Días huecos

Hoy es uno de esos días huecos. Dentro de un tiempo, cuando recuerde esta etapa de mi vida, es seguro que mi memoria no registrará ni un solo segundo de esta jornada. Ni siquiera que, en estos momentos, mi nuevo jefe está a punto de pillarme escribiendo esta entrada.

Casi todos los días están huecos. No pasa casi nada especial casi nunca. Son días que hay que vivirlos igual que los otros. De hecho, los días huecos son más vida que esos días llenos, rellenos o rellenados.

Mi jefe no me ha pillado. Pero me ha pedido que vaya a leer un off.

Me cago en los días huecos de los cojones.

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