Adjetivemos, adjetivemos

Porque vivimos en una época donde todo es adjetivo.

Esta mañana he visto un documental de National Geographic sobre la figura de Alejandro Magno. Irreprochable de factura, pero muy flojo en contenido. En un momento determinado un militar americano se deshace en elogios sobre el genio militar del macedonio. Afirma contundentemente que "determinadas maneras de pensar" de Alejandro se adaptan perfectamente al paso del tiempo y son vigentes hoy día. Me imagino que este señor se explayaría a continuación (o antes) sobre esas "determinadas maneras de pensar". Pero no lo vemos ni lo oímos.

En el lugar del guionista yo habría escrito en el off (antes o después) algo así:

OFF:
Más de dos milenios después de la muerte de Alejandro Magno, muchos de sus recursos tácticos siguen siendo válidos para la ciencia militar del siglo XXI.

Es decir, hubiera usado el titular que me había dado el personaje para introducir su opinión. Para que nos dijera cuáles son esas "determinadas maneras de pensar", que es lo sustantivo.


El defecto del documental es el mismo que aqueja a nuestra sociedad y a nuestra era. Adjetivamos (=ponemos titulares) pero no incluimos lo sustantivo en la oración.


¿Siempre habrá sido así?


El mundo de la industria del pop también participa de este mal. Por ejemplo, en la dicotomía "Underground vs. Mainstream". Adjetivamos a un determinado artista con una de las dos etiquetas y parece que lo hemos dicho todo de ellos. Pero no lo hemos hecho porque ambas categorías llaman a engaño. Esconden las verdaderas dinámicas que hay detrás de ellas.

El denominador común del Mainstream no es el dinero. Especialmente en estos momentos. La escala de valores de las multis está basada en juegos de poder que resultan casi indescifrables.

Por su parte, el denominador común del Underground no es la independencia artística. Es el dinero.

En los dos mundos hay talento y mediocridad. En los dos mundos hay viles tenderos dispuestos a sacarle la sangre al público y a los artistas. En los dos mundos, (sí, en los dos), hay románticos incurables que todavía piensan que una canción te puede cambiar la vida.

De nuevo, adjetivamos sin reparar en lo sustantivo, las canciones.

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