lunes, 30 de mayo de 2005

Esta mañana

Pido perdón de antemano por volver a volcar mis cuitas en la bitácora. Hoy tocaba hablar del NO francés, pero...

Esta mañana le he pedido a mi jefe que me despida. Hemos hablado y me ha dicho tres cosas. (En este orden):

1. Me ha sugerido que me lo piense, que me vaya de vacaciones un mes y que luego decida.
2. No me ha asegurado que vaya a haber cambios radicales, pero me ha contado alguna cosa que quizá pudiera interesarme. Aunque en ningún caso me ha prometido nada.
3. Me ha confirmado que si decido irme no habrá ningún problema y que me llevaré incluso una pequeña indemnización.


Yo le he dicho otras dos cosas. (También más o menos en este orden):


1. Le he expresado mi necesidad absoluta de un cambio vital.
2. He concedido que le responderé definitivamente el viernes que viene. Lo he hecho en atención al excelente trato humano, que no laboral, que me ha dispensado.



Os confesaré algo. Mi manera de ver este asunto apenas ha sufrido cambios desde un punto de vita intelectual. Sigo queriéndome ir. Pero, para mi sorpresa, en lo emocional se ha abierto una brecha. Es urgente que despeje la incógnita de si esa brecha se está abriendo por el miedo o porque de verdad creo que la conversación de hoy puede servir para algo.



Una cosa tengo clara. Algo tengo que sacar de todo ésto.

viernes, 27 de mayo de 2005

Depeche otra vez

A finales de 2004 dí mucho la barrila con Depeche Mode. Me mostré especialmente brasas con "Construction time again". En esta bitácora se reflejó todo aquello, aunque no con fidelidad. Sólo en dos o tres entradas dejé ver esa obsesión, pero lo cierto es que más de un amigo/a debió acabar hasta los misimísimos de mis teorías acerca de reconstrucciones vitales y demás.


Hace una semana encargué en Amazon los discos que me faltaban de Depeche Mode. Los dos directos, "101" y "Songs of faith and devotion live", además del álbum maldito, el segundo, aquel "A broken frame".


De ellos, el que ya conocía era el que primero me llegó, el mítico, sobre todo en España, "101". Lo tuve muchos años en cinta grabada con ese sonido tan característico de ese soporte, absolutamente fundamental en la formación musical de nuestra generación. Ahora lo tengo en doble CD, lo estoy escuchando en estos momentos y pienso. Pero pienso cosas que no son muy originales porque ya las pensó antes D.A. Pennebaker, el que hizo el documental basado en la gira durante la que se grabó "101". Pennebaker había realizado el primer documental serio de la historia del rock, "Don't look back", que recogía la gira de Bob Dylan por Inglaterra en el 66. Cuando recibió el encargo por parte de los miembros de Depeche Mode ni siquiera conocía la música del cuarteto de Basildon. De aquella experiencia, Pennebaker fue capaz de sacar el siguiente pensamiento, el mismo que yo estoy pensando ahora:

¿Cómo un grupo de clase obrera británica fue capaz de conectar a nivel masivo con gente procedente de las clases medias americanas?.

Eso se aprecia perfectamente en este disco. Tanto el hecho como su explicación.

miércoles, 25 de mayo de 2005

No creas la verdad

El lunes un amigo me recordó una de mis múltiples declaraciones solemnes destinadas a ser pasto de todo tipo de burlas. Al parecer había dicho que "el siguiente disco de Oasis iba a ser una obra maestra". Entre medias Liam y Noel se pelearon, echaron a los Death in Vegas que iban a producir el álbum, Liam y Noel se pelearon de nuevo, la cagaron grandemente en Glasto 2004, Liam y Noel volvieron a tener un encontronazo, intentaron grabar otra vez el disco sin los Death in Vegas y desistieron, Liam y Noel se mandaron a la mierda mutuamente, por fin hicieron "Don't believe the truth", Liam y Noel siguieron teniendo discusiones,...


Acabo de escuchar enterito "Don't believe the truth" y el veredicto es:


¡¡¡¡NO CULPABLE!!!!


Es cierto que no es la obra maestra que anuncié pero está muy bien. Me flipan "The importance of being Idle" y "Part of the queue".

No aprendo y, a estas alturas, no lo haré nunca.

Lavado de cara

He cambiado la plantilla de mi bloj. No busquéis razones ocultas, esto no tiene nada que ver con LA GRAN DECISIÓN, que está entrando en su fase decisiva.

Informaremos de ello aunque con cuentagotas.

El Atleti ya no es el Atleti

Últimamente estoy muy metido en el rollo heraclitiano. De hecho su concepto del tiempo me gusta mucho.

"Nadie se baña dos veces en el mismo río".


El tiempo pasa pero no deja de haber ríos ni personas que se bañen en él, aunque nada (ni las personas ni los ríos) permanezca exactamente igual. Lo explica muy bien Springsteen en "Atlantic city".

"Well now, ev’rything dies, baby, that’s a fact
But maybe ev’rything that dies someday comes back"

"Todo muere, nena, es un hecho
pero puede que todo lo que muere algún día regrese"


En resumen, nada es eterno. La única manera de supervivir es aceptar y provocar cambios.

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El Atleti ha mutado. Ya no reconozco en él aquel equipo imprevisible e anárquico. Acabará en la mitad de tabla, que es la antítesis de todo lo que un día significó. Lo mejor es que lo entierren con honores. Quizá algún día vuelva.

martes, 24 de mayo de 2005

La carga de la prueba

Es una de las premisas básicas de cualquier diálogo y/0 debate. Si alguien hace una afirmación debe ser él mismo quien la pruebe. No vale conque se traslade la carga de la prueba a quien lo niega. Este defecto es moneda común en esta nuestra sociedad y en esta nuestra era. Tomemos un ejemplo para entendernos:

Imaginemos la siguiente escena tomada al azar (seguro que no le suena a nadie):


Político de la leal oposición: El gobierno está negociando con (la) ETA.

Gobierno: No es cierto, señor político de la leal oposición.

Político de la leal oposición: Hay indicios de que usted miente. Por lo tanto, usted, gobierno, debe probar que no está negociando con (la) ETA.


Vamos a ver. Los indicios no son prueba concluyente de nada. En un juicio no te condenan por indicios. A nadie se le mete en la cárcel por robo sólo porque se le vio en el lugar del hurto. Por lo tanto, en nuestro caso, es el señor político de la leal oposición quien debe probar sus afirmaciones. Si el gobierno acepta la carga de la prueba sólo puede significar dos cosas:

1. Que es tonto.
2. Que tiene algo que ocultar.

Basándome sólo en los indicios, que es lo único que tenemos a día de hoy, yo soy incapaz de decantarme por cualquiera de las dos opciones. Ambas son perfectamente posibles, ¿no es cierto?.

lunes, 23 de mayo de 2005

Notas a modo de resumen de los últimos días

Desde el lunes por la tarde de la semana pasada estoy aquejado de un monumental ataque de alergia confundido, en primera instancia, con un constipado que no acababa de curarse. El mal llegó a su cénit el viernes por la noche, momento en que decidí que si tomaba antiestaminícos a lo mejor hasta me curaba y todo.


1. Tener congestionada la nariz es como estar pedo pero sin la agradable sensación (de estar pedo).

2. Palmamos el partido de pádel por mi culpa, porque yo me empeñé en jugar a pesar de que me encontraba como el orrrrrrrrrto.

3. En sólo10 minutos me salieron dos bodas en las que pinchar, y sacarme unos durillos.

4. Rincón la lío y yo me acordé, y mucho, de Joaquín Vidal. Esto ya está documentado en la anterior entrada.

5. El miércoles pasado les hice un canutazo a los chavales de El Canto del Loco. Resulta que son del Atleti y que Dani, el cantante, es colega de Torres. Al parecer, el vestuario está desanimado porque Sosa, Ibagaza, Richard Núñez y demás se funden el minibar de los hoteles antes de los partidos.

6. Más fútbol. Como estuve el fin de semana sin moverme de casa ví el derby. Contra todo pronóstico Ronaldo no marcó. Contra todo pronóstico me pareció que el chaval nuevo, Raúl Medina, no está mal y puede mejorar bastante lo que hay. Contra todo pronóstico el árbitro no hizo nada raro. Otra oportunidad para ganar en la cuadra no vamos a tener en mucho tiempo.

7. Le estoy dando fuerte a "Learning how to die", una biografía de Wilco firmada por un periodista americano llamado Greg Kot. Imprescindible.

8. Mi pasión por Oasis ya alcanza cotas demasiado altas incluso para mí mismo. Soy capaz de reivindicar el lamentable "Be here now" porque me temo lo peor con el nuevo disco.
Creo que voy a entrevistar a Noel Gallagher.

Joaquín Vidal

Hace más de 8 días que no actualizo esta bitácora, lo cual es un pecado que se acerca a lo imperdonable. Para acabar con esta sequía, cuelgo hoy un extracto de una crónica de, para mí, uno de los mejores escritores en lengua castellana, Joaquín Vidal. Hela aquí, cortesía de Kankoat:


"Montó Ortega Cano la espada con mucha prosopopeya, dirigió al público una mirada seductora, acanutó los labios en un gesto que denotaba el estado arcangélico de la exquisitez, enderezó el cuello en aleve mohín para aliviarlo de las angosturas de la pañoleta, arqueó despacito la pierna izquierda, afinó la puntería, corrigió el ángulo de tiro, adelantó la pañosa, metió contundente la estocada al arrancarse el toro, y fue, y lo hizo guardia.

El toro quedó por allí derivando sin rumbo con el espadón enhebrado en sus carnecitas inocentes; la afición perpleja; estupefacto el matador. ¿Qué había podido ocurrir para que un volapié tan minuciosamente preparado saliera así de chusco? Pero no fue sólo ese volapié. Antes había pretendido Ortega Cano matar recibiendo con el mismo ceremonial y el pinchazo resultante cayó por los bajos. Y aún antes no hubo cite, pase, ni desplante en el transcurso de su interminable faena, que no los anunciara con solemnes protocolos. El toreo de Ortega Cano consistió en el parto de los montes: parecía que iba a ser el fin del mundo y cuando se decidía a ejecutarlo, le salía un ratón".

Joaquín Vidal, Viernes 14 de Mayo de 1.993


Vidal murió hace tres años y yo todavía espero leer su crónica cada vez que un torero la arma, ya sea para bien o para mal. Según tengo entendido, don Joaquín era un tipo sencillo que jamás quiso acercarse al llamado “ambiente taurino”. No le hizo el juego, por tanto, a las figuritas del toreo.

Y además, como acabo de demostrar, escribía de cojones. Con gracejo y sin él, con retranca y completamente entregado a lo que vio en el albero. Su literatura era como la tauromaquia de un Belmonte o un Antonio Ordóñez, larga, sabia y sin concesiones a la galería. Un punk de la crítica taurina, vamos.







domingo, 15 de mayo de 2005

Casetas

Me consta que alguno de los lectores de este bloj se ha ganado la vida detrás de una barra hace no demasiado tiempo. Estoy seguro de que él convendrá conmigo que poner copas o cañas o capuccinos al público en general es un trabajo de lo más enriquecedor. En una sola noche te puedes encontrar una galería de personajes digna de cualquier obra de ficción.

Esta afirmación viene a cuento para hacer una crónica de mi fin de semana.

Las noches del viernes y el sábado he estado trabajando en la caseta que Radio Utopía ha puesto en las fiestas de San Isidro de Alcobendas. El primer día coincidió con la celebración del XIII Festival Alternativo de Radio Utopía. Tocaban Muletrain, a los que me tocó presentar, algo que se me dió muy bien, la verdad. La mejor frase de mi speech, vomitada a ritmo de predicador baptista, se la robé al guitarrista del grupo, mi amigo el Sueco, pero éso no resta valor a mi destacadísima actuación. 30 minutos después Muletrain dejaban el escenario en medio de un fenomenal acople y tras un concierto en el que se mostraron tan impíos como parece que son siempre. El Sueco fue un calco perfecto de Jack Black en el comienzo de "Escuela de Rock".

En total, esa noche curramos unas 20 personas para que todo saliera bien. Unos 10 en la caseta y otros 10 en la producción. De todos ésos, sólo 2 terminamos sabiendo al irnos, a eso de las 4 y media de la mañana, dónde estaban nuestras piernas. Los demás acabaron de rodillas. Fue impresionante. Según me contó el insigne Metalkas (el otro que consiguió mantenerse sobrio), la recogida de equipos fue dantesca, con los compañeros dando tumbos echándose instrumental pesado a los hombros.

La ventaja de servir copas en una caseta como la de Radio Utopía es evidente. Puedes beber todo lo que quieras. Eso debieron pensar mis compañeros del turno de noche, que se chuzaron por lo menos en igual medida que los chavales a los que envenenamos con el suave bouquè afrutado del Kalimotxo que venimos sirviendo desde hace ya muchos años. Eso trajo como consecuencia que se dieran escenas muy divertidas.

Se nos fue la luz, y con ella la música, durante 20 minutos. Pero a la gente le dio lo mismo. El ritmo de venta del alcoholazo siguió siendo altísimo y nadie pareció darse cuenta de que estábamos a oscuras y de que ese murmullo que oían no era la música, sino las conversaciones de los demás borrachos.

A las 4 y 5 de la mañana apareció la Autoridad y nos conminó a que quitáramos la música. El encargado del turno, que para controlar sólo estaba emporrado, me hizo la indicación pertinente pero el abogado de la Radio, completamente mamao, nos llamó a la desobediencia civil. El encargado y el abogado tuvieron el siguiente diálogo en mi presencia:

Abogado: Bueno, la bajamos, pero no la quitamos.

Encargado: A ver, Juanjo, voy a ajercer mi estilo de liderazgo participativo...

Abogado: Que no Dani, que no,...

Encargado: ...y te pregunto qué derechos tenemos.

Abogado: ¿Derechos?. No sé, ninguno, pero pasando. Éste es el momento de poner un tema.

Extrañamente, tanto el encargado como yo dimos por buena esta explicación, a todas luces insuficiente, y le dejamos hacer. El tema en cuestión resultó ser "Rhapsody in blue", una elección atípica para un momento en el que teníamos en la caseta una gran cantidad de macarras madrileños. Imaginad por un momento la escena. Nadie reparó en que estaba sonando esa música y, sobre todo, nadie reparó en que el cd estaba rayado. Entramos en un bucle que se repetía así. Primero sonaba el famoso estribillo de la inmortal melodía de Gerswhin. Ya sabéis, "tiiiiiiiiiiii titutiti ttiit itit tut tut", y luego el reproductor emitía un sonido raro durante 40 ó 50 segundos hasta que volvíamos a escuchar el estribillo. Por fin, regresó el pitufo con refuerzos y el abogado depuso su actitud ante la perspectiva de pasar la resaca a la sombra.

El sábado noche fue más duro. Serví y serví pelotazos varios, tuve que aprender a hacer mojito y cambié varios barriles de cerveza. Cuando ya sólo quedaban cuatro gilipollas redescubriendo nuevas facetas de su amistad me dirigí a la trastienda y comprobé el número de botellas consumidas. Perdí la cuenta cuando iba por...ni me acuerdo pero era un huevo y la mitad del otro.

Parece claro que la debilidad es lo que nos hace más humanos y, paradójicamente, más fuertes.

¡Salud!

viernes, 13 de mayo de 2005

El Imperio contra Paca

En 7 días se estrena el dichoso Episodio III de La Guerra. Al parecer, será muy siniestro y responderá todas las preguntas que han dejado colgadas los demás episodios de la Sacrosanta Saga (en adelante SS). Contra todo pronóstico, me apetece mucho verla, hace unos minutos he visto el tráiler y, una vez más, me ha hipnotizado el influjo de la jodida SS.

Todo está en contra. Por ejemplo, los muy decepcionantes Episodio I y II, además de la revisión de la trilogía original que, en mi caso, ha dejado al descubierto más vergüenzas de las que pensaba que había. Por si fuera poco, el anuncio de que la película dura 149 minutos me hace temer lo peor. 2 horas y media de metraje en un montaje final es demasiado, entre otras cosas porque permite especular con el tocho infumable que debió ser la primera versión. ¿8, 9 horas?. No me entendáis mal, no estoy radicalmente en contra de las películas largas. La prueba es que me tragué el Napoleón de Abel Gance (dura casi 4 horas y es muda) en la Filmo hace unos años. Si la historia demanda que te vayas a esa extensión está bien, pero si resulta que ya hay críticos que han detectado que hay huecos en la trama, 2 horas y media de película me parecen una barbaridad. Aunque haya muchas peleas con espadas láser y la Nati salga mucho.

A pesar de lo que acabo de escribir, iré a verla varias veces. Como todos los demás integrantes de mi generación no puedo escapar de los aromas narcortizantes de la SS. Me imagino que cuando se apaguen las luces antes de que proyecten "La venganza de los Sith" me volveré a sentir como ese niño de 7 años que no deseaba otra cosa que ver La Guerra. Supongo que sólo por eso vale la pena.

miércoles, 11 de mayo de 2005

El PCDC

Hace ya muchos años que fundé el PCDC (Partido Comunista Duro de Cojones). Todavía no lo he inscrito en ninguna parte ni lo he presentado a ninguna convocatoria electoral. Quisera aprovechar esta plataforma blogosférica para hacer un poco de proselitismo. Os invito a uniros a este proyecto con el que pretendo transformar sustancialmente la realidad.

El ideario del PCDC se resume en el siguiente decálogo.

1. Pertenecemos a la tendencia Groucho del Marxismo. Por lo tanto nuestro lema es "Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros". Otros autores fundamentales para nosotros son Enrique Jardiel Poncela, el de la Celestina, Billy Wilder, Heráclito, Niezstche, Maquiavelo, Hegel o, por supuesto, Karl Marx.

2. Nuestro rollo es el rock. Y entendemos rock como pensar que son gigantes en lugar de molinos.

3. Estamos con Borges cuando dice que "la democracia es un abuso de la estadística". Especialmente esta democracia burguesa y tramposa que hace creer que elegir cada 4 años entre pan con chorizo o chorizo con pan es sinónimo de libertad.

4. No estamos de acuerdo con Rousseau cuando proclama aquello de que el hombre es inocente por naturaleza. Ni con Hobbes cuando defiende que "el hombre es un lobo para el hombre". Ambas proposiciones parten de la base de que el estado natural es el correcto y eso es algo con lo que estamos radicalmente en contra.

5. Nos gusta discutir y llevar la contraria. Pero para aprender de los demás o, por lo menos, para tratar de entenderlos.

6. La gente que va a su bola nos cae bien. Aunque hagan cosas que no terminen de gustarnos.

7. Somos amigos de las causas perdidas, como cuando Clark Gable vuelve al campo de batalla en "Lo que el viento se llevó" en el preciso momento en que la caída de Atlanta es inminente.

8. Nos preocupan las formas porque pensamos que la estética es la ética del porvenir.

9. Somos asquerosamente elitistas.

10. Nos lo tenemos muy creído pero, a la vez, no nos gusta tomarnos en serio a nosotros mismos.

domingo, 8 de mayo de 2005

Manifiesto contra el surrealismo

Voy a salir del armario.

"Amanece que no es poco" es una mierda. Para mí, es una mierda. Que sí, que Luis Ciges está muy bien y que todo es muy surrealista. Pero es que yo cada vez odio más y más lo surreal. En serio, puestos así, prefiero el esoterismo, la ufología o el absurdo.

Hablemos un poco de esto último, del absurdo. Porque el absurdo sí que me motiva.

Absurdo y surrealismo no son exactamente lo mismo. Absurdo es el teatro del más grande, Enrique Jardiel Poncela. Surreal es la actividad de mi empresa. Decía Umbral que la obra de Jardiel no era surrealista, porque se empeñaba en explicar todas las situaciones chocantes. Para Umbral, Jardiel es un autor menor por esta razón porque simplemente prologa los hallazgos de Ionesco, que ya no se molesta en explicar nada. Es decir, que convierte lo absurdo en surreal.

Pongamos un ejemplo. Absurdo es dimitir de tu puesto de trabajo para irte a tu casa. Surreal es transcribir unos subtítulos para luego doblarlos. Surreal es que tu empresa haga una promo gratis y el cliente quede tan insatisfecho que no quiera saber nada de ti. Surreal es que tu jefe directo no sea capaz de articular palabras cuando le transmitas ideas que poco a poco va aplicando (pero mal). Surreal es que tu empresa pierda el 30% de la plantilla en cinco años, el 50% de los programas y de esa manera pretenda competir con una multinacional superpoderosa. Surreal es que tu jefe directo te diga que estés de vuelta a finales de agosto de 2004 porque va a haber una nueva programación para octubre y que, a día de hoy, se ha retrasado ese estreno a septiembre de 2005. Surreal es que tu jefe supremo haga esperar una hora a los de la promo gratis y que, en cambio, se preocupe por la redifusión de madrugada de un programa que da un 0,3% de share en todo Digital Plus. Surreal es que yo lleve 5 años tratando de desentrañar el "concepto 40", cuando es lo más alejado de mis inclinaciones tanto profesionales como personales. La explicación del absurdo descrito al principio del párrafo está incluida en todas y cada una de las surrealidades expuestas a continuación. La explicación de lo surreal no existe. De verdad, si de algo estoy seguro en esta vida, es que la explicación de lo surreal no existe en el planeta que habitamos los entes pensantes.


Por eso prefiero cien mil veces "Eloísa está debajo de un almendro" a "Amanece que no es poco".

viernes, 6 de mayo de 2005

Victoria (y 2)

Esta semana hemos completado la primera fase del Campeonato de Pádel. Jugamos el miércoles y también hoy. Ambos partidos se han resuelto con el mismo resultado (9-3), pero uno lo ganamos (el de hoy) y otro lo perdimos (el del miércoles).

Al final hemos ganado dos y perdido uno, lo que, a falta de confirmación oficial, nos da el pase para la siguiente fase, que será por eliminatoria directa y empezará por octavos de final. Lo más normal será que perdamos, porque el nivel que hay es claramente superior al nuestro.

Pero como decía Tim Robbins en "Los búfalos de Durham":

"me gusta ganar, es mejor que perder"

jueves, 5 de mayo de 2005

El método Seinfeld

La panacea existe. Hay técnicas que sólo aplicándolas aseguran un resultado satisfactorio y, además, inmediato. No, no me estoy refiriendo a los crecepelos que venden los charlatanes de feria. Hablo del que yo he denominado "método Seinfeld".

En un episodio de la serie "Seinfeld" uno de los personajes, George, pasa por una crisis total. Está sin trabajo, sin pareja y sin dignidad. El desconcierto es su único compañero pero de pronto ve la luz. Empieza a conjeturar que si todo está mal en su vida es porque todo lo hace igual de mal. A continuación aplica la más elemental lógica a su razonamiento y concluye que si hace las cosas al revés de cómo las ha venido haciendo en su vida, su existencia mejorará considerablemente.

Luego la acción deviene en una serie de gags muy divertidos en los que George deja de ser el George acomplejado al que estábamos acostumbrados para transfigurarse de forma espectacular en un George ganador, seguro de sí mismo e increíblemente sincero. De esa manera consigue el trabajo de sus sueños y logra liarse con una modelo a la que aborda de forma intempestiva en una cafetería.

Podemos enunciar el "Método Seinfeld" de la siguiente manera:

Haz lo contrario de lo que haces siempre.

El resultado no es siempre el del episodio de "Seinfeld". Lo único que garantiza esta manera de actuar es sentirse de puta madre, que es el único modo de no equivocarse.

Actualmente, estoy poniéndolo en práctica y, por de pronto, ya duermo mejor.

lunes, 2 de mayo de 2005

La enfermera de las bragas rojas

Cuando me rompí la rótula, allá por el verano de 1983, no sentí demasiado dolor. Se me hinchó muchísimo la rodilla pero podía apoyar la pierna. Lo que me resultaba imposible era doblarla. No tenía conciencia de haberme roto nada. Mis padres me llevaron a Urgencias donde me metieron una aguja en el lugar de la hinchazón para extraerme líquido. Después me hicieron unas radiografías. Supuse que eso iba a ser todo.

Me pusieron en una camilla que manejaba una enfermera que mi recuerdo me obliga a calificar de guapísima. No podía tener más de 25 años. Me estaba llevando a una habitación desde la que iba a esperar a que mi rodilla estuviera lista para ser operada. En ese momento ignoraba por completo lo que iba a ocurrir. Estábamos en un ascensor (la enfermera y yo) y sólo tenía ojos para sus bragas rojas transparentadas contra la blancura de su uniforme. Me tiré una semana en el Hospital, pero jamás volví a verla.

Este fin de semana he estado currando en el Viña Rock. De regreso, al volante de mi coche y en una agradable soledad, me acordé de ella. En el CD sonaba "Enamorado de la moda juvenil" de Radio Futura. Mi imaginación me llevo a preguntarme cómo habría sido tener 20 años en 1980. Elucubré que podría, perfectamente, haber perseguido a una simpática enfermera con una extraña inclinación por vestir bragas rojas. Que podría haber quedado con ella en Rock-Ola o en La Vía Láctea. Que ella me podría haber contado que ese mismo día de junio del 83 había llevado en su camilla a un niño de 13 años muy parecido a mí. Y que en ese momento el pincha discos podría haber puesto "Enamorado de la moda juvenil".

Pero hoy no soy capaz de acordarme de su cara. Sólo de la impresión que me produjeron esas bragas rojas transparentadas contra la blancura de su uniforme.