Es-tu-dian-tes

Hacía milenios que no iba a ver al Estu. Ayer me dejé caer por el Telefónica Arena para asistir en directo a un interesante Estudiantes-Pamesa. Hubo cosas que no han cambiado desde la última vez que fui. Entramos poco antes del descanso, con un par de copas encima y varias latas de cerveza escondidas en nuestros pantalones. Y depués del partido seguimos privando y privando...

Hubo, también, cosas que sí han cambiado. Estudiantes siempre fue un equipo identificado con su afición, la bendita Demencia. La conexión era tan clara que muchos jugadores de la primera plantilla habían sido antes dementes que deportistas profesionales. Eso debe ser algo casi inédito en el mundo de la competición deportiva a este nivel. Como también lo es el grito de guerra más emocionante de la Demencia: "Somos un equipo de patio de colegio".

La consecuencia de eso es que Estudiantes siempre ha presentado equipos con un alto espíritu de lucha y un gran sentido colectivo. Cuando a esa base se le ha añadido talento, el resultado ha sido espectacular. El Estudantes actual no tiene nada de eso. Ayer defendieron como madres en el último cuarto y dejaron escapar un partido que los Pedro Rodríguez, Vicente Gil o Carlitos Jiménez hubieran ganado. Sufriendo mucho, eso sí, pero lo hubieran ganado. Los de ahora perdieron sin sufrir. Esa es la clave. No son ni guerrilleros ni finos estilistas. Son del montón.

Estos eran otros tiempos. ¿Volverán?


Comentarios

Kankoat ha dicho que…
Ir a ver a este Estudiantes es casi tan triste como ir a ver a otro equipo que yo me sé.

Es cierto que salvo el nombre y la afición, no hay nada. Ni clase, ni talento, ni espíritu. Y hablando de este último, ni rastro del espíritu subversivo del Ramiro. Ocho extranjeros de pacotilla en el equipo, han roto una cadena de 58 años.

MMT y Casademont, misma cosa.

Y qué asco de pabellón.
Vencido ha dicho que…
Bueno, pero en ese "otro equipo que yo me sé" juega el Kun. Y eso sí que mola.