Soltero de oro

Llevo varios meses afirmando que soy un soltero de oro. Por supuesto, lo digo siempre en un tono de coñita bastante claro. Vamos, que nadie me puede acusar de ser un engreído. Lo cierto es, de todas maneras, que cada día que pasa ese traje me sienta mejor.

Soy más atractivo que hace 10 años, incluso que hace unos meses. Tengo mejor humor, escucho mucho más que antes, tiendo a no juzgar a nadie. Me divierto como el que más, asumo (tímidamente, eso sí) mis responsabilidades con mayor o menor fortuna. Entiendo que soy una agradable compañía para casi cualquier ocasión.

Por otro lado, mi carrera profesional está claramente estancada. Mi patrimonio es ínfimo, se compone de un coche de 5 años de antigüedad y unos 4.000 euros en el banco. Como consecuencia de esto, albergo cierto resentimiento, teñido de envidia malsana. Cada día soy más vago, mis energías las gasto en pensar, escribir, soñar y no en poner la lavadora o extraer del DVD las producciones de Private.

Voy de puro, pero soy un salido. Soy un salido, pero excesivamente respetuoso. Soy demasiado sentimental; un pequeño detalle me derrumba, una traición me puede dejar indiferente.

Diría que, viendo lo que hay por ahí, soy un soltero de oro. Con la autoridad que me confiere esta condición afirmo que en la vida del soltero de oro no es oro, precisamente, todo lo que reluce.

Comentarios

Tamel ha dicho que…
Nunca juntamos tan alta porción de ego con tan grave dosis de realidad. Si tu lo dices así será pero no cuentes con que te pida en matrimonio.
John Constantine ha dicho que…
Uno está practicamente en la misma situación que usté, pero con la diferencia del patrimonio, en mi caso, por fortuna, bastante desahogado (casa y coche propios adquiridos, además, sin ayuda de paparl y mamarl). Y sigo ligando y pillando lo mismo que los últimos 35 años. O sea,nada.

A mí me encanta usar, para este tema, aquella gran frase de F. Scott Fitgerald: "Hablo desde la autoridad moral que me confiere el fracaso".

De todos modos lo bueno que tiene llegar a ciertas edades es que la madurez quita urgencias y, al menos en mi caso, no estoy dispuesto, ni mucho menos, a enrollarme con la primera que pase. Como no me guste la dama en cuestión, va de cráneo.

Y eso ellas lo notan. Desde el momento en que ven que no pierdes el culo por ellas, como hace el joven imberbe nutrido de hormonas, como que las pica el orgullo.

Entradas populares