martes, 24 de abril de 2007

Tempus fugit

Hace unos minutos, en el tren de Alpedrete a Chamartín se ha sentado al lado mío una chica rubia, hablando raro y con una camiseta con la leyenda “CCCP”. Hace 20 años, todos los que estábamos en el vagón hubiéramos pensado que era una agente del KGB, rollo “La espía que me amó”. No puedo hablar por los demás, pero yo no dejaba de repetirme lo buena que estaba.

En 1993, cuando empecé en Radio Vallekas, me grababa los programas en cinta analógica. Si quería que alguien los escuchara, tenía que prestarles las originales o hacer copias. Hoy todo es más fácil, lo que tiene cosas positivas y cosas negativas. Hasta un analfabeto tecnológico como yo ha conseguido colgar una de las entregas de Menosprecio de Corte y Alabanza de Aldea, mi programa de radio en Radio Utopía. Si haces clic aquí, podrás escucharlo y hasta bajártelo (eso sí, tendrás que registrarte en multiply.com). Se trata del programa que hice con Bargueño, que él mismo glosó en su bloj.


Salvador Dalí - "Tempus fugit"

lunes, 23 de abril de 2007

Café con hielo

Me tomo el café de cuatro maneras:

- Cuando tengo frío, con leche caliente

- Cuando tengo sueño, o estoy cansado, solo

- Cuando tengo tiempo y ganas, con nata (capuchino)

- Cuando tengo calor, con hielo

Ayer me tomé el primer café con hielo de 2007. De esta manera, declaro inaugurada la temporada de buen tiempo en Madrid.

miércoles, 18 de abril de 2007

Miseria en el horizonte

Hay quien dice que cuanto más mayor te haces, más miedo tienes. Según esta teoría, el hecho de ir acumulando experiencias te deja un regusto amargo. Te avisa de que la tragedia sólo está a unos segundos de ti. Te convence de que la vida es una película que nunca acaba bien.

A mí me está pasando todo lo contrario.

Ayer hice cálculos y si nada cambia en mi vida en los próximos meses, para octubre se producirá un colapso en mi economía. Si al final estos augurios se cumplen tampoco pasará nada. La verdad es que regresar a la ínfima capacidad adquisitiva del veinteañero me produce una enorme indiferencia. Como decía un colega periodista: “Lo único que me jodería es que cerraran el sex shop de Atocha, eso si que sería una putada”.



De algún culo saldrá la pasta



martes, 17 de abril de 2007

A las strippers les gustan los chicos tímidos

A priori era una buena idea y una mala idea. Cuando me la comunicaron por teléfono la apoyé de manera entusiasta. Unos segundos después la iniciativa me pareció cutre y machista. Pero decidí participar porque ya había empeñado mi palabra, que es lo único realmente me pertenece.

Un amigo cumplía años el pasado 15 de abril, domingo. Como su carácter es arisco jamás había celebrado tal efeméride. De hecho, nadie conocía la fecha exacta de su nacimiento. Gracias a un feliz accidente uno de nosotros rescató el dato y decidió darle una sorpresa. No sólo nos presentaríamos por sorpresa en su casa el sábado por la noche con una tarta. No sólo buscaríamos avergonzarle de todas las maneras posibles. El momento estelar sería la actuación de una stripper.

El instigador me mandó por mail las fotos de la moza. Morena. Ojos verdes. Tetas operadas. A mí me pareció estupenda, aunque hubo algunos a los que esa imagen “no les decía nada”.

La noche de autos jugaba el Madri$ contra el Racing de Santander. El tiempo era bueno y yo me había levantado a las tantas. Me encontraba en el portal de la casa del homenajeado cuando pensé: “Hostia puta, si me hicieran esto a mí me cogería un cabreo infinito”. Las dudas expresadas por otros cómplices tampoco ayudaron demasiado a tranquilizar mi conciencia.

Cuando el agasajado entró en su casa, encendimos las luces y gritamos “sorpresa”. Su expresión no denotaba otra cosa que disgusto. Tiró la chupa en un gesto de desprecio y nos llamó “hijos de perra”. Todo iba bien, mis temores se iban atenuando. Quizá un observador imparcial hubiera concluido que se había enfadado. Los que le conocemos bien supimos al instante que le había hecho una enorme ilusión. En un aparte, me dijo que todo muy bonito pero que dónde estaba la chica del strip tease. Él creía que había hecho una broma y yo no supe qué contestarle.

Al final, la chica resultó ser todo un monumento. En su página web, que no pienso enlazar, dice que es una chica Playboy. El espectáculo fue un poco inocentón, con una gran dosis de humorismo. El del cumpleaños fue esposado, desnudado y obligado a tirarse en el suelo. Todo el show duró 10 minutos. Al final ella le dio un casto beso en la mejilla y le dijo “muchas gracias, cariño”. Fue, de largo, el momento más bonito.

lunes, 16 de abril de 2007

Mea culpa

Me molesta la unanimidad. Cuando todo el mundo está de acuerdo, se enciende una lucecita en mi cabeza que me avisa de que algo debe estar andando mal. Por supuesto, a veces es cierto y otras, tiendo a pensar que casi nunca, no lo es.

Cuando apareció en el mundo de la música el concepto de “piratería” rápidamente tomé una postura, que he mantenido invariable hasta hace pocos días. Supongo que interpretaba que no era una enfermedad sino un síntoma de una dolencia más seria, la del colapso de las compañías discográficas. No pude por menos que sentir simpatía ante esa circunstancia.

No es este texto un acto de arrepentimiento, a pesar del equívoco título que lo encabeza. Más bien es una corrección. Porque hay demasiada gente que opina lo mismo, que le parece muy bien la piratería y que dice cosas como “si los cd’s fueran más baratos, yo iría a la tienda a comprarlo en lugar de bajármelo de Internet”.

Bien, hasta ahí puedo estar de acuerdo.

Lo que ya no me parece tan bien son algunas de las cosas que hay más allá de ese análisis. Nada me resulta más aterrador que un Ipod plagado de canciones en formato mp3 y con la función random activada.

La música suena peor que hace 20, 30 años. Todavía tengo la cadena que pude comprarme en 1987. Era de las malillas y, hoy por hoy, es el aparato que mejor me funciona.

Me gusta curiosear por las tiendas de discos. Comprarme un long-play sólo por su portada. Esperar con excitación el próximo trabajo de mi artista favorito o conseguir una oscura referencia de un músico desconocido.

Amo el vinilo. Su sonido, su aspecto, su presentación.

Un Ipod con la función random activada es un adiós a lo descrito en los 3 últimos párrafos. Y es un hola a la unanimidad. Por eso cada vez hay más gente que está de acuerdo.

Yo no.

Adicción vinílica





viernes, 6 de abril de 2007

La increíble verdad

El último cuerazo lo había animado. Al principio no quería metérselo pero un poco por inercia y un poco por vicio decidió aceptar el tiro que le había ofrecido El Rubio. Luego diría que la euforia de la farlopa fue lo que le llevó a hacer lo que hizo. Yo sé que eso es mentira.

La noche era negra, pero podía haber sido clara. Dentro de aquel garito sólo había luces, música y humo. Daba lo mismo que a unos metros de la barra pudieras vislumbrar estrellas.

No tenía por qué ocurrir nada. Pero a eso de las 5, un clic estalló en su cabeza.

Sonaba “The winner takes it all”.

Y entonces, lo hizo.

Afirmó que los Beatles son una mierda. Alguien se molestó. Unas voces sonaron más altas que otras. Volaron puños, y hubo mandíbulas que se rompieron y ojos que se amorataron.

A día de hoy, todavía hay gente que se cree que sólo lo dijo para provocar.

martes, 3 de abril de 2007

Dobles figuras

El domingo se emitió el primer programa, de los 13 previstos, de "Tu canción". Este espacio televisivo es en el que estoy trabajando ahora mismo. (Por cierto, con gran parte del equipo de IPOP). Está presentado por Constantino Romero y los primeros invitados han sido Sara Montiel, Óscar Higares y Tony Ronald. Lo grabamos en Madrid para Castilla La Mancha Televisión desde Árbol Inversiones, que es como decir Globomedia, (sí, ya he visto a Milikito por aquí).

Hizo un 13,6% de share, lo que significa que por primera vez en mi vida me he visto involucrado en un proyecto televisivo que alcanza dobles figuras en algo relacionado con las audiencias.

No es que esté especialmente contento, pero es un record personal.

¿Abandono el underground? ¿El underground me abandona a mí?


domingo, 1 de abril de 2007

Coartadas

Todos tratamos de justificar nuestro comportamiento miles de veces al día. La mayor parte de las veces no es necesario, ni justo. Que levante la mano quien va por la vida sin dar explicaciones que no le han pedido.

Así que gran parte de esto de vivir consiste en buscarnos coartadas.

Una de mis mayores logros en los últimos tiempos es ir evitándolas. No conseguiré eliminarlas todas, pero ya se sabe que la excelencia sólo se alcanza tendiendo al infinito. Y la paz mental, también.