martes, 28 de febrero de 2006

Jaus

Este fin de semana no he tenido Digital +. La espectacular nevada congeló la antena o algo parecido. Por lo tanto, no he podido chutarme con mi ración de Canal Historia y de Fox. Al margen de "Frasier" y algún partido de fútbol eso es todo lo que veo de TV en la actualidad. Han sido unas jornadas muy duras.

Mi favorito es el Canal Historia. El 80% de las veces que lo pongo hay un documental que me interesa mogollón. No suelo consultar su programación, simplemente selecciono el canal 65 y ya tengo entretenimiento por un rato.

Fox tampoco es para tanto, pero "Los Simpson", "Padre de Familia" y "Futurama" son de mi agrado y disfruto bastante. Sin embargo, a lo que estoy verdaderamente enganchado es a "House".

"House" me gusta porque el protagonista es el grandioso Hugh Laurie, una magnífico actor cómico inglés que en los 80 formó pareja artística con otro "crack", Stephen Fry. El tema de la serie no es que sea de mis favoritos, pero el personaje es tan cojonudo que me da lo mismo. Igual que el uso desmesurado de términos médicos absolutamente ignotos para el común de los mortales y para mí.

Al principio, en la primera temporada, "House" tenía una estructura muy sencilla. Todos los episodios consistían en el difícil diagnóstico de un caso muy raro. Por ejemplo, un mal que tiene todos los síntomas de una alergia pero que sigue avanzando a pesar de que al paciente se le aisla de todos los elementos alergenos posibles...menos él mismo. Al final resulta ser una alergia. Ahora, en la segunda temporada, vamos conociendo más detalles acerca de las vidas privadas del doctor House y sus ayudantes. Contra todo pronóstico sigue siendo muy interesante.

Pienso que la causa de mi adicción a "House" es que da con una de las claves para resolver los problemas. A menudo está en acertar el diagnóstico.

Un máquina

sábado, 25 de febrero de 2006

Horas en las que lo paradójico ha campado a sus anchas

Era capaz de percibir en mis pies los golpes de bajo con claridad. La sensación es muy agradable, parece un cosquilleo que no termina de ser un cosquilleo. Death Cab For Cutie estaban tocando "Transatlanticism", el último tema del concierto que dieron ayer en la Sala Copérnico.

No pensaba que me lo iba a pasar tan bien. La Copérnico es chiquita y estaba todo el papel vendido desde hacía una semana, por lo menos. Supuse que iba a encontrarme incómodo, como ocurrió en el mismo recinto allá por el 2000, en aquel concierto en el que le ví las vergüenzas a Tortoise. Unos segundos antes de la subida al escenario de los de Seattle me temí lo peor. Bostecé y, a continuación, localizé un dolor en mi espalda que me acompañó durante toda la noche.

Todo fue perfecto: La entrevista, la actitud del grupo, el repertorio elegido (espectacular el "I follow you into the dark"), el sonido,... El mejor recital al que he asistido en este 2006, mejor incluso que el muy deseado de Depeche Mode. Para mí, la imagen de la noche fue una chica flaca, guapita, con coleta y gafas que se cantó casi todas las canciones absolutamente emocionada. El contraste con las chonis que sufrí el día de Depeche Mode fue muy claro.

La Copérnico no es un garito que me motive especialmente. No es como El Sol, el local más cojonudo de la capital para ver música en vivo. Sin embargo, cuenta con una ventaja indudable. Está muy cerca del Don Oso, el sitio que sirve las mejores hamburguesas con queso del mundo. Ayer me tomé dos y me reafirmo en esta, a todas luces, atrevida opinión. Ni que decir tiene que fue la mejor manera de terminar la semana laboral.

Esta mañana Alpedrete ha amanecido con una nevada espectacular, la más grande del invierno. Todos mis planes se han venido abajo por este motivo. Pero como todavía resonaba en mis oídos "Keep the dream alive", el tema con el que abrió John Vanderslice*, he decidido hacer algo absurdo. Me he gastado 25 euros en unas gafas de sol. La señora que me las ha vendido no se lo podía creer. Incluso me ha dicho que ha escuchado a un biólogo** decir que la nevada de esta noche iba a ser aún peor.

* John Vanderslice fue el telonero de Death Cab For Cutie. Muy recomendable su "Pixel revolt".
** La señora decía que se lo había escuchado a un biólogo o sea, "no a un metereólogo, que siempre se equivocan".

viernes, 24 de febrero de 2006

Here comes the sun

A veces, uno tiene la sensación de que todo va a salir bien. Eso suele ser extremadamente peligroso. Por dos motivos:

1. Te confías. Crees que todo irá como ruedas sin poner nada de tu parte.
2. Te presionas en exceso. Entiendes que si no logras tu objetivo hay algo malo en tí y sacas un billete con destino al país de la frustración.

Así es como estoy ahora. Exageradamente optimista, peligrosamente optimista.

Mañana, quizá, me extenderé más.

jueves, 23 de febrero de 2006

Plas, plas, plas

"No quiero dar importancia a unos imbéciles, todo es un disparate, mi espectáculo no es escatológico, sólo es una defensa de la ilustración y de señores como Voltarie y Descartes, se trata de un homenaje al laicismo, en una época en la que los laicos han perdido la pasión por defender sus ideas; yo, como bufón, quiero decir que somos hijos de la Ilustración y por tanto debemos mantener una separación de lo que es divino y lo que es laico, cosa que hemos olvidado".


Leo Bassi


miércoles, 22 de febrero de 2006

Galería de imbéciles (IV)













José Antonio Abellán, el peor DJ del mundo, el peor conductor de un programa deportivo del mundo y además amigo de los Gil.

lunes, 20 de febrero de 2006

La era de la imparable decadencia

El paisaje emocional de mi generación y de mi entorno está compuesto básicamente de gilipolleces. Por ejemplo, el Brasil del 82, con aquel jugador espigado y elegante que respondía al nombre de Sócrates y que metía los penalties de tacón. La irrupción del baloncesto, más concretamente del baloncesto NBA, como una alternativa real al monocultivo del fútbol. El tímido rugido de las Vespas y los Vespinos a todas horas y en todo momento. El cambio de color de los taxis, de negro y rojo a blanco y rojo. Las chupas de cuero con mil y un cierres, los horrendos jerseis Privata, los calcetines a cuadros,…

Hoy quisiera hablar sólo de las máquinas de marcianitos, como las llamábamos a principios de los 80. Las moscas, el come-cocos, los asteroides y sobre todo, ya bien entrada la década, el “Out run”, fueron los videojuegos que más me molaron y a los que más jugué. Mi favorito de todos los tiempos era, precisamente, el “Out run”.

El verano pasado descubrí una versión actualizada, el “Out run II”. Habré jugado unas 20 veces desde entonces y ya me he hecho todas las pantallas, y por el camino difícil. No era el caso del “Out run” original, que me costó un huevo dominar a ese mismo nivel. De hecho, creo que nunca lo alcancé.

Nuestra civilización, tal y como la entendemos, ha ingresado en su crepúsculo.


domingo, 19 de febrero de 2006

La Itv, de resaca

No era lo previsto, pero el sábado por la mañana acudí con mi vehículo a pasar la Inspección Técnica de Vehículos. Me dolía la cabeza, tenía cierta sensación de irrealidad y todo parecía ocurrir como en cámara lenta. En otras palabras, sufría mi más formidable resaca, por lo menos de lo que llevamos de siglo XXI. Lo más curioso de todo es que la noche anterior no había sido larga ni tampoco me había emborrachado. Sí, bebí varias Grinbergen, muchas más de las que pensaba cuando fui a pagar, pero nada más.

Todo había empezado unos minutos después de las dos de la tarde del viernes. Tenía previsto ir a ver a unos amigos y, a continuación, pasar la Itv. Pero lo que iba a ser una birrita antes de comer, se convirtió en un "ya que estamos, pedimos algo de comida" que a su vez evolucionó a "nos tomamos el café y te cuento" y que terminó en "nos tomamos la penúltima en Madrid".

Me levanté relativamente pronto el sábado y decidí que no podía retrasar más lo de la Itv. Mi Ibiza de 4 años pasó ese trámite sin problemas (eso sí, después de haber soltado 40 y pico euros en concepto de ¿tasas?). Sin embargo, mi comportamiento fue un tanto extraño. No era capaz de escuchar las órdenes de los inspectores y pretendí que me dieran el certificado de que mi automóvil era apto antes de pasar la última prueba, la de emisión de gases.

Uno de los dramas más comunes de la vida moderna es enfrentarse a la maquinaria burocrática sin tener el pleno dominio de las facultades mentales y físicas de uno. El esfuerzo para no hacer el ridículo es tan enorme como estéril. Todavía se deben estar riendo de mí.

Después, imbuido de un ataque de responsabilidad y con la pegatina de la Itv en mi parabrisas, me fui a comprar calzoncillos. De color verde, para ser más exactos.

miércoles, 15 de febrero de 2006

El Pupas

Parece ser que eso del Pupas se lo inventó Vicente Calderón. Desde entonces, por lo menos, el Atleti arrastra una imagen de perdedor romántico que se ha creído todo el mundo, incluso los seguidores más recalcitrantes. Es curioso que ese apelativo lo haya empezado a usar el presidente que, quizá, consiguió el mejor palmarés en la historia del club.

Otro de los tópicos acerca del Atlético de Madrid es la supuesta propensión al sufrimiento que tenemos los hinchas. Sólo puedo hablar por mí, pero lo de pasarlo mal no es algo que me atraiga especialmente. Y tampoco me gusta nada perder, lo que a mí me pone es ganar raro.

Saco ésto a colación porque el equipo al cual le podemos aplicar perfectamente todos estos adjetivos habitualmente atribuidos al Atleti fue eliminado ayer por el Zaragoza. Ese club ha perdido dos ligas seguidas en el último momento en Tenerife, otra en el último segundo gracias a un gol de Zamora allá por principios de los 80, se les ha muerto un entrenador durante un partido de baloncesto y un ex-NBA en activo por un accidente de circulación, les ha eliminado de la UEFA el Ostende ganándoles 0-2 en el último segundo, el Paris Saint Germain les eliminó de otra UEFA metiendo el gol decisivo en el tiempo de descuento de la prórroga (lo curioso es que también en el tiempo de descuento de la prórroga habían metido un gol que les hubiera hecho pasar de ronda)...

...Y ayer tenían que ganar 5-0 para llegar a la final y se quedaron en 4-0.

Ni así

Galería de imbéciles (III)

Cerebro de mosquito + voz de monja=Amaia Montero

martes, 14 de febrero de 2006

Soy un puto hippie de mierda

Nunca me han gustado los hippies. Crecí en los 80 y en aquella época los hippies habían mutado en yuppies. Al final de mi adolescencia empecé a leer a Niezstche y, por lo tanto, a empezar a despreciar la espiritualidad, las religiones y todas esas zarandajas. Pero lo definitivo fue el darme cuenta de que a los hippies no parecía preocuparles demasiado lo de la higiene. Eso ya fue definitivo.

Aparcado definitivamente el asunto de los hippies empecé a interesarme por otras cosas. Antes de comerme dos años en el paro me dio por leer a los de la generación beat. Como me molaron bastante me reafirmé en mis ideas y añadí una nueva. Los hippies eran los hermanos pequeños de Kerouac, pero se habían cargado todo eso de drogarse escuchando a Charlie Parker y hacer el “coast to coast” en coche.

Pero el tiempo siguió discurriendo suavemente.

Un día fui a ver un concierto de Love, con Arthur Lee recién salido de la cárcel. Al final, tras una atronadora ovación, Arthur levantó la mano, dibujó la sonrisa típica del borrachín y exclamó exultante: “Love to each other”.

Un segundo después me había convertido en un puto hippie de mierda.

He llegado hasta tal punto que el otro día, en Valencia y con la presentadora del programa en el que trabajo, perdí los últimos gramos de dignidad punk que me quedaban. Le dije que lo único importante en esta vida era dar amor a los demás.

Y todo por culpa de este disco.

domingo, 12 de febrero de 2006

El fantasma

Hace unas semanas volqué en este humilde bloj una referencia al fantasma que habita en mi nuevo lugar de trabajo. En aquella oportunidad dije que me lo habían comentado como por encima y el único detalle que conocía era que se trataba de una decoradora que murió hace unos años. Ahora estoy en condiciones de contar la historia completa, que además encierra lecciones muy interesantes.

Por lo visto no es una decoradora, sino un encargado de atrezzo. Parece ser que este hombre no tenía apenas vida privada y se pasaba el día en Prado del Rey, concretamente en los llamados Estudios de Color. Al poco de morir se le empezó a aparecer a la gente por la noche, seguramente porque el pobre infeliz, ni siquiera en el otro mundo, tenía otro sitio donde ir. Dicen que los perros de los guardias no quieren entrar en el edificio (no me extraña, aún no he visto ningún guardia con perro) y dicen también que su última aparición ha tenido como objetivo que se le proporcionara una silla porque las escaleras donde se sienta están muy frías.

Está claro que es un invención y además, como historia de fantasmas, es mala y poco elaborada. Hay varias cagadas. La más notable es decir que el fantasma tiene frío. Sin embargo, como he escrito más arriba, hay alguna enseñanza que se puede extraer.

Hoy en día, el mundo de la empresa ya no sólo quiere tu trabajo, sino también tu alma. El caso de este encargado de atrezzo es muy claro. Su yo incórporeo sigue deambulando por ahí a la espera de que alguien le pida un piano o una cocina o, incluso, una sábana.

Galería de imbéciles (IIbis)

Dedicado al Pianista y a Pablo Gamo


Fufrafoña pensando en Florentino,
ese "ser superior"

lunes, 6 de febrero de 2006

"But not tonight"

Ayer terminé el programa con "But not tonight", un single que no está incluido en ningún disco de Depeche Mode. Esta mañana me lo he puesto como 7 veces seguidas.

Las buenas noticias son que ahora mismo me voy al concierto de Depeche Mode.

Las malas son que no tocaran, ni de puta coña, "But not tonight". No esta noche.

domingo, 5 de febrero de 2006

Chispazos


Chispazo 1:

En el "Rita". El viernes noche. Con dos colegas. Tras planear un Buenos Aires-Usuhaia en coche para un futuro indeterminado encontramos la razón última de nuestra existencia: Dar un braguetazo. La candidata ideal termina siendo Paris Hilton, por rica heredera y tonta. Lo verdaderamente preocupante no es éso sino que me acuerde perfectamente de todo el hilo de razonamientos que nos llevó a esa conclusión.

Chispazo 2:

En mi casa. El sábado mañana. Solo. Me dispongo a bajar a Madrid y veo que hace un día estupendo. Decido ponerme las gafas de sol. Es la primera vez que lo hago en este 2006. Para mí ya ha terminado el invierno.

Chispazo 3:

En la cafetería de V. El sábado tarde. Con ex compañeros de trabajo. Llevamos varias horas jugando al mus. A djflow y a mí nos están arrasando. V. toma el lugar de djflow. La suerte cambia. Uno de los juegos lo ganamos porque me meten un órdago a chica. Muestro mis dospitoscinco con displicencia pero muy acojonado. Cuando los oponentes tiran sus cartas al mazo V. y yo celebramos la victoria. Soy feliz.

Chispazo 4:

En el kilómetro 15 de la Autovía de la Coruña. El sábado madrugada (casi domingo mañana). Solo. En el coche suena "Always on my mind". Canta Elvis. Todo está en armonía. Todo está en calma. Todo está bien.

jueves, 2 de febrero de 2006

Arranca el 6 Naciones

Una noche de principios de este siglo me hallaba yo escuchando el programa del Pumares. El tío estaba hablando con una especie de corresponsal destacado en la Berlinale y comentaban cosas acerca de "The filth and the fury", el documental de Julien Temple sobre los Sex Pistols. En un momento dado, Pumares expuso su sospecha de que finalmente no se estrenara la cinta en España porque "¡qué se puede esperar de un país que no conoce a los Sex Pistols!". El corresponsal le respondió que los Pistols no son los Beatles y que tampoco pasaba nada. Y Pumares zanjó el asunto diciendo que se podría decir lo que se quisiera de los Pistols, pero que ellos habían hecho "la versión perfecta de "My way". En realidad, Pumares se refería a la versión de Sid Vicious, el desaparecido bajista de los Pistols, incluida en "The great rock and roll swindle".

El martes, antes de mi ración diaria de "Frasier", pusieron una promo sobre el inicio del 6 Naciones de Rugby y la música era...el "My way" de Sid Vicious.

Así que estoy muy contento, porque me gusta mucho el 6 Naciones. Me aficioné en los 80, cuando aún era el 5 Naciones. Entonces lo echaban por la segunda cadena y todavía no hacía los comentarios Trecet. Me flipaba todo: los trajes, los campos embrarrados, la estética de las melèes, la belleza del juego a la mano, la espectacularidad de los drops y sobre todo el medio de apertura de País de Gales, el incomparable Jonathan Davies.

El sábado juega Gales, actual defensor del título, contra Inglaterra en Twickenham. No podré verlo, pero seguro que me lo grabo.

Jonathan Davies dando por el ojal a Inglaterra en el '85

miércoles, 1 de febrero de 2006

Galería de imbéciles (I)

Hoy inauguro una serie de entradas que tendrá carácter semanal (trataré de actualizar los miércoles). Se trata de poner fotos de imbéciles notorios para que si los vemos por la calle crucemos de acera.

El primer agraciado es Amando de Miguel.

Por tantas cosas... Ésta sólo es la última.