Cuento (basado en hechos reales) con moraleja

Iba con mi cochecito por la calle Alberto Aguilera. Me paré en un semáforo. Llevaba dando vueltas como un idiota intentando aparcar. Estaba a punto de tirar la toalla. Delante mío estaba parado un Renault 21 de hace 15 años más o menos. El semáforo se puso verde. Entonces el Renault 21 de hace 15 años más o menos hizo algo raro.


DIO MARCHA ATRÁS Y GOLPEÓ FUERTEMENTE MI AUTO SIN NINGUNA RAZÓN QUE JUSTIFICARA ESE ACTO.

Pero también hizo algo más.


HUYÓ COMO UN PERRO.


Por supuesto, le seguí. En el siguiente semáforo el Renault 21 de hace 15 años más o menos continuó su camino de despropósitos.


SE COMIÓ EL COCHE DE DELANTE.


El semáforo estaba rojo y el conductor del vehículo con el que había impactado el Renault 21 de hace 15 años más o menos salió para ver qué había pasado. Yo hice lo mismo. A mi Ibiza no le había pasado nada. El otro parece que no sufrió desperfectos porque se volvió a subir al coche y se piró.

Por su parte, el hijoputa del Renault 21 de hace 15 años más o menos siguió en sus trece.


SIGUIÓ ESCONDIDO EN SU COCHE EL MUY IMBÉCIL.


Moraleja: El problema no es cometer un error. El problema es no asumir tus cagadas.

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