viernes, 29 de junio de 2007

Fin de curso


Este es el equipo al completo de "Tu canción". Si tenéis curiosidad por saber quién soy yo, es evidente. El más guapo.

Ha sido curioso comprobar cómo un programita para una autonómica me ha reconciliado con la televisión. Me sigue pareciendo un medio caduco, pero ya no me pongo enfermo cuando entro en una sala de edición.

Quizá volvamos en septiembre. Por lo menos, eso es lo que nos han dicho.

miércoles, 27 de junio de 2007

Soy un asesino

"I have killed a man.
A man that looked like me"

Future Sound of London
Dead cities (1996)


Voy a confesar algo. Una madrugada, hace un año y medio, tomé una resolución. Quería probarme a mí mismo. Necesitaba saber si era capaz de acometer un proyecto realmente serio. Iba a escribir una novela.

Casi en ese mismo instante decidí qué historia iba a contar y cómo la iba a escribir. Al día siguiente, la trama me pareció una anécdota, aunque seguía interesado en los dos o tres personajes que había bosquejado en un documentito de word. Por encima de todo lo que quería era escribir la novela, terminarla. Si resultaba ser una puta mierda, no se la enseñaría a nadie, pero yo había sido capaz de hacer algo muy chungo, independientemente del resultado final.

En este año y medio logré dar forma a tres capítulos e iniciar un cuarto. Todo estaba siendo inútil, no había amor por la historia. Entre otras cosas porque no pasaba nada en ella. Por lo menos nada intersante.

Ayer por la noche borré los cuatro capítulos y el documentito de word. Maté mi novela, o más bien, el aborto de mi novela.

Sigo queriendo comprobar si soy capaz de escribir una novela. Para pasar ese examen necesito una historia que me ponga a 100, que me obligue a escribirla todas las noches, incluso a la vuelta de una farra.

domingo, 24 de junio de 2007

No me dejes

Decía Edith Piaf que el inmortal tema de Brel ,"Ne me quite pas", no debería ser cantado por un hombre. Desconozco qué concepto de la masculinidad tenía la gran dama de la canción francesa pero, si es el que me imagino, no puedo estar más en desacuerdo con ella.

Ayer un sol vengador fundía el asfalto matritense. Era un ajustado preludio de lo que será, un año más, el infernal ferragosto de la ciudad en la que vivo. Merodeaba por el centro como rara vez lo hago. Sin prisas y sin recados por hacer. Me metí en La Metralleta, la original, la del parking de Descalzas. Se me ocurrió entrar para pillarme algo en vinilo de Los Bravos. De pronto, tuve una idea mejor. Me casqué 15 euros en un doble vinilo editado por el Círculo de Lectores allá por el año 81. El álbum en cuestión era un recopilatorio de Jacques Brel. La razón última por la que lo hice fue que, poco tiempo antes, había visto en el youtube esta barbaridad. Más de cuatro minutos de Brel aguantando un demoledor primer plano, al borde del llanto, sudado, y dejando caer versos como éstos:

"No me dejes,
no voy a llorar más,
no voy a hablar más,
me esconderé para verte bailar y sonreir,
para escucharte cantar y después reir.
Déjame ser la la sombra de tu sombra,
la sombra de tu mano,
la sombra de tu perro.
No me dejes"

En contra de lo que decía la Piaf esta canción sí es para que la cante un hombre. Pero un hombre de verdad, con dos cojones bien puestos para aceptar su propia fragilidad. Éso es ser masculino, éso es ser un macho.


Jacques Brel (1929-1978)




miércoles, 20 de junio de 2007

Noche en la ciudad

Van a tocar las 12 de la noche. Sólo escucho algunos ruidos confusos e indeterminados. Estoy cansado, pero no quiero irme a dormir. He llegado hace unos minutos y la única luz que hay es la del portátil. Ni siquiera he puesto música.

No tengo muy claro qué quiero escribir. Sólo he sentido la necesidad de explicarme esta sensación de paz, he metido la contraseña y aquí estoy.

Me imagino que para esto sirve un blog. Para poner la primera tontería que se te ocurre, aunque la lleves pensando toda tu vida.

¿Cuál es el misterio de la ausencia de luz? ¿Y el de la ausencia de ruido?

Puede que sea la expresión de la tregua que, a veces, nos da la vida. "Ya todo está en calma, el músculo duerme, la ambición descansa" cantaba Gardel. Tengo toda una noche de ventaja hasta el siguiente asalto.

Estoy solo. En la ciudad (en Madrid y Buenos Aires). De noche.

En unos segundos sonará Piazzolla.

Hasta mañana.

lunes, 18 de junio de 2007

José Tomás, campeón de liga

Sólo pude ver una tanda de una de las dos faenas que José Tomás hizo ayer en la corrida de su regreso a los ruedos. Manoletinas muy ajustadas y un par de pases de la firma, uno por cada pitón, de remate. Por televisión no pude apreciar de verdad lo que debió ser eso, ni juzgar las fuerzas del toro. Aún así, me dejó impresionado. La distancia entre toro y torero era ínfima, la cadencia de los pases, sobrecogedora.

Este fin de semana se celebraba en Barcelona el Sonar, que este año tenía un cartel más que interesante. Hubiera estado muy bien haber podido asistir al festival y el domingo, de resaquita, ir a los toros a ver a José Tomás. El año pasado lo hubiera podido hacer perfectamente. Lástima.

José Tomás es un torero diferente. Es el anti torero. No se da el pico con los taurinos y se arrima sin alharacas. Es del Atleti, ese que ya no existe, ese que fundara hace muchos siglos un caballero de triste figura.

Espero que se anuncie pronto en Las Ventas.




jueves, 14 de junio de 2007

Dylan et post datam

Me siento en la obligación de escribir de Dylan y su premio. Supongo que debería dar ofrecer una opinión original, o por lo menos intentarlo. Llevo todo el día de ayer y lo que llevamos del de hoy tratando de encontrar algo que decir que tenga cierta trascendencia. Algo que no sea alegrarse o decepcionarse o una postura entre esos dos extremos.

Hace unos años estuve de jurado en un concurso de jóvenes artistas organizado por la Consejería de Cultura de la Comunidad de Castilla La Mancha. A tal efecto me di a mi mismo una regla que me sirviera de vara de medir. Para juzgar a un artista debía decidir si su mirada al mundo y a su obra era personal e intransferible. Me gustara o no, tuviera nivel técnico o no, lo importante era si tenía algo distinto que ofrecer. Ya sea una perspectiva sobre algo antiguo o una cosa completamente nueva. Es entonces cuando me vino a la cabeza uno de los episodios más famosos de la historia de la música popular del siglo XX.

Bob Dylan era el profeta de la contracultura. Tenía una legión de admiradores devotos que adoraban cada una de esas canciones crudas, pero esperanzadas, que componen el corpus de su obra inicial. Ya se sabe, “Blowin’ in the wind” o “The times they are a-changin’”. Es entonces cuando Dylan decide cagarse en todo eso. Los analfabetos dicen que es por la influencia de los Beatles. Yo prefiero pensar en una anécdota que aconteció cuando escuchó la versión que habían hecho los Byrds de “Mr. tambourine man”. Dicen que Dylan dijo, fascinado: “No sabía que mi música se podía bailar”. Me puedo imaginar las caras de asombro de los acompañantes.

Dylan crea, a partir de entonces, un lenguaje totalmente nuevo. La primera piedra es “Highway 61 revisited” (1965). La fórmula era simple, pero genial. Demos al rock la altura poética del folk y al folk la excitación eléctrica del rock. El chaval no tenía ni 25 años.

Ayer, cuando me enteré de que a Dylan le habían dado el Príncipe de Asturias me quedé frío. Pero esta mañana he recordado “Like a rolling stone” y he decidido que si hay un artista verdadero en el mundo del rock, ese es Dylan. Hay unos cuantos que me gustan más, pero casi ninguno de ellos hubiera existido sin él. Puede que la única excepción sea Elvis.



P.D: Ayer murió una de las leyendas del fútbol argentino, el gran “Pipo” Rossi. Yo no le vi jugar, pero mi padre sí y por lo que me cuenta debía ser acojonante.



miércoles, 13 de junio de 2007

A felicidade

El verano de hace 10 años fue duro para mí. No era feliz. Las razones de ese descontento eran muy fáciles de entender, incluso en aquel momento. Pero yo no hacía nada para superarlo, más bien me lanzaba de cabeza a la piscina de mi propia infelicidad. Creía que sufrir me iba a hacer digno de alcanzar un premio mayor. Es exactamente la misma estructura vida/cielo que proponen las religiones monoteístas.

De vez en cuando, veía la luz al final del túnel. Muchos de los días de aquel verano los empecé con el vinilo de María Creuza, Vinicius y Toquinho en La Fusa de Buenos Aires sonando en mi equipo. Cuando la aguja llegaba a "A felicidade" me permitía a mí mismo ser feliz por unos segundos.

Era un placer simple. La canción me hacía sentir bien. Me permitía restablecer un poco de armonía en mi relación con el mundo. Y no me pedía nada a cambio.

La felicidad, si es verdadera, es gratuita. Que lo sepa todo el mundo de una puta vez.

lunes, 11 de junio de 2007

"Dazed & confused"

Pasan de las 4 de la madrugada. Estamos en la redacción de una revista deportiva, una revista que, literalmente, se hace en un fin de semana. Nuestro personaje se la ha leído entera, porque es el corrector, y, además, ha escrito una sección él solito. Está revisando las últimas pruebas. Todos están esperando a que de el OK para poder irse a casa, incluido el director. Es la primera vez en su vida que se ve en una situación así.

Alguien ha puesto "Dazed & confused". A pesar de estar a otra cosa, se para unos segundos y mentalmente se dice a sí mismo, como si fuera una oración:

"Decían que Clapton era Dios, pero Jimmy Page era el diablo".


"Dazed & confused" es, sólo, uno más
de los temazos de este pedazo de disco



viernes, 8 de junio de 2007

Las buenas comedias nunca son inofensivas

No es lo mismo un contador de chistes que un humorista. El primero se cree gracioso y, muchas veces, lo es, pero carece del genio, de la generosidad, del humorista. El contador de chistes hace lo que conocemos como "humorismo blanco". Suele satirizar a los perdedores, a los monstruos y reirse de ellos, en lugar de hacerlo de sí mismo. También puede reirse de sí mismo, pero de manera ostentosa, como para hacer ver lo guay que es. Se me acumulan los ejemplos, pero renuncio a ser más explícito. Si gustáis, podéis rellenar vosotros mismos los huecos.

No me dicen demsiado los contadores de chistes. Me río, puede que hasta me descojone con ellos, pero cuando repiten el chiste suelo bostezar. No me ocurre, por ejemplo, con las pelis de Billy Wilder o las obras de teatro de Jardiel, que puedo verlas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.

Un humorista, básicamente, se ríe de si mismo. Y partir de ahí, se ríe de todos los demás, grandes y pequeños, listos y tontos, amigos y enemigos. A eso se le suele llamar "humorismo inteligente", lo cual es una enorme redundancia. Humorismo e inteligencia son sinónimos casi puros. Por lo menos, su relación es aún más directa que la que hay entre talento e inteligencia.

El otro día estuve viendo "El jefe de todo ésto". En la sala sólo estaba yo. Me lo pasé sensacional. Yo creo que es la primera película de Von Trier que me gusta desde que le retiré el saludo. Eso debió ser a la altura de "Rompiendo las bolas". Recientemente ha declarado que "las buenas comedias nunca son inofensivas". Completamente de acuerdo.

martes, 5 de junio de 2007

Barras de bar, vertederos de amor

Llevo varios días pensando en la frase que titula este post. Como todos sabréis pertenece a "Insurrección" de El Último de la Fila, grupo que en realidad nunca me gustó, pero que, avistando mi cuarentena en el horizonte, empiezo a valorar de una manera más positiva.

Ignoro el sentido que Manolo García y Quimi Portet le quisieron dar a esa frase. Puedo hacer conjeturas, que es exactamente de lo que va el texto que estás leyendo.

La primera intepretación que se me viene a la cabeza me lleva a una cita de Vinicius de Moraes: "La vida, amigo, es el arte del encuentro". ¿Y donde nos encontramos? En los bares. Y ahí gastamos con alegría nuestra fortuna y nuestro amor.

Otra interpretación, cargada de moralina judeo cristiana, es que en la fiesta y el alcohol nuestra vida se pierde.

Pero cuando escucho la canción no pienso en nada de ésto. Visualizo lo que me queda por vivir, sin hacer valoraciones morales. Quizá por eso ahora me gusta y antes no me decía nada.


¿Dónde estabas entonces
cuando tanto te necesité?





lunes, 4 de junio de 2007

18,5%

Ayer, el programa para el que trabajo hizo un resultado excelente de audiencia. Nada menos que el 18,5% de share, lo que para mi supone un record casi insuperable. Es cierto que no hubo fútbol, lo que ayudó a que rompiéramos el techo del 13%, hasta ahora nuestro límite máximo. No creo que repitamos estos números, si es que lo hacemos, hasta la Final, de aquí a tres semanas.

Lo consigno aquí para darme ánimos cuando vuelva a las catacumbas, que será pronto.