A mis 34 años

Estaba claro que tenía que llegar. Yo lo sabía. Llevaba un par de meses de bastante buen humor, pero era algo más bien postizo. No había razones para justificar ese estado de ánimo.

No ha pasado nada especial. Simplemente he empezado a mirar mi presente y a conjeturar acerca de mi futuro. A mis 34 años hay muchas cuentas que tengo que saldar. A veces esas deudas me parecen oportundades y otras veces, fracasos. Da un poco igual el adjetivo que use, lo que es importante es que éso es la prueba de que me tienen que pasar cosas.

El día de la charla con mi colega en la que llegué a la conclusión de que Madrid 2012 había que darle por el culo, también me dí cuenta de otra cosa. Lo primero que me dijo cuando nos encontramos fue que un amigo común se casaba. Justo ese día un compañero de trabajo, y de alguna que otra farra, nos anunció que iba a ser padre. Sé que es horroroso ser tan ególatra, pero lo primero en lo que pensé fue esta frase:

"A todo el mundo le pasan cosas menos a mí".


A mis 34 años, también, he descubierto que no tengo ni puta idea de nada. Sólo tengo un barniz que me suele servir para dar el pego. En definitiva, soy un puto farsante.


Soy conocedor de que hay otra manera de ver las cosas. Se llama autocomplacencia y me niego a caer en ella.

Comentarios

RED PRIAPO ha dicho que…
Amigo, farsantes somos todos. También a "los que les pasan cosan" les quedan cuentas pendientes y también tienen días de bajón. No se trata de autocomplacencia, se trata de subsistencia.

Arriba, arriba, arriba el pabellón¡¡¡