Reflexiones de verano

El otro día hice un descubrimiento sorprendente. Estaba buscando papeles sobre las radios comunitarias y me encontré con una carpeta que pone en su tapa la palabra "realidades". Tenía dentro los dos cuentos largos que escribí hace más de diez años, infinidad de escritos de todo tipo y un recorte de periódico del año 93 en el que sale mi foto. Eché un vistazo y no me costó nada reconocerme en ese universitario ocioso y desorientado. Me imagino que es muy mala señal pero hoy no quiero escribir de eso.

A principios de los 90 me compré dos carpetas. A una le puse "proyectos" y a la otra "realidades". La idea era que primero iba a ir poniendo borradores e ideas en la carpeta "proyectos" para que, con el tiempo, algunas de esas páginas, convenientemente desarrolladas, pudieran alcanzar la categoría de "realidades". En un primer momento, "proyectos" estaba a rebosar y "realidades" apenas tenía entradas. Entonces ocurrió un fenómeno extraño. A partir de determinado punto me olvidé de la carpeta "proyectos" y, directamente, volqué todo en "realidades". Creo recordar que lo hice porque veía que muy pocas de esas ideas se convertían en algo tangible. Desde entonces, todo iba a "realidades".

En ese momento, dejé de tener ningún filtro. Todo valía y, como me imagino que estáis empezando a suponer, por la misma dinámica de la situación, nada valía. La carpeta "realidades" fue despachada a un oscuro cajón del que la rescaté recientemente.

Había confundido realidad con producto acabado. No me dí cuenta de que el producto está acabado cuando es coherente y valioso. En la carpeta "realidades" hay muy buenas ideas pero están mal expresadas. Casi todo son "sentadas" de duración variable sin ninguna reflexión anterior ni posterior, un poco como escribo estos posts. Ésta es una objeción cualitativa.

La objeción cuantitativa está determinada por un hecho fácilmente comprobable. Un porcentaje no superior al 10% de nuestras ideas es buena o, al menos, presentable. No tiene lógica que todas nuestras ideas vayan a la carpeta "realidades". Antes deben pagar el peaje de demostrar que han dejado de ser proyectos.

Por éso, hay que tener muchas ideas y después seleccionarlas. Son dos procesos distintos y, muy a menudo, no se encuentran en una sóla persona. Cuando alguien es brillante en el primer punto se le llama creativo. Al que es capaz de hacer bien lo segundo lo calificamos de hombre de talento. Obvio es decir que el que es bueno en todo es un genio.

Ambos mundos están íntimamente relacionados. Sin la carpeta "proyectos" la carpeta "realidades" no tiene sentido, como yo mismo experimenté. Y al revés, la cosa tampoco funciona.

Comentarios

pato ha dicho que…
es usted un metódico. coja todos los papeles, barájelos, tirelos al aire y queme todos menos uno. el que quede es REAL, un superviviente a los putos procesos.