sábado, 30 de septiembre de 2006

Sugerencias del chef (Actualización) y una promesa


En los últimos tiempos he enlazado dos nuevas bitácoras, Bill's world y Ligeros contratiempos. Ambos son amigos, ex compañeros de trabajo y no saben que el otro se ha sumado al universo blogosférico. Bill's world es una prueba más del comportamiento cómico-patológico-autoparódico de su responsable y Ligeros contratiempos la oportunidad de leer al autor de la mejor biografía R&R escrita en castellano. Además, Garajeros ha vuelto tras más de dos meses de ausencia.

Juro solemnemente que el lunes escribiré sobre el derby, el primero en muchos años que el Atleti de mis entretelas afronta a un punto del líder de la Liga.

viernes, 29 de septiembre de 2006

Basado en hechos reales

Su primera papichuela fue a los 8 años, mientras veía un episodio de "Los Ángeles de Charlie". En ese preciso instante, Iñigo, como todos los demás componentes de su generación, se convirtió en un apasionado seguidor de Onán. Al principio, no sabía muy bien qué hacía y por qué lo hacía, pero muy pronto fue capaz de desarrollar una técnica que le proporcionaba, a partes iguales, placer y paz. Suponía, equivocadamente, que cuando su vida sexual empezara, dejaría atrás esa actividad tan satisfactoria.

Los años fueron pasando e Iñigo logró acumular todo tipo de experiencias con todo tipo de mujeres. Era feliz, pero seguía "amándose a sí mismo".

A día de hoy, Iñigo es marido y padre. La sociedad le señala como un hombre de orden, sin vicios conocidos y con una imagen pública positiva. Pero con mucha frecuencia, más de la que a veces se confiesa a sí mismo, Iñigo hace lo que lleva haciendo desde los 8 años. Ahora ya no le roba los "interviu" a su padre, sino que compra DVD's porno en el sex shop de la Calle Atocha. Se la sigue machacando a escondidas, esta vez de su esposa, y sigue usando el servicio, aunque ahora se lleva el portátil.

El domingo pasado, la mujer de Iñigo salió un momento a hacer unos recados. Él se quedó solo en casa, con la misma excitación encima que experimentaba en esa misma situación cuando era adolescente. El Barça jugaba a las nueve y no le apetecía leer ni escuchar música. De lo que realmente tenía ganas Iñigo era de "sí mismo". Fue a buscar su portátil, eligió cuidadosamente la película y se metió en el baño. Encendió el aparato, insertó el DVD y empezó a concentrarse. Pero ese momento mágico, el de la anticipación, se vio frustrado por una tragedia. Cuando tenía todo preparado, se dio cuenta de que el portátil sólo tenía un 2% de batería.

Pero Iñigo es un hombre de recursos. Rápidamente dejó el portátil en su sitio y buscó el de su mujer, que casi seguro que tenía suficiente autonomía. Repitió la operación anterior paso por paso sólo para darse cuenta de que se había dejado la película dentro de su portátil. El tiempo corría, implacable; su mujer estaba al caer. Iñigo volvió a pasearse por la casa con los pantalones por los tobillos, volvió a encender su portátil y se encomendó a los dioses para que la carga de batería le permitiera sacar la película. Durante esos angustiosos segundos le pareció oir ruidos en el pasillo, pero fue una falsa alarma.

Por fin, la misión se completó a entera satisfacción. Además, le dio tiempo a dejarlo todo en su sitio sin levantar sospechas. Y eso que cuando su mujer regresó él estaba aún en el baño porque acababa de acabar.

Iñigo vio el partido del Barça tranquilamente, cenó un poquito y se metió en la cama relajado y feliz.

A la mañana siguiente, su mujer le despertó con estas palabras.

- Iñigo, te has dejado "Bellezas del este" al lado de los rollos de papel y hoy viene la chacha, ¿qué va a pensar de nosotros?

martes, 26 de septiembre de 2006

La crisis de los formatos o el anunciado regreso de los singles

Cuando yo tenía 8 años sólo existían las cintas y los vinilos. El primer álbum que tuve fue una cinta que contenía la BSO de "Can't stop the music", casi toda ella interpretada por los Village People. Corría 1978.

Cuando yo tenía 20 años existían los CD's, además de las cintas y los vinilos. Vendí mi moto para comprarme un reproductor de CD. Corría 1990.

Ahora que tengo 36 años y corre 2006 existen los vinilos, los CD's y el universo mp3. De momento, todos están conviviendo a la vez, por lo menos en mi caso. Pero es evidente que de aquí a 10 años algunos de esos soportes habrán desaparecido. Si todo va como suponemos el universo mp3 sobrevivirá y, al hacerlo, cambiará el modelo de negocio para siempre.

El pop nunca ha abandonado totalmente la cultura del single. Nacieron a la vez, aunque a principios de los 60 la tecnología permitió producir un tipo de vinilos que podía albergar más de 40 minutos de música. Por motivos económicos, se empezó a abandonar el single en detrimento del álbum. Una nueva manera de entender el negocio había nacido. La incorporación de otros soportes como las cintas o los CD's apenas modificó la filosofía general de la industria.

Algunos suponen que el universo mp3 ayudará a reinstaurar la cultura del single. Sería una buena noticia porque la unidad de medida artística del pop-rock es el single y no el álbum. Pero los criterios económicos imponen el álbum. Existe una inercia de medio siglo y además tiene mucho más margen de beneficios. Cuanto más grande sea el pastel más puedes sacar de él, es tan sencillo como eso.

Me gustaría creer que vuelve el single, pero soy pesimista al respecto.

domingo, 24 de septiembre de 2006

Al final lo van a lograr

Soy de izquierdas y nunca he votado al PSOE, siempre me he inclinado más a la zurda. La socialdemocracia es demasiado tibia para mí, sobre todo la versión González que tuvimos aquí durante muchos años. Era liberal en lo económico y su estrategia política consistía en deslegitimar lo que había a su izquierda buscando esa entelequia llamada "centro". Vamos, una adaptación a la sevillana de los métodos de Miterrand. Aún así, cuando no tenía todavía edad para votar hubiera sido capaz de marcar el casillero de la rosa socialista. Afortunadamente, el referendum de la OTAN rompió el hechizo.

Cuando Zapatero fue elegido Secretario General del PSOE yo estaba cubriendo para la tele donde trabajaba entonces el único Doctor Music que se celebró en Asturias. Estamos hablando de julio de 2000. Recuerdo que escuché los discursos de los candidatos en la tele del hotel en el que me alojaba. No sé si djflow, con el que compartí en aquella oportunidad labores de redactor, se acuerda pero di mucho el coñazo acerca del gran drama que se nos avecinaba con Zapatero. "Un González para el siglo XXI", me lamentaba. "Tenemos política neo liberal en lo económico con maquillaje social para rato", me aventuraba a pronosticar.

(La verdad sea dicha, yo me acuerdo mucho más del bikini de Ani DiFranco. Y estoy seguro de que djflow también).

Creo que acerté de lleno. Mi decisión de no votar al PSOE jamás de los jamases se debería haber afianzado. Sin embargo, dos años y pico de oposición subnormal están abriendo grietas en mis convicciones. Yo, que siempre he considerado que el único voto útil es el que se deposita de acuerdo a tu conciencia.

jueves, 21 de septiembre de 2006

Ilusión

¿Qué es más provechoso?. ¿Sentir una ilusión sincera por las cosas o sentir una ilusión más o menos impostada porque la necesitas?.

La primera opción sería la de los necios o los tontos o los sandios o los locos o los niños. O más bien sería la propia de las personas optimistas por naturaleza. Esos que a los que no les cuesta nada ver el lado amable de las cosas. Esos que piensan que mañana todo irá mejor. Esos que se engañan, que creen que son capaces de forjar su destino. Esos que desconocen que están en manos del puto azar. Yo fui uno de ellos, el día que se te cae una pieza del chiringuito se te va todo a tomar por culo.

Los otros pertenecen a las hordas de los relativistas. Saben que nada merece la pena, que no hay final feliz (a no ser que consideremos que nuestra existencia es un valle de lágrimas y que nos espera una vida mejor, como el pensamiento dominante en nuestra sociedad, el judeocristiano, nos mete hasta en la sopa).

Yo soy un relativista. Soy consciente de que en esta vida lo que hoy es una cosa mañana es su contraria. "Todo pasa", como dejó escrito Machado. Sin embargo, eso no significa que esto de vivir, esto de respirar, no tenga un huevo de cosas buenas. Lo que pasa es que no son las que nos han contado. "Ya no seré feliz. Tal vez no importa./Hay tantas otras cosas en el mundo;/un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar.", 1964, Jorge Luis Borges.

Por ejemplo, ayer escuché, a traición, el "Satisfaction" de los Rolling Stones. Y me acordé de una noche, de hace más de diez años, en la que unos amigos y yo escuchamos los primeros discos de Mick y los suyos entre loas al sonido crudo que escupían esos vinilos. De pronto, uno de nosotros preguntó: "¿Esta producción que nos mola tanto era el resultado de un proceso intelectual consciente o más bien la consecuencia que se derivaba del estado de la tecnología de aquella época?".

Un relativista diría que la correcta es la segunda de las alternativas. Un relativista como yo añadiría que da igual, que lo importante es disfrutar de esas grabaciones como lo hicimos aquella vez, pero sin perder de vista que la segunda es la respuesta correcta y sin dejar de hacerse esas preguntas.

martes, 19 de septiembre de 2006

Banalidad vital y/o emocional

Esta entrada debiera relatar la experiencia que he tenido esta mañana. Debería ahondar en la perplejidad que me produce el hecho de que hace unas horas, por primera vez en mi azarosa existencia, he pedido la prestación por desempleo. Pero no creo que regodearme en mis propias miseriasgrandezasmediocridades sea lo más saludable para mí. Así que voy a hablar de otra cosa.

Voy a cantar las excelencias del primer disco de Iron Maiden, cuando eran la tercera vía entre el punk y el heavy. O mejor no, mejor voy a declarar que el mejor disco de este 2006 es "I am afraid of you and I will beat your ass", de Yo La Tengo. No, nada de eso, quizá sólo deba dejar constancia de que he visto "Clerks II" y que me gustó. Sabía que me iba a gustar porque imaginaba que me iba a recordar otras épocas de mi vida...

¡Mierda! Ya estoy hablando de mi mismo.

Lo mejor será parar aquí. Ya está más que demostrado que no tengo nada que decir que merezca formar parte de este humilde e inútil bloj.

sábado, 16 de septiembre de 2006

Miles para todas las estaciones

Ayer escuché a un analfabeto pinchar "Miles" de Miles Davis. Tan paleto es ese locutor, con el que me confundieron en Benicassim, que presentó el tema como "Milestones", el disco donde viene "Miles". Entonces se me ocurrió la peregrina idea de asignar temas del propio Miles a las distintas estaciones del año, aprovechando que ayer amaneció la sierra de Madrid con los primeros síntomas del otoño. Una gilipollez de ese calibre se me puede haber ocurrido a mi solito, aunque también es posible, por no decir casi seguro, que lo haya sacado de uno de esos ladrillos combustibles que son los ejemplares del Selecciones del Reader's Digest o similar.

Una vez presentadas las disculpas, me dispongo a cometer la felonía anunciada.

Otoño

"Someday my prince will come" y para cuando el frío apriete más y llueva "It never entered in my mind".

Invierno

"Four" y/o "Miles".

Primavera

Algo optimista como "I could write a book" o algo del Miles hortera de los 80 como su versión de "Time after time".

Verano

Los discos más marcianos como "On the corner", "Filles of Kilimanjaro" o "Live-evil". Y para las noches en las que pegue la canícula, nada mejor que su revisión de la monkiana "'Round midnight".

Un capo, un maestro, un jefe

martes, 12 de septiembre de 2006

La suave música de la confusión

El "Rita" otra vez. De nuevo, viernes por la noche. La vida circulando sobre sí misma, como nos enseñaron los sabios griegos del Siglo V a.c. Sin embargo, en esta oportunidad, no fuimos al "Rita" 5 ó 6 personas, como era habitual hasta hace un año. Sólo dos náufragos nos dimos cita allí en una velada que resultó especialmente desapacible. Ni las barbaridades que nos contó Miguel (el camarero), ni las tapas que nos pusieron, ni las birras bien tiradas contribuyeron a mejorar mi estado de ánimo.

En el "Rita" reinaba un ambiente desolador. Muy pocas personas habían decidido emplear su tiempo en ese local. Por no haber, no había ni profesionales del amor.

A las 12 y cuarto estaba ya todo el pescado vendido.

- Podríamos irnos a tomar una hamburguesa al McDonald's, dije yo.

Y nos dirigimos a la barra. Cuando estábamos despidiéndonos de los camareros pasó algo sorpresivo. Se abrió la puerta del bar y se hizo carne entre nosotros una chica joven, de unos 25 años. Echó una mirada y vió que estábamos los dos camareros, un tío muy raro escribiendo algo en un papel, mi colega y el que suscribe.

No sólo no se asustó sino que se sentó en la barra al lado nuestro y ordenó:

- Un White Label con Coca Cola.

"Una grillada", pensé yo. "Una puta", pensó mi colega. "Una oportunidad para follar esta noche", pensaron los camareros. Del tío raro que escribía no puedo decir lo que pensó. De hecho, no puedo afirmar que estuviera respirando.

Lo que era una conversación agonizante tomó nuevos bríos gracias a la llegada de la misteriosa chavala. La tauromaquia actual fue el tema elegido para estirar la situación, en una nueva demostración de que mi sentido táctico en este tipo de requiebros es francamemte mejorable. Contra todo pronóstico, la chica no sólo no mostró deseos de escapar de allí lo antes posible sino que llamó a una amiga.

Media hora de charla animada, trufada de desesperados intentos de la moza por meter baza, llegaron a su fin. El reloj estaba a punto de marcar la 1 de la mañana.

- Bueno, vamónos, sugerí yo.

Mi colega y yo nos dispusimos a abandonar el "Rita".

- ¿Cuánto es?, preguntó la misteriosa mujer cuando llegamos a la puerta.

Pero ya era tarde. Antes de que ella sacara la pasta, nosotros habíamos desaparecido.

Una vez fuera y con el McDonald's de Orense cerrado a cal y canto, mi colega me dijo que él pensaba que no era una puta pero como nunca acierta en ese tipo de diagnósticos decidió que sí, que era una puta. Yo le dije que no, que no era una puta, más bien, era una mujer desesperada tratando de escapar de una realidad hostil (en mi descargo, hay que decir que había bebido un poco más de la cuenta). Y entonces mi colega me dijo que no, que no era una mujer desesperada, que reía todo el rato y que simplemente estaba esperando a una amiga, una amiga tan puta como ella. Y así seguimos debatiendo.

Cinco minutos más tarde decidimos que así se las ponían a Felipe II (o a Fernando VII, nunca estoy seguro).

El alcohol y un algo indefinible que podemos denominar "vida" me confunden.

viernes, 8 de septiembre de 2006

Lily

No tengo excusas. Una vez más sucumbo al encanto del último invento de la prensa británica. Porque no hay que engañarse, Lily Allen es la última niña mimada del NME. Lo único que realmente llama la atención es que hacía tiempo que no era una tía, y además, guapa. Bueno, y lo de Myspace, pero a estas alturas creer en la bondad ética de webs como ésa es como pensar que a los hinchas del Real Madrid sólo quieren ganar por la vía legal.

Me gusta Lily Allen. Su primer disco, "Alright, still", me pone de buen humor. Y eso que está coloreado de cierto ska de andar por casa, una especia que no me agrada demasiado.

En fin, sólo quiero dejar constancia de que, hoy por hoy, "Littlest things" ("Alright, still", 2006) es una de las canciones que más escucho y más me hace disfrutar.

El paradigma de Lolita callejera y malota

miércoles, 6 de septiembre de 2006

...Aquella canción de los años 80


Mis años 80 terminaron un día indeterminado de septiembre u octubre de 1988. Eso ocurrió la noche en la que me enteré de que Ben Johnson había sido descalificado de la competición de 100 metros de los JJOO de Seúl, donde había derrotado al "hijo del viento" (=Carl Lewis) y había establecido un nuevo récord mundial, unos acojonantes 9.77.



Recuerdo que poco después escuché por primera vez la teoría de que se debería permitir que los deportistas de élite se doparan. La sociedad capitalista nos obliga todos los días a superarnos, el entorno obliga a los atletas a batir records y correr mucho más deprisa que los demás. ¿Por qué poner trabas a nadie? El que quiera inflarse a anabolizantes que lo haga, es su problema, no podemos juzgar a nadie por algo que sólo tendrá conscuencias negativas para él mismo. La verdad es que me convencieron. Lo curioso es quién esgrimió estos argumentos nada convencionales y alejados de la falsa moral. Pues fue nada menos que mi profesor de Filosofía de 3º de BUP, que era un cura, rojete eso sí, llamado Padre Sines.

Todos estos acontecimientos me despojaron de mis primeras capas de inocencia, capas que espero no terminar de perder nunca, por cierto. Dicho con otras palabras, mi adolescencia llegaba a su fin y con ella mis años 80.


Herido una vez más este verano por la nostalgia, en los últimos días me he dedicado a recordar eventos de aquellos años. Y la banda sonora de esas divagaciones es un maxi de 45 r.p.m. con "Didn't we almost have it all" cantada por Whitney Houston. De cuando Whitney Houston era uno de los animales más bellos sobre la tierra, Ben Johnson era recordman mundial de los 100 metros lisos y yo tenía el pelo largo y muchos granos, sobre todo en la frente.

lunes, 4 de septiembre de 2006

Soflama

Hace muchos años leí un editorial en "Todas las novedades" que versaba sobre lo odioso de la diferenciación música culta/música popular. El autor se lamentaba de que en TVE se retransmitiera en directo una ópera con profesionalidad y cariño pero que no se hiciera algo análogo con un concierto de rock. A él le había gustado el tratamiento dado a esa ópera, la había disfrutado de veras. El pobre pensaba que era una pena que en ninguna televisión se tratara al R&R así. La lectura, a mi juicio errónea, era que el poder promocionaba la música para la aristocracia, la culta, y despreciaba el divertimento del pueblo.

El esquema es válido, aunque hoy por hoy, no creo que la ópera sea música culta ni que esté promocionada por el poder. Aún menos pienso que el R&R, o por lo menos determinado R&R, se encuentre marginado. Quizá, la ópera se encuentre en una situación mucho peor.

Sí que creo que es cierto que el poder, y cuando digo "el poder" digo las estructuras de poder no el gobierno de fulanito o de menganito, el poder, digo, promociona no ya determinado tipo de música, sino determinado tipo de arte en general. El Arte Triple I (Inofensivo, Incoloro, Inodoro).

No estoy diciendo que el arte tenga que cambiar el mundo (¿quieres saber quién tiene que cambiar el mundo, chaval? Escucha "Man in the mirror" y procura darte por aludido). El arte tiene que mantenerte despierto toda la noche rajando. El arte tiene que hacer tambalear tus mundos. El arte tiene que ser una terapia para al artista y para el público. O quizá, el arte no tiene que ser nada específico, nada de lo que acabo de escribir. Basta con que huela a algo, bien o mal, con que agreda tus sentidos.

El Arte Triple I sólo sirve para pasar el rato pensando en lo elevado que eres. Tanto te elevas que pierdes el contacto con la realidad. Es lo que ha hecho el poder con los flequilludos de Liverpool (especialmente con el que se está divorciando de una modelo a la que le falta una pierna) o con el Mozart versión todos los públicos que nos muestran ahora o con una parte de Dalí o con la tauromaquia actual o con el cine de Zeffirelli o con Paulo Coehlo o con tantos y tantos otros.

He citado nombres para no caer yo en mi propia trampa. Puede que no estés de acuerdo con ninguno o sólo con algunos. Incluso es muy posible que no te guste lo que haya escrito. Si te la suda, si ni siquiera te ha molestado un poco, no me interesas absolutamente nada.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Luis Cernuda

"La poesía es un arma cargada de futuro"