viernes, 30 de septiembre de 2005

"A man alone"

Soy muy afortunado. Por mi trabajo he podido desarrollar un demasiado estricto sentido crítico con la música. Le ha pasado a mucha gente de mi entorno, gente más lista y preparada que yo, así que no tendría por qué ser una excepción. Pero lo soy. No del todo, pero lo soy.

Hay veces en las que puedo suspender mi juicio sobre un grupo, un disco o un concierto. O sea como cuando tenía quince años. Por ejemplo, me pasa con The Gift, grupo del que ya empiezo a hablar demasiado en esta bitácora.

Ayer tocaban The Gift de teloneros de Deluxe. Tenía dos pases y traté de colocar el segundo durante todo el día. Nadie pudo o quiso venir, así que me fui solo al Divino Aqualung. Para completar los malos augurios, el grupo había empezado a tocar como media hora antes de la hora prevista. No había llegado muy tarde aunque me perdí tres canciones. El concierto duró en total 50 minutos, de los cuales sólo pude ver unos 40.

Me cobraron 8 euros por un mini de cerveza que me bebí con sumo placer mientras sonaban algunas de las canciones que más me gustan en estos momentos:"Music", "11.33", "An answer" y, por supuesto, "Driving you slow". Nadie pidió bises. Bueno, unas niñas al lado mío lo hiceron pero pareció una coñita más que otra cosa. Si no era el único fan de The Gift en la sala poco me faltaba.

Por cierto, me reafirmo. En este momento de mi vida me gustan más las feas que las guapas.

viernes, 23 de septiembre de 2005

Más dura será la caída

Jajajajajjajajajjajjajjajajajjajaja (gran descojone).

El choque del Antiguo y el Nuevo Régimen

En la anterior entrada me negué a emplear la expresión que titula la que estás leyendo ahora. Todo el mundo la usa al referirse a la I Guerra Mundial y yo quise ser una excepción. Al final, vine a decir lo mismo pero de manera menos precisa ("El siglo XIX termina de manera abrupta" o "quisieron detener lo que ya estaba en movimiento"). Fue un error. No estuvo mal intentarlo, pero me equivoqué.

En esta entrada no meteré esa gamba.

El miércoles pasado asistí a un choque entre el Antiguo y el Nuevo Régimen de mi propia existencia. Hice dos entrevistas seguidas y ví un concierto.

La primera entrevista fue a Sharleen Spiteri, mito erótico de mi post-adolescencia. Cuando conducía mi Ibizilla en dirección al Palace, lugar del encuentro, me acordé del vídeo de "Everyday now". Salía guapísima. Era una chavala. La canción estaba bien. Ya no. Ninguna de las tres cosas.

Como la otra vez que la entrevisté, fue maja. Está ya muy cerca de los 40 años y lo lleva bastante bien. No es que no los aparente, es que sigue siendo guapa a pesar de que ya está arrugadita. Ha envejecido con dignidad, como diría el cursi que en el fondo llevo dentro.

El disco me llegó el martes por la tarde pero yo, por si acaso, ya había elaborado un cuestionario investigando por la red. Tras escucharlo, fui incapaz de corregirlo o aumentarlo. Esa fue la primera pista. Charlando con ella, se me picó porque le sugerí que a estas alturas es más una famosa que un músico. No se lo dije así, pero ella se percató perfectamente de cuál era el subtexto de la pregunta. En cierto modo, esa fue la mejor demostración de mi tesis. Otra es el nuevo disco (y todos los anteriores desde "White on blonde").

Sharleen es como mi Antiguo Regimen.

Casi sin tiempo tuve que ir cagando leches a la puerta del Museo del Prado para entrevistar a The Gift. Si seguís este bloj con una cierta regularidad, ya sabréis que me hecho muy fans de este grupo portugués. Yo diría que son como una especie de Portishead meets pop meets Disney.

The Gift son cuatro, pero acudieron tres y sólo salieron en el plano dos, John Gonçalves y Sonia Tavares. Reconozco que no fue una de las mejores entrevistas de mi vida, ni mucho menos, pero a mí me gustó. Me cayeron muy bien. Saldrá una buena pieza pero, la verdad, me la pela. Mi compromiso con el curro está bajando de intensidad. Estoy consiguiendo que el trabajo sea lo que termina cuando empieza la vida.

La estrella del grupo es Sonia. En el disco tiene una voz tan grave que puede parecer impostada. Cuando la oyes hablar te das cuenta que ése es su tono natural. El cámara que venía conmigo me dijo que "joder, parece un tío cuando habla". Sin embargo, a mí me parece que Alaska mataría por poder cantar con ese timbre. Me cae muy bien. Ahora me atraen más las feas que las guapas.

The Gift es como mi Nuevo Régimen.

Al filo de la medianoche (¿de qué me suena esta expresión?) empezó en El Sol el concierto de Ben Lee. El chaval demostró muchas cosas. Por ejemplo, que si algún día se cansa de rasguear su acústica se puede ganar la vida haciendo stand-up comedy. Y que no hay nadie en el mundo hoy en día capaz de escribir canciones tan hermosamente sencillas. Siempre he creído que lo verdaderamente revolucionario, que lo verdadermente valioso, es el "menos es más". Ben Lee me lo volvió a dejar claro el miércoles por la noche.

Ben Lee es como el elemento común entre mi Antiguo y mi Nuevo Regimen.

martes, 20 de septiembre de 2005

La I Guerra Mundial

Una de mis lecturas de verano ha sido "Los cañones de agosto", un clásico de la novela histórica que explica cómo lo que iba a ser una guerra relámpago se convirtió en un moridero terrorífico de 4 años. Al parecer, los alemanes tenían la victoria total al alcance de la mano a finales de agosto pero un error de cálculo precipitó la reacción de los aliados y, por extensión, 4 años de cruenta guerra de trincheras.

Pero en la Guerra del 14 pasa otra cosa más increíble y que, de alguna manera, también se refleja en el libro. El siglo XIX termina de manera abrupta para las dirigencias europeas tanto políticas y militares. Sin embargo, en la sociedad se había ya operado ese cambio. Es ese factor el que las jerarquías no entienden y lo que les lleva al desastre.

Ni las cúpulas militares, ni los reyes y emperadores, ni la clase política vieron venir el golpe. Vivían en el pasado. Quisieron detener lo que ya estaba en movimiento.

Igualito que éstos . Y que estos otros.

lunes, 19 de septiembre de 2005

Ha nacido una estrella


El sujeto del coche azul será muy pronto campeón del mundo de Fórmula 1. Pero no es de él de quien voy a escribir, sino de este otro ciudadano.



El sábado este increíblemente atractivo ser humano se subió por primera vez a un Kart. Tras un par de vueltas de calentamiento, empezó cogerle el tranquillo. Se dio cuenta de que sus reacciones llegaban antes a sus brazos y a sus pies que a su consciencia. Y aún diría más, encontró con extrema facilidad las trazadas ideales.

Este hombre va a darle muchas alegrías al automovilismo deportivo mundial. Casi tantas como el de azul.

domingo, 18 de septiembre de 2005

Bombas

Estos días estoy teniendo una sensación curiosa. Por un lado mi vida ha ingresado en una etapa de placidez absoluta pero, al mismo tiempo, a mi alrededor se suceden pequeños o grandes dramas de los que salgo ileso.

¿Ileso?

¿Seguro?

Veamos. No me puedo quejar y, además, trabajo muy duro para en caso de tener de qué quejarme tratar de poner remedio sin caer en poco prácticas lamentaciones. Ese flanco está cubierto. Sin embargo, no es lo mismo cuando las cosas les pasan a los demás.

Imaginaos que estáis en una trinchera. El enemigo está a escasos metros y os están bombardeando constantamente. Habéis encontrado un lugar seguro pero a vuestro alrededor se amonotonan los cadáveres de vuestros compañeros.

Así me he sentido esta semana. Han explotado unas cuantas bombas en mi entorno y ninguna me ha rozado. Entonces, ¿por qué he acabado tan agotado anímicamente? Maravillas de la empatía, me imagino.

Menos mal que el pasado viernes noche fue el mejor viernes noche del año.

miércoles, 14 de septiembre de 2005

Comer como dios manda

Un nuevo enlace para todos ustedes. "Comer como dios manda" es una bitácora gastrónomica que recién empieza. Su autor está esperando a que haya más entradas para darle un poco de publicidad.

Pero yo soy más impaciente. Ya sabéis, abajo a la derecha.

lunes, 12 de septiembre de 2005

John Fante

Hay dos maneras de empezar esta entrada:

La Primera.

Era una noche negra de mediados de los 90. Estamos en Madrid y es primavera. En el reloj hay marcada una hora que sobrepasa con mucho la medianoche. Sin pensar por qué, entro en el VIPS de Velázquez, esquina López de Hoyos. Vago sin rumbo por su interior hasta que un libro de la balda de ofertas llama mi atención. En la portada pone "Espera a la primavera, Bandini". Lo hojeo de manera superficial. Sólo cuesta 195 pesetas.


La Segunda.

Me gustan los VIPS. Puedes curiosear libremente y leer las revistas sin tener que comprarlas. Están abiertos hasta tarde. Siempre hay libros baratitos. Cuando no tengo nada que hacer me suelo meter en alguno. Mi favorito está en Velázquez, esquina López de Hoyos. Allí es donde me compré por primera vez un libro de mi escritor favorito, John Fante. Fue una noche de la primavera de 1994 o 1995 pero no recuerdo a qué hora. Puede que fuese primavera...


Tanto La Primera como La Segunda manera son certeras. Describen mi primer contacto con el señor de la foto de ahí abajo. Muy poco tiempo después, en el mismo lugar, adquirí, por el mismo precio, "Preguntale al polvo", la continuación de "Espera a la primavera, Bandini". Yo no lo sabía entonces, pero Bukowski era fans de Fante. De hecho, ni siquiera había leido una sola línea de Bukowski.

En los años que siguieron, tropecé varias veces con Bukowski. "Factotum", "La máquina de follar" o "Música de cañerías" me acompañaron en el metro o en las horas robadas al estudio del Derecho Mercantil. Lo prefiero a Burroughs y a los demás, pero gozo mucho más con Fante.

Por fin llega el nuevo siglo y por fin se editan en castellano más obras de John Fante. Ayer acabé "Un mal año" y me reafirmo. Es el mejor, en sus párrafos no hay un gramo de grasa. Pero no es su obra el motivo de esta entrada sino su foto, esa misma que véis abajo.

Es la misma instántanea que sale en muchos de sus libros. Al margen de las muchas cosas que puede sugerir sólo una me llama verdaderamente la atención. ¿No es una cara tipo años 30-40?. ¿No os parece que hay tipos de cara que se corresponden con determinadas épocas históricas?



domingo, 11 de septiembre de 2005

"Cómo mola ser imbécil"

Esta entrada va de dos frases. La de EJP que he puesto como saludo y la que me sirve para titularla, pronunciada por un amigo mío el pasado miércoles en el madrileño aeropuerto de Barajas.

La tesis de esta entrada pretende demostrar que faltarnos el respeto a nosotros mismos es la mejor manera de tomarnos en serio. Para ello hay que partir de la base de que no sabemos absolutamente nada de los fundamentos de nuestra existencia. Llevamos más de 6.000 años de civilización tratando de encontrarlos y apenas se han logrado resultados. Mi respuesta a este fracaso es que no hay respuesta. Que esta búsqueda sólo se justifica por disfrutar del itinerario y no por la recompensa de la meta.

Como no hay una solución enteramente satisfactoria lo lógico es que tengamos una idea de la humanidad como la que podríamos tener de los ornitorrincos. Ambas especies sólo servimos para mantener, o tratar de mantener, el equilibrio del ecosistema terrícola. En definitiva, tampoco somos para tanto.

No tiene sentido tomarnos en serio. Sólo hay una manera de hacerlo. Riéndonos. La risa es la forma más seria de relacionarnos con el mundo y con nuestra propia identidad.

Todo este facilón juego de palabras sólo ha tenido un objetivo:

- Justificar el injustificable comportamiento del autor de este bloj el pasado miércoles en el madrileño aeropuerto de Barajas. Si estuvistéis en la terminal internacional a eso de las 22 horas y vistéis un grupo de tarados con un litro de Mahou vociferando insensateces no sólo habréis presenciado un espectáculo lamentable. Habréis confirmado de nuevo que soy un imbécil.

martes, 6 de septiembre de 2005

Martin Sheen for president

¿Os imagináis un mundo en el que el presidente de los Estados Unidos sea el capitán Willard?. ¿O que la primera dama sea Rizzo? No hace falta que soñéis más. Todo eso es posible en la serie de televisión que por estos pagos se conoce como "El ala oeste de la Casa Blanca".

Lo podéis ver a la derecha. El presidente, Jed Bartlet, es Martin Sheen (en el centro, sentado) y su esposa, Abby Bartlet, es Stockard Channing (de pie, segunda por la izquierda). En la primera temporada, que es la que me he devorado en DVD, sale en la mitad de los episodios, más o menos, pero en las siguientes parece que forma parte del reparto principal.

"El ala oeste de la casa Blanca" es una serie de televisión que seguramente hubiera dirigido Capra de vivir en esta época. También es un emocionante ejercicio de voluntarismo de cómo nos gustaría que fueran nuestros dirigentes.

Hay varios momentos memorables en esta primera temporada. Uno de los episodios más duros nos muestra cómo el presidente tiene ante sí la oportunidad de indultar a un condenado a muerte. Se tira todo un fin de semana buscando una manera legal de poder hacerlo. Finalmente, no tiene la habilidad o el carácter y la sentencia se cumple. Lo más bonito (y simbólico) está en la secuencia final cuando Bartlet se pone de rodillas ante el cura de su colegio y se confiesa en pleno Despacho Oval. ¿La razón?: "Sólo Dios puede quitarle la vida a otro hombre". No otro hombre, ni el Estado.


También hay mucho humor. Un día el presidente se levanta con un dolor tremendo en la espalda. Para calmarlo, se toma las pastillas equivocadas y...tiene una hilarante reunión con sus ayudantes. En otro episodio recibe al presidente de Indonesia, que resulta ser silencioso y maleducado. "Qué hombre tan seco", le confía a un colaborador estrecho, "a veces me pregunto cómo pudo haber ganado unas elecciones y luego me acuerdo de que fuimos nosotros quienes le pusimos allí".

La primera temporada, que data del 99, ve cómo el equipo del ala oeste consigue poner en la presidencia del Tribunal Supremo a un latino que está a favor del matrimionio homosexual, hacerle un funeral militar con honores a un mendigo o promover una reforma para cambiar la financiación de los partidos políticos. Mmm, la ficción superando, en el mejor de los sentidos, a la realidad.

También hay que destacar el score, la forma de rodar (¡con travellings eternos!) y, por encima de todo, los diálogos. Son rápidos y extremadamente precisos, repito, extremadamente precisos. En el DVD de contenidos adicionales los actores dicen que ellos mismos se percatan del momento en que se salen del guión porque, de pronto, el ritmo baja y "la música desaparece".

No recuerdo quién lo ha dicho pero estoy de acuerdo con él. "Hoy en día el talento está en la televisión y no en el cine".

lunes, 5 de septiembre de 2005

Mi canción del verano

Por mi trabajo yo debería poder deciros cuál ha sido la canción del verano. Si me lo preguntáis sólo sería capaz de aventurar que alguna de reggaetón, la de la Shakira con Asanz, la del Juanes o incluso el trío de Coti con las mexicanas. No lo tengo muy claro porque ya estoy mayor para ir por los chiringos de playa y las discotecas costeras (algo que hice el año pasado y que no tengo intención de repetir en lo que me queda de vida). Ahí es donde se ve cuál es la canción o canciones del verano. Lo mismo es una cuya existencia me es todavía desconocida.

Sin embargo, hay algo que sí que tengo más presente. Clarísimamente, la canción de mi verano ha sido "Driving you slow", del grupo portugués The Gift. Con más intensidad desde hace quince días, fecha en la cual me pillé el álbum donde viene, "AM-FM", pero ya antes había flipado con el clip.

"Driving you slow" no es nada del otro mundo, pero en mi imaginario personal funciona como una canción de supervivencia, como un clavo ardiendo al que agarrarse. Influye en esta percpeción su precioso vídeo pero aún más la letra y la manera de cantar de la vocalista:

"You can ruin my world
or ruin my songs,
I will keep my helmet on"

Sonia Tavares, la cantante de The Gift, frasea estas palabras con gravedad y distancia, lo que consigue que todavía me las siga creyendo.

domingo, 4 de septiembre de 2005

Yo, "bloguero" (sic)

El viernes comí con una amiga que durante un tiempo fue seguidora de este bloj. Al despedirnos me preguntó si seguía escribiéndolo. Me dijo entonces que la última vez que le había echado un ojo se aburrió. A ella le gustaba más cuando contaba más a menudo las cosas que me pasan. Le dije que, de momento, iba a seguir en esta línea por la sencilla razón de que para contar las cosas que me pasan tendría que pasarme algo. Lo que no le dije es que no me gusta el concepto de bitácora-diario.

Es cierto que desde que empecé mi idea de lo que debe ser un bloj ha cambiado bastante. Primero lo quise vincular a mi programa de radio, luego lo convertí en un serial por entregas de mi propia vida y, entrado este año, le dí un matiz más "periodístico". Esta última etapa ya está superada.

Creo que sólo hay que escribir en un medio como éste lo que le salga a uno de sus partes más íntimas. Nadie tiene que leerlo ni prestarle atención. Por lo tanto, mi objetivo actual es volcar en este bloj todo lo que me apetezca. Incluso dos huevos duros. Bueno, que sean tres.