lunes, 30 de julio de 2007

R&R

Son las 7 y pico de la tarde de un lunes y estoy un poco piripi. No lo suficiente como para ir al baño a vomitar pero sí como para poder escribir una entrada en el bloj. Debería ser una situación perfecta, tendría que ser capaz de escribir algo emocionante, algo que transpirara y sangrara. No es el caso. A pesar de que en mi vida hay muchos motivos para transpirar y sangrar.

Tengo que recurrir a Bach, el creador de la belleza objetiva, para expresar lo que me está pasando por la cabeza.

Está permitido emocionarse si pinchas este enlace. Y este. Y este otro.

Da lo mismo que una tormenta de azar injusto golpee tu ventana. Da lo mismo que el ser humano sea cruel y despiadado. Si tu corazón puede ser conmovido, aún hay esperanza. Y si hay esperanza, hay vida.

Vida, lo único que tenemos.

viernes, 27 de julio de 2007

Historia que se repite/El eterno retorno/Contra la pared

Lo que más me jode, con mucho, de la cosa esta de la existencia es que todo lo que pasará ya ha pasado. Rara vez hay sorpresas y, si las hay, no son agradables.

Si lo piensas bien, jode aún más que distintas actuaciones den los mismos, o parecidos, resultados. La vida no está regida por la matemática, o, por lo menos, la matemática euclidiana. En toda actividad humana, en sus relaciones causa-efecto, hay un importante componente de azar. Me imagino que la felicidad consiste en el grado de aceptación que tengas de esta idea. Ser consciente de que uno puede forzar muchas situaciones, pero que no suele servir para nada distinto a poder decirte a ti mismo que no tienes nada que reprocharte, que lo intentaste y que aquello no dio fruto.

Los antiguos griegos creían que la historia era una sucesión de ciclos que se repetían. Yo creo que la vida es una sucesión de hostias contra la misma pared que se repiten. Lo curioso es que ya no duelen mucho esas hostias. Simplemente, aburren.


Habrá que tirar la puta pared.



jueves, 26 de julio de 2007

"Barrio, barrio, que tenés el alma inquieta de un gorrión sentimental"

El tango inmortal que me ha ayudado a titular esta entrada es "Melodía de arrabal", y lo cantó Gardel. Y lo compuso también, junto a su amigo Alfredo Le Pera. Está claro, voy a hablar de barrios. O sea, de mi barrio.

Lo suelo decir con mucha frecuencia. "A este tío le falta barrio", "es un chico de barrio, le respeto". Eso de ser un chico de barrio tiene que ver con respetar una serie de normas, muy sencillas y muy básicas. Esas reglas suelen hacer hincapié en dos conceptos: Jerarquía y Respeto. Jerarquía que te ganas con tus actos y no con tus palabras y Respeto a quien se lo merezca, seas quien seas y vengas de donde vengas. Todo se resumía en un máxima sin excepciones: "Si no quieres que te toquen los cojones, no los toques tú".

Mi barrio ahora es un barrio pijo. Puede que en los 80, puede que en la primera mitad de los 80 también fuera así. Pero en mi barrio estaba, en aquella época, el Parque del Roto, base de operaciones de la violenta Panda del Moco. En mi barrio andaba merodeando El Rubio, un tipo supuestamentente peligroso, que tiraba de cheira a la mínima y que tenía "toda la cara de platino". Al Rubio le gustaba jugar al billar, pero era muy malo. Yo le ganaba siempre. A veces, cuando estaba por meter la negra, en mi cabeza rondaba la idea de dejarme ganar para evitar problemas. No lo hice nunca y El Rubio tampoco mostró ninguna actitud violenta conmigo. Seguro que El Rubio era un facineroso pero también era un chico de barrio. Si te comportabas de manera normal, no te iba a hacer nada. Aunque lo destrozaras al billar.

Hay muchas historias que contar del barrio. Las peleas de perros, los piques con las motos, las tardes de billar, las noches de billar, la irrupción de la cocaína, la aparición de la Heroína Fumada, o sea Los Chinos, los partidos de fútbol, el fin de semana en el que Ernesto se escapó de su casa, la semana en la que me desplazaba a los sitios en una moto robada, las largas conversaciones en el Parque de los 2 Bancos, las chicas (Mónica, H Hoffmann, Matilde, Beatriz, Mamen, etc,...), el futbolín del Andra Mari, El Cobacha, la costumbre de colarnos en las piscinas de los bloques de edificios colindantes por las noches, los caballitos del Vico, El Medi,... Y tantas y tantas cosas más como los jerseis Privata o los vaqueros grises, el pintor loco que se creía que los gorriones eran la policía secreta de la Guardia Civil, los yonquis del Marca, las Calles Numeradas, el kioskero idiota que quería "su parte del pastel". Paro, porque este párrafo ya ha dejado de tener interés para nadie que no sea yo.

Recuerdo el barrio con nostalgia mitificadora. Cuando veo que me estoy pasando, trato de acordarme de una cosa:

Mis dos mejores amigos cuando yo tenía quince años acabaron enganchados a la heroína y en la cárcel. A uno de ellos lo ví en el Festival de Monegros el año pasado. Seguía siendo un yonqui.

No cualquier tiempo pasado fue mejor.

miércoles, 25 de julio de 2007

A favor de la zafiedad

Este señor de la izquierda se llamaba Protágoras. Era un sofista, supuestamente el primero de todos. Amigo de Pericles, éste le encargó la Constitución de Turias, una colonia ateniense. En ese texto legal, por primera vez en la historia, se instituye la enseñanza gratuita y obligatoria. Se han perdido gran parte de sus escritos, pero nos queda noticia de él gracias a Platón. Su frase más famosa es esa que proclama que "el hombre es la medida de todas las cosas". Pero tiene otras igual de agudas, sobre todo una referente a la religión. "Respecto a los dioses, no tengo medios de saber si existen o no, ni cuál es su forma. Me lo impiden muchas cosas: la oscuridad de la cuestión y la brevedad de la vida humana." No, Protágoras no era tonto. Más bien lo contrario.

Se ha acusado a Protágoras de Antropocentrismo y de relativismo moral, precisamente a causa de frases como las ya referidas. Todo admite matices, pero en este caso tiendo a estar de acuerdo con esa imputación. Y no sólo eso. Estoy de acuerdo en pensar que el hombre tiene que relacionar todo con su propia experiencia, que es lo que conoce de verdad, y, por lo tanto, respetar las construcciones de los demás hombres, le gusten o no. Claro que para hacer eso, hay que tener una formación. Lo he escrito en el párrafo anterior: Protágoras era partidario de la enseñanza gratuita y obligatoria.

Este señor de la derecha se llamaba Hegel. Su aportación a la historia de la Filosofía, o sea al conocimiento humano, es inmensa. Pero hoy quiero detenerme en una de sus obras de madurez, "Lecciones sobre Estética". En ese libro Hegel intenta, a mi juicio sin éxito, definir una idea de lo bello. Pero, en el camino, deja reflexiones muy interesantes. Interesantes y hermosas. La que me interesa resaltar es el concepto de que el arte es la manera más pura de representar la realidad, porque va a la esencia. Por lo tanto, si una obra de arte es capaz de ofrecer esa idea de lo real, da lo mismo que sea "bonita" o "fea" o "poco influyente" o "trivial" o "zafia".

Relativismo moral y Arte Verdadero. Una reivindicación de la zafiedad (si ésta existe, y ya sabemos que sí). ¿Qué queréis que os diga? A mí me gustan los chistes verdes y ofensivos.

domingo, 22 de julio de 2007

Pat vs. Deb (BM)
















Hubo un tiempo en el que Madonna no existía (Before Madonna). O sí existía, pero no era más que una chica lista abriéndose paso en el negocio del espectáculo. Esa época está localizada a principios de los años 80, con la explosión de lo que se llamó New Wave. Dos mujeres se disputaban el cetro que Miss Ciccone ostenta desde el momento en que sacó "Like a Virgin". Una era Pat Benatar, morena, roquera, minifaldera y de voz rota. La otra, Debbie Harry, rubia, poppie, sexy cool y de voz suave.

Creo que Pat Benatar, por lo menos en los USA, era mucho más popular. Singles como "Hell is for children" o "Hit me with your best shot" circulan por esa traicionera carretera del rock mainstream, el rock cercano a los estadios, el rock peligrosamente contaminado de conformismo pop. Todos los pre adolescentes de la época estábamos celosísimos del guitarrista de la banda de Pat, que era además el compositor de las canciones. Era su novio y/o marido y se llamaba Neil Geraldo. Pat Benatar era el modelo que las niñas seguían a la hora de vestir. Pero llegó Madonna y ya nada fue como antes. "Love is a battlefield", un, quizá, demasiado oportunista jugueteo con el tecno pop, fue su último single de éxito. En la actualidad sigue sacando discos, (creo).

Debbie Harry era muy distinta. A pesar de que su grupo, Blondie, salió del mítico CBGB, no puedo considerarles una banda punk. Hacían pop y ya está. Podía ser una propuesta más cruda de la habitual, pero era pop. Ahí están "Call me" o "Dreaming" (mi favorita) para demostrarlo. Al frente de Blondie, Debbie Harry ofrecía una imagen altiva y cool, un poco a lo Catherine Deneuve. De niño y de adolescente no me fijé mucho en ella, pero la llegada de los 90 no sólo me trajo el Grunge. También me hizo descubrir el magnetismo distante de Debbie Harry.

Yo sigo siendo muy de Madonna. Pienso que soy capaz de perdonarle casi todo. Pero me da rabia que su irrupción desplazara a Pat y a Deb. Quizá no tuvo nada que ver, quizá todo hubiera sido igual para ellas, pero lo cierto es que las fechas coinciden casi de forma matemática.



El contra - FIB

Hace un año yo me encontraba cubriendo el FIB '06. Ahora estoy en Madrid, de coordinador de una revista especializada en F-1. Pero, para mi sorpresa, he llegado a sentir mucha nostalgia del FIB y del periodismo musical. La mejor promocionera de este país, djflow sabe a quién me estoy refiriendo, me mensajeó el lunes para preguntarme si iba este año. Ella cree que todavía estoy en el mundo de la música. El jueves un ex compañero me conto cómo había conseguido que J, el de Los Planetas, le llamara "hijo de puta" en la rueda de prensa previa al concierto del grupo granadino. (Parece ser que mi amigo comparó al vocalista más personal del pop patrio con el afamado Conde Draco, el de Los Teleñecos). Y yo pensé que cómo mola el periodismo rock and roll, el único en el que puedes hacer lo que te sale de los nísperos. Y ayer, mi ex jefa me llamó para ponerme por el móvil la interpretación que de "Imposible Germany" hicieron en el FIB Jeff Tweedy y sus secuaces.

Sí, coño, me gustaría estar pasando calor en el FIB. Preocuparme de dónde y con quién comería al día siguiente. Tratar de asistir a conciertos que no vería ni harto a porros fuera del contexto de un festival. Incluso me gustaría tener que estar pendiente de hacerle una entrevista a, por ejemplo, Chris Brokaw.

En el fondo, sigo siendo el mismo indie de palo que era hace 10-15 años. Me pirro por el FIB, aunque ya haya perdido el brillo artístico, su propuesta sea repetitiva y ya no quede ni rastro de la inocencia "underground" de los tiempos del velódromo.

Pero no estoy frente al Mediterráneo, mañana no me bañaré en la playa que hay entre Castellón y Benicassim y el lunes no me comeré la tradicional paella de la resaca festivalera.

Como dijo el General MacAthur, "volveré". Y en más de un sentido.

miércoles, 18 de julio de 2007

Sin rumbo

Hace unos días le dio un ataque de angustia. Se echó a llorar un viernes por la noche. Había quedado para más tarde y se fue a casa a tostarse unos cd's. De pronto, sintió un vacío y empezó a lagrimear.

Aunque parecía que venía de algún sitio y que iba a otro, en realidad no era así. No tenía que estar en ninguna parte ese día, ni el siguiente, ni el de más allá.

La mayoría de las veces, eso suele ser algo bueno. En aquella oportunidad no fue así.

Mmm, esta historia me suena de algo, pero no sé de qué. A lo mejor yo también voy sin rumbo. ¿Alguna vez lo tuve?

El ciclismo, los héroes, la épica, la tragedia, los villanos

No estoy siguiendo el Tour por la tele. Por alguna extraña razón no puedo sintonizar La 2 en el aparato de mi casa. Ligeramente paradójico, teniendo en cuenta que hace un año trabajaba para esa cadena y que tampoco logré "sintonizar" el peculiar estilo laboral que allí se practica. El Tour lo estoy siguiendo a través de la crónicas de Carlos Arribas en El País. Todas las mañanas, me compro el periódico y me lo leo en un bar de mi barrio mientras me tomo el primer café con leche de la jornada. Arribas escribe tan barroco, tan seudo filosófico, que a mí me gusta. Y además te cuenta lo que ha pasado en la etapa y lo que puede pasar en las siguientes. Hoy ha empezado con la siguiente frase (cito de memoria):

"A las garrapatas no se les silba. A los campeones, que son generosos por naturaleza y que se mueven más impulsados por el odio que por el amor, se les teme".

El ciclismo es el deporte más digno del mundo. Es un deporte de posguerra, de gente humilde, de poetas del pueblo. Hay espacio para todas las pasiones humanas, es la Mitología de nuestro tiempo. No hay nada comparable a presenciar un demarraje a 15 kilómetros de la cima con unos porcentajes del 10%. No hay nada comparable a ese ciclista, tatuado por las heridas de una caída, que pelea por llegar a meta antes del fuera de control, sólo porque su equipo lo va a necesitar, aunque para él ya no haya esperanzas.

Francamente, me la suda se pongan hasta las orejas. Para mí son héroes. Y punto.



martes, 10 de julio de 2007

Se acabó el recreo

Confieso que he estado un poco volao estos meses. Normalmente asumo un visión panorámica de la cosas, o por lo menos eso intento. Desde marzo, más o menos, me he concentrado en el detalle, algo más sencillo de hacer. Algo poco comprometido.

Pero ya se terminó toda esta farsa.

Volvamos por nuestros fueros. (Suena "Breakout" de Swing Out Sister en mi cabeza: "Move on, don't hesitate")

lunes, 9 de julio de 2007

Breves apuntes sobre el futuro de la izquierda

Sí, no podía haber elegido un título más idiota. Pero sirve para dos cosas: definir fielmente el objeto de esta entrada y ahuyentar a los que no les interese nada la política.

Vivimos tiempos convulsos para las ideas de izquierda. Los antagonistas, la derecha, se han apropiado de palabras como "libertad" u otras y han encontrado apoyo en clases bajas. Ambas cuestiones eran, hasta los años 80 del siglo pasado, patrimonio de partidos socialistas y comunistas. La reacción conervadora de Reagan y Thatcher hizo mucho más que eso, condenó a cierta izquierda a sumarse al carro del liberalismo económico o a reducirse a la intrascendencia. La caída del muro de Berlín aportó, además, un cierto valor simbólico al cambio del signo de los tiempos.

A este desafío respondió, y sigue respondiendo, la izquierda con un silogismo simplista. El mundo ha cambiado y la izquierda debe hacer lo mismo. Por lo tanto, hay que adaptar el discurso a una nueva realidad.

Para mí, es un error. Lo que hay que cambiar no es el discurso, sino la estrategia. La izquierda no puede ir por ahí haciendo manis, usando medios de comunicación alternativos, pero tradicionales (radios libres, p.e.), y hablando de la lucha de clases. Eso ya no es efectivo. Pero tiene que seguir explorando las carencias del sistema capitalista porque lo esencial de las premisas planteadas por Marx siguen teniendo vigencia. Las plusvalías no han dejado de ser una realidad económica en ningún momento desde la Revolución Industrial, por lo tanto la izquierda debe seguir combatiéndolas.

También hay que cambiar los sustantivos, aunque hay que conservar los adjetivos. Ya no podemos decir "clase burguesa", debemos usar la palabra "asalariados". Tampoco se puede usar la expresión "clase obrera", quizá sea mejor hablar de "inmigrantes". Es decir, los explotadores y los explotados ya no se llaman como antes, pero siguen siendo explotadores y explotados.

Ahora, en este párrafo, llega el momento de indicar caminos a seguir. Me gustaría dar alguna pista, pero no estoy en condiciones de hacerlo. Carezco de esa información. Habrá que seguir dándole vueltas al tarro.

miércoles, 4 de julio de 2007

Esto no es un fotolog

Llevo unas semanas obsesionado con un asunto relacionado con el blog. De un tiempo a esta parte, casi todas las entradas constan de una imagen y unas pocas palabrejas. No me preocupa demasiado, porque es lo que últimamente me aptetece hacer y, además, ni tengo tiempo para escribir largo ni cosas no triviales que me apetezca reflejar por escrito. Sin embargo, últimamente "Menosprecio..." se parece demasiado a un fotolog, así que me imagino que toca escribir un texto de una cierta extensión y sin foto.

Aún no son las seis de la mañana, escucho un goteo de procedencia indefinida que me tiene desvelado y estoy a punto de abrir una lata de cerveza.

Allá vamos.

Hace muchos años, cuando trabajaba en una, entonces y ahora, declinante televisión musical se produjo el siguiente sucedido. Una presentadora que no llegó a nada, no diré el nombre, llegó al plató con un muñequito. La chavala quería hacer una especie de performance con ese objeto mientras presentaba "Genie in a bottle" de Christina Aguilera. Ese día, como casi siempre, no había realizadores en el plató. Sólo estábamos un cámara, el ayudante de plató y dos redactores. La presentadora me anunció sus aviesas intenciones poniendo caritas y se fue al camerino a que la vistieran, maquillaran y peinaran. Sólo disponía de una media hora para evitar el desastre.

Porque más que un desastre, era el fin del mundo. Me imaginaba a mí mismo, sentado delante del ordenador, unos días después, cerrando un guioncete de esos que tenía que escribir por entonces. De pronto, la puerta del despacho del subdirector se abriría violentamente y pocos segundos después oiría mi nombre, gritado a los cuatro vientos con ira.

- ¿En qué coño estabas pensando?
- Er, esto,...no sé, la chavala tenía ilusión...le dijimos que no...pero ella insistió...dijo que asumía la responsabilidad...
- ¿EN QUÉ COÑO ESTABAS PENSANDO?

Por supuesto, la hostia me la iba a llevar yo y a la presentadora no le iba a pasar nada. Como siempre ocurría en estos casos. Y, como siempre ocurría en estos casos, esa noche, en lugar de con birras, la empezaría con un buen pelotazo.

No recuerdo cómo la convencimos de que no lo hiciera. De lo que sí me acuerdo es de la conversación entre el otro redactor, el cámara y yo.

YO: Pues vaya marrón que me ha caído.
CÁMARA Y EL OTRO: Jajjaj ja j
YO: Joder, no os riáis, a mí no me hace ni puta gracia.
CÁMARA: Jajajja
EL OTRO: Jajajjaja
CÁMARA: Pues parece ser que...Jajajjja
EL OTRO: Jajajajaj
YO: Jajajajaja
CÁMARA: Parece ser que se le ha ocurrido la...Jajajja...idea...Jajajjaj
EL OTRO: Jajajajaj
YO: Jajajajaj
CÁMARA: Se le ha ocurrido la idea en su casa, una tarde que no tenía nada que hacer...Jajajajaj
EL OTRO: Jajajajj
YO: Jajajaj

Unos segundos después, se apagaron las risas.

YO: Joder, estos presentadores, como viven como dios, tienen tiempo hasta de aburrirse.
EL OTRO: Y digo yo. Si se aburre tanto, ¿por qué en lugar de pensar no se lee un libro?

¿Sabéis qué? Ese otro redactor tenía toda la razón del mundo. Vivimos en un país, en una sociedad, en la que hay más gente que escribe que la que lee. Y eso no es sano. Y la demostración de que hay más gente que dice que hace cosas que gente que hace cosas. Como decía una canción de 091, "faltan soñadores, no intérpretes de sueños".

martes, 3 de julio de 2007

Estaba cantado

Ni 24 horas he tardado en faltar a mi promesa. En una nueva demostración de mi frágil voluntad, he fracasado en el objetivo que me marqué en mi anterior entrada.

A eso de las 6 de la tarde he ordenado a un camarero que me sirviera un café con hielo.

De esa manera he consumado una nueva traición a mí mismo.

Estoy muy orgulloso.

Yo sé por qué pongo esta
foto de Antonio Machado


lunes, 2 de julio de 2007

La Gran Aventura

"Todo lo que me gusta o es ilegal o es malo para la salud". Así empezó un concierto, hace muchos años, Rafael Amador, el hermano de Raimundo. Y así me siento yo.

La diferencia es que Rafael se refería a la heroína y al alcohol (por lo menos, eso presumo) y yo estoy hablando del café.

Ayer lo ví claro. Vomitaba por enésima vez preso de un violento virus estomacal y, en ese preciso momento, entre convulsiones, hice cuentas. Calculé cuántos cafés me tomo al día y de ellos, cuántos de máquina. Este es el resultado:

4 cafés por día y, en el mejor de los casos, 3 de máquina
1460 cafés por año y 1095 de máquina.

No sé si son muchos o si son pocos, pero no me sientan muy bien. Así que he decidido no probar el café esta semana que hoy empieza. Tampoco beberé alcohol, como mucho una o dos cervezas a lo largo de estos 7 días.

Ya sé que algunos conquistan el Everest y otros hacen travesías a nado, pero, para mí, esto va a ser La Gran Aventura.


Snif