de televisión. Tenía que hablarme sobre algunas canciones que están en la memoria de todos los españoles, temas de Serrat y cosas así. Me lo pasé bien, aprendí bastante. Pero sólo fueron 15 minutos, en los que habló de asuntos que él conocía bien. Lo mismo que las primeras páginas del libro. Tuve suerte de que la entrevista no pasara de un cuarto de hora. Algo parecido debería haber ocurrido con el libro.

domingo, 7 de diciembre de 2008

El futuro

La única manera de adelantarse al futuro es crearlo. Puede que sea cierto y puede que sea una frase de esas que se convierten en célebres. La verdad absoluta es que estamos a merced de las cosas que nos van a pasar. Que nuestra capacidad es tan limitada que no podemos influir en nuestro devenir. No digo que esté todo escrito de antemano, sólo afirmo que nos lo escriben. Y quien nos lo escribe es, básicamente, el azar. Sí, sí, el azar. Y aún diría más, las decisiones intrascendentes: aquel día que cogiste el coche en lugar del autobús lo que hace que tengas un percance y tengas que comprarte otro coche, esa copa de más que te permite conocer a alguien que será capital en tu vida, ese paseo sin rumbo en el que ves un letrero de "se alquila" en la casa que ocuparás los siguientes 15 años de tu vida. ¿Cómo saber de antemano que todo eso va a pasar? Es imposible. Por eso, el hombre ha buscado el consuelo de una manifestación ultra terrena porque no quiere ni considerar lo irracional de la existencia y lo poco que influye en ella.

El futuro sí existe. Se dice que no, que es sólo una ensoñación, como lo es el pasado. Que sólo cuenta el "ahora". Si te paras a pensarlo, esto es una soplapollez del tamaño de la Muralla China. Ninguno de esos conceptos es tangible, ni el pasado ni el futuro y mucho menos el presente. Vamos a ver, el presente con el que empecé a escribir esta entrada es pasado ahora. Con ese presente no he podido ni escribir una entrada en esta humilde bitácora. El presente no es ni un segundo. Ni siquiera se puede medir en magnitudes de décimas de segundo. Es más que unas décimas y menos que una unidad. No es tangible, como no lo son ni el pasado ni el futuro. Las tres cosas existen e influyen en nuestra vida. Y todo cuenta. En el presente influyen los futuros presentidos y la interpretación del pasado. En el pasado influyen nuestros futuros deseados (y posibles) y la interpretación del presente. En el futuro influye la interpretación de nuestro pasado y de nuestro presente.

Es domingo por la mañana. Y el futuro que presiento está jugando a las cartas con mi presente y sabe que siempre ganará. ¿Lo haré yo?

viernes, 28 de noviembre de 2008

Trata de calmarte

Ayer pensé en escribir esta entrada. Lo decidí un instante después de mantener esta conversación con el hombre del espejo, a quien últimamente tengo muy abandonado.

HOMBRE DEL ESPEJO: Tío, relájate. Trata de calmarte. Mira cuánta vulgaridad hay a tu alrededor.

YO MISMO: Ya, pero yo tampoco soy la hostia.

HOMBRE DEL ESPEJO: Lo sé. No te tortures, no eres peor que nadie y eres mejor que muchos.

YO MISMO: Mejor que unos cuantos, en todo caso. No es esa la cuestión. ¿Qué más me da a mí que los otros sean gilipollas? No me vale con ser menos gilipollas que el resto.

HOMBRE DEL ESPEJO: ¿Tu te crees que a los demás les importa ser gilipollas? ¿Tu crees que los demás saben que son gilipollas?

De esta charla saqué varias conclusiones. Mi visión de mí mismo es exageradamente autocrítica, lo que a veces me lleva a ser muy exigente con los demás. Yo también participo de esa cantinela de que "no le pido a los demás nada que no me pida a mí mismo". Seguramente, si rebajo mis estándares, que está visto que no soy capaz de cumplir, seré igual de idiota pero más feliz.

Ya sé que me va a decir el hombre del espejo. "Vas a ser igual de infeliz que ahora. A ti lo que te molesta es la mediocridad. En tu persona y en los demás. Sobre todo en tu persona. Eso no lo vas a cambiar. Te repito lo de ayer. Trata de calmarte, es lo mejor".

Cuando ayer pensé en escribir esta entrada la iba a titular "Mediocridad". Tenía pensado citar los mil y un ejemplos de ineptitud que veo todos los días, todos los putos días. El panoli que se cree que por escuchar un grupo determinado, normalmente mierdoso, ya no es tan panoli. El supuesto profesional que sólo es capaz de aplicar la misma solución a todos los problemas que se le presentan. El político que sólo reparte consignas sin fondo, el periodista que se hace eco, el votante que se lo cree. El blogger que escribe con faltas de ortografía y que está encantado de haberse conocido. El novelista analfabeto que opina en las tertulias radiofónicas. El cineasta paniaguado y sin talento que se queja de que no le hacen caso. El cura que ve en la retirada de un crucifijo una señal del demonio. El economista "neo con" que quiere revisar, a estas alturas del tebeo, a Adam Smith, sin darse cuenta de que esa revisión la hizo en el siglo XIX un tal... Karl Marx. El niño pijo que se cree que por cumplir años deja de ser un niño pijo para convertirse en un empresario. El inútil al que le han puesto de jefe porque no sabe hacer nada. El mecánico ladrón que se permite opinar de todo sin haber abierto un libro en su vida.

Podría seguir así hasta mañana. Y podría poner nombres. Y lo haría si esta entrada la hubiera llamado "Mediocridad". Como se llama "Trata de calmarte" voy a parar aquí. Ahora lo que sería la hostia es que, de verdad, me pudiera calmar.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Temazo

El término "Pop" viene de "Popular". A menudo se le contrapone al concepto de "Música Culta" para resaltar el hecho de que el "Pop" es la música que llega a las masas y que es menos valiosa desde el punto de vista artístico. Este antagonismo es odioso, pero es cierto. No se puede comparar la Novena de Beethoven con un disco, cualesquiera, de "Pop". La complejidad de la obra de Don Luis y su universalidad están fuera de toda duda. En cambio, el Disco Blanco de los Beatles es una colección de cancioncillas, con rasgos melódicos notables, que sólo pueden ser disfrutadas por los miembros de la cultura anglosajona de adscripción judeo cristiana en la que vivimos. El peso en la Novena está puesto en la partitura. En "Helter Skelter", en el sonido y en la interpretación.

Cuando los Beatles sacaron "Yesterday", una melodía intrascendente que a Paul McCartney se le ocurrió supuestamente en sueños, se completó un absurdo proceso de equiparación del "Pop" a la "Música Culta". Una canción de cuna sumada a un arreglito de cuerda escrito por George Martin fue suficiente para que la parte más palurda de la aristocracia le adjudicara al Beatle bobalicón el título de El Nuevo Mozart. De esa época parte la humorada de decir que si Wolfgang Amadeus hubiera vivido en el siglo XX hubiera escrito canciones pop.

Sin embargo, poner en pie de igualdad el "Pop" con la "Música Culta" sólo logra un resultado en las mentes pensantes. Haciendo esta tontería se resaltan las profundas diferencias entre ambas. Y los distintos niveles.

Se intentó hacer lo mismo con el "Pop" que con el "Jazz". La diferencia es que el "Pop" no ha cambiado demasiado desde 1966. Y el "Jazz", en tan sólo 5 décadas, pasó de ser la música de baile de las clases sociales bajas de Nueva Orleans a explorar la Música Modal con el Free Jazz. De hecho, yo me atrevería a decir que si Don Luis hubiera vivido en el siglo XX lo más probable es que hubiera sido músico de Jazz. Dudo mucho que se hubiera dejado seducir por el híper intelectualismo de la Música Contempóranea, por los Stockhausen, La Monte Young y compañía. Y Bach hubiera sido Thelonius Monk, creo que de eso no me cabe casi ninguna duda.

Recuerdo que una vez leí la mejor definición de estética de la que jamás he tenido noticia. El irregular músico argentino Lito Vitale declaró a un periódico español a principios de los 90 que "la música que no te mueve un pelo no sirve". A pesar de lo que estoy vertiendo en esta entrada a mí la música que más pelos me mueve es el "Pop" en sentido amplio. Es decir, desde el Trash Metal de Kreator hasta las delicadas composiciones de The Zombies, pasando por el futurismo optimista del Detroit Techno. No juzgo necesario revestir de respetabilidad canciones sencillas que me llegan, que me emocionan. Canciones que, al sonar en la radio, me causan algún nivel de conmoción.

Este planteamiento tiene otro efecto colateral. La distancia que hay entre todas las canciones de "Pop" en sentido amplio es ínfima, a efectos intelectuales. Por eso, hoy puedo afirmar que "Tenía tanto que darte" de Nena Daconte es la canción del año.

Ahí queda eso.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Trivial, anécdotico

Estoy en casa. Debería irme a dormir, porque mañana me levanto muy temprano y estoy cansado, aunque no tanto como ayer. La tarde ha basculado entre dos grupos escoceses. En el reproductor de discos compactos está puesto lo último de Mogwai y en el plato, el vinilo correspondiente al debut de Glasvegas. Creo que está por la cara “b“. Voy a pincharlo, me apetece escuchar la épica cotidiana destilada en los surcos de ese álbum, uno de los más brillantes del año.

Suena “Polmont in my mind“ y la quejumbrosa voz del cantante de Glasvegas, James Allan, me proporciona una paz desacomodada, pero placentera. O por lo menos, gozable.

Debería haberme afeitado. Acabo de pasarme la mano por la mejilla derecha y me he hecho cosquillas con los pelos de la barba de más de una semana que gasto. No es que no haya tenido tiempo de afeitarme. Lo he tenido. Tiempo, sí. Ganas, no. Llevo un año más o menos, desde principios de noviembre de 2007, sujeto a una frenética actividad, sobre todo laboral. Estoy tan ocupado que cuando tengo una tarde libre de citas o compromisos, me invento alguna actividad absurda. Podía haber aprovechado para afeitarme, pero mi inercia vital me lo ha impedido.

Suena la intro de “S.A.D. light“. Es suave y un poco naif. Parece una cajita de música.

Me gusta el sol otoñal y me gustan las tardes claras de noviembre. Y eso que siempre van asociadas a los días más cortos del año. Quizá eso es lo que más me atrae. Son tardes breves, la oscuridad va apareciendo en torno a las 6. Y empieza la noche, una noche como la de hoy. Una noche que no me asusta pero de la que no puedo disfrutar. Tengo que dormir, mañana madrugo.

La cara “b“ del primer disco de Glasvegas está terminando. Dentro de unos segundos, la aguja llegará al final de su camino y volverá a la posición de partida.

Las malas rachas no existen. Yo acabo de pasar una y aún no me creo que esté en un momento dulce. Aún así, digo que no existe la mala suerte. Shit happens. Que pasen cosas que son una mierda no tiene nada que ver con la suerte. Tampoco con nuestros merecimientos. Una vida cualquiera está formada por acontecimientos yuxtapuestos. Podemos calificarnos como queramos, esa es nuestra prerrogativa por haber desarrollado un cerebro como el nuestro. Aunque por mucho que nos empeñemos lo único real es que se producen eventos sin una lógica, aparente o no. Ni siquiera es el azar el que rige nuestras existencias. Las causas de lo que acontece se encuentran en la naturaleza y no en una categoría construida por el hombre o por algún ente suprahumano.

Me meo. Voy a echar una caña y a meterme en el sobre. Estoy cansado y no tengo sueño.

Ya no suena el vinilo de Glasvegas.


martes, 11 de noviembre de 2008

What if... (II)



¿Qué sería del rock sin la irrupción de la Velvet Undeground?. La respuesta es sencilla, un coñazo.

Y además tenemos una demostración perfecta. El pop español tuvo sus Beatles, (Los Brincos), sus Rolling Stones o sus Who (Los Salvajes) y su Elvis (Miguel Ríos, Bruno Lomas). También tuvo su cuota de psicodelia sinfónica (Triana), su punk (La Banda Trapera del Río), su New Wave (La Movida en general), su tecno pop (Mecano, Video), su escena electrónica (el Bakalao, Paco Pil, Ángel Molina, Óscar Mulero), sus boy bands (D'Nash - CORRECIÓN HECHA POR JOHN CONSTANTINE), su rock and roll revival (Loquillo & Trogloditas), su rock hispano (Tequila), su rock latino (Radio Futura), su movimiento indie (Los Planetas), su power pop comercial (El Canto del Loco) y un largo etcétera.

Pero no hay en la historia del pop español un artefacto comparable al grupo de Lou Reed, Sterling Morrison, Moe Tucker y John Cale. Más allá de que los 4 discos de la Velvet sean pluscuamperfectos, que lo son, no existe una banda que rompa con todo sin querer romper con nada. No existe una banda que buscara belleza en el ruido antes que nadie. Gracias a la Velvet se introdujo el riesgo en el pop, algo inexistente en el mundo de la música en España.

Un rock sin la Velvet sería un rock español. ¿No es deprimente?

domingo, 9 de noviembre de 2008

Miles


Estoy leyéndome la biografía de los Stooges escrita por Jaime Gonzalo. Está muy bien, aunque para mí no se puede comparar a “Adiós tristeza“ la mejor biografía rock escrita en español (por lo menos, que yo haya leído). Gonzalo la ha planteado al estilo de “Mátame. La historia oral del punk“. Es decir, se amontonan declaraciones de los protagonistas a lo largo del tiempo, cual si fuera un libro de historia escrito por Tucídides. Quizá debería haber menos palabras de Iggy Pop y más de Bowie o John Cale, pero gracias a esa sobre abundancia de declaraciones de la Iguana podemos trazar un perfil psicológico del personaje. Inocente hasta al extremo por un lado y, por el otro, una especie de manipulador con complejo de culpa. Otra cosa que no me gusta, y aquí reside la mayor diferencia con respecto a “Adiós tristeza“, es el estilo. Demasiado barrcoco, pisando terrenos del rococó, lo que me distancia un poco de esos textos que el autor, Jaime Gonzalo, intercala en medio de la batería de testimonios de Iggy e alrededores. 

El balance, no obstante, es positivo. Aún no lo he acabado, previsiblemente este fin de semana terminaré con él. Es una lectura muy recomendable, que se levanta muy por encima de esos libros de rastrillo que, habitualmente, componen la biblioteca rock escrita en español. 

Me gusta, sobre todo, lo bien reflejado que está el impacto de los primitivos Stooges, una banda de paletos marginales de Detroit comidos por el R&R. Constantemente se señala que, en la época, los MC5 son mucho mejor considerados que los Stooges. Y hoy, 40 años después, siguen sonando, con más vigencia aún, canciones de los Stooges como “Search and destroy“ o “I wanna be your dog“, mientras que los MC5 no son más que una referencia reservada sólo para iniciados. Leídas ahora, determinadas críticas de los dos primeros discos de los Stooges producen una sensación rara. En el NME fueron largamente despreciados, no se entendió ese sonido, esa actitud, todo ello prólogo del punk. No es fácil detectar una revolución cuando está empezando. Todo esto me ha hecho pensar en El Guincho. Su disco, el celebrado “Alegranza“, me parece una mierda pinchada en un palo. ¿Me estará pasando lo mismo a mí con El Guincho que lo que le pasó al redactor del NME que puso a caer de un burro el “Fun house“ de los Stooges?

No sé, la base de seguidores de los Stooges se empezó a formar con seres marginales (es decir, personas de verdad) y no de periodistas trendy. 

Otra de las cosas que me ha dado esta biografía escrita por Jaime Gonzalo es una certeza. O mejor dicho, la confirmación de una certeza.

Siempre que me preguntan, digo que mi músico favorito es Miles Davis. Al parecer, los Stooges dieron un concierto en Nueva York en 1971 al que asistió toda la intelligentsia de la escena musical de la Gran Manzana. Entre los que fueron a ese bolo se encontraba un tal Miles Davis, que en ese momento estaba cambiándole la cara al jazz, por enésima vez, electrificando, roquificando, su banda. Según se consigna en el libro de Gonzalo, a Miles le encantaron los Stooges, lo que no deja de ser de una coherencia extraordinaria. Él estaba capacitado como ninguno para reconocer el inicio de una revuelta, dado que había sido protagonista, o testigo privilegiado, de unas cuantas.

¿Qué pensaría Miles de El Guincho?


domingo, 2 de noviembre de 2008

"The times they are-a-changin'"

Hace unas semanas me fui con mi padre a un sala de cine de la sierra matritense. Era una tarde pre otoñal, con un sol que no picaba y un ambiente seco, pero agradable. Fuimos a ver un película de mierda, "Asesinato justo", protagonizada por unos Al Pacino y Robert de Niro en piloto automático, dejados a la intemperie por mor de un guión de suspense sin suspense. La tarde no tuvo nada de particular, si no fuera porque a mí me dio por pensar.

Como todos sabéis, antes de cada pase, en casi todos los cines del mundo, se suelen proyectar unos anuncios y unos trailers. En el pasado, en España, se podía ver el NO-DO, que ponía "el mundo entero al alcance de todos los españoles". Yo no llegué a ver ningún NO-DO, creo, y si vi alguno, no me acuerdo en absoluto. Puede que ese sea el primer cambio operado en nuestra sociedad. La gente ya no va al cine a informarse y entetenerse. Pero fue hace mucho tiempo, no voy a considerar en este texto esa mutación.

En esa sala de un multicine de Villalba vi un anucio de una casa de putas. Lo juro, era una casa de putas. Hablaba de ambiente selecto, total discrección, etc,... A lo mejor era más un picadero que un lupanar. Para el caso, da lo mismo. El Capitalismo, ya en su fase de desintegración, permite estos excesos.

También metieron un anuncio de una marca de telefonía móvil instándonos a apagar nuestro celular. Hace una década, más o menos, el móvil no formaba parte del paisaje y hoy hasta los niños de 10 años tienen uno. Para los que hemos llegado a la treintena sin este accesorio, sigue siendo un cuerpo extraño. Yo, por ejemplo, no me acostumbro a que mi número de móvil lo sea hasta que me muera. Me da vértigo.

Otro de los avisos que proyectaron fue el de un ciclo de óperas retransmitidas en directo para esos multicines. ¿Ópera y cine?. ¿Qué pensarán los puristas de la ópera? ¿Irán a ver "Aida" las familias de clase media alta y de nivel cultural medio bajo? Mmmm, será que ya no hay puristas y que todo se banaliza.

También anunciaron una historieta llamada Cinegames que no es otra cosa que jugar en una sala de cine a tu videojuego favorito. No se me podrá negar que esto, hasta hace bien poco, era impensable. Como lo de la ópera, será otro experimento fallido. Vivimos una era en la que hay demasiadas "buenas ideas" que no se llevan bien a la práctica.

En menos de cinco minutos me vino todo este caudal de información, esa es otra diferencia con el tiempo lento de hace 20 años. Y me vino en una sala de cine, algo que no tiene nada que ver con lo que era en, por ejemplo, los 80. Ya no hay sesión continua, por ejemplo, y cuando vas al cine, lo más normal es que en el mismo recinto haya varias pantallas con varias opciones disponibles y que estés muy cerca de unos cuantos establecimientos de restauración.

El negocio del cine ha evolucionado. Se ha adaptado a los nuevos tiempos, con mayor o menor fortuna. No podemos decir lo mismo del de la música.

BOB DYLAN - The times they are-a-changin' (1964)

sábado, 1 de noviembre de 2008

Periodistas

Lo reconozco.

Soy más tolerante con las mezquindades de los de mi gremio que con las de los demás. Se le puede llamar corporativismo, pero es más bien otra cosa. Es muy fácil meterse con los periodistas, es un trabajo que cualquier mindundi se cree que puede hacer, cuando la realidad es bien distinta. Pero como yo no soy un mindundi y, además, soy periodista, puedo ajustarnos las cuentas con conocimiento de causa (y con un cierto placer).

Vamos por partes, como Jack.

Los redactores de televisión

Pobres, son la última mierda. Cuando al cámara le da la gana, se rueda, y siempre como él quiere. Normalmente, si va un ayudante de realización se sigue haciendo lo que quiere el cámara. Lo que pasa es que al ayudante de realización se la suda y el redactor se empeña en decir cosas como "dame un poco de aire a la izquierda" o "quiero movimiento". Lo de hacer preguntas que huyan del tópico lo dejamos para cuando nos jubilemos.

Los locutores de radio

Suelen ser periodistas que escriben mal. Sienten envidia por los que curran en la tele y no honran a su medio. No pisan la calle, abusan del teléfono, se empeñan en hacer sus horarios y hacen pasillos como los mejores. Ya no leen periódicos, ni siquiera teletipos. Navegan por la red y terminan dando todos las mismas noticias. Por lo general, gilipolleces.

Los fenomenales compañeros de la prensa escrita

Me he cansado de verles en las Ruedas de Prensa, haciendo dibujitos y pendientes del cóctel. Supuestamente, son los que mejor escriben, aunque no lo tengo muy claro. Me da la sensación de que su trabajo es el más facilito. Me lo dijo uno de ellos: "Yo sólo necesito una libreta y un boli; tú, un operador de cámara, una cámara, un sonidista y a veces un ayudante de realización".

Los tertulianos y/o columnistas

Gente que opina de todo sin saber de nada. Analfabetos funcionales. La peor especie de periodistas, de hecho, yo no creo que lo sean. En este mundo en que vivimos no existe la prudencia, todos hablan y dan su parecer sobre las cosas. Es lógico que existan tertulianos y/o columnistas.

martes, 28 de octubre de 2008

Músicos

Mi profesión me ha puesto en contacto con muchos músicos aunque en casi todos los casos mis relaciones con ellos no han pasado de meras entrevistas más o menos en profundidad. Al principio, infatuado, (el otro día descubrí esta palabra y me mola su sonoridad), por su mística tendía a olvidar la mediocridad intelectual de la que hacen gala siempre que pueden. ¿Cuántas veces me han dicho aquello de “sólo puedo expresarme con mis canciones, si supiera definir (sic) mis emociones en palabras sería escritor“? Infinitas.

Estimado músico tipo. No te das cuenta de que:

1. Tus emociones son tan vulgares como las del resto de la Humanidad.
2. Si no eres capaz de expresar tus emociones y pensamientos en palabras tienes un problema más grave que contestar las preguntas de un periodista.
3. No eres Lou Reed, ni Bruce Springsteen, ni Madonna, ni siquiera Alejandro Sanz. Esos tíos no tienen por qué hacer una promo bestial para vender sus discos. Tú, tengas o no talento, que lo más probable es que no lo tengas, tienes que salir en los papeles para despachar algún disquito.
4. Crees que nuestras preguntas son gilipolleces. Eso es porque no te has parado a pensar en la calidad de tus respuestas.
5. No puedes ser escritor. Antes tendrías que aprender a leer. Y, en el improbable caso de que sepas, deberías aprender a escribir sin (demasiadas) faltas de ortografía.
6. Todos sabemos, menos tú, que eso de que no se te dan bien las entrevistas no es porque seas un genio. Es porque eres lelo.
7. Le haces caso a los gilipollas que te adulan. Unos lo hacen porque es su trabajo, los de la discográfica, y otros porque no tienen vida propia, tus escasísimos fans.
8. Tienes 40 discos en casa y te sabes 3 acordes. No, no es que seas punk y demandes que entendamos tu modo crudo de expresión. Es que ni entiendes ni sabes de música.
9. Ya sabemos que sólo compones cuando estás triste. Es lo que decís todos. Estáis tristes porque no dais un puto palo al agua en todo el día y os aburrís.
10. Te quejas de que has tenido que hacer 6 entrevistas seguidas y de que llevas dos días de promo. ¿Te crees que eso es trabajar? Reza lo que sepas para no tener que terminar en un trabajo normal con horario de oficina.

Me imagino que esto también vale para los actores.


domingo, 26 de octubre de 2008

En defensa de Javier Aguirre

Nuestra era será recordada por los eventos que están teniendo lugar en este momento en el mundo. La caída de las bolsas, el cuestionamiento del Capitalismo, la crisis financiera global. La fuente y el caudal de esta explosión se encuentra en la modificación traumática del guión de la obra. Una de las cosas que más perplejidad me han causado en los últimos tiempos es la confusión acerca de quién era el bueno y quién el malo y, sobre todo, la imposibilidad de saber cuál era el verdadero conflicto. En definitiva, nada era lo que parecía. A las derechas del mundo se les llenaba la boca hablando de libertad, cuando en realidad reclamaban una libertad basta, sin pulir. Una libertad que les servía para hacerse más ricos. “¿No puedo pagar lo que me salga de los cojones a mis empleados?, pero si encima les doy trabajo“.

Los personajes de la película también sufrieron enormes modificaciones. La indefinición, traducida para ser más aceptable en sutileza, hacía que los buenos hicieran cosas malas. Ahí tenemos el papel de los sindicatos en estos últimos 15 años. ¿Y cuando no hay ni héroes ni villanos, qué pasa con los antihéroes? La respuesta es muyyyyy simple. Desaparecen. No salen ni en los créditos, nadie se preocupa por hacerles sitio en el reparto. Y si lo hacen, les dan un cometido ignominioso, ser los perdedores, una veces “beautiful losers“ y otras, simples bufones. Una característica del antihéroe es que no quiere ganar, por lo menos no a toda costa. Le interesa más un beso en un portal, un turbio ron a las 4 de la mañana o una sonrisa en el momento exacto. No hay sitio para locos como esos, son peligrosos, hacen una enmienda a la totalidad de nuestro sistema de valores. Y ni siquiera sabemos por qué.

El Atleti era el ejemplo perfecto de Antihéroe. Por eso, sólo queda de él un recuerdo agridulce.

Los 90 y su sentencia Bosman hirieron de muerte al Atleti. De pronto, el dinero de las televisiones y la libertad absoluta de contratación consiguieron que equipos de pueblo, literalmente equipos de pueblo, pudieran codearse con las élites futbolísticas. Como un último canto del cisne, se consiguió el glorioso doblete del 96. El enfermo se levantó de la cama e hizo un último esfuerzo antes de empeorar. Recordemos que antes de ganar la Liga y la Copa del 96, el Atleti ya había coqueteado muy seriamente con el descenso. La suerte estaba echada con la contratación de Sacchi primero y Rainieri después. Hacia febrero de 2000, el enfermo entró en metástasis y murió poco después, con el descenso a Segunda. El equipo que se presentó en septiembre de 2000, entrenado por un tal Zambrano y patrocinado por la cadena de supermercados Idea, ya no tenía nada que ver con la escuadra imprevisible de la que nos enamoramos. Ya no era capaz de lo mejor y de lo peor, sólo lo era de lo peor, de lo más ridículo, de lo más patético.

Desde la Muerte del Atleti, sólo bajo la égida de Aguirre ese equipo que juega en el Calderón se ha parecido al Atleti. Dotado para meterle 4 al Barça en abril y palmar 6-1 con el mismo equipo en octubre.

No es un entrenador de mi agrado. Creo que su gran virtud no es futbolística sino humana. Me cae bien, es honesto, hace autocrítica y quizá sea eso lo que le ha permitido llevar a ese equipo que juega en el Calderón a la Champions. Yo preferiría, por cercanía a su concepto de fútbol, a ese licenciado en Filosofía que es Víctor Fernández. Dentro de unas horas ese equipo que juega en el Calderón se enfrenta a uno de esos equipos de pueblo de los que hablaba antes. Si pierde, Aguirre estará en dificultades serias. Por eso, antes de que ocurra, yo, desde esta humilde bitácora quiero defenderle. Porque es de bien nacido ser agradecido. Y porque, quién sabe, a lo mejor ha vuelto a sonar la hora del Antihéroe.

viernes, 24 de octubre de 2008

Prohibido fumar

A principios de 2006 entró en vigor la normativa que prohibía fumar en los lugares públicos. Y como siempre ocurre, la ciudadanía confundió el culo con las témporas. Casi hubo un levantamiento en armas para preservar el sacrosanto derecho de los fumadores . Esa ley maligna estaba destinada a cercenar la libertad de los que gustan de convertirse en chimenenas humanas. "Yo me mato si quiero" se oyó decir constantemente aquellos primeros meses.

Ayer mi padre me dijo que la ley se estaba relajando. Que podía fumar en más sitios que antes. Y es verdad, en ese momento estaba terminando con un pitillo en un gran superficie de la sierra donde hace escasos meses no podía entregarse a sus flaquezas.

También ayer leí que un 10% de los fallecidos por cáncer de pulmón no ha fumado en su vida. Un 10%. O sea, mucha gente. Bueno, no mucha gente, muchísima. Demasiada. Sobre todo, demasiada. Visto que esto a los fumadores les da igual, o no lo contemplan demasiado, la ley tendría que ser mucho más restrictiva que la actual y ser aplicada con todas sus consecuencias. Las normativas emanadas de un parlamente democrático deben porteger, sobre todo, a las minorías y a los débiles. Y los no fumadores somos las minorías. De nuevo, ante nosotros, la evidencia de que la sociedad de nuestro tiempo entiende la democracia como la dictadura de las mayorías y de los fuertes.

Por mi parte tengo claro lo que voy a hacer cada vez que estemos en un sitio donde esté prohibido fumar y alguien pretenda hacerlo sin mi permiso. Se va a encontrar con una amable pero firme amonestación por mi parte. Otra cosa será cuando me pregunten si me importa o no que se fume en mi presencia. Sólo por esa muestra de buena educación, algo inhabitual en muchos fumadores, seré condescendiente, repito, condecesciente, y dare mi venia.

lunes, 20 de octubre de 2008

No photo

Se me olvidaba.

A partir de ya mismo, en esta mi humilde bitácora no habrá más entradas ilustradas con imágenes. Se acabó.

Quiero hacer la revolución desde dentro. Y lanzar una campaña.

"Ni fotos ni vídeos en Internet.
Sólo textos".

Nada de mirar los dibujitos. Y cuanto más tochos escriba mucho mejor. El que se aburra que se lo haga mirar. Yo quiero regresar al siglo XIX (aunque me llevo mis discos de Elvis y mi plato). Vosotros veréis qué es lo que hacéis.

Oportunidad perdida

Me puedo considerar un experto en perder oportunidades. Ya desde chico desarrollé un sentido especial para no aprovechar a mi favor las circunstancias favorables que el azar me ponía delante de las narices. Creo que esto ocurría por una mezcla de incredulidad, "esto no puede estar pasando, es demasiado fácil", e inhabilidad hereditaria.

Nunca dejaré de ser un especialista en este difícil arte, está claro. Con el tiempo he aprendido a no torturarme y a, de vez en cuando, acertar y no dejar pasar alguna ocasión.

Cuando veo que los demás se meten en mi especialidad, entro en un estado curioso. Observar cómo otra persona deja pasar una alineación de planetas propicia para él me produce dos sentimientos encontrados. Uno es la alegría por no ser yo. El otro, cierta sensación de superioridad, por haber pasado trances similares antes.

En cada oportunidad perdida hay algo que aprender, dicen. Lo único que es seguro es que habrá más oportunidades, distintas, quizá mejores. Y, de nuevo, volveremos a perderlas.

Es la vida, no hay que darle muchas vueltas.

domingo, 19 de octubre de 2008

What if... (I)

Me encanta hacer cosas inútiles. Es algo que me fascina, no sé qué me gusta más, si la cosa en sí misma o su inutilidad. Obvio es decir, en este caso escribir, que especular sobre lo que hubiera pasado, lo que los anglos llaman “What if...“, no tiene ningún sentido y que, por tanto, a mí me parece divertido.

Con esta entrada inauguro una serie sobre algunos “What if...“del mundo de la música popular. La primera pregunta que me hago es la siguiente:

“¿Qué hubiera pasado si Mark David Chapman no hubiera matado a John Lennon?"

Esta pregunta se la han hecho muchos otros antes que yo, casi todos ellos acérrimos seguidores del ex Beatle. Y la han respondido conjeturando acerca de su acercamiento al hip hop o imaginando dúos con Kurt Cobain. Yo no creo que hubiera pasado nada de eso. Lo último que grabó antes de morir fue un disco de rock clásico, “Double fantasy“. Y digo clásico en un sentido casi peyorativo. Recordemos que Lennon vivía en Nueva York, en el edificio Dakota, no muy lejos del Max Kansas´City o del CBGB´s. No hay noticias de que se hubiera dado cuenta de lo que estaba pasando por allí, de los conciertos de los Ramones, de Talking Heads, de Television, de los Dictators, de Patti Smith, de Lou Reed,... Ya estaba aburguesado por lo que no es realista pensar que Lennon hubiera seguido siendo el iconoclasta que fue durante los 60.

Yo creo que hubiera habido una reunión de los Beatles a mediados de los 80. Estoy casi seguro. McArtney y él se estaban arreglando por el tema de los derechos de las canciones que escribieron cuando formaban parte de los Fab Four. Por eso hubiera sido lógico que, una vez que Michael Jackson se quedó con esos derechos, Paul y John hubieran reeditado su entente más o menos cordial. El regreso se hubiera producido, casi con toda seguridad, en el Live Aid. Al año siguiente, el 86, un recopilatorio con un par de temas nuevos y una mastodóntica gira mundial. Como hubiera sido un éxito comercial impresionante hubiera habido un segundo disco, esta vez todo inédito, con colaboraciones de Mick Jagger, Eric Clapton y, casi seguro, Elvis Costello (que intervino en “Flowers in the dirt“, el disco de Paul de 1989). De nuevo hubiera habido gira mundial, casi simultánea con la de los Stones, la que presentaba “Steel wheels“.

Los 90 hubieran visto cómo Harrison se bajaba del burro. Cómo Paul y John retomaban sus carreras en solitario. Lennon hubiera seguido sacando álbumes nostálgicos y hacia el 98, 99, hubiera grabado un disco personal, documentando su divorcio. Yoko y él se hubieran separado hacia mediados de los 90 y Lennon se hubiera emparejado con, por ejemplo, Tori Amos.

Todavía hubiera quedado una nueva reunión de los Beatles, en un concierto homenaje a George Harrison. Y después, para John, la jubilación. Quizá alguna colaboración puntual, algún concierto en Las Vegas y poco más.

miércoles, 8 de octubre de 2008

¿El final?

Por primera vez en más de 20 años llegan voces a los medios de comunicación mayoritarios cuestionando el Capitalismo como sistema. Desde la caída del muro de Berlín, por lo menos, no se ponían en duda los fundamentos de la Economía de Mercado. El que se salía un poco de la línea era tildado de loco, de anticuado, de totalitario, de idiota, de marxista,...

Hoy, un político de derechas, el Presidente de la República Francesa, carga contra la inmoralidad del Capitalismo.

Hoy, el gobierno del país más capitalista de la Tierra interviene en la economía en un grado muy superior al de muchos estados que se autodenominan “intervencionistas“.

Es la primera vez que muchos de nosotros oímos a nuestros políticos expresarse de esa manera. Lo que ha llevado a pensar que esa excepcionalidad es el síntoma más claro de la desintegración de todo un sistema, el Capitalista. ¿Estamos, pues, en la etapa final? ¿Se acabó, por fin, la ensoñación de Adam Smith?

He tenido la tentación de contestar a esa pregunta. De decir que esta es una más de las muchas operaciones de cosmética a la que se ha sometido el Capitalismo. De lo que estoy seguro es que no está acabando nada. Para que ocurra tienen que darse circunstancias excepcionales, como que nuestro sistema energético se derrumbe por la escasez de petróleo. Ese sí será el final. Y cuando llegue, estaré viendo a Lagartija Nick tocar “Inercia“ en un garito de mala muerte.


De cuando Antonio Arias y yo teníamos pelo
Diciembre del año 1992


sábado, 4 de octubre de 2008

La crisis

Todo es atrezzo. Pensamos que lo que leemos en los periódicos es real, es tangible.  Y sólo es una parte de la verdad. 


Con el gobierno del PP, el paro descendió. La situación económica mejoraba a marchas forzadas. Venían de fuera de nuestras fronteras para aprovechar nuestros tiempos de bonanza. Cumplimos los criterios de convergencia y accedimos al euro. ¿Os acordáis? España iba bien, como proclamó Aznar en el debate del estado de la nación de 1997.


Supongo que era cierto, aunque no para mí. ¿De qué me servía que hubiera trabajo si yo no lo tenía? ¿Cuál era la utilidad de que fuera sencillo adquirir en propiedad una vivienda cuando yo no podía ni fantasear con alquilar un cuarto? No tenía nada, salvo una más que decente colección de discos y de libros.


La puesta en escena era buena, mis líneas de diálogo, no tanto.


Desde hace un año nos vienen machacando desde los medios de comunicación con la irrupción de la crisis. Los datos del desempleo vuelven a ser negativos, las casas no se venden y, por lo tanto, tampoco se compran. La confianza en el sistema financiero se resquebraja lentamente. La recesión es casi una realidad. 


Supongo que es cierto, aunque no para mí. Disfruto de la mejor situación económica de toda mi vida. El decorado se cae a cachos pero, por fin, tengo un buen papel en la obra.


jueves, 2 de octubre de 2008

Unas líneas antes de irme a la cama

Estoy perfectamente cansado. Mi nuevo horario laboral me permite comportarme como un zombie desorientado la mayor parte del día. Tengo una insinuación de dolor de cabeza perenne. Noto que mis movimientos son unas décimas más lentos de lo normal. Escribo peor, pienso peor, hablo peor. Cuando me paro un minuto, no importa en qué momento de la jornada, se me cierran los ojos sin remisión. Estoy tan cansado que no siento ya ni cansancio.

Es un buen momento para recordar una frase de mi anciano padre:

“Sólo trabaja el que no tiene otra habilidad“

Yo pensaba que me se me daba bien eso de vender la moto y vivir del cuento. Al final, el único que me compra motos soy yo mismo.

Un vasito de agua, a lavarme los piños y al sobre. Tengo una tregua de algo más de 5 horas y pienso aprovecharla.

domingo, 28 de septiembre de 2008

En moto, de noche, en una carretera nacional

Ayer subí a la sierra en mi scooter. Decidí ir por la Autovía de Colmenar, para luego coger la carretera que va a Cerceda y luego la que pasa por Moralzarzal y llega a Collado Villalba, para terminar en Alpedrete. Casi una hora de trayecto, con bastante frío. Hubo un momento muy malo, en el que los coches me pasaban a 140, y yo iba a 100, para no sobrecalentar el motor de 125 cc que impulsa my Kymco Grand Dink.

Yo creo que hice una gilipollez enorme, sobre todo porque al poco de terminar mi trayecto, rompió a llover. Si me pilla un poco antes, sí que hubiera corrido un riesgo casi intolerable.

En condiciones normales, ni se me hubiera pasado por la cabeza intentar lo de ayer. Será que he ganado algunos enteros en mi autoconfianza. O que me he vuelto un poco más soplapollas de lo que he venido siendo toda mi vida. 

Me gustan las dos opciones, la verdad.


Tenía que escribir sobre esto

Tres de mis cosas favoritas son, sin un orden particular, las siguientes:

  1. El billar
  2. Las carreras de coches
  3. Las comedias

Por eso, la noticia de la muerte del Indomable me ha causado cierta impresión. Encarnó a mi héroe de ficción favorito, Eddie Felson El Rápido. Fue segundo en las 24 Horas de Le Mans de 1979, la prueba más mítica del automovilismo deportivo (NOTA MENTAL: Antes de que termine esta década tengo que ir a verla en vivo). Y, aunque es recordado por sus papeles dramáticos, a mí me gustaba más cuando hacía comedia de cualquier tipo y condición.
Representaba al hombre que todos quisiéramos ser. Masculino y vulnerable. Divertido y serio. Puede que no fuera ese hombre que nos imaginamos, pero lo simbolizaba perfectamente. Y, aunque fuese demasiado guapo para caernos bien, no nos despertaba envidia.

También simbolizaba un concepto ya perdido definitivamente: El "americano bueno". Después de la II Guerra Mundial, el mundo tenía una imagen amable de Estados Unidos. Se les retrataba como un pueblo infantil, pero noble y generoso. Su figura, su manera de comportarse en público, era completamente coherente con esa abstracción. Quizá, su desaparición explique algo que viene sucediendo desde hace bastante tiempo. Los americanos han dejado de ser los buenos en las películas, y en la vida real. Ya no salvan al mundo, ahora el mundo tiene que salvarse de ellos. Las calles de sus ciudades devienen en selvas inhóspitas y su sistema financiero nos mete en la más compleja crisis económica de la Era Capitalista. Está claro, ya no quedaba sitio para él.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Planes

Como digo en la portada de este misma humilde bitácora "hacer planes no trae felicidad, sino frustación". Así que trato de hacer la menor cantidad posible de ellos. Hay uno que no me arrepiento de habérmelo planteado y, además, pienso cumplirlo.

Antes de que termine el año pienso vaciarme en un karaoke cantando esta canción.

¿Por qué? Ni puta idea. Un poco por molestar, otro poco por dar la nota y un mucho por hacer el ridículo en público, la cosa más saludable que conozco y la que más te hace crecer como ser humano.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Un señor (II)

Esta entrada va a ser un poco "Julianruiznesca". Ojo, que ya he hecho una entrada así este mismo año, este es el enlace. En realidad, va a ser la segunda parte de otra que escribí en abril de 2006 y que se llamó "Un señor". (No hacía falta ser muy listo para imaginárselo).

En esa entrada relataba un fugaz pero muy satisfactorio encuentro con el líder de The Wedding Present, David Lewis Gedge. Fue en el South Pop Festival de 2006. Aparte del conciertazo que dio al frente de su grupo de toda la vida, consiguió emocionarme con la maravillosa interpretación que hizo de "Ringway to Seatac". Algo me tocó la fibra cuando, al cantar "desperately in love", abrió sus brazos en señal de entrega absoluta.

La semana pasada volví a encontrármelo y me reafirmo en lo que dije en 2006. Le comenté el momento relatado en el párrafo anterior y esbozó una tímida sonrisa. "Eso de los brazos lo hago en todos los conciertos y está en el vídeo". También me dijo que había camisetas con el nombre de la canción, que le diera mi dirección y que me iba a mandar una de mi talla.

Ayer recibí este correo, no dirigido a mí, pero en el que estaba en copia. Su autor era David Gedge.

Louise,
When you get a chance to go to the storage, please could you send a large RTS shirt to a friend of mine in Madrid?

Lo dicho, un señor.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Un minuto y treinta y cuatro segundos de Cine (ojo, con mayúsculas)

Pinchad aquí, si tenéis lo que hay que tener.

Es la secuencia inicial de "Manolo La Nuit", una de las muestras más acabadas de "Landismo" que existen. Visto con los ojos de ahora, en estos 94 segundos se muestran varias cosas.

1. Se hace coña del "Spain is different"
2. Se hace coña del "Latin lover"
3. Se hace coña de los "musculitos de playa".
4. Se hace coña del español típico: bajito, feo, con mala leche y, a veces, con bigote.
5. En general, se hace coña.

Hoy, esta secuencia sería un skecth de "Vaya semanita". Aunque, seguramente, estaría mucho peor rodado.

La sonrisa de una vieja

En el portal de la redacción de la revista me acaba de sonreír una vieja. Ella salía y yo entraba. Creía que se iba a asustar, como siempre pasaba cuando llevaba pelo largo. Pero no. Me ha sonreído, yo he dejado que saliera con otra sonrisa y he entrado. Mientras subía las escaleras he pensado en escribir esta entrada.

Sólo quería consignar que, una de dos:

1. Estoy tan salido que si me sonríe una vieja ya me pongo cachondín.

2. Soy tan delicado y sensible que la sonrisa de una vieja me permite subir las escaleras con mayor entusiasmo.

Claro que también existe otra tercera opción, ahora que lo pienso. Estoy tan seco de ideas que hasta la sonrisa de una vieja me sirve para escribir en esta humilde bitácora. Esta va a ser.

sábado, 13 de septiembre de 2008

New life

El miércoles por la noche fracasé miserablemente en mi intento de pasar la ITV. Llegué a las 19.02, 2 minutos después del cierre. Entonces decidí cambiar mi vida.

Primero, me compré un par de almohadas nuevas. Llevaba con la mía desde finales de los 80, así que ya iba siendo hora de cambiarla.

Además, el viernes me compré un MacBook (no sé si escribe así) .

Empieza una nueva era en mi vida. En mi cabeza suena "New life" de Depeche Mode a todas horas.

martes, 9 de septiembre de 2008

Manolo Castro

Esta entrada es para satisfacer una petición que me ha hecho, precisamente, Manolo Castro. En realidad, no me la hizo a mí directamente, sino que la anunció a través de otro amigo común. Quiere Manolo que escriba de él en esta humilde bitácora. Yo creo que, de una manera u otra, he hablado de todas las personas que me importan aquí, aunque rara vez lo he dejado ver claramente. Pero Manolo quiere que lo haga y ¿quién soy yo para no hacer un poco más feliz a un amigo cuando está en mi mano?

Quiero aprovechar esta entrada para hablar de amistad, una institución no tan apreciada como la familia o la pareja. Sin embargo, se puede ser razonablemente feliz sin tener familia y sin tener pareja, estable o no estable. Pero no se puede vivir sin amigos. Suena melodramático y seguramente lo sea. Y también es rigurosamente cierto. Ya lo dicen al final de "¡Qué bello es vivir!":

"Ningún hombre es un fracaso si tiene amigos"

(Por cierto, siempre lloro en ese momento de la peli, de hecho al escribirlo ahora se me han humedecido los ojos)

Manolo y yo somos muy distintos. Creo que no estamos de acuerdo en casi nada, pero nos encanta discutir sobre esos numerosos puntos de discrepancia. Su manera de vivir está muy lejos de la mía, aunque creo que esto es más bien debido a las circunstancias y a ciertas decisiones que hemos tomado cada uno que también, en parecidos contextos, podía haber tomado el otro. Todo esto es cierto, pero lo es más aún que Manolo y yo tenemos el mismo concepto de amistad. Se resume en un diálogo que vi hace tiempo en un episodio de "El ala oeste de la Casa Blanca". Leo quiere ayudar a Josh, que arrastra problemas psicólogicos tras haber sido tiroteado en un atentado al presidente. Josh se lo agradece y le pregunta por qué está un día de Navidad pasando ese mal trago con él. Leo le contesta:

"Un hombre estaba metido en un agujero y pasó un cura. El hombre le pidió ayuda y el cura escribió en un papel una oración.

Pasó un médico y el hombre volvió a pedir ayuda. El médico escribió en un papel una receta.

Más tarde pasó un amigo. Y en lugar de escribir ninguna nota se metió en el agujero con el hombre. Cuando este le preguntó que qué hacía el amigo le respondió:

"Ya he estado aquí antes, a lo mejor entre los dos podemos salir de este agujero".

Yo sé que Manolo se metería en el agujero. Y muchos otros de mis amigos. No los voy a poner aquí porque sois muchos, afortunadamente, y porque esta entrada iba de Manolo. (Y eso que el cabrón es un vikingo de mierda, ¡qué le vamos a hacer!)


NOTA A MANOLO: Por favor no comentes esta entrada, ya he perdido yo bastante aceite en ella como para que derramemos más de ese viscoso líquido en esta humilde bitácora.

domingo, 7 de septiembre de 2008

"¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que os están engañando?"

Michel Cloup es un genio.

Recuerdo la primera vez que escuché "Un instant precis". Era el verano de 1997, Diabologum se estaban desintegrando y en mis manos cayó "#3", el disco en el que venía esa canción. Ese mismo verano era el del "Ok Computer", la colección de canciones que elevaron a Radiohead a la categoría de intocables. Quizá por eso, porque a mí me gusta más el disco de Diabologum, no considero a Radiohead tan grandes como casi todo el mundo. No existe "Un instant precis" en "Ok Computer". No hay ni un gramo de esa emoción, de esa urgencia, de ese vértigo,... Las guitarras, la convicción con la que suenan, todo es brutal en "#3".

Diabologum eran de Touluse y se separaron poco después. Radiohead son de Oxford y siguen en activo.

Uno de los miembros de Diabologum, Michel Cloup, montó Expérience, grupo que sigue por el mismo camino de ruidismo agujereado que la banda matriz. Hace unos meses sacaron su último disco, "Nous (en) sommes encore là". Esta mañana, bajando de la sierra matritense, me lo he escuchado casi entero en el coche.

Una de las canciones se llama "Ever got the feelin' you've been cheated", que son las famosas palabras que pronunció Johnny Rotten en el último concierto de los Sex Pistols. Horas después se cargó el grupo y formó PIL. En 2008, Expérience han cogido ese corte de voz y, a partir de ahí, han hecho la canción del año.

El punk sigue siendo la respuesta.

viernes, 5 de septiembre de 2008

2 fogonazos a modo de reflexión

1. Ahora sí que sé lo que es madrugar. Eso de levantarse a las 7 u 8 de la mañana es una menudencia comparado con mi actual media de horas de sueño. Hoy he amanecido cuando todavía era de noche, me he duchado y me he venido al curro. Estoy cansado, me duele un poco la cabeza, pero estoy ¿feliz? Sí, debe ser que lo soy, aunque lo haya puesto entre interrogantes.

2. Estoy ¿feliz? porque ayer pasé una tarde-noche muy agradable. La peli era buena, pero hubiera dado lo mismo. Como decía un amigo que ahora es una estrella del rock (sic) :

"¡Qué bien hicimos en venir!"

martes, 2 de septiembre de 2008

El verbo "echar"

Ayer releí, un vicio camuflado de virtud, la última entrada. Me di cuenta cuando lo hice que había repetido hasta 4 veces el verbo "echar" en el primer párrafo. Y lo más curioso es que lo usé con 3 significados distintos. "Echar" como "introducir moneda", "echar" como "jugar una partida" y "ser echado" como "perder el derecho a seguir en la mesa". Al principio pensé en editar el texto, cosa que hago con menos frecuencia de la que debería. Me gusta cuidarlos porque yo estoy en ellos completo y verdadero. En esta humilde bitácora se pueden encontrar todas las claves de lo que ha sido mi vida en los últimos 4 años. Para desentrañarlas adecuadamente hay que tener todas las claves. O sea, el único que puede hacerlo soy yo.

No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que esto de escribir aquí es una enorme paja, un vehículo para el lucimiento de mi ego. ¿Hay algo malo en ello? El que se acerca a este rincón no invierte otra cosa que su propio tiempo. Yo no le pongo una pistola para que entre en "Menosprecio...". Y soy sincero, asquerosamente sincero, innecesariamente sincero. Tendréis que reconocer que no siempre, como es mi caso, se practica el exhibicionismo hasta el final. De hecho, cuando se hace así, ya no es exhibicionismo narcisista. Yo diría que es terapia.

No voy a tocar las redundancias del verbo "echar". Yo creo que no quedan mal pero no dejo de corregirlas por eso. En esos usos repetidos del verbo "echar" hay una parte de mi, aunque no sea capaz de decir cuál.

domingo, 31 de agosto de 2008

"El costo de agosto"

Durante mucho tiempo mi mes favorito era agosto. Yo creo que venía siendo así desde 1987, año en el que por segunda vez en mi vida experimenté el "ferragosto matritense" en toda su plenitud. Aquel mes me lo tiré jugando al billar todas las noches en el Pub Taxi. Llegaba a eso de las 7 de la tarde, me apuntaba en la pizarra, echaba 20 duros cuando llegaba mi turno y no me echaban de la mesa hasta bien entrada la madrugada. El único que podía ganarme era el Surnie, un tío de veintipocos años que ya estaba casado y con un hijo. Cuando él llegaba, a eso de las 10 de la noche, echábamos una partida. A veces ganaba él y a veces ganaba yo, pero fuera cual fuera el resultado, jugábamos a pachas hasta que nos echaran. Normalmente eran El Tato o El Luis, que llegaban a la 1 de la mañana, y que eran los mejores. Solo el Surnie y yo podíamos ganarles.

En ese mes de agosto de 1987 tuvo lugar el día en el que más me he reido de toda mi vida. Fue una tarde rara, en la que El Chino (le llamábamos así pero era cubano), El David y yo fuimos al Roto a pillar "costo de agosto". Nos fumamos el primer peta con el camello, sentados en el césped. Hablamos de que Reagan ya no podría ser reelegido y de los Hare Krishna. A propósito de esto último El Chino y El David se enzarzaron en una discusión acerca de ellos y de la seriedad filosófica de su propuesta. El David decía que se ponían hasta las trancas y El Chino argumentaba que no, que eran naturistas o algo parecido. Se cabrearon un huevo y no se hablaron hasta que llegamos al Pub Taxi. La cosa empeoró cuando El David perdió el resto de la postura de 100 duros que habíamos pillado. Se gritaron mucho mientras yo ganaba sin cesar partidas de billar a chavalitos que no sabían ni coger el taco. De pronto, El Chino hizo una figurita con el humo del último peta que nos quedaba. Eso fue como un pistoeltazo de salida. Nos descojonamos ruidosamente. Y, a partir de ahí, nos meamos de risa de cualquier cosa que pasara. Sobre todo, nos reimos de los pardillos a los que iba pasando por la piedra en la mesa de billar. Lo hacíamos en sus putas caras, lo que lo hacía aun más cómico. Por fin, El Chino y El David se fueron, quizá a volver a pillar o a buscar la postura perdida, ya no lo recuerdo. Y yo me quedé ganando y ganando partidas. Esa noche llegó El Luis a la 1 y media de la mañana, como siempre. Y le gané en dos entradas, dejándole todas las bolas encima de la mesa.

Fue un gran mes. Yo lo recuerdo con el sobrenombre de "el costo de agosto".

Hoy mi mes favorito no es el de agosto. Es todo lo contrario. Y lo es por muchas razones. En esta entrada solo voy a consignar una de ellas, quizá la que mayor carga simbólica tiene y la que mejor lo resume todo. En 2008 el Pub Taxi sigue existiendo. Está casi como entonces. Pero ya no hay una mesa de billar.

sábado, 30 de agosto de 2008

Borrador de entrada

Esta entrada iba a ir de hipocresía. De la de la sociedad en su conjunto y de la mía propia. Iba a ir de vanidad. De la ajena y de la propia. La he estado rumiando todo este día pero no me se me ocurrían más que improperios y salidas de tono. También quería hablar de mediocridad, aunque solo de la ajena (ya dije que soy vanidoso). Ahora, sentado frente a la minúscula pantalla del desvencijado PC de mi viejo, no me apetece demsiado. Es cierto que algún día, y será pronto, saldaré estas cuentas. Habrá que esperar, por lo tanto.

Esta entrada podría haber ido de un acontecimiento histórico. Hoy le he comprado a uno de mis mejores amigos un taco de billar. El jueves fue su cumpleaños y el regalo ha consistido en que los dos nos hiciéramos cada uno con ese instrumento tan noble para poder jugar, el uno contra el otro, a nuestro pasatiempo favorito. El mío es precioso, tiene como unas llamitas en el mango y un tacto acojonante. He metido bolas casi sin mirar. Y la funda que nos hemos pillado lleva la firma de mi jugador favorito de snooker, el extravagante Ronnie O'Sullivan.

Esta entrada, lamentablemente, va a ir de lo mismo que muchas otras. De mi sensación de desarraigo, de mi búsqueda de un centro de gravedad permanente, de mi confusión extrema. Hoy me le he levantado de una siesta larga y he notado una cosa muy rara. Me ha sorprendido que, durante unos segundos, me la ha sudado todo un huevo. Me imagino que eso es una "sensación de vacío", como dicen los cursis. Ha ido pasando la tarde, que ha caido con levedad, sin estridencias. Y todo aquello se ha ido diluyendo. Me inclino a pensar que la respuesta tiene que ver con lo de siempre, con eso de vivir. Una costumbre a veces molesta, a veces caprichosa, a veces necesaria y, casi siempre, incomprensible. ¿Será que por primera vez, a mis 38 años, estoy viviendo una experiencia vital completa?

Creo que muchas de las cosas que he puesto en esta entrada las pensé ayer a eso de las 5 de la mañana, cuando recorrí los 100 metros que van del portal de Marta a mi casa. Aunque ni siquiera de eso estoy muy seguro.

viernes, 29 de agosto de 2008

El entretenedor

Llevo varias días flipando con "Live at The Sands", un disco en directo de Sinatra. Mejor dicho, "el" disco de Sinatra. ¿Hay algo más perfecto que Sinatra arropado por la Orquesta de Count Basie cantando un repertorio de "standards" en un Hotel de Las Vegas? No lo creo, no se me ocurre.

En ese disco está todo Sinatra. El romántico, "I've got you under my skin" o "The shadow of your smile", el borracho impenitente, "One for my baby", el minucioso practicante de Swing, "Fly me to the moon" o "My kind of town",... También aparece el canalla amigo de sus amigos en los impagabales comentarios entre canción y canción. Bastante cómicas sus impresiones sobre los hábitos alcohólicos de Dean Martin y la faceta televisiva de Sammy Davis Jr. Hace incluso imitaciones, como una muy divertida de Joe Louis y otra de su padre. Filosofa sobre el paso del tiempo, "mi cuerpo puede que tenga 50 años pero yo tengo 28", y sobre la vida en general, "sentimos pena por la gente que no bebe porque cuando se levantan por la mañana ya no se van a sentir mejor el resto del día".

Pero, por encima de todo, está el entretenedor, ese tipo de artista, (¿lo que sería un cómico?), que pide disculpas por las obras del hotel y a continuación te deja sin aliento con un vibrante "You make me feel so young". Es decir, alguien que lo mismo anuncia el resultado de una rifa que canta una canción a petición del público. Eso que se cargó el maldito mesianismo del rock y el culto absurdo de la prensa musical al pop y al rock.

El futuro de la música está en el pasado, como bien saben los dj's, los entretenedores de nuestro tiempo.


Dos colosos.


domingo, 24 de agosto de 2008

Espíritu de lucha

2008 está siendo el año más difícil de toda mi vida. Miro a mi alrededor y me invade la sensación de que todo el mundo que conozco tiene menos dificultades que yo. O, por lo menos, pueden contar con más gente para afrontar los problemas. En mi caso estoy yo solo, nadie más puede echarme un cable en casi nada. Ni en lo nimio (poner una lavadora), ni en lo importante (que mi padre sea feliz, que mi vida laboral se asiente un poco).

Quizá por eso gran parte de las 115 entradas (116 si contamos esta) que llevo escritas en este 2008 tienen que ver con apelar a un cierto de espíritu de lucha. Haciendo balance he encontrado estas 15, en las que esa característica se ve más claramente.

"Contra el viento"

"Desarraigo"

"Pregúntale al polvo"

"El halago debilita, el insulto lesiona"

"Conversación con un "amigo"

"Reiniciar"

"Un día de mierda/Un buen día"

"Finales felices (el chico se tiene que ir con la chica)"

"De reclinatorio (III). "Luna de Avellaneda"

"Por qué soy del Atleti"

"38 y subiendo"

"Nota a mí mismo"

"El verdadero optimismo"

"Quiero ser como una canción de AOR de los 80"

"Todo es de coló"



A por el KO.