La carga de la prueba

Es una de las premisas básicas de cualquier diálogo y/0 debate. Si alguien hace una afirmación debe ser él mismo quien la pruebe. No vale conque se traslade la carga de la prueba a quien lo niega. Este defecto es moneda común en esta nuestra sociedad y en esta nuestra era. Tomemos un ejemplo para entendernos:

Imaginemos la siguiente escena tomada al azar (seguro que no le suena a nadie):


Político de la leal oposición: El gobierno está negociando con (la) ETA.

Gobierno: No es cierto, señor político de la leal oposición.

Político de la leal oposición: Hay indicios de que usted miente. Por lo tanto, usted, gobierno, debe probar que no está negociando con (la) ETA.


Vamos a ver. Los indicios no son prueba concluyente de nada. En un juicio no te condenan por indicios. A nadie se le mete en la cárcel por robo sólo porque se le vio en el lugar del hurto. Por lo tanto, en nuestro caso, es el señor político de la leal oposición quien debe probar sus afirmaciones. Si el gobierno acepta la carga de la prueba sólo puede significar dos cosas:

1. Que es tonto.
2. Que tiene algo que ocultar.

Basándome sólo en los indicios, que es lo único que tenemos a día de hoy, yo soy incapaz de decantarme por cualquiera de las dos opciones. Ambas son perfectamente posibles, ¿no es cierto?.

Comentarios

Kankoat ha dicho que…
Bueno, hay casos en los que la carga de la prueba no es necesaria. Al menos para mí.

Por ejemplo, yo afirmo que el difunto ex-presidente del Atlético de Madrid, su hijo el de la cara torcida, y el actual presidente, el del peluquín, se han enriquecido saqueando el club.

Sin embargo ellos lo niegan, y de hecho afirman que al contrario, que les ha costado dinero, llegando al caso de "tener que hipotecar el piso de la Miriam".

No puedo probar lo que afirmo, tan solo tengo indicios, pero eso no va a impedir que lo siga haciendo siempre que me apetezca.

Y dicho esto, prometo no volver a ensuciar tu Bloj utilizando a esa entidad. Al menos por un rato.