Paflito

Esta noche voy a visitar, junto con otros dos colegas, la nueva casa de mi amigo Pablo (a partir de ahora Paflito). Paflito es una ser humano bastante peculiar. Si digo que se dedica al mundo del porno, diría la verdad, pero no toda la verdad. Lo insólito de Paflito no es sólo éso, ni mucho menos.

Paflito es un fanático de Walt Disney, John Williams y el sexo. Esas tres paredes maestras definen su universo vital. Todo lo que hay fuera no le interesa absolutamente nada. Me explico, a Paflito lo que le motiva son las películas de dibujos animados, dibujar, leer tebeos, la música de las bandas sonoras, las pelis de acción, las tías, los efectos especiales, el humorismo Woodyallenesco y, sobre todo, fabular.

Es bajo y no excesivamente agraciado por la naturaleza, tiene matita de pelo, es a veces descuidado en el vestir, otras veces ridículo y casi siempre infantil. Hace un ruido raro con el cuello que da bastante grima. Lo suele usar para seducir a las mujeres (casi siempre le funciona, curiosamente). Tiene aspecto de duendecillo salido. Paflito es la mejor demostración de que las apariencias rara vez engañan.

Le conocí en 1993, en Radio Vallekas. Tenía un programa especializado en bandas sonoras llamado "Brigadoon". Las veces que pinchó a John Williams son incontables. Pero su hora de emisión era entretenida porque Paflito lo vende todo muy bien y, la verdad, John Williams, Horner o Danny Elfman molan bastante.

Durante un año y medio aproximadamente (enero de 1997- junio 1998) viví en su antigua casa. Me alquilaba una habitación por 20.000 calas al mes. En ese periodo compartí techo con dos lesbianas, me duché con agua fría todo un invierno, pasamos por una macro obra en la casa, me quedé en paro y descubrí a Wilco. El día a día de Paflito en aquellos tiempos era extraño y fascinante a un tiempo. Se pasaba semanas sin ver la luz de sol. Se levantaba a las 8, 9 de la noche. Se hacía una sopa, volvía a su habitación y veía películas en el vídeo o en la tele hasta las 8 de la mañana. Entonces se dormía. Como tampoco tenía trabajo, no necesitaba ni salir a la calle. Alguna vez bajaba al 7 Eleven para hacerse con viandas pero lo normal era que me pidiera que le comprara un pollo en El Sabroso.

Corría el año 2000 y Paflito consiguió un curro en un portal de Internet como crítico de cine porno. Gracias a ese empleo se introdujo en el mundillo y ahora hace cástings en su casa para Private, escribe guiones y tiene una oferta, que me va a explicar esta noche, para irse un mes a San Petersburgo a dirigir películas.

Pero Paflito ha hecho muchas otras cosas: Ha sido empleado de video club, agente de viajes, ilustrador de Storyboards para un programa de humor de Antena 3 (no me acuerdo el nombre pero era en el que debutó el Arangüena), portero del Ritmo y Compás (le hizo un masaje en los pies a Marta de Ella Baila Sola antes de ser famosa), proxeneta, presentador de un programa de TV local y un largo etcétera. Y no sólo éso. Se lió con una bruja (una de verdad, de las que hacen conjuros, os lo juro) y por su culpa le metieron en la cárcel. Alega que se ha querido suicidar muchas veces, la primera a los 16 años, y ha pretendido hacernos creer que en una ocasión mató a un atracador que le asaltó. Dejó de hablarse con su familia hace muchos años.

Sí. Paflito tiene muchas caras. Pero una por encima de todas.

Es un puto superviviente.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¡Qué grandes son mis amigos!
Pablo Gamo ha dicho que…
Juas!

La vida siempre nos sorprende con personajes que crecen a nuestro alrededor como champiñones y que hacen parecer nuestras otrora abominables excentricidades, ligeros alejamientos de la normalidad.

Deu.