lunes, 31 de octubre de 2005

Sólo los listos juzgamos por las apariencias





















El disco de amarillo se ha publicado en este 2005. El de azul en 1999.

A pesar de la similitud estética de sus portadas, los respectivos contenidos poco tienen que ver.

Me molan los dos, aunque uno más que otro.

domingo, 30 de octubre de 2005

Malasaña 61 revisited

El sábado 22 de octubre quise ir a ver a Mark Eitzel al Nasti. No supe, hasta bien entrada la noche que el concierto del líder de American Music Club se iba a celebrar al día siguiente. Habían pasado unas horas hasta que una mirada al cartel de la sala confirmó que djflow et moi estábamos haciendo el ridículo.

Este incidente cómico, bueno más bien grotesco, hizo que nos tomáramos unas cañas por los garitos del barrio de Malasaña.

La verdad es que experimenté lo que se conoce como un ataque de nostalgia.

Vaya semanita

Entre sacar adelante un nuevo programa de televisión, mi recién estrenada condición de estudiante born again, las hostias que me estoy llevando en el hattirck (ayer mi equipo palmó 6-1) o mi actual estado de atolondramiento generalizado, no he encontrado la mínima paz mental necesaria para poder actualizar este humilde bloj.

Ahora parece que llueve menos, pero en un sentido metáforico porque ahí fuera está cayendo la del pulpo. Por lo tanto, trataré de reactivar un poco esta ventanita demasiado aquejada de Guadianismo en los últimos tiempos.

A partir de ahora volcaré entradas más cortas pero de manera más continuada. De hecho, voy a intentar colgar una al día durante todo noviembre.

miércoles, 19 de octubre de 2005

El jebi no es bio-lencia




















Javi Metalkas es el tío que más sabe de hard rock y metal de este país. Además, es uno de los profesionales más acojonantes que me he encontrado en este mundo del periodismo musical. Y por si todo ésto fuera poco, es mi amigo.

Imperdonable que no haya linkado su bloj. Ahí lo tenéis, como una más de las "Sugerencias del chef".

lunes, 17 de octubre de 2005

Ésto se acaba, chavales




Algún día, no muy lejano, se acabará el petróleo. Los problemas aparecerán bastante antes, cuando la producción no satisfaga a la demanda. Eso pasará cuando la producción deje de aumentar, algo que puede haber ocurrido ya. En cualquier caso, parece que los más optimistas fechan ese momento como muy tarde para el 2020. O sea, 15 años.

El capitalismo entra en fase terminal porque ha estado asociado a la cultura del petróleo. Este sistema se basaba en una forma de energía cara, escasa y finita. Si eso cambia, debería cambiar también el sistema. Es muy posible que nosotros veamos cómo se opera esa mutación. No creo que conduzcamos coches de gasolina cuando seamos provectos ancianos.

A finales de los 80 los R.E.M. decían aquello de "It's the end of the world as we know it (and I feel fine)". Como ellos, yo también tengo emociones encontradas entre el optimismo, el conformismo y el cinismo.

viernes, 14 de octubre de 2005

Cuentos chinos

Dicen que se nos viene encima una pandemia, como la de la gripe mal llamada española del 18. Y yo leo cosas como ésta en la prensa.

Alguien se está haciendo de oro, claramente. Para la gripe aviar la antiviral no sirve de nada. ¿Las razones?
  1. Las antivirales que se están comprando sólo sirven para la gripe común.
  2. La gripe común muta todos los años.
  3. La antiviral sólo sirve para una temporada.
  4. La gripe común no es la gripe aviar.
  5. Para que la gripe aviar afecte a humanos el virus tiene que mutar.
  6. Si no sabemos cómo va a mutar es jodido hacer una vacuna.

No es la primera vez que las grandes empresas farmacéuticas hacen negocio de esta manera.

Hacedme caso, hincharos a Vitamina C.

jueves, 13 de octubre de 2005

He vuelto

Eddie Felson el rápido no se acerca a una mesa de billar desde hace muchos años. Derrotó al Minnesota fats pero su pasión por el taco y las bolas fue anulada. Aunque no del todo, pero éso no lo sabe él.

Un día ve jugar a un chaval y nota en sus carnes una cierta perturbación. Decide convertirse en su manager pero el chaval, que tiene cara como de Tom Cruise jovencito, resulta ser un niñato. No obstante, Eddie ya está atrapado.

El chaval y Eddie se vuelven a encontrar en un campeonato de Bola 8. La partida es emocionante pero Eddie saca su mayor veteranía y vence. A primera vista eso es lo que parece y eso es lo que Eddie cree que ha ocurrido.

Sin embargo, el chaval se ha dejado ganar porque ha sido sobornado por un apostador. Cuando Eddie se entera hace lo que tiene que hacer. Es decir, le reta. El chaval recoge el guante mientras le advierte de que le va a destrozar.

Y Eddie le responde:

"No importa, porque

HE VUELTO".





Yo también he vuelto.

miércoles, 5 de octubre de 2005

Tardochentismo

Estos últimos días los he ocupado en elaborar la teoría definitiva acerca del look ochentero. Todo partió de una coversación con un chaval de la radio hace unos días. En ella hablábamos de Elton John y de cómo es un gran desconocido para la gente más joven, como es el caso de mi interlocutor. En un momento determinado él hizo una referencia al clip "I'm still standing" tildándolo abiertamente de ochentada y macarrada. Yo le dije que ese clip, precisamente ése, me encanta porque es muy divertido y es una autoparodia de su obsesión por las gafas. Pero él contestó: "ya, pero es que muy ochentero y, ya se sabe que los ochenta en cuestión de imagen son para echarlos de comer aparte".

Pero yo creo que no, que éso que a los más jóvenes les parece ochentero en realidad es más bien tardochentero. Mi teoría descansa sobre la tensión entre el barroco y el rococó. Veamos.

Todos los movimientos culturales o artísticos llegan a una fase barroca. La moda roquera entró en esa fase hacia finales de los 70 y se mantuvo de esa manera hasta el 87 o así.





Como se puede apreciar, el look puramente ochentero oscila entre un recargamiento fronterizo con el exceso (Madonna) con un neoclasicismo particular, barroco en cuanto a concepto (Tony Hadley). Gustará o no, pero todavía podemos tenerle respeto.

En el 87 la moda pop llega a su fase rococó. Y entra en barrena estética. Los inefables Locomía nos muestran cómo digerir mal una tradición que flirtea con el exceso puede tener resultados catástroficos.

El tardochentismo finaliza a principios de los 90 cuando las hordas del grunge devuelven la camisa de leñador, los vaqueros y las zapatillas a la estética de la juventud. Era más que necesario un borrón y cuenta nueva. Algo así como el punk del 77, con la diferencia de que Rotten y Cia no sólo renovaron los armarios. Hicieron lo propio con las conciencias aunque algunos no se hayan enterado aún.

lunes, 3 de octubre de 2005

Frases para la historia

Este fin de semana se casaba en Pamplona un amigo mío, que es pintor. Le llamamos (algunos) el “trascendido” porque dejó un trabajo seguro de oficinista para empezar a estudiar Filosofía y dedicarse por completo al arte. Como buenos amigos le apoyamos sin reservas. Pero también le hicimos innumerables coñas, muchas en su cara pero la mayoría, las más crueles e injustas por supuesto, a sus espaldas.

Su destino era morirse de hambre y, a continuación, retornar al drama del oficinista. Pero el amor se hermanó con el mecenazgo y se mudó a Bruselas. Ahora es un artista.

(Se me hace difícil usar esa palabra, “artista”, para referirme a un compañero de juergas juveniles, a un chaval que venía con nosotros a los bares de la Prospe a ver fúsbol)


Fue una boda singular. Sólo hubo unos 40 invitados, gran parte del lado del novio. Se podía decir que éramos sólo la familia más próxima y los amigotes. Además, se celebró en un “marco incomparable”. Pero sobre todo, se pronunciaron frases para la historia.






La misa discurrió con cierta placidez. A favor del cura podemos decir que no habló de la fertilidad como base del matrimonio, auténtico leit motiv en los sermones de las bodas hispánicas. Sin embargo, como todos sabemos, lo verdaderamente mollar acontece a partir de la salida de los novios del templo. En esta oportunidad, tras las fotos y felicitaciones de rigor, ambos dos echaron a andar precedidos por unos señores con boinas rojas que tocaban una música muy ruidosa. Unos cuantos les seguimos y por un momento, me vi metido en “El hombre tranquilo” de Ford. Creí que nos dirigíamos a comer.

Coronamos una lomita y allí el novio anunció que iba a haber “unas lecturas”. El viento era demoledor a esa hora del mediodía y en ese punto de Navarra. Por lo tanto, “las lecturas” se redujeron a una, este poema de José Hierro (nada que ver con el ex asesino del Real Madri$):

RESPUESTA

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.

Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.

Que tú me entendieras a mí sin palabras como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.


Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte, hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.

Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible, la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.


Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.

Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.

Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma, yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.

Criatura también de alegría quisiera que fueras, criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.


Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas y llorar en sus calles oscuras sintiéndote débil, y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros, y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...


Si ahora yo te dijera que es tu vida esa roca en que rompe la ola, la flor misma que vibra y se llena de azul bajo del claro nordeste, aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha, aquel niño que azota la mar con su mano inocente...


Si yo te dijera estas cosas, amigo, ¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente, qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?

Y ¿cómo saber si me entiendes?

¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?

¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?

¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna, poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

José Hierro



Como soy un gilipollas, me recordó a una balada lacrimógena de Extreme, “More than words”, pero, la verdad, no tiene nada que ver.

Después volvimos al hotel. Atardecía. En uno de los salones había otra boda y el líder y yo entramos. Nada más llegar se dieron cuenta de que estábamos haciendo un boda de Farruquito, aunque al final nos soltaron unas copichuelas. Mientras nos las bebíamos nos dimos cuenta que todo el mundo era muy feo y con muy poca clase y ya no nos pareció tan raro que destacáramos nada más entrar. Me terminé el ron en la habitación.

Después de asaltar el mini bar, nos cambiamos y nos fuimos de marcha por Pamplona. Como os podéis imaginar, el campo estaba abonado para que sonaran frases para la historia. Especialmente porque ya habíamos escuchado muchas, en situaciones menos favorables, durante todo el día. Me atrevería a decir que durante todo el fin de semana.

Imaginaos una cuadrilla de capullos, la mayoría del Foro, entre los 30 años y más allá, con la cara desencajada, con mucho alcohol encima y diciendo cosas como éstas, en un tono crispado y, a la vez, tierno:

“Yo sí que consumé en mi noche de bodas. ¡¡¡Y tres veces!!!”

“Os lo creáis o no, desciendo de un rey francés, puede que bastardo (sic)”


Como veis, frases para la historia.