lunes, 28 de mayo de 2007

Política

No sé por qué no escribo mucho más de política en mi bloj. Lo cierto es que me apasiona y se supone que aquí trato cosas que me apasionan. En cualquier caso, hoy, en plena resaca de las Elecciones Autonómicas y Municipales voy a escribir de política. En las dos vertientes: política como estrategia para la toma de poder y política como medio para transformar la sociedad, ya sea en algo mejor o en algo completamente distinto.

El 63% de participación en las Elecciones Muncipales 2007 y la ajustada victoria del PP vuelven a abonar la teoría de que la abstención favorece al PP. En 2003, la participación fue del 67%, es decir, un poco mayor, y resultó vencedor el PSOE por un estrecho margen, además de que IU alcanzó mejor resultado global que en 2007. Para que la izquierda, o el centro izquierda, tenga aspiraciones de gobernar es necesario que más de un 70% del censo haya ejercido su derecho al voto. De otra manera es imposible.

El potencial votante de izquierdas es vago y descreído. También es un poco tonto y se cree lo del "voto útil" e, incluso, ha votado alguna vez al PP. Pero lo normal es que le cueste ir a votar y se escude en cosas como "Sebastián es idiota" o "con Simancas no se va a ningún lado" para no hacerlo. Se piensa que es el PSOE o el abismo y si el PSOE le da razones para no votar a su candidatura ni se presenta en el colegio electoral. En cambio, el de derechas vota a las siglas, al programa, antes que al candidato. ¿Cuántos de los que han votado al faraón Gallardonés I lo han hecho tapándose la nariz para no acordarse de las pecaminosas relaciones con Polanco y cía?

Yo soy un votante de izquierdas que no se corresponde con el perfil que he descrito. Esta vez tanto Pérez como Sabanés han hecho buena campaña y eso les ha permitido mejorar el resultado de IU con respecto a 2003, aunque a nivel nacional los de Llamazares han bajado. Pero si Pérez y Sabanés no hubieran estado tan bien, les hubiera votado igual. Estoy de acuerdo con el proyecto de IU, en general, y por eso les doy mi voto. Para mí, la foto del cartel electoral es algo secundario, importante, pero secundario.

Ya lo dijo El Califa: "Programa, programa, programa". ¿Os acordáis de los que se reían de él por afirmar estas cosas? Seguramente son los mismos que ayer se quedaron en su casita.

Wilco en "Menosprecio de corte y alabanza de aldea"

A quien pueda interesar:

Ayer colgué en mi Multiply, el especial que hice en Radio Utopía de "Sky blue sky", lo último de Wilco. Fue como un mes antes de que se publicara.

Si quieres escucharlo, o incluso bajártelo, le tienes que dar tal que aquí.



Sobre ruedas




sábado, 26 de mayo de 2007

Providencial

Ayer se me fue la mano. Vomité 4 veces. Unos amigos tuvieron que ir a rescatarme cuando navegaba, bajo la lluvia, sin rumbo, Alcalá abajo. A pesar de todos estos inconvenientes, he dormido bien, no tengo resaca, me muero de hambre y estoy moderadamente contento.

Pero lo realmente providencial ha sido que en el tocadiscos tenía puesta la cara B de "Running on empty" de Jackson Browne. Ahora mismo está sonando y en menos de un minuto escucharé aquello de:

"A thousand miles away from here people...stay just a bit longer".

Y, además, ha salido el sol y todo.


jueves, 24 de mayo de 2007

Tiempo desparejado

Llevo varios días encontrándome con relojes que no marcan bien las horas. Por ejemplo, el reloj del autobús de Globomedia o el de la máquina de chicles del metro. A veces pienso que es una advertencia que me manda Chronos, en el sentido de que no hay una adecuación entre lo que debería estar haciendo, según mi edad, y lo que en realidad estoy haciendo.

Otras veces, soy de la opinión de que es una muestra de la imparable decadencia social a la que estamos asistiendo, porque ya ni nos fijamos en los pequeños detalles.

Pero todas las veces me pasa lo mismo cuando me encuentro con un reloj errado. Piense lo que piense, si es que me da por pensar algo, esbozo una sonrisa. Y después consulto mi propio peluco sólo para darme cuenta de que llego tarde.


tic-tac



martes, 22 de mayo de 2007

Fútbol vs fútbol

El fútbol ya no existe para mí. Desde la última vez que pisé el Calderón ya habrá pasado media década. Muchos colegas, del Barça y del Madri$, me propusieron ver el partido del domingo pero a todos les dije que no me interesaba lo más mínimo. En lugar de presenciar el 0-6 me fui a ver "Spiderman 3".

Los del Barça creían que iban a perder y que Torres metería dos goles. Y yo les decía que ni de coña, que la diferencia entre ambos equipos es abismal. Los del Madri$ afirmaban que el Atleti les iba a poner en bandeja la Liga ésta, que va camino de parecer el parto de los montes. Después, como siempre, se cachondeaban. Mi contestación era que estaba seguro de que el Atleti perdería, porque en lo que es contumaz el Atleti es en causar decepciones. Luego de mi respuesta, se cachondeaban.

He oído muchas veces en mi vida que yo, y la afición atlética, somos más antimadridistas que de nuestro equipo. La verdad, la pura verdad, es que no es cierto, pero por tocar los cojones decimos que sí. Para ellos, todo se clasifica a partir de la toma de posición, a favor y en contra, con respecto a su equipo. Son como una religión monoteísta y dogmática. Así que yo ya no voy a entrar en su juego. Prefiero que no ganen esta Liga De Todas Las Ligas, pero si lo hacen que por lo menos me dejen tranquilo con mis Peter Parkers y mis Mary Janes.

Como un amigo madridista me ha dicho muchas veces (aunque se le olvide de vez en cuando), todo ésto no es Fútbol. La jornada liguera del domingo es fútbol. El chaval que juega en un campo embarrado un sábado por la mañana es Fútbol. Maradona es Fútbol.

El fútbol ya no existe para mí. El Fútbol sigue siendo mi afición favorita, por encima de las tías y de la música.

La mentira y el orín




domingo, 20 de mayo de 2007

Fuera de campo

Llevo escribiendo este blog desde julio de 2004. Ésta será mi entrada número 506 desde aquella primera, intitulada "Hoy tocan los Lagartija". Durante un periodo fui muy abierto y sincero con lo que escribía. Como mucho trataba de conferir cierta épica a esos escritos sobre mi vida cotidiana. Mirando hacia atrás imagino que mi deseo era hacer algo parecido a lo que llamamos "literatura", no estoy del todo seguro. Pero un día algo hizo "click", un algo indeterminado, pero no por ello menos real o decisivo. Fue el momento en el que decidí dejar fuera de campo un porcentaje alto de mi existencia.

Y así estamos hoy. Cuando soy yo el protagonista de lo que escribo, trato de acumular toda la ficción posible, para que no se me reconozca. Por el contrario, si yo no soy el personaje principal me permito alguna licencia y cuelo pistas sobre mi persona, sobre mis pensamientos, de manera aún más abierta que cuando se supone que era sincero.

¿Habrá algo de verdad en esta entrada? No sé. Lo único que puedo decir es que estoy empezando a leer "Lecciones sobre estética" de Hegel y este texto está inundado de las reflexiones ahí contenidas.

viernes, 18 de mayo de 2007

Ser de izquierdas

Mi padre votará, de nuevo, por Izquierda Unida. Eso me ha dicho varias veces en los últimos días. Es algo muy curioso porque, en mi casa, la “rojez” se había saltado una generación. De mi abuela pasó a mí, sin tocar a mis viejos, que se declaraban conservadores al estilo anglosajón. Pero ahora, en este atribulado siglo XXI, han ejercido su derecho al voto optando por propuestas de izquierdas, sobre todo mi padre. Por lo tanto, y aunque a él no le haga demasiada gracia, podemos pensar que es de izquierdas.

Hay quien dice que de joven se puede ser de izquierdas porque es el tiempo de creer en utopías. Sin embargo, el caso de mi padre me ha abierto los ojos y me hace pensar que eso no es del todo exacto. Mi padre ha dejado de creer en la supremacía del mercado. Sus criterios morales se han relajado un poco. Sabe que los cuentos de la “eficacia”, de la “gestión”, de la “responsabilidad”, no son más que un escondite donde dejar a buen recaudo la vaciedad intelectual.

Mi tesis, apenas esbozada, es que la izquierda, el socialismo científico, su escala de valores, su mirada al mundo, no es para chavales con una visión superficial de las cosas. Es para los que saben que todo es una mierda, pero no se resignan.


martes, 15 de mayo de 2007

No puedo ni quiero pedir más

Esta mañana me he levantado temprano. Tenía que ir a montar unos vídeos de "Tu canción". Ayer, en la caseta de Radio Utopía, bebí más de la cuenta, pero he amanecido sin resaca y sin rastro del dolor de espalda que me atormentó el domingo. He visto un episodio de "Curb your enthusiasm", me he duchado y he puesto un generoso huevo en el WC.

Mientras me vestía he pinchado en el plato "September love" de Kool & The Gang y he contemplado el amanacer. Estaba a cinco minutos a pie de mi puesto de trabajo y a un poco más de la Plaza de Toros de Las Ventas.


Lo que se dice un baladón



lunes, 7 de mayo de 2007

091...me suena ese número...¿es un número primo?

El domingo santo (¿se dice así o es mejor llamarlo "de resurrección"?) hice en la radio un especial sobre los 091. Me gustaría escribir una biografía sobre la historia de este estupendo y extinto grupo granadino.

091 circa 1993




Los chinos escriben de derecha a izquierda y por éso sus películas son un coñazo

Ayer salí de ver “Sunshine” y cogí, para no aburrirme en el metro, la hojilla parroquial de los cines Renoir. Venía un artículo sobre una película china, que ni me molesté en intentar leer. Pero como la famosa magdalena de “En busca del tiempo perdido”, la simple lectura del nombre del filme, me llevó a un mundo que ya no existe. Que nadie se asuste, no voy a escribir un tocho a partir de esa experiencia como hizo Proust.

Ese mundo que ya no existe, ese mundo que está a más de una década de distancia, consistía en un estudiante de derecho desmotivado y, básicamente, feliz, que no tenía un chavo. Consumía cultura al peso, sin ningún criterio, de manera desordenada, casi a voleo. Él pensaba que si no le gustaba el cuadro de “La Familia Arnolfini”, la culpa era suya. Si se esforzaba en entenderlo, podría apreciarlo y hacerse fans de Jan Van Eyck y de la pintura bajomedieval.

En esa época descubrió el cine oriental. Ya no se acuerda de casi ninguna de las películas que vio procedentes de China, Corea y otros países compuestos por individuos de ojos rasgados. Durante una época más o menos larga, seguro que pasó de los dos años, declaraba con toda la solemnidad posible que era aficionado al “cine chino”. Elaboró una teoría para justificar que aquellas películas eran lentas y aburridas, una teoría acertada, pero que partía de un error de base. Por mucho que retorciera las palabras no podía esconder el hecho de que aquellas historias eran un coñazo.

Ya no le gusta el cine oriental. Tampoco le pone el flamenco ya. En cuanto a “La familia Arnolfini” las cosas siguen igual, no es capaz de cogerle el punto.

Retrato de un protocapitalista