Pequeños acontecimientos, grandes historias

Las 22 horas de demora con las que salió mi avión de Madrid para Buenos Aires dieron pie a que interactuara con varias personas. Eso me permitió conocer tres historias de tres tipos a quienes los restrasos les causaron diversos niveles de frustración.

Por ejemplo, la historia de Marcelo. Marcelo es un VJ argentino residente en Barcelona que volvía a su Buenos Aires 4 años, 1 mes y 10 días después. Así te lo decía, como si fuera una condena. Estaba ansioso y acojonado. Ansioso por razones obvias y acojonado porque se vino a España antes del corralito. No sabía que Argentina se iba a encontrar.

Lo de Claudio es más tierno. Claudio es un cocinero que trabaja en una pizzería de Málaga. Volvía a Argentina para visitar a su hija de 7 años a la que hacía 2 que no veía. Su máxima ilusión era darle la sopresa a la nena y arribar antes de lo que le había dicho. Quería llegar con los Reyes Magos el 5 por la noche. No fue posible.


Domingo merece un capítulo aparte. Domingo vive en Valencia, es publicista y lleva en España 22 años. Su madre acababa de morir y quería ir al entierro, que se celebró en Buenos Aires a las 3 de la tarde del 5 de enero. A pesar de que fue el único de todos nosotros al que realmente le pasó algo irreparable, su actitud fue educada y elegante. No le rompió las bolas a ninguna azafata y tampoco pretendió hacer chantaje emocional con su drama. Nos dió una lección a todos. Levanto mi copa por él y también por Claudio y por Marcelo. Un contratiempo me permitió conocer sus peripecias personales y crecer (un poquito) como ser humano.

Gracias.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Dale, pibe, hacé una película con eso.
"Historias mínimas" no le llegaba a la suela del zapato.