sábado, 30 de diciembre de 2006

Momentos 2006 (y 2)

1. El día que decidí matar mi bloj secreto.

2. La noche que me reconocieron en el Mala Fama

3. La tarde en la zona de prensa del FIB en la que me confundieron con Tomás Fdo. Flores.

4. Las risas de ayer montando la torta del especial de Nochevieja de la televisión que pagamos las madrileñas y los madrileños.

5. Encontrar en La Metralleta los discos de Mari Trini en vinilo (y no poder comprarlos).

6. La interpretación, junto a un amigo, del YMCA de los Village People en el Karaoke de Mostenses. El más eficaz quitapenas.

7. Las varias reuniones e infinitas llamadas de teléfono que están preparando mi desembarco en la radio pública.

8. Las "lebreladas".

9. Cuando me enteré de que había sacado Matrícula de Honor en Historia Antigua Universal (la primera y seguramente última matrícula de mi vida).

10. Cualquier día y cualquier momento en Radio Utopía.

domingo, 24 de diciembre de 2006

Nuevo cuento de Navidad

Acaba de echar un vistazo por la ventana. No le gusta lo que ve. Nieve, niños jugando, adultos con gorros de Papá Noel, risas. Hace poco que se ha despertado, aún no ha querido salir al mundo exterior. Odia todo lo relacionado con el glorificado cumpleaños del judío arribista que ha dado a luz esa religión que conocemos por cristianismo. No es la hipocresía ni el consumismo propios de estas fechas lo que le molesta. Tampoco la exaltación postiza de la alegría, típica en días como hoy, le supone mayores problemas. De hecho, le hace gracia que todo esto se de en el contexto de una celebración supuestamente religiosa porque le parece una metáfora perfecta de qué significa lo espiritual en el siglo XXI.

El motivo último por el cual la Navidad le jode es otro. Para él supone una molestia infinita tener que cenar con la familia de ella, especialmente con su suegra. Pero esta vez no tendrá que soportarla porque tiene un plan. Ha atiborrado de polonio el turrón de chocolate, el favorito de la madre de su esposa. Y además lleva un revólver por si todo sale mal.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Currar en Nochevieja

La característica de la que me siento más orgulloso es la innata habilidad con la que me traiciono a mí mismo. Mis convicciones más inamovibles mutan fácilmente ante el más mínimo golpe de viento. Eso me pasó con una de las máximas que más repetí durante años: "En Nochevieja, lo mejor que se puede hacer es currar". El razonamiento era impecable. La noche del 31 de diciembre no te lo sueles pasar bien y te dejas una pasta, además de que siempre es un quebradero de cabeza elegir qué coño hacer. Si consigues un trabajillo, todos esos problemas se esfuman. Un año, que trabajé en la guaradarropía de una fiesta, comprobé que todo era como imaginaba.

Sólo había un problema. Odio el trabajo con todas mis fuerzas, tanto el físico como el intelectual. Si por mí fuera, me pasaria toda la vida saliendo por la noches a bares de R&R como única ocupación. Por lo tanto, hace ya mucho que no pondero las excelencias de tener un "bolo" para Nochevieja.

Pero en diciembre de 2006 todo está volviendo a mí. No sólo parece que se va a reeditar la "cena de los desheredados", de la que quizá hable próximamente. Además, y de manera harto sorprendente, me ha salido una chapucilla para Nochevieja, en la tele que pagamos las madrileñas y los madrileños.

Convengamos que he traicionado una convicción ya previamente traicionada. ¿No es maravilloso?

lunes, 18 de diciembre de 2006

Jarvis

Llevo uno días tratando de recordar el nombre del cantante de Limp Bizkit. Bueno, llevo así casi un mes y me niego a consultarlo. Tendría que acordarme perfectamente, pero no lo hago. Supongo que esta falla cerebral se debe a que el grupo que lidera y él mismo me la sudan total, absoluta y completamente.

Ya es más preocupante que no logre acordarme del mes en el que Pulp tocaron en Revolver presentando "Different class" (1996). Debió ser en diciembre dado que hacía mucho frío, así que lo más seguro es que un día de éstos se haya cumplido el décimo aniversario de aquel concierto. No quiero confirmarlo porque me gustaría que fuera verdad. Llevo unos días escuchando el primer disco en solitario de Jarvis y me apetece que este periodo coincida con una fecha tan redonda como simbólica. Hay una cancion en "Jarvis" (2006), "Baby's coming back to me", que me recuerda aquellos tiempos, tiempos que no sé si eran mejores, probablemente no, pero sí eran más justos.


I will kill again

viernes, 15 de diciembre de 2006

De zurda

En los legendarios años 80, el que firma este bloj jugaba mucho al fútbol. Participaba en todo tipo de competiciones, oficiales y no oficiales. Cuando me preguntaban que por dónde jugaba, decía que me movía por banda izquierda. "¿Eres zurdo?", me preguntaban. Y yo mentía: "Soy ambidextro".

Siempre quise ser zurdo. Como Diego y como McEnroe, mis dos grandes ídolos. Pero sólo manejaba la izquierda si le pegaba a la bola con el interior. Ni con el empeine, ni mucho menos con el exterior podía equilibrar potencia y precisión en el golpeo. De regatear, ni hablamos, aunque sí que remataba con cierta decencia si el balón me caía a la zurda.

Ahora soy aún menos zurdo que de chaval. En cambio, mis ideas tiran más a la siniestra según voy cumpliendo años. Lo natural no es lo que uno es, sino lo que quiere ser.

Un guante en la zurda

jueves, 14 de diciembre de 2006

Ya tengo una edad, hay que aceptarlo

El jueves, hace 7 días exactamente, me fui de cachondeo. Bebí, no cené, me eché unas risas y elaboré teorías absurdas sobre trivialidades. Cuando me acosté estaba febril. Con dolor de garganta. Moqueando. Hecho una penita.

El viernes no salí de mi casa. A los síntomas anteriores hay que añadirles escalofríos según caía la tarde. (Estaba tan débil que lloré viendo un episosio de The West Wing que ya había visto).

El sábado me aventuré al exterior sólo para comprar el periódico, alguna cosa de comida, alquilar un DVD y tomarme un cafelito. Mi voz era de ultratumba.

El domingo fui a hacer el programa de radio y estudié en el tren. Había mejorado bastante, pero aún me sentía un guiñapo.

El lunes decreté oficialmente mi alta médica. Reanudé mis actividades. Esa tarde empecé a toser un poco más de la cuenta.

La madrugada del lunes al martes me despertó un acceso de tos muy violento. Regresaron los mocos.

La madrugada del martes al miércoles se repitió el acceso de tos, pero con más virulencia. Aún me duele el pecho.

La tarde del miércoles sufrí un tercer ataque de tos, largo y sostenido.

Hoy jueves, parece que estoy mejor, pero pincho en La Mina, un local de Alcobendas, y estoy un poco asustado. No he preparado NADA para la sesión, pero me preocupa más cómo va a responder mi organismo. Ummm, creo que me voy tomar otra pastillita...

jueves, 7 de diciembre de 2006

Defensa del periodismo

Una de mis entrevistas favoritas es la que le hice a Michael Bolton. No me acuerdo qué disco venía a presentar. Supongo que si lo mirara en Allmusic.com podría deducirlo, porque se debió publicar en 2000, el año en el que le entrevisté. Quiero recordar ésto porque es un ejemplo casi perfecto de cómo se debe comportar alguien que acepta exponerse al escrutinio de los medios de comunicación.

Dicen que Michael Bolton es muy exigente con los promocioneros, por eso casi todos los que han trabajado con él lo ponen a parir. Pero ese día de primavera, en el Hotel Villamagna de Madrid, el tipo fue educado y paciente. Tuvimos un problema con los focos que nos retrasó un par de minutos y el tío siguió ahí sentado, sonriendo e incluso iniciando una conversación casual con el periodista (que era yo, claro). Las preguntas y las respuestas se sucedieron con fluidez e incluso, ya sin cámaras de por medio charlamos un poco...de los Gypsy Kings y de Camarón. Siempre cuento esta parte, al final de la surreal plática, en la que Michael Bolton le pide al lacayo de la discográfica que le consiga un disco de Camarón.

Normalmente no es así. Lo habitual es esperar horas a hacer la entrevista, que el "artista" sea rodeado por un halo de santidad sonrojante y molesto (Djflow lo sabe bien porque tuvo que precisar cómo iba a saludar a Mariah Carey 3 días antes de la entrevista), que te den 5 minutos en un ascensor cuando has pactado 20, que soportes que antes de tu turno el promocionero te diga que sólo preguntamos tonterías, que el "artista" te conteste desganado y que, por fin, la culpa es toda tuya por ser periodista, porque obligamos a gente que apenas sabe leer a que reflexione acerca de su "obra". (¿De verdad que la cantante del grupo con nombre de ínfulas artísticas tiene algo que contar?)

Es cierto que en el periodismo hay de todo: buenos, regulares y malos profesionales. Y el objeto del periodismo también es variado, en mi gremio hay buenos, regulares y malos músicos. Con talento, poquitos, susceptibles de comportarse con la elegancia de Michael Bolton, aún menos. Aquel lejano día de 2000 puede que él pensara que le preguntaba gilipolleces, pero no lo demostró. Lo mismo hacemos el que suscribe y el 90% de mis compañeros cuando nos contestan imbecilidades y/o lugares comunes, que es casi siempre.

martes, 5 de diciembre de 2006

Pasarse de la raya

Mi defecto más consciente es la incontinencia conversacional de la que hago gala demasiado a menudo. Por eso brillo más en las horas de alcohol y risas, porque ese defecto se convierte en una virtud. En el día a día, por el contrario, soy lo que se conoce por un coñazo. Al principio, voy dando el pego, y me voy animando. Como no sé cuándo parar, no lo hago, y sigo diciendo gilipolleces más grandes a cada minuto que pasa.

Es exactamente el mismo caso de "Casino Royale", la última entrega de la Saga Bond, tan descolorida últimamente, como otras grandes sagas antaño irreprochables ("La Guerra de las Galaxias" sin ir más lejos). Daniel Craig, el nuevo agente 007, se tira 150 minutos en la pantalla del cine tratando desesperadamente de parecer despiadado y masculino. No funciona. Quizá si le hubieran quitado 40 minutos, justo desde el final de la partida de póker, yo no hubiera salido bostezando de la sala. Y eso que la película es espectacular, especialmente la secuencia de acción de después de los títulos de crédito.

Pero se pasa de la raya. Igual que yo.

Casi, casi, da el pego

domingo, 3 de diciembre de 2006

La Mala Fama

Mala Fama. Así se llama un garito que está debajo del Viaducto, a cinco minutos de La Riviera. (Nota para los de fuera de Madrid: Se supone que para suicidarse en Madrid, te tienes que ir al Viaducto y tirarte). Tanto el viernes como el sábado, los dos primeros días del último mes de 2006, fui a ese sitio, después de los conciertos a los que asistí esos días. Tiene un aspecto como de cueva, te cobran la consumición en el momento en que te la sirven, no hay mucha gente y la que hay tiene una media de edad bastante más elevada de lo que quiero reconocer. El sábado a la noche sonó enterito ese disco para turistas que se llama "La revancha del tango", el debut de Gotan Project. Y me reconocieron del día anterior. Entonces caí en la cuenta de que el garito se llama Mala Fama.

Ha sido un fin de semana trepidante. El viernes asistí a lo de Jeff Tweedy, que hizo una faena de maestro, sólo con la mano izquierda y al natural. Fue un concierto de Folk "Jondo". Es una sensación rara escuchar temas como "I am trying to break your heart" en una versión tan llena de agujeritos. Ofreció intepretaciones desprovistas de todos los elementos excepto unos acordes y la voz. Resulta interesante observar qué cosas se han perdido por el camino. En ambos sentidos, de la versión inicial a la editada y de la editada a la versión en solitario, forzosamente muy parecida a la inicial.

El concierto de Yo La Tengo también respondió a mis expectativas. Era el vigésimo segundo aniversario del primer show que Yo La Tengo dio en Madrid y tocaron algunos temas del set list de aquel lejano día de 1984. Mención especial merece la versión que hicieron de "A house is not a motel" de Love. Fue en uno de los bises y pareció un homenaje a Arthur Lee, que nos dejó este verano.

A grandes rasgos, Yo La Tengo dividieron el concierto en dos partes. Una primera, enciclopédica y nostálgica, en la que tocaron varios de temas del disco que venían a presentar, "I am not afraid of you and I will beat your ass" (2006). En este tramo, Ira Kaplan estuvo sentado al teclado mucho rato, más de lo habitual, creo yo. El bajo volumen del sonido y la textura suave de los temas de este primer sector hicieron que se oyeran más las conversaciones del público que el grupo.

Cuando Yo La Tengo atacaron "Tom Courtenay", cuando Ira empezó a cantar aquello de "Julie Christie, the rumours are true", empezó la segunda parte. Un tiempo que podríamos denominar narrativo y ruidista, es decir, puritito Yo La Tengo. Ahí sí que se calló todo el mundo. Y yo me repetía una y otra vez que mi falta de fe no estaba justificada, que estos tíos no fallan. Al final, en los bises, Ira se acercó a las primeras filas, como hace siempre, y dejó que hicieran peticiones que fueron respetadas escrupulosamente. Uno pidió "Emulsified", un tema de "Fakebook" (1990), que yo tenía olvidado completamente y que esta mañana he recuperado. Se quisieron ir dos veces y al final tuvieron que hacer un par de bises que no estaban en la agenda. Se despidieron dando las gracias "por compartir nuestro cumpleaños con nosotros".

viernes, 1 de diciembre de 2006

Que la tierra te sea leve


Ayer, a las 21:30 horas, falleció en un accidente de circulación Alberto Madrid, batería de Savia y Sôber. Quien haya visto a esas bandas en directo estará de acuerdo conmigo en considerar a Alberto un batería excepcional, muy técnico y, sobre todo, cosa rara en un batería de hard-rock, muy "musical". Alberto cohesionaba rítmicamente las canciones con gusto y sin buscar lucimientos. Los hermanos Escobedo le deben gran parte de la consolidación de Sôber, como me reconocieron en una entrevista que les hice en 2004. Tuve la suerte de conocerle, gracias al Metalkas, muy buen amigo suyo, y era un tipo inteligente, discreto y de gran calidez personal.

La primera vez que ví tocar en directo a Alberto ni siquiera sabía que era él. Fue hace más de 10 años, cuando estaba en SantaFe, un intento de adecuar el rock español a los tiempos modernos que se saldó con "Hendrix", una de mis canciones favoritas de los 90. Luego tuve más oportunidades para saborear su talento, algo que ya no vamos a poder hacer. Deja mujer e hija.

Como decían los romanos, que la tierra te sea leve, Alberto.

Alberto Madrid (1971-2006)