sábado, 30 de diciembre de 2006

Momentos 2006 (y 2)

1. El día que decidí matar mi bloj secreto.

2. La noche que me reconocieron en el Mala Fama

3. La tarde en la zona de prensa del FIB en la que me confundieron con Tomás Fdo. Flores.

4. Las risas de ayer montando la torta del especial de Nochevieja de la televisión que pagamos las madrileñas y los madrileños.

5. Encontrar en La Metralleta los discos de Mari Trini en vinilo (y no poder comprarlos).

6. La interpretación, junto a un amigo, del YMCA de los Village People en el Karaoke de Mostenses. El más eficaz quitapenas.

7. Las varias reuniones e infinitas llamadas de teléfono que están preparando mi desembarco en la radio pública.

8. Las "lebreladas".

9. Cuando me enteré de que había sacado Matrícula de Honor en Historia Antigua Universal (la primera y seguramente última matrícula de mi vida).

10. Cualquier día y cualquier momento en Radio Utopía.

domingo, 24 de diciembre de 2006

Nuevo cuento de Navidad

Acaba de echar un vistazo por la ventana. No le gusta lo que ve. Nieve, niños jugando, adultos con gorros de Papá Noel, risas. Hace poco que se ha despertado, aún no ha querido salir al mundo exterior. Odia todo lo relacionado con el glorificado cumpleaños del judío arribista que ha dado a luz esa religión que conocemos por cristianismo. No es la hipocresía ni el consumismo propios de estas fechas lo que le molesta. Tampoco la exaltación postiza de la alegría, típica en días como hoy, le supone mayores problemas. De hecho, le hace gracia que todo esto se de en el contexto de una celebración supuestamente religiosa porque le parece una metáfora perfecta de qué significa lo espiritual en el siglo XXI.

El motivo último por el cual la Navidad le jode es otro. Para él supone una molestia infinita tener que cenar con la familia de ella, especialmente con su suegra. Pero esta vez no tendrá que soportarla porque tiene un plan. Ha atiborrado de polonio el turrón de chocolate, el favorito de la madre de su esposa. Y además lleva un revólver por si todo sale mal.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Currar en Nochevieja

La característica de la que me siento más orgulloso es la innata habilidad con la que me traiciono a mí mismo. Mis convicciones más inamovibles mutan fácilmente ante el más mínimo golpe de viento. Eso me pasó con una de las máximas que más repetí durante años: "En Nochevieja, lo mejor que se puede hacer es currar". El razonamiento era impecable. La noche del 31 de diciembre no te lo sueles pasar bien y te dejas una pasta, además de que siempre es un quebradero de cabeza elegir qué coño hacer. Si consigues un trabajillo, todos esos problemas se esfuman. Un año, que trabajé en la guaradarropía de una fiesta, comprobé que todo era como imaginaba.

Sólo había un problema. Odio el trabajo con todas mis fuerzas, tanto el físico como el intelectual. Si por mí fuera, me pasaria toda la vida saliendo por la noches a bares de R&R como única ocupación. Por lo tanto, hace ya mucho que no pondero las excelencias de tener un "bolo" para Nochevieja.

Pero en diciembre de 2006 todo está volviendo a mí. No sólo parece que se va a reeditar la "cena de los desheredados", de la que quizá hable próximamente. Además, y de manera harto sorprendente, me ha salido una chapucilla para Nochevieja, en la tele que pagamos las madrileñas y los madrileños.

Convengamos que he traicionado una convicción ya previamente traicionada. ¿No es maravilloso?

lunes, 18 de diciembre de 2006

Jarvis

Llevo uno días tratando de recordar el nombre del cantante de Limp Bizkit. Bueno, llevo así casi un mes y me niego a consultarlo. Tendría que acordarme perfectamente, pero no lo hago. Supongo que esta falla cerebral se debe a que el grupo que lidera y él mismo me la sudan total, absoluta y completamente.

Ya es más preocupante que no logre acordarme del mes en el que Pulp tocaron en Revolver presentando "Different class" (1996). Debió ser en diciembre dado que hacía mucho frío, así que lo más seguro es que un día de éstos se haya cumplido el décimo aniversario de aquel concierto. No quiero confirmarlo porque me gustaría que fuera verdad. Llevo unos días escuchando el primer disco en solitario de Jarvis y me apetece que este periodo coincida con una fecha tan redonda como simbólica. Hay una cancion en "Jarvis" (2006), "Baby's coming back to me", que me recuerda aquellos tiempos, tiempos que no sé si eran mejores, probablemente no, pero sí eran más justos.


I will kill again

viernes, 15 de diciembre de 2006

De zurda

En los legendarios años 80, el que firma este bloj jugaba mucho al fútbol. Participaba en todo tipo de competiciones, oficiales y no oficiales. Cuando me preguntaban que por dónde jugaba, decía que me movía por banda izquierda. "¿Eres zurdo?", me preguntaban. Y yo mentía: "Soy ambidextro".

Siempre quise ser zurdo. Como Diego y como McEnroe, mis dos grandes ídolos. Pero sólo manejaba la izquierda si le pegaba a la bola con el interior. Ni con el empeine, ni mucho menos con el exterior podía equilibrar potencia y precisión en el golpeo. De regatear, ni hablamos, aunque sí que remataba con cierta decencia si el balón me caía a la zurda.

Ahora soy aún menos zurdo que de chaval. En cambio, mis ideas tiran más a la siniestra según voy cumpliendo años. Lo natural no es lo que uno es, sino lo que quiere ser.

Un guante en la zurda

jueves, 14 de diciembre de 2006

Ya tengo una edad, hay que aceptarlo

El jueves, hace 7 días exactamente, me fui de cachondeo. Bebí, no cené, me eché unas risas y elaboré teorías absurdas sobre trivialidades. Cuando me acosté estaba febril. Con dolor de garganta. Moqueando. Hecho una penita.

El viernes no salí de mi casa. A los síntomas anteriores hay que añadirles escalofríos según caía la tarde. (Estaba tan débil que lloré viendo un episosio de The West Wing que ya había visto).

El sábado me aventuré al exterior sólo para comprar el periódico, alguna cosa de comida, alquilar un DVD y tomarme un cafelito. Mi voz era de ultratumba.

El domingo fui a hacer el programa de radio y estudié en el tren. Había mejorado bastante, pero aún me sentía un guiñapo.

El lunes decreté oficialmente mi alta médica. Reanudé mis actividades. Esa tarde empecé a toser un poco más de la cuenta.

La madrugada del lunes al martes me despertó un acceso de tos muy violento. Regresaron los mocos.

La madrugada del martes al miércoles se repitió el acceso de tos, pero con más virulencia. Aún me duele el pecho.

La tarde del miércoles sufrí un tercer ataque de tos, largo y sostenido.

Hoy jueves, parece que estoy mejor, pero pincho en La Mina, un local de Alcobendas, y estoy un poco asustado. No he preparado NADA para la sesión, pero me preocupa más cómo va a responder mi organismo. Ummm, creo que me voy tomar otra pastillita...

jueves, 7 de diciembre de 2006

Defensa del periodismo

Una de mis entrevistas favoritas es la que le hice a Michael Bolton. No me acuerdo qué disco venía a presentar. Supongo que si lo mirara en Allmusic.com podría deducirlo, porque se debió publicar en 2000, el año en el que le entrevisté. Quiero recordar ésto porque es un ejemplo casi perfecto de cómo se debe comportar alguien que acepta exponerse al escrutinio de los medios de comunicación.

Dicen que Michael Bolton es muy exigente con los promocioneros, por eso casi todos los que han trabajado con él lo ponen a parir. Pero ese día de primavera, en el Hotel Villamagna de Madrid, el tipo fue educado y paciente. Tuvimos un problema con los focos que nos retrasó un par de minutos y el tío siguió ahí sentado, sonriendo e incluso iniciando una conversación casual con el periodista (que era yo, claro). Las preguntas y las respuestas se sucedieron con fluidez e incluso, ya sin cámaras de por medio charlamos un poco...de los Gypsy Kings y de Camarón. Siempre cuento esta parte, al final de la surreal plática, en la que Michael Bolton le pide al lacayo de la discográfica que le consiga un disco de Camarón.

Normalmente no es así. Lo habitual es esperar horas a hacer la entrevista, que el "artista" sea rodeado por un halo de santidad sonrojante y molesto (Djflow lo sabe bien porque tuvo que precisar cómo iba a saludar a Mariah Carey 3 días antes de la entrevista), que te den 5 minutos en un ascensor cuando has pactado 20, que soportes que antes de tu turno el promocionero te diga que sólo preguntamos tonterías, que el "artista" te conteste desganado y que, por fin, la culpa es toda tuya por ser periodista, porque obligamos a gente que apenas sabe leer a que reflexione acerca de su "obra". (¿De verdad que la cantante del grupo con nombre de ínfulas artísticas tiene algo que contar?)

Es cierto que en el periodismo hay de todo: buenos, regulares y malos profesionales. Y el objeto del periodismo también es variado, en mi gremio hay buenos, regulares y malos músicos. Con talento, poquitos, susceptibles de comportarse con la elegancia de Michael Bolton, aún menos. Aquel lejano día de 2000 puede que él pensara que le preguntaba gilipolleces, pero no lo demostró. Lo mismo hacemos el que suscribe y el 90% de mis compañeros cuando nos contestan imbecilidades y/o lugares comunes, que es casi siempre.

martes, 5 de diciembre de 2006

Pasarse de la raya

Mi defecto más consciente es la incontinencia conversacional de la que hago gala demasiado a menudo. Por eso brillo más en las horas de alcohol y risas, porque ese defecto se convierte en una virtud. En el día a día, por el contrario, soy lo que se conoce por un coñazo. Al principio, voy dando el pego, y me voy animando. Como no sé cuándo parar, no lo hago, y sigo diciendo gilipolleces más grandes a cada minuto que pasa.

Es exactamente el mismo caso de "Casino Royale", la última entrega de la Saga Bond, tan descolorida últimamente, como otras grandes sagas antaño irreprochables ("La Guerra de las Galaxias" sin ir más lejos). Daniel Craig, el nuevo agente 007, se tira 150 minutos en la pantalla del cine tratando desesperadamente de parecer despiadado y masculino. No funciona. Quizá si le hubieran quitado 40 minutos, justo desde el final de la partida de póker, yo no hubiera salido bostezando de la sala. Y eso que la película es espectacular, especialmente la secuencia de acción de después de los títulos de crédito.

Pero se pasa de la raya. Igual que yo.

Casi, casi, da el pego

domingo, 3 de diciembre de 2006

La Mala Fama

Mala Fama. Así se llama un garito que está debajo del Viaducto, a cinco minutos de La Riviera. (Nota para los de fuera de Madrid: Se supone que para suicidarse en Madrid, te tienes que ir al Viaducto y tirarte). Tanto el viernes como el sábado, los dos primeros días del último mes de 2006, fui a ese sitio, después de los conciertos a los que asistí esos días. Tiene un aspecto como de cueva, te cobran la consumición en el momento en que te la sirven, no hay mucha gente y la que hay tiene una media de edad bastante más elevada de lo que quiero reconocer. El sábado a la noche sonó enterito ese disco para turistas que se llama "La revancha del tango", el debut de Gotan Project. Y me reconocieron del día anterior. Entonces caí en la cuenta de que el garito se llama Mala Fama.

Ha sido un fin de semana trepidante. El viernes asistí a lo de Jeff Tweedy, que hizo una faena de maestro, sólo con la mano izquierda y al natural. Fue un concierto de Folk "Jondo". Es una sensación rara escuchar temas como "I am trying to break your heart" en una versión tan llena de agujeritos. Ofreció intepretaciones desprovistas de todos los elementos excepto unos acordes y la voz. Resulta interesante observar qué cosas se han perdido por el camino. En ambos sentidos, de la versión inicial a la editada y de la editada a la versión en solitario, forzosamente muy parecida a la inicial.

El concierto de Yo La Tengo también respondió a mis expectativas. Era el vigésimo segundo aniversario del primer show que Yo La Tengo dio en Madrid y tocaron algunos temas del set list de aquel lejano día de 1984. Mención especial merece la versión que hicieron de "A house is not a motel" de Love. Fue en uno de los bises y pareció un homenaje a Arthur Lee, que nos dejó este verano.

A grandes rasgos, Yo La Tengo dividieron el concierto en dos partes. Una primera, enciclopédica y nostálgica, en la que tocaron varios de temas del disco que venían a presentar, "I am not afraid of you and I will beat your ass" (2006). En este tramo, Ira Kaplan estuvo sentado al teclado mucho rato, más de lo habitual, creo yo. El bajo volumen del sonido y la textura suave de los temas de este primer sector hicieron que se oyeran más las conversaciones del público que el grupo.

Cuando Yo La Tengo atacaron "Tom Courtenay", cuando Ira empezó a cantar aquello de "Julie Christie, the rumours are true", empezó la segunda parte. Un tiempo que podríamos denominar narrativo y ruidista, es decir, puritito Yo La Tengo. Ahí sí que se calló todo el mundo. Y yo me repetía una y otra vez que mi falta de fe no estaba justificada, que estos tíos no fallan. Al final, en los bises, Ira se acercó a las primeras filas, como hace siempre, y dejó que hicieran peticiones que fueron respetadas escrupulosamente. Uno pidió "Emulsified", un tema de "Fakebook" (1990), que yo tenía olvidado completamente y que esta mañana he recuperado. Se quisieron ir dos veces y al final tuvieron que hacer un par de bises que no estaban en la agenda. Se despidieron dando las gracias "por compartir nuestro cumpleaños con nosotros".

viernes, 1 de diciembre de 2006

Que la tierra te sea leve


Ayer, a las 21:30 horas, falleció en un accidente de circulación Alberto Madrid, batería de Savia y Sôber. Quien haya visto a esas bandas en directo estará de acuerdo conmigo en considerar a Alberto un batería excepcional, muy técnico y, sobre todo, cosa rara en un batería de hard-rock, muy "musical". Alberto cohesionaba rítmicamente las canciones con gusto y sin buscar lucimientos. Los hermanos Escobedo le deben gran parte de la consolidación de Sôber, como me reconocieron en una entrevista que les hice en 2004. Tuve la suerte de conocerle, gracias al Metalkas, muy buen amigo suyo, y era un tipo inteligente, discreto y de gran calidez personal.

La primera vez que ví tocar en directo a Alberto ni siquiera sabía que era él. Fue hace más de 10 años, cuando estaba en SantaFe, un intento de adecuar el rock español a los tiempos modernos que se saldó con "Hendrix", una de mis canciones favoritas de los 90. Luego tuve más oportunidades para saborear su talento, algo que ya no vamos a poder hacer. Deja mujer e hija.

Como decían los romanos, que la tierra te sea leve, Alberto.

Alberto Madrid (1971-2006)

jueves, 30 de noviembre de 2006

Mañana y pasado mañana

Ya va siendo hora de entrar en la edad adulta. Todavía tengo ídolos a los que profeso una admiración tan fervorosa que sólo podría sentirla un adolescente barbilampiño y con la frente arrasada de granos. Uno de ellos es Jeff Tweedy, que toca mañana en La Riviera de Madrid. Otro es Ira Kaplan, que al frente de Yo La Tengo hará lo mismo y en el mismo sitio pero al día siguiente, el 2 de diciembre.

A Jeff lo he visto una vez en vivo, fue el año pasado, y está reflejado en este bloj, en las entradas de marzo de 2005. Además, le hice una entrevista que salió bien o, por lo menos, yo me quedé contento. Su banda, Wilco, sacará un nuevo trabajo el año que viene, para la primavera, según me han chivado en la discográfica. Tengo la incómoda sensación de que el show de mañana no me va a gustar, que me voy a aburrir como me pasó con los Two Gallants. Seguro que no toca "California stars" o la versión de "Don't be so fearful". Y además es metafísicamente imposible que lo próximo de Wilco sea tan bueno como lo anterior. Nadie, ni siquiera Dylan, ha encadenado 5 obras maestras seguidas, que es lo que conseguiría Wilco si su disco de 2007 está al nivel al que nos han acostumbrado Jeff y los suyos. En pocos meses, dejaré de pensar que mea colonia.

"I'm not afraid of you and I will beat your ass" vio la luz hace un par de meses. Yo La Tengo lo presentará en Madrid el próximo sábado. Ese disco es de lo mejor de 2006, así que las expectativas de que el concierto esté bien son muy altas. Pero ya he visto a Yo La Tengo 4 veces y las 4 he salido flipando de la sala. Es evidente, toca decepción.

Para el domingo puede que haya alcanzado la madurez. Me quedará muy poquito para empezar a leer a Karl Popper. ¡Estoy acojonado!

domingo, 26 de noviembre de 2006

Pugliese

Ayer me entregué por completo a la molicie. Casi todo el día lo ocupé en leerme la última entrega de un famoso fanzine que va ya por su número 36. Al caer la noche agarré mi auto y bajé a Madrid con objeto de ver en vivo a Two Gallants, por cortesía de djflow. Este sencillo plan acabó por demostrarme que soy un tipo muy chapado a la antigua.

Habíamos quedado en un cervecería-cafetería muy cercana al Moby Dick, recoleta sala donde los Two Gallants iban a tocar. Ese establecimiento estaba encuadrado dentro de la más noble de las categorías, la de "bar español". Y escribo "estaba" porque ya no existe. En su lugar han plantado un restaurante con lucecitas azules infectado de un cosmopolitismo paleto, muy típico de Madrid. Primera gran decepción.

El concierto estuvo aburrido. El Moby Dick se llenó de gafapastasbarbeados de menos de 30 años y de alemanes y/o gringos y/o británicos. Y los Two Gallants tocaron interminables canciones armados de una guitarra y una batería más un artilugio raro que no pude ver porque el escenario del Moby Dick no está lo suficientemente alto. Terminamos suscribiendo el tópico del periodista musical apoyado en la barra sin prestar atención al recital.

Al terminar, fuimos a la busca de un "bar español" para tomarnos una de bravas regada por un par de cañas. Nuestra misión resultó ser imposible. Nos metimos en un sitio de esos modernos y de tapas que hacen que me apetezca reivindicar los McDonald's. En el camino del Moby Dick al Torito, así se llama ese infame sitio, vimos más garitos/restuarantes/bares cortados por el patrón del "diseño para analfabetos". Y todo eso, en un barrio en el que todavía hay bares-restaurantes como el Paniza.

La noche aún se alargó un poco más. Después de abandonar el Torito nos quedamos rajando una hora en la puta calle. El tema de la conversación no había variado desde el Moby Dick. Poner a parir a compañeros de profesión y músicos de mierda además de cagarnos en discográficas y medios de comunicación en general.

Cuando me subí al coche para volver a mi casa, puse la radio. Eran las 2 menos cinco y aguanté un poco a Iker Jiménez para oir el boleto de las 2 y enterarme de qué había hecho el Atleti. Había empatado a 1 con el colista en casa. Asqueado de los tiempos modernos, me puse "La yumba", interpretada por la Orquesta Típica del gran Osvaldo Pugliese.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Los mitos de nuestro tiempo (IV). La Iniciativa Privada

Un amigo pretendió convencerme hace unos días de que era de izquierdas en lo social y de derechas en lo económico. Cuando le dije que ese es un contrasentido acojonante porque la esencia del socialismo era "lo económico", él me salió con lo de la "iniciativa privada", lo que mejor hace moverse a las sociedades, según el mito capitalista más enraizado. A esas alturas, la conversación había devenido en un notable despropósito así que opté por el golpe bajo. Contesté que las pirámides de Egipto eran una iniciativa pública. Un tercer amigo, cuya identidad no revelaré, respondió diciendo que fueron los marcianos los que construyeron las pirámides. Esa bajada de nivel aguó la discusión. La llegada de los pacharanes hizo el resto.

Yo seguí cavilando. Y me dí cuenta de que la gran diferencia entre mi amigo y yo estaba en un concepto sobre el que él no se permitía dudar. La supuesta bonanza de la "iniciativa privada" es una idea, como la del "mercado libre", que se opone al socialismo bajo la premisa de ser algo real y no una ensoñación. Llevamos varios siglos escuchando que nuestro nivel económico está construido por capitales privados y hombres de negocios con "visión". Que tenemos libertad para que cualquiera de nosotros, con una idea suficientemente buena, podamos hacernos ricos. Que ese impulso hace crecer la actividad económica y con ella el status de toda la población. ¿Acaso este diseño no es un cuento de hadas? ¿Más de dos siglos de capitalismo no nos han enseñado por la vía de los hechos que eso es mentira? ¿No esconde ese planteamiento que hay ganadores y perdedores y que la línea es más clara aún que en el pasado?

El concepto de "iniciativa privada" es excluyente. Necesita que el Estado no ponga sus manos en el Mercado porque pierde parte del pastel. En Argentina, durante los 90, la "iniciativa pública" desapareció casi por completo, bajo la mirada aprobadora del FMI. En la resaca del "corralito" toda la culpa es adjudicada a la corrupción. Pero es que la Corrupción está unida a Mercado Libre e Iniciativa Privada, como se puede ver en la Rusia de hoy. También está unida al Socialismo, Feudalismo, Esclavismo, etc,... Corrupción y Naturaleza Humana son casi una sola cosa. Mi concepto hobbesiano de la vida me hace inclinarme por sistemas que dejen menos espacio a nuestras ganas de hacernos ricos. ¿Quién es ahora el que está privado de sentido práctico?

martes, 21 de noviembre de 2006

Humildemente, un consejo

He terminado de ver la quinta temporada de "El Ala Oeste de la Casa Blanca" hace unos días. En uno de los episodios finales se produce un diálogo entre una asesora de Defensa y el Presidente Bartlet que tiene una aplicación directa a muchos órdenes de la vida. El Presidente se quejaba amargamente de que el conflicto árabe-israelí era irresoluble y de que intentar arreglarlo era hacer el rídiculo, además de una pérdida de tiempo. Para responder a eso, la asesora le contestó algo así:

"No hay deshonor en el fracaso, sr. Presidente. Hay deshonor en no intentarlo"

sábado, 18 de noviembre de 2006

¿A la tercera?

El jueves pasado tuve la tercera entrevista de trabajo en 3 meses. En realidad, no fue una entrevista de trabajo propiamente dicha sino una prospección de cara al futuro más o menos inmediato. El asunto de la reunión no estaba claro, lo que normalmente significa que la conversación se construiría a base de abstracciones bienintencionadas.

También era la tercera oportunidad que entraba en el despacho del director de una famosa emisora de la radio pública. El inquilino de ese despacho ha sido, en las tres ocasiones, una persona diferente. Mis intenciones han sido, básicamente, las mismas. El jueves intenté articular mi discurso de una manera distinta y parece que lo logré.

Fui moderadamente pesimista y salí moderadamente optimista.

Por la tarde fui al Museo de Historia Natural (cosas del desempleado). Paseando solitario por la exposición dedicada a Ramón y Cajal certifiqué que mi vida laboral se ha convertido en algo imprevisible. Hace un año mi queja era que todos los días eran el mismo. Por lo tanto, como decía Antic, el entrenador que me dio el doblete: "Tengo que ser contento".

martes, 14 de noviembre de 2006

Listas violadas

El viernes pasado saltaba la sopresa. "Vivir para contarlo", de Violadores del Verso, debutaba al nº1 en la lista española de álbumes desbancando a Bisbal, que hasta entonces y desde la salida de su último trabajo había detentado ese lugar. Era la primera vez en la historia que un disco de hip hop español lo lograba.

Llevo varios días dándole vueltas. Objetivamente, es una muy buena noticia. Es más que obvio que, hoy por hoy, el único sector de la música en España con vitalidad y dinamismo es la escena del rap. Los artistas, las compañías, los medios, los aficionados del hip hop patrio se mueven con honestidad y con un discurso claro. Sobre todo, cubren aspectos de la realidad ignorados por el lado más tradicional, tanto el comercial como el "indie". No son perfectos, claro. Pecan de ingenuos y de integristas, aunque en proporciones mucho menores de las que se les acusa desde fuera.

¿Es una tormenta de verano? ¿La primera señal de que las cosas están cambiando? Ni una cosa ni otra. En primer lugar, había precedentes. Tote King entró al 17 con su penúltimo disco, "Música para enfermos", SFDK anduvieron por el top 3 el año pasado, La Mala y Violadores habían encabezado la lista de singles, La Excepción han estado altos en cuanto a cifras de ventas, etc,... Así que no tiene nada de revolucionario. Sí, es simbólico, pero lo más importante es que subraya una tendencia.

El esquema clásico del pop propugna que las escenas alternativas alimentan a la corriente principal. Esto se rompió en España con el éxito de Dover. Las más de 400.000 copias facturadas del "Devil came to me" albergaron esperanzas para la humilde escena indie de los 90, que ya había disfrutado de otros pequeños hits como "Chup chup" de Australian Blonde o "Qué puedo hacer" de Los Planetas. Allá por 1998 parecía que no sólo Dover iban a dar el salto al primer plano. Pero no ha sido así. Es posible que fuera la primera vez que no se daba este fenómeno. La consecuencia es una industria esclerotizada, aferrada a propuestas estéticas viejas y que pretende actualizarse abrazando, con un miedo infinito, a las nuevas tecnologías.

¿El mainstream se nutrirá del pujante movimiento del hip hop en español? Tiene menos excusas que con el indie de los 90, que estaba fragmentado y era demasiado naif. Lo paradójico es que está aún menos por la labor que entonces. Y los raperos no tienen ningún interés en ser número 1 en los 40 Principales. Sin embargo, las tendencias, a veces, se convierten en inercias que no puede parar nadie. Ni los que están inmersos en ellas.

sábado, 11 de noviembre de 2006

El puto "Misunderstood"

Empecé esta entrada hace unas horas, mientras conducía por la Autovía de la Coruña. Serían las 5 y pico de la mañana. Disfrutaba de una efímera lucidez post-borrachera y venía escuchando “Misunderstood”.

En ese momento, el tono del discurso que me venía a la cabeza no debía de ser muy distinto de las homilías habituales de Trecet a principios de los 90, cuando ponía a Nightnoise, Lito Vitale, Andreas Wollenweider, Madredeus, etc,… Era la época en la que soltaba frases cursis del tipo de “es como si una espada de plata me atravesara el corazón”.

Ahora luce el sol. He dormido sólo unas tres horas y no tengo resaca. Sólo estoy un poco cansado. Estoy tratando de revivir ese momento escribiendo sobre él. Pero el único recuerdo que tengo es que me di cuenta de que me sabía perfectamente la letra de “Misundesrtood”. La pega es que no es así. Mi memoria únicamente registra pequeños fragmentos como “She still loves rock and roll” o “I have to thank you for…nothing…nothing…nothing at all” y eso es todo. Me imagino que la explicación es que la parte de mi subconsciente que es capaz de recitar de carrerrilla “Misunderstood” afloró durante unos minutos…para volver a las sombras casi de inmediato.

No sé muy bien por qué he escrito esto. No entiendo el motivo por el que se supone que es importante. Ahora podría decir muchas cosas, podría acumular basura autocomplaciente, con el objeto de simular que sé de lo que estoy hablando. De todo por lo que está cruzando mi cabeza ahora mismo, y quiero decir AHORA MISMO, lo único que merece llegar a las puntas de mis dedos es lo siguiente:

Jeff Tweedy viene a tocar en solitario a Madrid. Creo que será el día 1 en La Riviera. Damas y caballeros, no se les permite faltar.

R&R

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Declaración solemne

Hoy, 8 de noviembre de 2006, yo, Vencido el Apóstata, declara que deja ese deporte en el que lo ha sido todo: El fútbol.

Atrás quedan:

1. Mis goles de tacón.
2. Aquel partido bajo la lluvia en 1988 con el "10" a la espalda.
3. Mi trayectoria como árbitro. Sólo quisieron pegarme una vez en dos años.
4. Mi faceta de entrenador, en la que destaqué por ser el único del Campeonato en el que jugaba mi equipo que invadía el campo para pegar al árbitro.
5. Los partidos nocturnos.
6. El día que jugué de cierre y dí los 4 goles que metió mi equipo, que a la postre significaron el empate por el que nos metimos en la final.
7. El patético último saludo en el escenario en el equipo de Radio Vallekas. Pasado de peso y con el "toque" perdido definitivamente.

Por supuesto, como toda declaración solemne, (La de los Derechos Humanos sin ir más lejos), este propósito será traicionado antes de lo que yo mismo imagino.

sábado, 4 de noviembre de 2006

Los mitos de nuestro tiempo (III). La Vivienda (Digna)

Hace mucho tiempo que sabemos que el acceso a la vivienda es un problema grave en España. Cuando el precio del dinero empezó a bajar, allá por mediados de los 90, la trampa se cerró completamente. Mucha gente hizo cálculos y pensó que le compensaba pagar una letra en lugar del alquiler. La promesa era que al final alcanzabas el status de propietario, en apariencia sólido pero en realidad volátil por definición. La fiebre compradora se desató, los precios y alquileres subieron y las familias alcanzaron un nivel inaudito de endeudamiento. Esa situación ha permitido que la masa social sea sumisa porque no puede afrontar riesgos. No es casualidad que el PP se hiciera con la mayoría absoluta en 2000. Aún menos casual es que el Ministro de Economía en la última década y media haya sido o Rato o Solbes, que tanto monta, monta tanto como Isabel y Fernando.

Ahora, el dinero también sube y es más difícil afrontar la letra, es más difícil vender y es más difícil comprar. Aún más complicado es tener una actitud exigente con el poder económico, cuando llegar a fin de mes es asequible, pero requiere muchos esfuerzos.

No estoy muy al tanto del contenido de las manifestaciones por una vivienda digna que se han producido en las últimas semanas. Sólo conozco su sonoro lema: "No vas a tener casa en la puta vida". Me da la sensación de que hay demasiado pactismo, demasiado mito detrás de esas palabras. No creo que la solución sea que los intereses bajen para que los chavales se puedan comprar un piso que los tenga hipotecados parte de su vida, precisamente esa parte de su vida en la que más capacitados estarán para tratar de cambiar el mundo.

¿De verdad la izquierda desea caer en el señuelo del consumismo y su mentiroso concepto de la propiedad?. ¿No era que otro mundo es posible?. Pues empieza por tu casa. No compres, alquila. O busca otra solución. O compra cuando puedas permitírtelo de verdad, no a los 25 años. No necesitas poseer el lugar donde vives. Piénsalo, seguro que tienes otras urgencias.

miércoles, 1 de noviembre de 2006

2 canciones para pasar el Día de Difuntos

1. Crashed into love - Spandau Ballet

Canción incluida en "Heart like a sky" (1989), el último álbum de Spandau Ballet.

De adolescente era un fanático del Heavy metal. Sin embargo, de forma privada y en la intimidad era fans de Spandau Ballet. Escuchar "To cut a long story short", "Love like diamond", "Chant Nº1 (I don't need this pressure on)" o "True" constituía una experencia muy gozosa. Contra todo pronóstico, lo sigue siendo. Cuando entrevisté a Gary Kemp, el compositor de todos esos temas, mi emoción fue indescriptible. Resultó ser muy amable y muy listo; estuvimos hablando de cosas tan improbables como la influencia del punk en los Nuevos Románticos y él fue capaz de darle un sentido a mis incoherentes divagaciones. También me dijo otra cosa que me resultó aún más sorprendente. Afirmó que todos los discos de Spandau Ballet tienen un nivel parecido y que hicieron muy bien retirándose antes de hacer mierda. Incluso a mí, un admirador de la obra de Spandau Ballet, me parecía un atrevimiento. Un álbum, el último, me resultaba malo sin paliativos.

Pero hace un par de días me puse el vinilo de "Heart like a sky" y no tuve por menos que darle la razón a Gary...5 años después de haber hablado con él. En ese larga duración destaca especialmente "Crashed into love", canción soleada y que contiene una referencia explícita a "Gold".

2. "Always the last to know" - Del Amitri

Canción incluida en "Change everything" (1992), el disco más famoso de Del Amitri.

Hacia febrero de este año una canción se empeñó en meterse en mi cabeza. Se trataba de "Always the last to know". Vi el clip en laVH1 y se me antojó una perfecta banda sonora para mi vida en aquel periodo del año. De hecho, arranqué un domingo el programa de radio con él.

El lunes pasado me volví a topar con "Always the last to know". El conductor del autobús que me llevaba de Moncloa a Alpedrete tenía puestos los 40 Principales. Empecé a prestar un poco de atención porque la locutora es amiga mía, de hecho fue la que me regaló la biografía de Borges que comenté la semana pasada. De pronto, por sorpresa, sin aviso previo, sin un mínimo argumento para provocar una intuición, sonó "Always the last to know". Recuerdo que pensé dos cosas. Una, que efectívamente 40 Principales se quiere convertir en Kiss FM, lo cual es un error que pagarán caro en unos años. La otra, que, una vez más, "Always the last to know" sigue siendo el leit motiv de mi actual peripecia vital.

martes, 31 de octubre de 2006

Vuelta a la partitura

Uno de los efectos colaterales de mi actual estado laboral es la presente idiosincrasia del negocio al que me dedico. Ya no se venden tantos discos como antes. Y esto no es cíclico, es crónico, se acaba una manera de entender el negocio y eso traerá como consecuencia un cambio. Las características de ese cambio no están claras y por eso las empresas se han vuelto miedosas y no apuestan por nada, aún menos que hace 10 años y muchísimo menos que hace 30 años.

Estoy seguro de que hay alguien que ya sabe qué va a ocurrir pero yo no le conozco. ¿Nuestros aparatos reproductores tradicionales serán sustituidos por un solo artilugio en el que volcaremos todas las canciones que nos bajemos de Internet? ¿Desaparecerán las compañías discográficas y su sistema de A&R's? ¿Pasará a mejor vida la figura del periodista? Son preguntas que no soy capaz de responder.

Sólo hay un aspecto sobre el que me atrevo a hacer una predicción. En vida de, pongamos, Beethoven no se podía registrar música de ninguna manera. Los aficionados tenían que conformarse con coleccionar partituras de sus piezas favoritas. No sé muy bien qué harían con ellas, me imagino que tratarían de reproducirlas de alguna manera o las leerían como si fueran novelas. De existir una compañía discográfica a principios del siglo XIX vendería partituras, no discos.

No sé cómo consumiremos música en el futuro. Es muy posible que no dispongamos de un soporte como un CD o un vinilo para ello. Asimismo, es probable que todavía queden personas que necesiten algo más que un ipod con 6.000 canciones. Esos melómanos del futuro usarán lo que vayan a usar como los melómanos del pasado usaban las partituras.

Estoy seguro de que yo seré uno de ellos.

lunes, 30 de octubre de 2006

Sin paños calientes

La rusita que sirve café en el bar de la esquina hizo de puta en Moscú. Su sonrisa es franca, pero tan falsa que parece cierta. Tengo claro que me desprecia, que no me perdona mi escasa generosidad con las propinas ni mi impostada amabilidad. Seguro que se pregunta por qué vengo todos los días a la misma hora, me tomo un cafelito, leo el periódico y me voy.

A mí me gusta que sea la rusita quien me atienda. Es eficaz, no se hace la simpática y no me pone el café antes de pedirlo.

viernes, 27 de octubre de 2006

Gente maja

Lo que cambia la cosa de una semana a otra. El jueves 19 de octubre estuve viendo a Springsteen en Las Ventas. Ayer di con mis huesos en un local de alta alcurnia pijeril ochentera que lleva por nombre LaSal, sito en la calle Guzmán el Bueno. El motivo era un concierto de un grupo infecto que un amigo organizaba. Prometió barra libre, que fue administrando a través de vales de consumiciones, y esa fue la razón última (bueno, en realidad la primera, qué coño, la única) por la que asisti a tan magno evento.

Puede que en los lejanos años 80 fuera alguna vez a LaSal. Tengo un recuerdo difuso de un local parecido en el que estuve en un par de oportunidades. La fauna y flora que nos encontramos nos hizo analizar el biotopo "niña pija madrileña". Entre Cacique y Cacique llegamos a alguna conclusión, por la vía empírica, ligeramente sorpesiva. La "niña pija madrileña" apenas ha evolucionado. Muchas de las que juraban por Snoopy son ahora respetables amas de casa con la misma escala de valores de entonces y los mismos códigos de comportamiento. Las de ahora, las hermanas menores o sobrinas de aquellas, ya no juran por Snoopy (creo). Debe ser ésa su única diferencia con sus antecesoras porque en todo lo demás no existe disonancia alguna. La "niña pija madrileña" es fea, idiota, clasista, monjil, pasivo-agresiva y, lo peor de todo, vulgar de cojones. Pero de cojones.

Una vez efectuado este razonamiento, alzamos nuestras copas por las divas de extrarradio, las cajeras del DIA, las macarras,... La noche siguió avanzando, las botellas fueron vaciándose y yo, una vez más, hube de gritarle al mundo que Miles Davis ha sido el más grande.

Pasaron muchas más cosas. Djflow quedó en dar también su punto de vista.

jueves, 26 de octubre de 2006

Defensa de Borges

El otro día terminé de leer "Los dos Borges", una atípica biografía de Jorge Luis Borges escrita por Volodia Teitelboim que me regaló hace más de dos años una buena amiga. Aproveché para regresar a alguno de los cuentos borgeanos que más me gustan y que tenía muy olvidados. Y de paso para corregir mi opinión sobre el escritor porteño.

La crítica canónica suele distinguir entre la poesía y la prosa de Borges. Muchos salvan de la quema la poesía de juventud ("Fervor de Buenos Aires") y condenan sus cuentos por ser ejercicios de estilo sin corazón ni alma. A menudo, también se ataca a Borges por apoyar, en un primer momento, a la sanguinaria Junta Militar Argentina.

La monografía de Teitelboim se aleja de esos planteamientos maniqueos y trata de ofrecer un análisis más certero de la vida y obra de Borges. Se rinde a la evidencia del poder literario que revelan "Los teólogos", "El Zahir", "El Aleph" o "Funes el memorioso". Trata de disculpar su notoria incoherencia política, aunque quizá la confunda con sinceridad. (Yo no lo sabía pero Borges fue comunista, irigoyenista, furibundo antinazi, opositor a Perón, conservador, arrepentido sustentador de Pinochet y Videla y finalmente, una suerte de ácrata burgués). Se esfuerza por explicar, sin deslizar juicio alguno, el contexto de su vida. Y distingue entre el Borges público, el que escribe y el que salta al ruedo de los mass media, y el Borges físico, un enigma no tan difícil de resolver.

Para mí, Borges es una especie de superhéroe de la literatura. A través de un humor casi nunca entendido dice más cosas de las que parece. Es verdad que muchos de sus cuentos son delicadas piezas de orfebrería compuestas por citas falsas, universos invisibles y gusto por lo exótico desde una perspectiva eurocentrista. Es verdad que parecen traslucir un sonoro desprecio por la realidad, por la peripecia ajena (e incluso la propia). Pero no es menos cierto que la historia del zahir es muy reveladora acerca de los miedos del hombre del siglo XX o que "Los Teólogos" es una defensa elegante de la tolerancia.

Además, su faceta de showman literario de sus últimos años, con sus citas ingeniosas, sus apariciones públicas, sus entrevistas, lo convierten en el más moderno de los escritores del siglo XX. Él mismo se convirtió en su obra.

Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986. En México se desarrollaba el Mundial de fútbol, que terminaría ganando Argentina. Al conocerse la noticia del fallecimiento, una persona anónima declaraba en una radio de Buenos Aires que Borges era "el Maradona de los versos".

8 días después Maradona metía el mejor gol de la historia.

Borges odiaba el fútbol.

sábado, 21 de octubre de 2006

El dinero que no tengo (II)

Hace una decena de días me quise comprar el último disco de Black Heart Procession. No lo encontré, pero en su lugar adquirí tres álbumes que han terminado gustándome bastante. Uno de ellos es "Incredible love", del ex-Come Chris Brokaw, que ha resultado ser menos ruidista y más clásico de lo que suponía que era. Aún no lo he analizado conciezudamente, pero estoy en condiciones de declarar que es de lo mejor de los últimos tiempos. Destaca especialmente la canción que casi da título al disco, "I remember", cuya versión original se encuentra en la opera prima de Suicide.

No lo he sabido hasta ayer, pero "Incredible love" y, más concretamente, "I remember", constituían un augurio rebuscado y preciso que aseguraba mi asistencia al concierto de Bruce Springsteen en Las Ventas.

Retrocedamos algo más de 3 años. Estamos en el primer domingo del mes de agosto de 2003. Suicide están tocando en una de las carpas del FIB. Los indies de palo no han entendido nada y el concierto se ha ido vaciando de gente poco a poco. Gracias a eso he llegado a la primera fila, a la valla, y puedo ver con toda claridad el rostro de Alan Vega mientras proclama furiosamente una consigna que ha repetido con insistencia a lo largo de todo el concierto: "Stay alive, man".

Volvamos ahora al jueves 18 de octubre de 2006. La tarde caía sobre Madrid y la realidad hacía algo análogo con mi ánimo. De manera inexplicable, decidí que si no intentaba ir al concierto, me convertiría en el mayor farsante sobre la tierra.

A la mañana siguiente, mientras recordaba la heterodoxa reinterpretación que Springsteen hace en esta gira de "Bobby Jean", otro dato apareció en mi cabeza. Sólo unos meses antes, leí que la parte americana del Devils & Dust Tour se cerraba con un tema del segundo largo de Suicide, "Dream baby dream". Una improbable conexión se había producido entre Chris Brokaw, el aliento vitalista de Suicide y el protorock que Bruce practica con la Seeger Sessions Band. Empecé entonces a vislumbrar tímidamente por qué me había gastado el dinero que no tengo en ver en vivo por quinta vez al autor de "Rosalita".

Suicide callejeando por NYC circa 1978

viernes, 20 de octubre de 2006

El dinero que no tengo (I)

Djflow no se lo va a creer.

El más optimista de los pronósticos no me colocaba ayer entre el público asistente al concierto de Bruce Springsteen en la Plaza de Toros de Las Ventas. A las 6 de la tarde, 3 horas y media antes de comenzar el evento, yo estaba en la otra punta de Madrid, sin posibilidad ni ganas de intentar conseguir una entrada o un pase.

Cuando se pusieron las entradas a la venta, allá por el mes de julio, yo todavía estaba en IPOP. Para acreditarse había que pagar y recuerdo tener una concersación con Djflow en la que concluimos que lo mejor era quedarse a la espera. Es decir, arrojábamos la toalla a la espera de un milagro.

El martes un amigo mandó un correo en el que nos ofrecía a los colegas unas entradas por 70 y pico euros. Dije que no.

Ayer, por la mañana, otro amigo me llamó dos veces para decirme que los reventas estaban bajando el precio y que me conseguía una por 60 euros. Dije que no.

Después de comer, a eso de las 5 y media, un amigo distinto a los dos anteriores me llamó para decirme que había salido de su casa con 38 y medio de fiebre para comprar una entrada por 55 euros y que la cosa seguía bajando. Dije que no.

40 minutos más tarde era yo quien marcaba en número del último de los amigos que contactó conmigo y le dije que sí. Me consiguió una entrada de 64 euros a 50.

Mañana, la segunda parte.

jueves, 19 de octubre de 2006

Los mitos de nuestro tiempo (II). La Violencia

El siglo XX ha sido, de largo, el más violento de la historia de la humanidad. Antes de esa centuria las guerras no eran tan salvajes como lo son ahora. En el pasado morían más militares que civiles, en el presente esa ecuación ha cambiado de polaridad. El terrorismo tampoco existía. Las guerras de guerrillas, su antecedente inmediato, no buscaban causar bajas de manera indiscriminada, característica más acusada del terrorismo moderno.

No sorprende, por lo tanto, el hecho de que también surgiera en la sociedad civil mundial una corriente de opinión pacifista. Ante los desastres de la violencia, que se vuelve completamente ciega desde la Gran Guerra, la I Guerra Mundial, no hay más remedio que buscar consuelo en una postura ética que, presumiblemente, dotaría a la humanidad de recursos para resolver sus diferencias sin pegarse. En todo el planeta, la inmensa mayoría de personas desdeña de manera terminante la violencia y todos sus derivados. La realidad, sin embargo, es un poco más compleja.

Mi tesis es que no condenamos la violencia. Mi tesis es que condenamos la violencia que ejercen sobre nosotros y/o los nuestros. Cuando somos nosotros y/o los nuestros los que nos comportamos violentamente la cosa cambia de manera sensible. Buscamos causas, que son justificaciones, o tendemos a relativizar, que en este caso es una manera elegante de ser miserables. De tal manera que privamos de razón al que es violento mientras sea ajeno y no buscamos causas ni relativizamos.

Ejemplos hay a patadas, pero no considero sano exponerlos aquí porque desviaría la atención sobre lo que quiero decir. Y, seguramente, caería en la trampa de la que estoy tratando de huir.

lunes, 16 de octubre de 2006

Mi década de los 80

Yo no fui al Rock-ola. Ni estuve en el homenaje a Canito. Mi único recuerdo de primera mano de "La edad de oro" es el escándalo de Las Vulpes. Nunca leí "La Luna". Mis ídolos musicales eran Miguel Ríos y AC/DC. Cuando tenía 16 años aventuré que nadie se iba a acordar de Alaska en cuanto pasara lo que los cursis llaman hype. La primera película que ví de Almodóvar fue "Mujeres al borde de un ataque de nervios" y no me hizo gracia. Mi único contacto con Ceesepe ha sido el poster que tenían puesto en el Taxi, el garito al que iba a jugar al billar del 87 al 89. Me enteré de quién era Alberto García-Alix bien entrados los 90. La muerte de Tierno me pilló comiendo en una de esas hamburguserías caseras que el duopolio McDonald's-Burger King arrancó de Madrid. Lo que quiero decir con todo ésto es que yo supe qué era la movida mucho después de que terminara.

Durante un tiempo, me causó cierta vergüenza que uno de los acontecimientos culturales más publicitados de los últimos tiempos pasara, literalmente, por delante de mi casa sin que yo me diera cuenta. Sí, era un chaval, casi un niño, pero me daba la sensación de que éso no era excusa suficiente.

En este 2006 por fin he comprendido que los 80 en Madrid no es sólo la movida. Lejos de mí la tentación de menospreciar, siquiera juzgar, aquel movimiento. Sólo quiero dejar constancia de que hubo otras cosas que no tuvieron nada que ver con ese ruido.

Lo que mi memoria registra de manera recurrente del Foro del 80 al 86 es algo aparentemente baladí: El color blanco de la luz de las farolas. Cuando fue sustituido por el actual ¿amarillo? la ciudad cambió por completo. Desaparecieron, como por arte de magia, de la noche a la mañana, muchas sombras y no pocos contrastes de luz. Nada volvió a ser como antes. También recuerdo jugar al fútbol sobre un asfalto que se fundía los veranos, los descampados que ahora son edificios, el gol de Maceda, los camellos del Parque del Roto, los pantalones de pitillo, Petrovic masacrando a Del Corral, escuchar "True" por la radio, el Jácara, los Vespinos, el Sabina, la irrupción de Gil, el videoclub de Príncipe de Vergara, la sala de máquinas La Boutique del Automático,...

No, no tiene mucho que ver con la movida. Sin embargo, eso ocurrió en Madrid y en los 80. Más importante aún, me pasó a mí. Es a lo que me refiero cuando hablo de aquella década.

sábado, 14 de octubre de 2006

Mi top 5 de canciones de artistas que la gente no se cree que me gusten

1. Phil Collins - One more night
2. Toto - Africa
3. Reba McEntire - For my broken heart
4. Miguel Ríos - Bienvenidos
5. Hanson - If only

Sí, coño, me gustan de verdad. Se me puede acusar de ser un hortera pero no un snob.

Tiempos heroicos

jueves, 12 de octubre de 2006

Lo siento, no me lo trago

No es la primera vez que una banda de rock se convierte a la causa de la electrónica y/o del baile. Lustrosos ejemplos hay en la historia de grupos que se dejaron seducir por las máquinas. Primal Scream son los primeros que se me vienen a la cabeza pero hay muchos más. Por lo tanto, lo que han hecho Dover con su "Follow the city lights" no tiene nada de extraordinario. Tampoco nada de malo, la verdad.

En el 99, el cuarteto madrileño publicaba "Late at night", su primer disco para una compañía multinacional después del inesperado éxito de "Devil came to me" un par de veranos antes. El single de anticipo era "Dj", una canción en la que se cuestionaba la seriedad artística de los dj's, estirpe que empezaba a alcanzar el status superestelar que aún mantiene. La letra no es muy clara al respecto, pero sí lo es el clip.

Años mas tarde, en un encuentro digital con motivo de la salida al mercado de su excelente "The flame", los miembros del grupo descartan por completo dejarse influir por la electrónica. Aducen que no les interesa lo más mínimo ese estilo.

7 años después Dover reviste de pregrabados y secuenciaciones su sonido, desdiciéndose de su pasado. Esto tampoco es, per se, negativo. Sólo es sospechoso. Si a eso añadimos que sus ventas iban declinando al igual que su popularidad, a lo mejor podemos empezar a ver en su muda de estilo un intento de recuperar vigencia comercial. No es descabellado pensarlo.

martes, 10 de octubre de 2006

Los mitos de nuestro tiempo (I). El Ecologismo

mito. (Según la definición del diccionario de la Real Academia Española)

(Del gr. μῦθος).

1. m. Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.

2. m. Historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal.

3. m. Persona o cosa rodeada de extraordinaria estima.

4. m. Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.


Seguramente, todas las edades del mundo han tenido sus mitos. En nuestra época esos mitos se forman gracias a los medios de comunicación, la publicidad y las manifestaciones artísticas. Se trata de lugares comunes sobre los que la sociedad, o una parte significativa de la sociedad, no quiere posar ningún tipo de mirada más o menos crítica. A riesgo de escribir muchas tonterías, hoy inauguro una serie de entradas en la bitácora que van a tratar del componente mítico del tiempo que nos ha tocado vivir.
Recuerdo que a finales de los 80 se empezó a hablar del agujero de la capa de ozono. Un científico famoso salió por la tele, la única que teníamos entonces, diciendo que un verdadero ecologista tenía que preocuparse de muchas más cosas antes del agujero de las narices, entre otros motivos porque no se sabía qué lo estaba causando y por qué unos años se estrechaba y otros aumentaba. Esta es mi primera crítica al ecologista medio: Su falta de rigor. Pero eso no convierte al ecologismo en mito.
Me preocupa mucho más el hecho de que hay demasiados ecologistas que nos quieren dar una imagen amable de la Naturaleza, una imagen falsa y por definición mítica. Todos los días se extinguen especies animales, es cierto, pero eso no es más que la Naturaleza en estado puro, es la supervivencia del mejor adapatado y/o del más fuerte. La Humanidad ha resultado ser el animal que más y mejor ha sobrevivido, no hay por qué sentirse mal al respecto.
El argumento ecologista que mejor funciona en términos de impacto popular es el apocalíptico. Parte de la base de que la tecnología humana ha llegado a un nivel peligroso que puede provocar un desastre terminal. El análisis parece correcto, no seré yo quien trate de rebatirlo. Sin embargo, la solución no es conservar el ecosistema terrícola tal y como está, sino hacer que nuestra tecnología sea capaz de manejar la dialéctica entre progreso y daños irreparables al planeta. El mundo va a seguir cambiando, con o sin nuestra ayuda. Sería deseable que nosotros pudiéramos influir en esos cambios para nuestro beneficio.
Todas estas objeciones no son las que convierten al ecologismo moderno en mito. Lo que más lo reduce a esa categoría es lo que tiene de distractor. Pondré un ejemplo: El ecologismo ha criticado desde el siglo XIX a la tauromaquia por lo que tiene de cruel e inhumana. Estoy de acuerdo. Me gustan los toros, pero estoy de acuerdo. Es cierto, es cruel e inhumano. Como las guerras. Como la desigualdad social. Como que haya seres humanos jugándose la vida todos los días por llegar a las Canarias. Como el Capitalismo. Todo ésto es injusto, cruel e inhumano. En mi lista de prioridades, abolir las corridas de toros estaría muy abajo. Antes hay muchos otros pescados que cocinar. Pescados que son realidades y no mitos.

Mi top 5 de canciones de artistas que no me gustan (aunque sí me gustaron alguna vez)

1. Distractions - Paul McCartney
2. On every street - Dire Straits
3. Sunday bloody sunday - U2
4. Creep - Radiohead
5. Hoy no me puedo levantar - Mecano

Aunque los artistas ya no me gustan, sí que todavía me molan, en algunos casos bastante, estas cinco canciones. Todas tienen una historia que explica su inclusión en esta lista, el por qué sigo disfrutándolas y el por qué no me dice nada el resto de la obra de sus autores. Como podréis entender, esas razones son de los más arbitrario e injusto que os podáis echar a la cara. Pero nadie me puede acusar de no ser sincero. De lo que tampoco se me puede acusar es de tener filias y fobias sofisticadas, pero éso es otra historia...

La nota discordante en los Fab Four

viernes, 6 de octubre de 2006

Música, luces

Ayer fui a la fiesta de presentación del nuevo Opel Corsa. Lo hice por lo que se hacen estas cosas: Por amistad. Y también por lo que nadie hace nada en estos tiempos que corren: Por agradecimiento. Pero eso no impidió que me sintiera raro, como desacompasado, como fuera de foco.

Podemos resumir la noche describiendo con cierto detalle tres circunstancias, que no estrictamente hechos:

1. La heroicidad que supuso no haberme emborrachado ante la dura presion ejercida por Marta y María.
Cada 15 segundos una de las dos me ponía una birra en la mano. Para mí es muy importante haber aguantado como un campeón porque un pedo ahora sólo puede desembocar en una borrachera llorona y ya no soy tan chaval, ni aún tan viejo, como para permitirme ese lujo.

2. La conversación con Lourdes mientras sonaba "Music & lights" de Imagination.
Cuando le dije que mi instrumento favorito es el bajo secuenciado también me estaba descubriendo a mí mismo ese hecho. Segundos después completé la reflexión proclamando que mi otro instrumento favorito es la trompeta, conclusión a la que empecé a llegar unas horas antes, mientras escuchaba "Living with war" de Neil Young.

3. El "segureta" del Opencor al que llegamos con objeto de matar un poco la gusa postfestiva.
Mientras mirábamos los vinos y yo me deshacía en elogios hacia el Muga reserva, el tipo me dijo que el mejor que había en el establecimiento era uno de 3 euros (lo siento, no me acuerdo del nombre, sólo sé que tenía 5 años). Y nos dio un mitin tan completo acerca de las grandezas y miserias de su propia peripecia vital que tengo material más que suficiente como para hacerle una biografía. Sólo tenía 3 dientes, andaba quejoso porque su mujer había engordado mucho, nos confesó que tenía una "amiga", nos dijo que en Cuatro Caminos no trabajan obreros y que él creía que la pizza era de maricones hasta que la probó.

miércoles, 4 de octubre de 2006

¡Qué bello es vivir!


Vivir es una sucesión de tragos amargos. A veces son amargos y sabrosos y otras veces son amargos e indigestos. Pero no hay que darle más vueltas: Vivir es una sucesión de tragos amargos.

Conste en acta que el motivo de realizar esta afirmación no tiene que ver con el punto en el que se encuentra mi existencia. Se puede decir que estoy deprimido, que me cuesta conciliar el sueño, que estoy irascible, que veo el presente con resignación, el futuro con pesimismo y el pasado con falsa y dañina nostalgia. Eso no está siendo un obstáculo para que mis divagaciones estén desprovistas casi por completo de pasiones y debilidades. En cambio, la razón última de afirmar lo que digo se puede encontrar en algo que me ha ocurrido esta mañana.

Mi cerebro ha empezado a rugir de impaciencia. No me acuerdo qué hacía porque carece de importancia. Me imagino que para apaciguarme un poco he empezado a recordar imágenes de "¡Qué bello es vivir!". Concretamente, la escena final, ésa en la que Clarence consigue sus alas y James Stewart lee aquella nota que todos nos sabemos casi de memoria.

"No man is a failure who has friends"

Y ahí me he dado cuenta. Supuestamente ese final es el más feliz de la historia del cine, el más complaciente, el más ñoño, el más acomodaticio, el más facha, el más judeocristiano. Hoy me he dado cuenta de que no es así en absoluto.

Capra sabía un par de cosas sobre la cosa esa de hacer películas. Nunca perdió de vista que su oficio era hacer soñar al público, no debía importunarle con esa masa amorfa que llamamos realidad. "¡Qué bello es vivir!" es, curiosamente, una de las películas más realistas, desde un punto de vista filosófico, que servidor ha visto en su vida. Por eso Capra introduce el elemento fantástico del ángel que busca sus alas y da a James Stewart/George Bailey un poco de oxígeno al final, después de haber estado puteándole todo el rato. Stewart es el chico bueno que siempre hace lo correcto y nunca consigue su recompensa. ¿Hay algo más real que ésto? ¿Hay alguien que no se sienta así? Yo me siento así ahora mismo. Y esta mañana. Quizá Capra se sintiera así muchas veces y por eso no tuvo valor para dejar que su protagonista se suicidara.

No, no es un final feliz. Es una tregua. Un trago amargo y sabroso.

lunes, 2 de octubre de 2006

A llorar a la procesión

El Atleti y el Madri$ empataron ayer a uno. No ví el partido, en parte porque tengo jodida la parabólica y en parte porque me la suda tanto que sufro demasiado. Presenciar un partido es ya tan inhabitual que estoy al borde del ataque de nervios cada vez que el rival pasa del centro del campo. Lo que sí hice fue tratar de enterarme del resultado por la radio una vez finalizado el encuentro. Y ahí me encontré un hecho paradójico. Estaba hablando un entrenador italiano que engrosa las filas de los llamados "resultadistas", ésos que colocan la victoria como el bien supremo, desprecian a los que tienen un sentido lírico del fútbol y se ríen de la ingenuidad del que sigue las reglas a rajatabla. Ese entrenador italiano se quejaba amargamente de que a su jugador estrella lo habían molido a patadas para no dejarle jugar. Y pedía una sanción al delantero del equipo contrario porque, según él, había fingido una lesión.

La primera de sus objeciones era cierta. Pero esto es fútbol y el fútbol también es el central listo que da y recibe en cada choque. Y la segunda de sus alegaciones era mentira; a ese delantero su defensa central le había dado un manotazo en la cara, como se pudo ver en la moviola.

Ese entrenador italiano se llama Fabio Capello y el año pasado ganó la liga italiana, el scudetto, con un equipo que ha sido descendido a segunda división y desposeído del título por hacer trampas. Ahora le paga la nómina el Real Madrid Club de Fútbol.

sábado, 30 de septiembre de 2006

Sugerencias del chef (Actualización) y una promesa


En los últimos tiempos he enlazado dos nuevas bitácoras, Bill's world y Ligeros contratiempos. Ambos son amigos, ex compañeros de trabajo y no saben que el otro se ha sumado al universo blogosférico. Bill's world es una prueba más del comportamiento cómico-patológico-autoparódico de su responsable y Ligeros contratiempos la oportunidad de leer al autor de la mejor biografía R&R escrita en castellano. Además, Garajeros ha vuelto tras más de dos meses de ausencia.

Juro solemnemente que el lunes escribiré sobre el derby, el primero en muchos años que el Atleti de mis entretelas afronta a un punto del líder de la Liga.

viernes, 29 de septiembre de 2006

Basado en hechos reales

Su primera papichuela fue a los 8 años, mientras veía un episodio de "Los Ángeles de Charlie". En ese preciso instante, Iñigo, como todos los demás componentes de su generación, se convirtió en un apasionado seguidor de Onán. Al principio, no sabía muy bien qué hacía y por qué lo hacía, pero muy pronto fue capaz de desarrollar una técnica que le proporcionaba, a partes iguales, placer y paz. Suponía, equivocadamente, que cuando su vida sexual empezara, dejaría atrás esa actividad tan satisfactoria.

Los años fueron pasando e Iñigo logró acumular todo tipo de experiencias con todo tipo de mujeres. Era feliz, pero seguía "amándose a sí mismo".

A día de hoy, Iñigo es marido y padre. La sociedad le señala como un hombre de orden, sin vicios conocidos y con una imagen pública positiva. Pero con mucha frecuencia, más de la que a veces se confiesa a sí mismo, Iñigo hace lo que lleva haciendo desde los 8 años. Ahora ya no le roba los "interviu" a su padre, sino que compra DVD's porno en el sex shop de la Calle Atocha. Se la sigue machacando a escondidas, esta vez de su esposa, y sigue usando el servicio, aunque ahora se lleva el portátil.

El domingo pasado, la mujer de Iñigo salió un momento a hacer unos recados. Él se quedó solo en casa, con la misma excitación encima que experimentaba en esa misma situación cuando era adolescente. El Barça jugaba a las nueve y no le apetecía leer ni escuchar música. De lo que realmente tenía ganas Iñigo era de "sí mismo". Fue a buscar su portátil, eligió cuidadosamente la película y se metió en el baño. Encendió el aparato, insertó el DVD y empezó a concentrarse. Pero ese momento mágico, el de la anticipación, se vio frustrado por una tragedia. Cuando tenía todo preparado, se dio cuenta de que el portátil sólo tenía un 2% de batería.

Pero Iñigo es un hombre de recursos. Rápidamente dejó el portátil en su sitio y buscó el de su mujer, que casi seguro que tenía suficiente autonomía. Repitió la operación anterior paso por paso sólo para darse cuenta de que se había dejado la película dentro de su portátil. El tiempo corría, implacable; su mujer estaba al caer. Iñigo volvió a pasearse por la casa con los pantalones por los tobillos, volvió a encender su portátil y se encomendó a los dioses para que la carga de batería le permitiera sacar la película. Durante esos angustiosos segundos le pareció oir ruidos en el pasillo, pero fue una falsa alarma.

Por fin, la misión se completó a entera satisfacción. Además, le dio tiempo a dejarlo todo en su sitio sin levantar sospechas. Y eso que cuando su mujer regresó él estaba aún en el baño porque acababa de acabar.

Iñigo vio el partido del Barça tranquilamente, cenó un poquito y se metió en la cama relajado y feliz.

A la mañana siguiente, su mujer le despertó con estas palabras.

- Iñigo, te has dejado "Bellezas del este" al lado de los rollos de papel y hoy viene la chacha, ¿qué va a pensar de nosotros?

martes, 26 de septiembre de 2006

La crisis de los formatos o el anunciado regreso de los singles

Cuando yo tenía 8 años sólo existían las cintas y los vinilos. El primer álbum que tuve fue una cinta que contenía la BSO de "Can't stop the music", casi toda ella interpretada por los Village People. Corría 1978.

Cuando yo tenía 20 años existían los CD's, además de las cintas y los vinilos. Vendí mi moto para comprarme un reproductor de CD. Corría 1990.

Ahora que tengo 36 años y corre 2006 existen los vinilos, los CD's y el universo mp3. De momento, todos están conviviendo a la vez, por lo menos en mi caso. Pero es evidente que de aquí a 10 años algunos de esos soportes habrán desaparecido. Si todo va como suponemos el universo mp3 sobrevivirá y, al hacerlo, cambiará el modelo de negocio para siempre.

El pop nunca ha abandonado totalmente la cultura del single. Nacieron a la vez, aunque a principios de los 60 la tecnología permitió producir un tipo de vinilos que podía albergar más de 40 minutos de música. Por motivos económicos, se empezó a abandonar el single en detrimento del álbum. Una nueva manera de entender el negocio había nacido. La incorporación de otros soportes como las cintas o los CD's apenas modificó la filosofía general de la industria.

Algunos suponen que el universo mp3 ayudará a reinstaurar la cultura del single. Sería una buena noticia porque la unidad de medida artística del pop-rock es el single y no el álbum. Pero los criterios económicos imponen el álbum. Existe una inercia de medio siglo y además tiene mucho más margen de beneficios. Cuanto más grande sea el pastel más puedes sacar de él, es tan sencillo como eso.

Me gustaría creer que vuelve el single, pero soy pesimista al respecto.

domingo, 24 de septiembre de 2006

Al final lo van a lograr

Soy de izquierdas y nunca he votado al PSOE, siempre me he inclinado más a la zurda. La socialdemocracia es demasiado tibia para mí, sobre todo la versión González que tuvimos aquí durante muchos años. Era liberal en lo económico y su estrategia política consistía en deslegitimar lo que había a su izquierda buscando esa entelequia llamada "centro". Vamos, una adaptación a la sevillana de los métodos de Miterrand. Aún así, cuando no tenía todavía edad para votar hubiera sido capaz de marcar el casillero de la rosa socialista. Afortunadamente, el referendum de la OTAN rompió el hechizo.

Cuando Zapatero fue elegido Secretario General del PSOE yo estaba cubriendo para la tele donde trabajaba entonces el único Doctor Music que se celebró en Asturias. Estamos hablando de julio de 2000. Recuerdo que escuché los discursos de los candidatos en la tele del hotel en el que me alojaba. No sé si djflow, con el que compartí en aquella oportunidad labores de redactor, se acuerda pero di mucho el coñazo acerca del gran drama que se nos avecinaba con Zapatero. "Un González para el siglo XXI", me lamentaba. "Tenemos política neo liberal en lo económico con maquillaje social para rato", me aventuraba a pronosticar.

(La verdad sea dicha, yo me acuerdo mucho más del bikini de Ani DiFranco. Y estoy seguro de que djflow también).

Creo que acerté de lleno. Mi decisión de no votar al PSOE jamás de los jamases se debería haber afianzado. Sin embargo, dos años y pico de oposición subnormal están abriendo grietas en mis convicciones. Yo, que siempre he considerado que el único voto útil es el que se deposita de acuerdo a tu conciencia.

jueves, 21 de septiembre de 2006

Ilusión

¿Qué es más provechoso?. ¿Sentir una ilusión sincera por las cosas o sentir una ilusión más o menos impostada porque la necesitas?.

La primera opción sería la de los necios o los tontos o los sandios o los locos o los niños. O más bien sería la propia de las personas optimistas por naturaleza. Esos que a los que no les cuesta nada ver el lado amable de las cosas. Esos que piensan que mañana todo irá mejor. Esos que se engañan, que creen que son capaces de forjar su destino. Esos que desconocen que están en manos del puto azar. Yo fui uno de ellos, el día que se te cae una pieza del chiringuito se te va todo a tomar por culo.

Los otros pertenecen a las hordas de los relativistas. Saben que nada merece la pena, que no hay final feliz (a no ser que consideremos que nuestra existencia es un valle de lágrimas y que nos espera una vida mejor, como el pensamiento dominante en nuestra sociedad, el judeocristiano, nos mete hasta en la sopa).

Yo soy un relativista. Soy consciente de que en esta vida lo que hoy es una cosa mañana es su contraria. "Todo pasa", como dejó escrito Machado. Sin embargo, eso no significa que esto de vivir, esto de respirar, no tenga un huevo de cosas buenas. Lo que pasa es que no son las que nos han contado. "Ya no seré feliz. Tal vez no importa./Hay tantas otras cosas en el mundo;/un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar.", 1964, Jorge Luis Borges.

Por ejemplo, ayer escuché, a traición, el "Satisfaction" de los Rolling Stones. Y me acordé de una noche, de hace más de diez años, en la que unos amigos y yo escuchamos los primeros discos de Mick y los suyos entre loas al sonido crudo que escupían esos vinilos. De pronto, uno de nosotros preguntó: "¿Esta producción que nos mola tanto era el resultado de un proceso intelectual consciente o más bien la consecuencia que se derivaba del estado de la tecnología de aquella época?".

Un relativista diría que la correcta es la segunda de las alternativas. Un relativista como yo añadiría que da igual, que lo importante es disfrutar de esas grabaciones como lo hicimos aquella vez, pero sin perder de vista que la segunda es la respuesta correcta y sin dejar de hacerse esas preguntas.

martes, 19 de septiembre de 2006

Banalidad vital y/o emocional

Esta entrada debiera relatar la experiencia que he tenido esta mañana. Debería ahondar en la perplejidad que me produce el hecho de que hace unas horas, por primera vez en mi azarosa existencia, he pedido la prestación por desempleo. Pero no creo que regodearme en mis propias miseriasgrandezasmediocridades sea lo más saludable para mí. Así que voy a hablar de otra cosa.

Voy a cantar las excelencias del primer disco de Iron Maiden, cuando eran la tercera vía entre el punk y el heavy. O mejor no, mejor voy a declarar que el mejor disco de este 2006 es "I am afraid of you and I will beat your ass", de Yo La Tengo. No, nada de eso, quizá sólo deba dejar constancia de que he visto "Clerks II" y que me gustó. Sabía que me iba a gustar porque imaginaba que me iba a recordar otras épocas de mi vida...

¡Mierda! Ya estoy hablando de mi mismo.

Lo mejor será parar aquí. Ya está más que demostrado que no tengo nada que decir que merezca formar parte de este humilde e inútil bloj.

sábado, 16 de septiembre de 2006

Miles para todas las estaciones

Ayer escuché a un analfabeto pinchar "Miles" de Miles Davis. Tan paleto es ese locutor, con el que me confundieron en Benicassim, que presentó el tema como "Milestones", el disco donde viene "Miles". Entonces se me ocurrió la peregrina idea de asignar temas del propio Miles a las distintas estaciones del año, aprovechando que ayer amaneció la sierra de Madrid con los primeros síntomas del otoño. Una gilipollez de ese calibre se me puede haber ocurrido a mi solito, aunque también es posible, por no decir casi seguro, que lo haya sacado de uno de esos ladrillos combustibles que son los ejemplares del Selecciones del Reader's Digest o similar.

Una vez presentadas las disculpas, me dispongo a cometer la felonía anunciada.

Otoño

"Someday my prince will come" y para cuando el frío apriete más y llueva "It never entered in my mind".

Invierno

"Four" y/o "Miles".

Primavera

Algo optimista como "I could write a book" o algo del Miles hortera de los 80 como su versión de "Time after time".

Verano

Los discos más marcianos como "On the corner", "Filles of Kilimanjaro" o "Live-evil". Y para las noches en las que pegue la canícula, nada mejor que su revisión de la monkiana "'Round midnight".

Un capo, un maestro, un jefe

martes, 12 de septiembre de 2006

La suave música de la confusión

El "Rita" otra vez. De nuevo, viernes por la noche. La vida circulando sobre sí misma, como nos enseñaron los sabios griegos del Siglo V a.c. Sin embargo, en esta oportunidad, no fuimos al "Rita" 5 ó 6 personas, como era habitual hasta hace un año. Sólo dos náufragos nos dimos cita allí en una velada que resultó especialmente desapacible. Ni las barbaridades que nos contó Miguel (el camarero), ni las tapas que nos pusieron, ni las birras bien tiradas contribuyeron a mejorar mi estado de ánimo.

En el "Rita" reinaba un ambiente desolador. Muy pocas personas habían decidido emplear su tiempo en ese local. Por no haber, no había ni profesionales del amor.

A las 12 y cuarto estaba ya todo el pescado vendido.

- Podríamos irnos a tomar una hamburguesa al McDonald's, dije yo.

Y nos dirigimos a la barra. Cuando estábamos despidiéndonos de los camareros pasó algo sorpresivo. Se abrió la puerta del bar y se hizo carne entre nosotros una chica joven, de unos 25 años. Echó una mirada y vió que estábamos los dos camareros, un tío muy raro escribiendo algo en un papel, mi colega y el que suscribe.

No sólo no se asustó sino que se sentó en la barra al lado nuestro y ordenó:

- Un White Label con Coca Cola.

"Una grillada", pensé yo. "Una puta", pensó mi colega. "Una oportunidad para follar esta noche", pensaron los camareros. Del tío raro que escribía no puedo decir lo que pensó. De hecho, no puedo afirmar que estuviera respirando.

Lo que era una conversación agonizante tomó nuevos bríos gracias a la llegada de la misteriosa chavala. La tauromaquia actual fue el tema elegido para estirar la situación, en una nueva demostración de que mi sentido táctico en este tipo de requiebros es francamemte mejorable. Contra todo pronóstico, la chica no sólo no mostró deseos de escapar de allí lo antes posible sino que llamó a una amiga.

Media hora de charla animada, trufada de desesperados intentos de la moza por meter baza, llegaron a su fin. El reloj estaba a punto de marcar la 1 de la mañana.

- Bueno, vamónos, sugerí yo.

Mi colega y yo nos dispusimos a abandonar el "Rita".

- ¿Cuánto es?, preguntó la misteriosa mujer cuando llegamos a la puerta.

Pero ya era tarde. Antes de que ella sacara la pasta, nosotros habíamos desaparecido.

Una vez fuera y con el McDonald's de Orense cerrado a cal y canto, mi colega me dijo que él pensaba que no era una puta pero como nunca acierta en ese tipo de diagnósticos decidió que sí, que era una puta. Yo le dije que no, que no era una puta, más bien, era una mujer desesperada tratando de escapar de una realidad hostil (en mi descargo, hay que decir que había bebido un poco más de la cuenta). Y entonces mi colega me dijo que no, que no era una mujer desesperada, que reía todo el rato y que simplemente estaba esperando a una amiga, una amiga tan puta como ella. Y así seguimos debatiendo.

Cinco minutos más tarde decidimos que así se las ponían a Felipe II (o a Fernando VII, nunca estoy seguro).

El alcohol y un algo indefinible que podemos denominar "vida" me confunden.

viernes, 8 de septiembre de 2006

Lily

No tengo excusas. Una vez más sucumbo al encanto del último invento de la prensa británica. Porque no hay que engañarse, Lily Allen es la última niña mimada del NME. Lo único que realmente llama la atención es que hacía tiempo que no era una tía, y además, guapa. Bueno, y lo de Myspace, pero a estas alturas creer en la bondad ética de webs como ésa es como pensar que a los hinchas del Real Madrid sólo quieren ganar por la vía legal.

Me gusta Lily Allen. Su primer disco, "Alright, still", me pone de buen humor. Y eso que está coloreado de cierto ska de andar por casa, una especia que no me agrada demasiado.

En fin, sólo quiero dejar constancia de que, hoy por hoy, "Littlest things" ("Alright, still", 2006) es una de las canciones que más escucho y más me hace disfrutar.

El paradigma de Lolita callejera y malota

miércoles, 6 de septiembre de 2006

...Aquella canción de los años 80


Mis años 80 terminaron un día indeterminado de septiembre u octubre de 1988. Eso ocurrió la noche en la que me enteré de que Ben Johnson había sido descalificado de la competición de 100 metros de los JJOO de Seúl, donde había derrotado al "hijo del viento" (=Carl Lewis) y había establecido un nuevo récord mundial, unos acojonantes 9.77.



Recuerdo que poco después escuché por primera vez la teoría de que se debería permitir que los deportistas de élite se doparan. La sociedad capitalista nos obliga todos los días a superarnos, el entorno obliga a los atletas a batir records y correr mucho más deprisa que los demás. ¿Por qué poner trabas a nadie? El que quiera inflarse a anabolizantes que lo haga, es su problema, no podemos juzgar a nadie por algo que sólo tendrá conscuencias negativas para él mismo. La verdad es que me convencieron. Lo curioso es quién esgrimió estos argumentos nada convencionales y alejados de la falsa moral. Pues fue nada menos que mi profesor de Filosofía de 3º de BUP, que era un cura, rojete eso sí, llamado Padre Sines.

Todos estos acontecimientos me despojaron de mis primeras capas de inocencia, capas que espero no terminar de perder nunca, por cierto. Dicho con otras palabras, mi adolescencia llegaba a su fin y con ella mis años 80.


Herido una vez más este verano por la nostalgia, en los últimos días me he dedicado a recordar eventos de aquellos años. Y la banda sonora de esas divagaciones es un maxi de 45 r.p.m. con "Didn't we almost have it all" cantada por Whitney Houston. De cuando Whitney Houston era uno de los animales más bellos sobre la tierra, Ben Johnson era recordman mundial de los 100 metros lisos y yo tenía el pelo largo y muchos granos, sobre todo en la frente.

lunes, 4 de septiembre de 2006

Soflama

Hace muchos años leí un editorial en "Todas las novedades" que versaba sobre lo odioso de la diferenciación música culta/música popular. El autor se lamentaba de que en TVE se retransmitiera en directo una ópera con profesionalidad y cariño pero que no se hiciera algo análogo con un concierto de rock. A él le había gustado el tratamiento dado a esa ópera, la había disfrutado de veras. El pobre pensaba que era una pena que en ninguna televisión se tratara al R&R así. La lectura, a mi juicio errónea, era que el poder promocionaba la música para la aristocracia, la culta, y despreciaba el divertimento del pueblo.

El esquema es válido, aunque hoy por hoy, no creo que la ópera sea música culta ni que esté promocionada por el poder. Aún menos pienso que el R&R, o por lo menos determinado R&R, se encuentre marginado. Quizá, la ópera se encuentre en una situación mucho peor.

Sí que creo que es cierto que el poder, y cuando digo "el poder" digo las estructuras de poder no el gobierno de fulanito o de menganito, el poder, digo, promociona no ya determinado tipo de música, sino determinado tipo de arte en general. El Arte Triple I (Inofensivo, Incoloro, Inodoro).

No estoy diciendo que el arte tenga que cambiar el mundo (¿quieres saber quién tiene que cambiar el mundo, chaval? Escucha "Man in the mirror" y procura darte por aludido). El arte tiene que mantenerte despierto toda la noche rajando. El arte tiene que hacer tambalear tus mundos. El arte tiene que ser una terapia para al artista y para el público. O quizá, el arte no tiene que ser nada específico, nada de lo que acabo de escribir. Basta con que huela a algo, bien o mal, con que agreda tus sentidos.

El Arte Triple I sólo sirve para pasar el rato pensando en lo elevado que eres. Tanto te elevas que pierdes el contacto con la realidad. Es lo que ha hecho el poder con los flequilludos de Liverpool (especialmente con el que se está divorciando de una modelo a la que le falta una pierna) o con el Mozart versión todos los públicos que nos muestran ahora o con una parte de Dalí o con la tauromaquia actual o con el cine de Zeffirelli o con Paulo Coehlo o con tantos y tantos otros.

He citado nombres para no caer yo en mi propia trampa. Puede que no estés de acuerdo con ninguno o sólo con algunos. Incluso es muy posible que no te guste lo que haya escrito. Si te la suda, si ni siquiera te ha molestado un poco, no me interesas absolutamente nada.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Luis Cernuda

"La poesía es un arma cargada de futuro"

miércoles, 30 de agosto de 2006

Mi doble

ADVERTENCIA: Lo que voy a contar es la verdad más resplandeciente.

El tío estaba completamente seguro. "Sí, joder, te ví allí, en el Siroco, en el concierto de No More Lies". Yo le repetía que no, que este año he ido al Siroco una sola vez y no era un concierto y mucho menos de los No More Lies, a quienes no he visto en la vida. Pero seguía insistiendo.

Unos días antes me había pasado algo parecido. Una chica aseguraba que había salido en la tele hablando de una película. Eso es algo totalmente imposible, aunque mi respuesta no la dejó satisfecha. Trató de buscar amparo en los demás. Para mi sorpresa hubo otro individuo que corroboró la versión de ella. Continué negándolo.

En un pasillo me abordó una redactora de "Saber vivir". Me preguntó en qué grupo tocaba porque, al parecer, me había visto al frente de una de las bandas que actuaban en el plató de "iPOP". Estaba convencida de que además de ser redactor de música era músico. No creo que quisiera ligar.

Dicen que todos tenemos un doble perfecto. Si nos atenemos al relato de los hechos que acabo de hacer el mío es fan de los No More Lies, redactor-presentador del área de cultura de una televisión de España y además tiene un grupo.

O sea, es un gilipollas.

martes, 29 de agosto de 2006

Breve y trivial momento pseudo-místico

Ayer, mientras escuchaba "Siglo XXI", tuve una revelación.

"Siglo XXI" es un espacio que se viene emitiendo en Radio 3 desde hace más de 10 años. Como mínimo desde el 94 o así. La primera vez que lo escuché duraba una hora, salía por las tardes y se hacía eco de la imparable eclosión de la música electrónica. Aquello parecía ser el futuro inmediato. "Siglo XXI" era un buen nombre entonces. Hoy es el programa de radio de mayor influencia en el mercado para un sello independiente.

A mi juicio, la mayor virtud del programa era que permitía a los que veníamos del pop-rock introducirnos en la electrónica. El discurso que propugnaba era muy sencillo: La música electrónica era todo lo que se hacía con aparatos electrónicos. El hecho de utilizar un sinte o una programación o un sample te hacía moderno. Como artista, tus códigos estéticos variaban al cambiar una guitarra por un ordenador. Sí, era simple, fácil de entender. Y, seguramente, cierto.

También es cierto que 2 más 2 son cuatro.

En el año 2006 la música electrónica constituye una realidad polisémica. Es la estética maquinal, es el artista sin rostro, es el cuidado por las texturas del sonido, es el baile, es el ruido, es la acumulación de elementos, es la reducción de elementos, es un nuevo modelo de negocio, es el culto a lo retro, es el amor por la novedad técnica, es el último refugio de la ética en la música popular, es la repetición, es la creación de ambientes, es la reacción de la Armonía frente a la Melodía, etc,...

Ayer, mientras escuchaba "Siglo XXI", constaté que sigue anclado en el discurso del año 96. Había retrocedido al Siglo XX.

lunes, 28 de agosto de 2006

Cuento (bufo) de verano

Caroline está siendo ajusticiada por un sol implacable. Sale de su trabajo escondida tras unas enormes gafas de sol. No hay ni un centímetro de sombra en el trayecto que la lleva hasta su coche. Pero ni la acera, ni el asfalto, ni el volante están tan calientes como su cabeza, hirviendo por cortesía de un dilema irresoluble.

Caroline tiene los ojos y las pecas marrones. Está bastante segura de que Jeff le mira las tetas y el culo con delectación. Sabe que, en otro tiempo y en otro lugar, hubiera hecho de él su esclavo. Lo que ya no está tan claro es que pueda conseguir que esta noche, precisamente esta noche, se quede a dormir.

Gira la llave y emprende la marcha


-o-o-


Caroline está muy enamorada de Jeff. Hace mucho tiempo que lo intuye, pero ahora ya no alberga ninguna duda. Para Caroline, Jeff es el compendio de todas las virtudes que puede tener un hombre. Pero Jeff es el mejor amigo de Julian, el compañero de Caroline desde hace más de una década. Jeff jamás traicionaría a Julian, lo que entristece a Caroline, lo que la alegra y la enorgullece también.


-o-o-


Caroline ha aprovechado un viaje a Europa de Julian para invitar a su casa a Jeff. Ha aparcado su coche a una manzana de su portal, donde ya sabe que la espera Jeff. Antes de entrar en el edificio debe saltar por encima de un charco. Se lo piensa unas décimas de segundo antes de cruzarlo. La suerte está echada.


-o-o-


Caroline y Jeff han acabado de cenar. Jeff se ha levantado a mirar por la ventana en una impostada actitud soñadora. A Caroline le parece que es un dios griego recién llegado del Olimpo. Se le acerca por detrás sigilosamente. En unos segundos estarán intercambiándose saliva.

Suena un pedo.

Ha cambiado tres veces de melodía con gran estruendo. Parece inodoro.

Suena otro pedo.

Es el clásico pedo de vieja. Huele fatal. Caroline vomita sobre Jeff.

Todo ha terminado para siempre.

viernes, 25 de agosto de 2006

Ciencia al alcance de todos

No creo en dios ni en Dios. Creo en la ciencia. La ciencia no me obliga a creer en ella. Me cuestiona los motivos de mi fe. Me obliga a desdecirme de lo que dije ayer y de lo que estoy diciendo ahora. En la ciencia no hay leyes escritas sobre piedra. Me hace inconformista, me conmina a avanzar, a intentar aprenderlo y comprenderlo todo, aún sabiendo que no puedo.

La ciencia no me miente. La verdad científica no existe, por lo tanto, tampoco existe la mentira. Ni el error en sentido abslouto. Todo es muy complejo, pero al mismo tiempo es sencillo. Me deja muchas noches sin dormir y nunca me permite acomodarme.

Lo que quiero decir es que hace un mes había 9 planetas en el sistema solar, hace 15 días había 12 y hoy he leído en el periódico que son 8. Que un telescopio le ha hecho una foto a la materia oscura. Y que un matemático dice haber resuelto el dilema de Poincarè. No sé para qué servirá saber todo ésto y además puedo afirmar que no lo entiendo muy bien. Lo único que sé es que si la Humanidad no se hubiera planteado dilemas como éstos, aún estaríamos subidos al árbol.

¡Ah! Se me olvidaba. España pierde mañana con Serbia.

miércoles, 23 de agosto de 2006

Just go ahead now..

Estos últimos días he escuchado varias veces una canción que tenía totalmente olvidada. El "Two princes" de Spin Doctors fue uno de los temas que a mediados de los 90 más sonaba en mis equipos. Eso me ha hecho volver al "Grace" de Jeff Buckley y redescubrir esas barbaridades que llevan por nombre "Hallelujah" y "Lover, you should come over". De alguna manera, he vuelto a esos días de birras y guitarras saturadas, de camisas de leñadores y perillas.

Si bien es cierto que aquí en España no hubo "Generación X" en el sentido más estricto de la palabra, sí es verdad que los que terminábamos la carrera o ingrésabamos en el mercado laboral en la primera mitad de los 90 nos podemos reconocer en algunas cosas que caracterizaron a los de esa quinta. Por ejemplo, la música y el cine. Pero los gringos de nuestra edad accedían al mercado de trabajo en unas condiciones que nosotros ni soñábamos en plena crisis económica post-año 92. La sociedad nos decía que éramos la generación mejor preparada de la historia y luego nos ofrecía puestos de becarios por un sueldo de subsistencia. Toda la vida nos hemos encontrado con que nuestros jefes sabían menos que nosotros y encima tenían una capacidad de trabajo muchísimo más reducida.

¿Ha llegado la hora de la revancha?

Lo que está claro es que si no llega ahora, ya no lo hará nunca.

martes, 15 de agosto de 2006

Los viejos roqueros nunca mueren... pero se hacen mayores

Para mí, los Rolling Stones son una de las grandes bandas de la historia. Mucho mejores que algunos de sus contempóraneos más famosos, como esos flequilludos de Liverpool. Llevan grabando desde 1962 y girando desde algún tiempo antes. Han registrado para la posteridad no menos de 50 temas superlativos y tienen en su discografía más de 5 álbumes que merecen el adjetivo de "obras maestras".

Por si esto fuera poco, ellos me caen de puta madre. Y aunque no voy a un concierto suyo desde 1990, he aplaudido su decisión de seguir haciendo giras mundiales mastodónticas. Si existe un grupo en el planeta que se ha ganado ese derecho, ésos son los Stones. En mi opinión, mucho más que Bono y los suyos.

A pesar de todo lo dicho, creo que ha llegado la hora de que se bajen de la burra. No estoy diciendo que tienen que dejar de hacer directos. Lo que yo les sugeriría es que toquen menos y en recintos mucho más pequeños. Nada de estadios al aire libre. No están ya para esos trotes.

El problema es que a su alrededor se ha creado una industria tan enorme que sólo se puede justificar llevando de un estadio de fútbol a otro a músicos de rock en edad de ser pensionistas. Juro solemnemente que seré "stoniano" hasta la muerte, pero me lo pondrán más fácil si superan este problema.

Todavía con Brian Jones, circa 1964

sábado, 12 de agosto de 2006

Repetición de la jugada

Cuando vas al colegio no tienes ninguna visión de lo que será tu vida en el futuro porque, básicamente, te la suda. Pero la sociedad, por medio de padres y profesores, te impone que empieces a pensar en que pronto, "antes de lo que te imaginas", serás calvo, tendrás una hipoteca, habrás procreado hijos y disfrutarás de pareja estable. Y te machacan con la sugerencia de que tienes que ir pensando la estrategia para lograr el premio. En ese discurso hay dos mentiras fundamentales, pero hoy sólo me ocuparé de una.

Lo que no te dicen es que una vez que logras ese objetivo, sólo queda ya una cosa por hacer, que es morirse. Y lo que sí te repiten por activa o por pasiva es que el trayecto será lineal, que no doblarás nunca la misma esquina dos veces y que al final comprobarás si has llegado a la meta o no. Pero esto de vivir es mucho más imprevisible y, a veces, vuelves a la casilla 27, cuando has arribado a la 36 y te crees que la siguiente es la 37.

Octubre de 1997. Estoy en paro. Tengo que buscar curro. Mis opciones pasan por conseguir un contrato en la empresa para la que trabajé en calidad de becario ese verano. Y, por el otro lado, llamar a los amigos/conocidos para ver si tienen algo. Con algunas limitaciones, me conformo con cualquier cosa.

Septiembre de 2006. Estaré en paro. Habrá que buscar un trabajo. Mis opciones pasan por conseguir un contrato en la empresa para la que trabajé en calidad de becario en el verano de 1997. Y, por el otro lado, llamar a los amigos/conocidos para ver si tienen algo. Con algunas limitaciones, me conformo con cualquier cosa.

lunes, 7 de agosto de 2006

Con 2 cojones

El ferragosto madrileño es muy propicio para ver películas de las de "arte y ensayo". No hay prisas y el calor es tan agobiante que el aire acondicionado de la sala ya vale por sí solo la entrada. El año pasado sólo tuve narices para ir a ver a los Verdi el "Gertrud" de Dreyer, que me aburrió de la peor manera: no conseguí ni echar una cabezadita. Tras esa amarga experiencia supuse que mi etapa de cinéfilo de manual había concluido. Creí que se había acabado todo, la "nouvelle vague", Dreyer, el Dogma, Visconti, Fassbinder, Bergman o incluso mi admirado Eric Rohmer.

Pero esta tarde me metí a ver "Vivre sa vie", una de las pocas películas del Godard sesentero que me faltaban. Algo imperdonable, porque la protagonista es Anna Karina, una de las actrices más guapas de la historia del cine y la mujer de Godard en aquella época.

Hacía falta mucho valor para elegir este título, incluso en una ociosa tarde de un lunes de agosto.

"Vivre sa vie" es, desde hoy, mi favorita de Godard, mi favorita de la "nouvelle vague" y mi favorita de Anna Karina. Su equivalente en música sería "I'll be your mirror", la canción que Lou Reed compuso para enamorarse de Nico.

Love to each other

Arthur Lee, 1945-2006

miércoles, 2 de agosto de 2006

Momentos 2006 (I)

Voy a dejar por escrito algunos de los chispazos más memorables que me han ocurrido en este 2006. A final de año, pondré los que me esperan de aquí al 31 de diciembre. Algunos ya están reflejados de alguna manera en la bitácora.

1. Cuando David Gedge, al frente de sus The Wedding Present, atacó el momento de cantar "desperately in love" con los brazos abiertos durante la intepretación en el South Pop Festival de "Ringway to Seatac".

2. Cuando, presa de un ataque de pánico provocado por la súbita conciencia de mi paletez, me compré "Metafísica de la juventud" de Walter Benjamin.

3. Todas las mañanas en las que me he tomado un café en un establecimieno público mientras leía el periódico.

4. Cuando leí en la Intranet de RTVE la audiencia que había dado el estreno de IPOP y me dí cuenta de que la suerte estaba echada.

5. Cuando me pasé una noche en vela haciendo un trabajo de Historia Antigua.

6. Cuando me bañé en "el mayor balneario cienífico de agua marina de Europa".

7. Cuando una noche en el "Angie" me dí cuenta de que en 3 horas tenía que levantarme para ir a currar.

8. Cuando me encontré con Aldo en las inmediaciones de Olavide.

9. Cuando le hice una entrevista a Method Man en su camerino en el que había una montaña enorme de marihuana, dos botellas de vino, una de whisky y todo tipo de puros y cigarros.

10. Cuando me invitó a comer el Alcalde de Villarrobledo.

11. Cuando Joan Wasser me cogió, durante 1 ó 2 segundos, de la mano.