Casa de juegos

Esta entrada está dedicada al Pianista,
al que le mola bastante este peliculón
.


El sábado del Clásico Barça-Madri$ quedé en casa de un amigo para jugar al poker. La última vez que lo hice fue a principios de los 90, en la cafetería de la antigua Facultad de Derecho de la Autónoma. En tan señalada ocasión perdí casi 10.000 calas en menos de media hora, gracias a una mano infernal de descubierto en la que me confié con un full aparentemente invencible. Me prometí a mi mismo no verme atrapado de nuevo entre las malignas redes del mus gringo.

Pero el sábado 10 de marzo de 2007 traicioné, una vez más, mis convicciones y me uní a la timba. Ayudó que sólo nos permitimos cambiar un máximo de 30 euros por persona. Aún así, cuando llevábamos 2 horas de partida ya iba perdiendo 27 euros y, lo más importante, no había ganado una sola mano en más de 80 minutos. Especialmente sangrante fue aquella en que ligué de mano un trío de ases que mató este individuo con un full que pilló tras un descarte de 4.

En esos momentos entendí cómo se gana al poker. No basta con jugar bien, da igual si eres conservador o arriesgado, si tienes muchas fichas o no tienes apenas. Para ganar al poker hay que tener suerte. Punto. Lo que distingue al buen jugador del mal jugador es la gestión que hace de esa suerte. Las variables de buena y mala suerte siempre tienden a 0. Por lo que hay que aprovechar los momentos afortunados y limitar los daños en las rachas desafortunadas.

Cuando sólo me quedaban 3 euros me dije a mí mismo: "La suerte va a cambiar, sólo tienes que estar vivo y preparado para cuando lo haga". Y lo hizo. Al final me levanté 11 euros, con los que pagué gustoso mis copas de la noche, copas con las que celebré, sobre todo, el tercer chicharro de Messi.


De acuerdo, no fue Las Vegas
pero me divertí un huevo



Comentarios

Pianista ha dicho que…
Muchas gracias por la dedicatoria.
¡Pero invítenme a la próxima timba!
djflow ha dicho que…
David Mamet es DIOS
Nando Rico ha dicho que…
Yo tengo suerte de no gastarme el dinero en las cartas, jaja, porque perdería siempre... Con alcohol de por medio sí juego a las cartas, y nos echamos unas risas.

Soy del Madrid, pero Messi estuvo imparable.

Saludos.

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