A las strippers les gustan los chicos tímidos

A priori era una buena idea y una mala idea. Cuando me la comunicaron por teléfono la apoyé de manera entusiasta. Unos segundos después la iniciativa me pareció cutre y machista. Pero decidí participar porque ya había empeñado mi palabra, que es lo único realmente me pertenece.

Un amigo cumplía años el pasado 15 de abril, domingo. Como su carácter es arisco jamás había celebrado tal efeméride. De hecho, nadie conocía la fecha exacta de su nacimiento. Gracias a un feliz accidente uno de nosotros rescató el dato y decidió darle una sorpresa. No sólo nos presentaríamos por sorpresa en su casa el sábado por la noche con una tarta. No sólo buscaríamos avergonzarle de todas las maneras posibles. El momento estelar sería la actuación de una stripper.

El instigador me mandó por mail las fotos de la moza. Morena. Ojos verdes. Tetas operadas. A mí me pareció estupenda, aunque hubo algunos a los que esa imagen “no les decía nada”.

La noche de autos jugaba el Madri$ contra el Racing de Santander. El tiempo era bueno y yo me había levantado a las tantas. Me encontraba en el portal de la casa del homenajeado cuando pensé: “Hostia puta, si me hicieran esto a mí me cogería un cabreo infinito”. Las dudas expresadas por otros cómplices tampoco ayudaron demasiado a tranquilizar mi conciencia.

Cuando el agasajado entró en su casa, encendimos las luces y gritamos “sorpresa”. Su expresión no denotaba otra cosa que disgusto. Tiró la chupa en un gesto de desprecio y nos llamó “hijos de perra”. Todo iba bien, mis temores se iban atenuando. Quizá un observador imparcial hubiera concluido que se había enfadado. Los que le conocemos bien supimos al instante que le había hecho una enorme ilusión. En un aparte, me dijo que todo muy bonito pero que dónde estaba la chica del strip tease. Él creía que había hecho una broma y yo no supe qué contestarle.

Al final, la chica resultó ser todo un monumento. En su página web, que no pienso enlazar, dice que es una chica Playboy. El espectáculo fue un poco inocentón, con una gran dosis de humorismo. El del cumpleaños fue esposado, desnudado y obligado a tirarse en el suelo. Todo el show duró 10 minutos. Al final ella le dio un casto beso en la mejilla y le dijo “muchas gracias, cariño”. Fue, de largo, el momento más bonito.

Comentarios

Miguel Á. Bargueño ha dicho que…
Carezco de experiencia en estas lides, pero yo creía que quien se desnudaba era la stripper, no el homenajeado. Y, por cierto, después de leer su post uno se queda con las ganas de ver la foto de la moza. ¿A qué se debe su negativa a publicarla?

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