miércoles, 31 de octubre de 2007

Escatología

Copio y pego del diccionario de la Rae.

escatología1.

(Del gr. ἔσχατος, último, y -logía).

1. f. Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba.




escatología2.

(Del gr. σκῶρ, σκατός, excremento, y -logía).

1. f. Tratado de cosas excrementicias.

2. f. Cualidad de escatológico2.





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Sí, es correcto. Dentro de la escatología están todas las religiones, especialmente la católica, siempre tan afecta a la necrofilia gore. Yo, hoy, voy a escribir sobre el otro aspecto de la palabra, el excremental.

No entiendo a la gente que no puede defecar en lugares públicos. Vale, nuestra sociedad dice que nuestro cuarto de baño es nuestro "trono". ¿Eso puede indicar que si cagamos en un váter ajeno perdemos nuestro reino? ¿Tiene que ver con aquello tan atávico de marcar territorio, nuestro territorio?

Amigos, yo me he liberado de esa prisión. Doy lo mejor de mi mismo siempre que me apetece y donde sea. Recuerdo que rompí las cadenas de mi condición animal en la Facultad de Derecho. Durante mi periodo de leve estudiante de Leyes me pasaba muchas horas en el bar. Esas horas en el bar me llevaron a tener que visitar el excusado en multitud de ocasiones, para hacer cosas que nadie puede hacer por mí (la otra cosa que nadie puede hacer por mí es ser feliz). Al principio me daba un poco de palo, pero un semestre después la cosa era lo más natural del mundo. Aquello salía, con comodidad y sin bruscas estridencias.

Este es mi consejo de hoy: Cagad en todas partes. Sólo aseguraros de poder limpiaros el culo y de tomaros vuestro tiempo. Eso sí, ni lo intentéis en los servicios de la Estación de Atocha, porque ese espacio pertenece a otra dimensión, ya hablaré de ésto otro día.

¡Ah!, y también se permite "cagarla", que no es, exactamente, lo mismo.

Para terminar, citaremos a uno de nuestros clásicos, Quevedo. El hombre era un poco facha ("miré los muros de la patria mía"), pero nos puede servir para abrochar esta entrada, y además para dotarla de cierto peso culterano.

"No hay placer más descansado,
que el de después de haber cagado"

lunes, 29 de octubre de 2007

El "pesao" de Belfast

Es inevitable. Cuando hay consenso generalizado, cuando todo el mundo parece estar de acuerdo, una lucecita se me enciende en la cabeza. Me ocurre que siento impulsos claros de oponerme a esa idea canonizada. Es visceral. No siempre es así, pero me pasa muchas veces. Lo de Van Morrison es un ejemplo muy claro.

No conozco a nadie al que no le guste Van Morrison. A unos les gusta mucho y a otros, un poco menos. Todo el mundo, además, parace dar por hecho que a mí me gusta también. "Supongo que Van Morrison es uno de tus favoritos, ¿no?" me dicen muy a menudo. Casi siempre respondo de manera evasiva, porque no me apetece montar una discusión de manera gratuita (Nota: La de veces que miro para otro lado cuando a mi alrdedor se dicen cosas sobre las que no estoy de acuerdo en absoluto...).

Si escucho más de 3 canciones seguidas de Van Morrison me entra dolor de cabeza. Lo siento, es así. De verdad que a mí me gustaría que fuera de otra manera, pero es así. Hay depravados a los que no les gustan el jamón ni el gazpacho y, los pobres, no tienen la culpa. Cada uno es como es y a mí Van Morrison me hace aumentar mi consumo de aspirinas. Pero todo hay que decirlo, el disco "Moondance", y canciones como "Brown-eyed girl" o "Bright side of the road" me gustan bastante, pero siempre en pequeñas dosis. Acepto algo más su etapa en Them con "Gloria" y "Baby, please don't go", circunstancia achacable a mi tendencia innata al rock de garaje.

Y me cae mal. Veo su aspecto actual y sólo siento repugnancia. Hay gente con malas pulgas a los que idolatro (Fernando Fernán Gómez, por ejemplo), pero no a este sujeto.

Ya está, por escrito queda.



Es cierto que es una obra maestra.




domingo, 28 de octubre de 2007

Es-tu-dian-tes

Hacía milenios que no iba a ver al Estu. Ayer me dejé caer por el Telefónica Arena para asistir en directo a un interesante Estudiantes-Pamesa. Hubo cosas que no han cambiado desde la última vez que fui. Entramos poco antes del descanso, con un par de copas encima y varias latas de cerveza escondidas en nuestros pantalones. Y depués del partido seguimos privando y privando...

Hubo, también, cosas que sí han cambiado. Estudiantes siempre fue un equipo identificado con su afición, la bendita Demencia. La conexión era tan clara que muchos jugadores de la primera plantilla habían sido antes dementes que deportistas profesionales. Eso debe ser algo casi inédito en el mundo de la competición deportiva a este nivel. Como también lo es el grito de guerra más emocionante de la Demencia: "Somos un equipo de patio de colegio".

La consecuencia de eso es que Estudiantes siempre ha presentado equipos con un alto espíritu de lucha y un gran sentido colectivo. Cuando a esa base se le ha añadido talento, el resultado ha sido espectacular. El Estudantes actual no tiene nada de eso. Ayer defendieron como madres en el último cuarto y dejaron escapar un partido que los Pedro Rodríguez, Vicente Gil o Carlitos Jiménez hubieran ganado. Sufriendo mucho, eso sí, pero lo hubieran ganado. Los de ahora perdieron sin sufrir. Esa es la clave. No son ni guerrilleros ni finos estilistas. Son del montón.

Estos eran otros tiempos. ¿Volverán?


jueves, 25 de octubre de 2007

El último día sobre la Tierra

Es imposible no sentir ganas de vivir viendo clips como éste. O éste otro. El autor de estas canciones es Ben Lee, un australiano afincado en California del que ya he hablado en este bloj con anterioridad. Su último disco, "Ripe", me ha producido dos placenteras sensaciones.

1. Ha despertado esa parte de mi a la que le gustaría vivir en un casa de una sola planta a escasos metros del mar. En un lugar poco frecuentado de Venice Beach o Santa Monica. En esa casa sólo habría una habitación enorme, a modo de salón, con un buen equipo de música, una cocina, un baño y una habitación chiquita, que sería mi dormitorio. Viviría en shorts y mangas de camisa y tendría aparcado en el exterior un coche pequeño, divertido y de bajo consumo. Responsabilidades, pocas. Sólo las agradables.

2. Me ha reafirmado en que "si hay que ir se va, pero ir por ir, es tontería". O sea, que si me quieres, tienes que quererme como si hoy fuera el fin del mundo.

martes, 16 de octubre de 2007

Raro

"Raro,
no digo diferente,
digo raro"
Lo más lejos, a tu lado
Fito y los Fitipaldis

Mucha gente de mi entorno me envidia. O por lo menos, dice que me envidia. Parece que lo que más les gusta de mi vida es el alto porcentaje de provisionalidad que hay en ella. Estoy seguro de que eso es lo que se creen. Si tuvieran que soportar la incertidumbre que comporta mi estilo de mi vida no lo llevarían bien. Yo mismo no lo llevo bien, para qué engañarnos. Y no hablamos de la soledad porque luego te vienen y te dicen que solos estamos todos. Pero en mi vida no sólo hay incertidumbre, también hay soledad. De la metafísica y de la física, de las dos.

Ya he dicho que no lo llevo bien. Pero intento quejarme poco. Donde estoy ahora es el resultado de múltiples factores, algunos derivados de elecciones que he he hecho libremente.

Y ahora estoy raro. Raro para los demás, seguramente, y raro para mí. No tengo respuestas porque no sé qué preguntas hacerme. Diría que quiero volver a la rutina, aunque cuando mis días eran iguales no podía soportarlo. O que quiero dejar de estar solo, por lo menos físicamente. Lo que pasa es que no deseo compañía a cualquier precio.

Sí. Raro. No diferente. No triste. No feliz. No pesimista. No mal. No bien.

Raro.

La Manu

Era la perfecta encarnación del concepto de "Lolita" nacido de la novela y de la película. Cuando la conocí ella tenía muy pocos años. Ya era actriz, aunque apenas había hecho nada en el ámbito profesional. A primera vista, le faltaban un par de hervores, pero no era cierto. Era el último otoño del siglo XX.

Yo trabajaba por primera vez con un presentador de TV. Hasta entonces había currado sólo en la radio y el ambiente de cámaras, platós y monitores era algo extraño para mí. Había un punto de cierta fascinación, además. Para ella también era la primera vez. Creo que nos fue bastante bien, considerando las circunstancias.

La Manu es muy generosa. Recuerdo que rodamos un especial, que consistía en pasarse un día entero con Dover, en el que tuvo que arrastrar un problema estomacal especialmente virulento. No sólo sacó el trabajo adelante, sino que trató, como hacía siempre, de que el ambiente fuera bueno.

Está un poco loca. Desde que dejé Sogecable no he vuelto a verla. Sin embargo, me llamó hace unos meses sólo para preguntarme qué grupo era ese del que yo decía que era "fundamental para entender el tecno pop". Yo no me acordaba pero, por lo visto, cuando ambos empezamos en esto de la tele no paraba de citar esa frase.

Todo el mundo se enamora de ella. En 2002 viajamos a Nueva York para hacerle una entrevista a Bon Jovi. La recepcionista del hotel no paraba de repetirme que "she is the cuttest thing ever". Y nadie se enfadaba cuando fumaba en sitios públicos, algo que hizo constantemente en aquel viaje.

Manuela Velasco ha ganado el Premio a la Mejor Interpretación Femenina en el Festival de Sitges. Esta es mi manera de felicitarla.



La perfecta sonrisa


sábado, 6 de octubre de 2007

Flyers (u hojas volanderas)

El jueves estuve repartiendo flyers (u hojas volanderas) del festival Ciudad Mad In a la salida del concierto de Los Delinqüentes en La Riviera. El que lo organiza, amigo de un amigo mío, no se fía y está haciendo el trabajo personalmente. Bajo la lluvia, le eché un cable.

Todo empezó en Parrondo, agradable sidrería asturiana del centro de Madrid, donde dimos cuenta de una botella de sidra, un bollo preñao, unas mollejas y una ración (generosa) de lacón con cachelos. Dejamos unos flyers (u hojas volanderas) allí, algo absurdo.

En el camino a La Riviera el amigo de mi amigo nos dijo que había un problemilla. Mi amigo le preguntó que qué hacían y él contestó: "Menos cortarse las venas, cualquier cosa". Grandes risas.

El trabajo resultó menos penoso de lo que yo pensaba. Todo terminó en 5 minutos y no hubo ningún momento de tensión. Lo único que me pareció raro es que los chicos no me cogían casi nunca los flyers (u hojas volanderas). Sólo hubo un leve inconveniente. Se nos rompió una caja y varios cientos de flyers (u hojas volanderas) se fueron al suelo mojado. Grandes risas, de nuevo.

Luego nos dio por repartir las que quedaban por el centro. Desde el coche, causando cierta confusión entre los viandantes, repartimos algunas. Después paseamos por una desértica Gran Vía. Nos encontramos con un mod al que mi amigo le tendió un flyer (u hoja volandera). Lo rechazó. Yo le dije: "pero, coño, ese no es el target que buscamos". Y él me contestó: "Ya lo sé, era sólo por molestar".

El amigo de mi amigo nos llevó al Moloko, uno de los garitos que, para mí, forman parte del Grand Slam de bares de Madrid. El dueño es amigo del amigo de mi amigo. Se conocen desde los tiempos del Specka, legendaria discoteca sita en la calle Orense, donde, a finales de los 80, se fraguó una escena electrónica autóctona y lamentablemte olvidada. El dueño del Moloko era el portero y el amigo de mi amigo, uno de los dj's residentes. 20 años después se siguen buscando la vida y siguen siendo colegas.

martes, 2 de octubre de 2007

5 cosas que se me dan muy mal pero me gustan mucho

Este bloj se está poniendo demasiado solemne, así que vamos a ver si nos podemos echar unas risas.

TOP 5

AVISO: Esta lista no está ordenada jerárquicamente.

1. El ping pong o tenis de mesa: Me divierte, me lo paso bien y siempre pierdo. No sé por qué.

2. El poker: Como se juega por dinero, y sólo por dinero, mi habitual templanza desaparece. Consecuencia: Mi toma de decisiones es alocada. Una vez perdí TODO mi capital en 20 minutos.

3. Hablar de mí: Es lo que más me gusta pero me sale fatal. O resulto un fantasma insufrible o un fantasma gracioso. La realidad es que soy la hostia y nadie parece darse cuenta. Ni siquiera aunque yo lo proclame a los 4 vientos.

4. Los sablazos: Siempre tengo la esperanza de no pagar la cuenta. Casi siempre soy el que más dinero pone "por no cambiar" o "por no hacer cálculos".

5. Las mujeres: Estaba cantado.


Hay muuuuuuuuuchas más cosas en las que no soy un experto, pero no me ponen tanto como las expuestas ahí arriba. Seguiré intentándolo.

El periodismo

No soy periodista de carrera, pero mi experiencia y mi vocación son muy superiores a las de muchos de los licenciados salidos de la Facultad de Ciencias de la Información. Arranqué con el programa que da nombre a este bloj un octubre de hace 14 años con la ilusión de convertirme en lo único en lo que he querido convertirme desde que tengo memoria. Algo que ya soy y que, de alguna manera, fui siempre.

Este verano he debutado en una revista como corrector, primero, y después como coordinador. Se trata de Grand Prix International. Es una publicación especializada en automovilismo deportivo y, más concretamente, en Fórmula 1. La verdad es que no estoy disfrutando, más bien todo lo contrario. Acepté porque pensaba, y lo sigo haciendo, que iba a ser transitorio. Uno de los sueños de mi vida está a punto de hacerse realidad, casi lo estoy tocando con la punta de los dedos, pero no termina de llegar. Hasta que no ocurra tengo que soportar la realidad actual, presidida por "tiempos por vuelta" y "poca carga aerodinámica". Tengo que explicarles a mis amigos si Alonso se va a Ferrari o no. Tengo que echar de menos el periodismo musical y observar cómo, si no pongo remedio rápidamente, me estoy desvinculando de la actualidad pop rock.

Me siento periodista. Me gusta entender lo que pasa y luego contarlo de la manera más sencilla posible. Creo que no lo hago mal. En el número de abril de la Revista 40 publiqué un reportaje sobre el canbio climático del que estoy muy orgulloso y que justifica el concepto que tengo de mi mismo.

En Grand Prix International no hago de periodista. Hago de vocero, la peor especie del columnista.