domingo, 30 de enero de 2005

Cuento (basado en hechos reales) con moraleja

Iba con mi cochecito por la calle Alberto Aguilera. Me paré en un semáforo. Llevaba dando vueltas como un idiota intentando aparcar. Estaba a punto de tirar la toalla. Delante mío estaba parado un Renault 21 de hace 15 años más o menos. El semáforo se puso verde. Entonces el Renault 21 de hace 15 años más o menos hizo algo raro.


DIO MARCHA ATRÁS Y GOLPEÓ FUERTEMENTE MI AUTO SIN NINGUNA RAZÓN QUE JUSTIFICARA ESE ACTO.

Pero también hizo algo más.


HUYÓ COMO UN PERRO.


Por supuesto, le seguí. En el siguiente semáforo el Renault 21 de hace 15 años más o menos continuó su camino de despropósitos.


SE COMIÓ EL COCHE DE DELANTE.


El semáforo estaba rojo y el conductor del vehículo con el que había impactado el Renault 21 de hace 15 años más o menos salió para ver qué había pasado. Yo hice lo mismo. A mi Ibiza no le había pasado nada. El otro parece que no sufrió desperfectos porque se volvió a subir al coche y se piró.

Por su parte, el hijoputa del Renault 21 de hace 15 años más o menos siguió en sus trece.


SIGUIÓ ESCONDIDO EN SU COCHE EL MUY IMBÉCIL.


Moraleja: El problema no es cometer un error. El problema es no asumir tus cagadas.

viernes, 28 de enero de 2005

Amazon mola mazo

En estos momentos estoy escuchando "Ceremonial" de Savage Republic.

En 1998 me dejé este vinilo en la bandeja del maletero del coche un día de sol. Quedó inservible. Gracias a Amazon esta semana he vuelto a escuchar este disco tan cojonudo 7 años después. Ya había perdido la esperanza.

4 formatos humanos



1. La chica-filmoteca:

Analfabeta funcional que va a la Filmoteca Española a ver películas del tercer mundo. Se toma el café en el propio cine Doré mientras observa, que no lee, el libro que se ha traido. Su conversación es aburrida porque carece de sentido del humor. Se la reconoce perfectamente porque dice frases del tipo "el cine es mi vida" o "me fascina la música de jazz (sic)". Su aspecto puede ser agradable pero presenta una vestimenta que podemos definir como una mezcla entre Annie Hall y las heroínas de Rohmer.


2. El cinéfilo:


Ciudadano que no sabe nada de cine. Y lo que es peor, no quiere saber porque no le gusta. Por eso se puede tragar mierdas infames como "2046" o "Deseando amar". Desprecia el cine americano y el de consumo masivo porque piensa que los guiones de esas películas son flojos dado que es capaz de entender de qué van. Su característica principal es que no se fía de su propio criterio. Tiene miedo, por tanto, de que un día vea "Cine de barrio" y le mole. Por eso trata de alejarse lo más posible de esos mundos.


3. El político de bar:


Sujeto que vocifera proclamas acerca de la realidad política del país mientras se zumba tercios de Mahou como quien bebe agua. Por supuesto, ni va a votar, ni milita en ningún partido y, encima, se define como apolítico. Es el peor tipo de fascista. Piensa que el comunismo es una utopía irrealizable y que los que somos de izquierdas tenemos que ser indigentes para vivir de acuerdo a nuestra ideología. Algunos interrumpen conversaciones ajenas para vomitar sus idioteces.


4. El charlatán de feria:


Individuo que tiene respuestas para todo. Suele ser un mentiroso patológico, es decir, miente por el placer de mentir porque no tiene necesidad de hacerlo. El charlatán de feria es ése que si en un conversación se está hablando de los reductores de cabeza de África te dice que un tío lejano suyo convivió con una de esas tribus que practican tan noble deporte. Los hay de dos clases: el charlatán de feria divertido y el charlatán de feria aburrido. Los primeros suelen ser genios, los segundos son seres inertes.



jueves, 27 de enero de 2005

Cita ineludible

Ivar, el guitarrista de Mule Train, me pasa el siguiente flyer del próximo concierto de su grupo.



Este sábado Muletrain actuamos en Siroco con Le Jonnathan, un grupo de Valencia que lleva un rollo Wipers y que está muy bien. El festejo comienza a las 21:30, y por los 8 leuros que cuesta la entrada no sólo serás deleitado por los dos super combos, sino que además te harás con un cedés con temazos de los últimos conjuntos de música de moda como The Bellrays, Cherry Valance, Omega Cinco... y, faltaría más, los protas de la velada. Si no quieres rascarte más el bolsillo a estas alturas de mes, por 5 leuritos tendrás el privilegio de ver a los miembros de estas dos increíbles formaciones en vivo y en directo (nada de roces, por supuesto).
Así que, a desempolvar la chupa y a atarse bien los cordones de las Yumas, que vuelve el ROCK hecho con más pelotas y menos cabeza.



No faltéis, chavales.

martes, 25 de enero de 2005

20 minutos

Por circunstancias que no tengo demasiadas ganas de explicar la relación que mantengo con mi coche es claramente pecaminosa. Por eso, cuando estoy sin él, me pasan cosas raras. No soy yo mismo. Ayer, incluso, viajé en metro. Hice todo lo que pude pero era lo más lógico. Lo viví como una derrota.

La última vez que utilicé el metro (de Madrid) para transportar mi humanidad de un punto a otro debió ser algún día del 98 o 99. No tengo recuerdos de aquella triste jornada, sólo sé que hice un pacto conmigo mismo. O sea hice un pacto para engañarme. Contra todo pronóstico conseguí cumplirlo hasta el lunes.

La experiencia de ser uno más de los seres humanos que engrosan un vagón de metro es muy poco satisfactoria para mí. La memoria que tengo de cuando no había otra que utilizar la red de metro es que todo allí huele raro, sobre todo en los andenes. Hiede como a metal. Ese mismo olor lo experimenté en la primera ocasión que usé el metro, hacia el año 1984 (¿de qué me suena este número?), y desde aquel magno acontecimiento lo seguí sufriendo siempre que tenía que enterrarme para llegar a algún sitio.


Ayer el metro no olía a metal. Ni a nada. Aunque la gente seguía teniendo la cara a-humana que se te queda cuando bajas por allí.


Menos mal que fueron sólo 20 minutos.

domingo, 23 de enero de 2005

Inventario 4 (y último)

Este último inventario está compuesto de mis impresiones de los sitios donde comí en Argentina.

  1. La Modelo: Una cervercería de La Plata. Estuve hace dos años y me gustó la comida. Esta segunda vez fue todo un poco vulgar (la comida, no el motivo de la reunión que fue emocionante). Y con eso está dicho todo.
  2. El Parrillón de La Recoleta: Es uno de los sitios donde mejor carne he comido en mi vida. Me tomé una entraña y un bife de chorizo. Lo primero estaba muy bueno, lo segundo era excepcional.
  3. El Cuartito: Muy buenas empanadas de carne y jamón y queso. Sabrosas pizzas. Generosas raciones. Posters y fotos que resumen la historia argentina de los últimos 50 años. Barato, incluso para el estándar de allá. Único defecto: no sirven café.
  4. La Bistecca: Italiano que está en Puerto Madero. Al entrar no sabía que era buffet, lo que es algo cutre. Pero comí bastante bien. Fallé en la elección del primer plato, una caprese vulgaris, pero acerté en el segundo, unos gnochi de patata. El plus fue ver, en vivo en directo, cómo el cocinero se curraba los gnochi. Espectacular.
  5. Prosciutto: Ver el post "La rubia de Prosciutto".
  6. Los Platitos: Este sitio parece que se quedó en los 70. Se ubica al final de La Costanera, muy cerca del aeroparque. Si te sientas en el piso de arriba puedes ver el río. Buena y variada cocina pero me quedo con el postre. Enormes panqueques de banana que me dejaron sin respiración. Y eso que no me considero especialmente goloso.
  7. Río Alba: El único restaurante, bar o cafetería en el que los camareros fueron un poco secos, por lo menos para lo que se estila en Argentina. Allí pedí unas milanesas de peceto que me dejaron bastante satisfecho. Igual que los tomates de la ensalada.

Y esto ha sido todo. Estoy seguro de que a un porteño esta selección le parecería demasiado turística. Pero éso es lo que soy en Buenos Aires.


jueves, 20 de enero de 2005

Inventario 3


Me considero un hombre de "letras" y no de "ciencias". En la escuela sacaba sin problemas buenas notas en asignaturas como Historia, Lengua o Filosofía. Por el contrario, sufría enormemente con la Física o la Química. Lo que es más, me resultaban un coñazo insoportable. Las Matemáticas no eran una excepción. Pero al final de mi periplo académico desarrollé una cierta querencia por esa materia. Incluso saqué un 10 en un examen que casi nadie de mi clase aprobó.

Terminé por darme cuenta de que las Matemáticas se acercan a la Filosofía. ¿No existe un concepto matemático llamado "infinito"?. ¿No se podría resumir la historia de la Filosofía se como una búsqueda de la exactitud matemática?.

Así que a pesar de ser un hombre de "letras", me gustan las matemáticas. Y más ahora.


Siempre he pensado que Adam Smith era un idiota. Y un hombre cuyo pensamiento es de una vacuidad impresionante. Gracias a Walter Graziano sé que mi opinión cuenta con el aval de las Matemáticas.

Graziano es un economista argentino de cierta brillantez que ha escrito varios libros. En "Hitler ganó la guerra", su último volumen, hace una serie de revelaciones que causan estupor. La más atractiva es sobre la que construye toda su teoría. Al parecer, en los años 50 un matemático demostró que el presupuesto fundamental del capitalismo es una incorrección matemática. No sólo es débil desde un punto de vista filosófico sino que es inaceptable desde un punto de vista matemático. Adam Smith se equivocaba cuando decía que el individualismo es la base para la mejora de la sociedad. No aumenta el bienestar general si uno sólo mira por sus intereses. Está demostrado matemáticamente. Así que, lo siento, los impuestos no sólo son justos sino que, bien gestionados, son más eficaces que el mercado. Insisto, es matemático.

Lo curioso es que Graziano, licenciado en economía, descubrió este dato viendo una película. No os voy a decir cuál es. Como pistas os digo que a mí no me gustó y que el guionista es Akiva Goldsman.

El primer libro que me compré en Argentina fue "Hitler ganó la guerra" , de Walter Graziano.

ACTUALIZACIÓN DE 2015: Acabo de releer esta entrada y he estado a punto de borrarla. El libro de Graziano me parece una engañifa 10 años después. Es un poco sensacionalista en varios asuntos y supongo que también lo será en el cuando explica la teoría de juegos. Pero sigo pensando que el esfuerzo individual no es eficaz del todo si no se obtiene un beneficio colectivo. Y de lo que también estoy seguro es que los economistas no son científicos.

miércoles, 19 de enero de 2005

Inventario 2

En un mundo pre-caída de las torres gemelas, allá por julio de 2001 asistí a la fiesta de presentación de "Navigator", el que sería segundo disco de José Padilla. El evento tenía lugar en un lugar de Ibiza llamado, creo, La Torre, y consistía en una sesión, ecléctica hasta la más sana insensatez, del propio Padilla. Hacia el final de la noche pinchó una extraordinaria versión de "I've got you under my skin" de Sinatra. Cuando le pregunté al creador del concepto de "Café del mar" acerca de esa canción me contestó:

- Es muy jodido de encontrar en CD, en vinilo te diría que es imposible. Está sacado de un disco en directo llamado "The main event", fechado en los 70.


En un mundo post-caída de las torres gemelas, hace menos de una semana, me encontraba en una tienda de discos de Buenos Aires. Distraídamente, pasé por delante de una balda con álbumes de Sinatra. En el fondo de mi cabeza resonaba la conversación con Padilla y en el de mi corazón el fraseo de Ol' Blue Eyes del estándar de Cole Porter. De pronto...


Ahí estaba. "The main event". A menos de 20 pesos, es decir menos de 5 euros. En CD, eso sí, porque ya sabemos que la perfección ni existe ni es deseable.


La verdad, necesito muy poco para ser feliz.

Inventario 1

A Alfonso, que también es muy fans...

Este es el primero de una serie de posts en los que haré distintos balances acerca de lo ocurrido en mi breve viaje a Argentina.

Abro fuego haciendo una consideración acerca de la tele por cable de aquel país. He de decir que es mucho más variada e interesante que la oferta que padecemos aquí en España. No quiero extenderme, baste decir que he visto series de TV que aquí todavía no han llegado (el spin-off de Friends, Joey) y otras que no llegarán en la vida (Por encima de todo, Reba). ¡¡¡¡¡¡¡Y además en versión original subtitulada!!!!!!!!!!.


Antes de nada, decir que soy un gran admirador de la cantante country Reba McEntire. Tengo varios de sus discos y ella me cae muy simpática. Conocía que además es actriz y que hace una serie con su nombre allá en los USA. Pero fue una enorme sorpresa para mí dar con el show de Reba e incluso más grande aún comprobar que me gustaba. Reba, lo he sabido ahora, no sólo es una cantante muy buena sino que además es una más que decente actriz cómica. Se comprueba perfectamente en este episodio, uno de los que ví en Argentina.

Me da vergüenza decirlo, pero éste ha sido uno de los puntos fuertes del viaje.

martes, 18 de enero de 2005

Misión cumplida

Apurando mis últimas horas en Buenos Aires me doy cuenta de que en este viaje he cumplido todos mis objetivos. El secreto ha sido no elaborar ningún plan previo y tomar las cosas como me han venido. Y, sobre todo, lo mejor ha sido que he descansado.

He cargado las pilas para un invierno que será decisivo en más de un ámbito.

Acá sólo me queda tomarme un café vienés en Martínez. Y eso es lo que voy a hacer ahora mismo.

Algo querrá decir

¿Por qué nunca miro el título de los capítulos de las novelas que leo, ni los epígrafes de los artículos, monografías o ensayos?.

lunes, 17 de enero de 2005

Un tópico es una...

...verdad mil veces repetida.


Sí, ya lo sé.

Pero cuando alguien hace algo que cae en el tópico, ¿qué es?.

¿Y cuando ese alguien hace algo que cae en el tópico y es consciente de ello y había querido evitarlo pero llegado el momento le da igual?.

A estas dos preguntas no tengo más remedio que contestar con desconcierto y un cierto nivel de indiferencia.

Unos días antes de viajar a Buenos Aires, una amiga, a la que mando un beso desde acá, me hizo un gran regalo: un libro sobre Borges. Como ella sabe que a mí me gusta mucho podemos decir que dio en el clavo.

Decidí no llevarme el libro a Buenos Aires porque sería demasiado tópico leer sobre Borges en esta ciudad, tan inseprablemente unida a su vida y a su obra. Pero en este trozo de planeta las librerías son establecimientos diábolicos perfectamente equipados para que encuentres tu perdición.

Hace unos días me compré "Historias prodigiosas" de Adolfo Bioy Casares y me lo estoy devorando.

Ninguna de las decisiones que he tomado en los últimos días me ha parecido más adecuada que la que acabo de comentar.

domingo, 16 de enero de 2005

Vuelta a la inocencia

Hace como 4 años y medio conocí a una chica que se llamaba Sol. Seguro que ése no era su nombre verdadero pero eso poco importa ahora. Esta chica atesora la cara más bonita que he visto en mi vida. Entonces era modelo y quería ser presentadora de TV. Lo logró por unos meses y seguramente habría hecho carrera porque es muy guapa, como ya he dicho, y además bastante lista. Lo suficiente para darme una lección, una lección que he aprendido con un cierto retraso.

Todo surgió a partir de la palabra "ironía". A ella no le gustaba nada porque, según decía, quería volver a un estado cercano a la infancia, a la ausencia de maldad. Yo le reprochaba que ese argumento era demasiado simple, sin sospechar que en ello residía su eficacia. También cuestionaba el valor estético de esa idílica vuelta a la niñez. Me permitía añadir, para más inri, que su anhelo era absolutamente irrealizable. Ella no entraba en polémicas, simplemente sonreía.

Ahora me doy cuenta de que no la había entendido. O de que no la había escuchado como debería. Lo que ella me estaba proponiendo no tenía nada de pueril, como yo injustamente juzgaba. Me estaba diciendo que al humor hay que quitarle ironía igual que hay que restarle discurso al arte. Que ser irónico no significa ser más listo sino más hijo de puta. Que el humor no sirve para hacer daño sino, como mucho, para defenderse. Que, en definitiva, el humor es una especie de arte marcial.

viernes, 14 de enero de 2005

Lo que me gusta y no me gusta de Buenos Aires

Lo que me gusta (ordenado no jerárquicamente):

  • Las cafeterías.

El café suele ser bueno y te dan, sin pedirlo, un vaso de agua y unas pastas. Además, los camareros tienen la combinación perfecta de simpatía y distancia.

  • La gente.

Son amables, visten despreocupadamente y cuando se dirigen a tí hablan en español, cosa que no siempre ocurre en, por ejemplo, Madrid.

  • Los precios.

Con el euro a 3,70 pesos aprox., acá soy todo un potentado.

  • Las tiendas de discos especializadas en tango.

En TODAS las que he visitado hay una balda de música tangoelectrónica.

  • Los tomates.

Porque saben a tomate.

  • Las FM's.

Especialmente una que se llama "La 2x4", pero en general todas tienen un respeto formal por el medio que yo echo de menos en España.

  • La 9 de julio y El Rosedal.

  • Las "minas", como las llaman acá.

Hay muchas más cosas que me molan, pero éstas son las que más.

Lo que no me gusta:

  • Que esté tan bien trazada que sea casi imposible perderse.

NOTA: ¿Puede ser que me esté conviertiendo en Amelie con sus famosas listas de lo que le gusta y lo que no?. Parece que sí. Será mejor que mire para otro lado porque sino...


Quiero ser como John Wayne

Hace unas horas ví El Dorado, un peliculón de Howard Hawks protagonizado por John Wayne y Robert Mitchum. La ví en un canal de cable en versión original con subtítulos, costumbre afortunadamente muy enraizada en Argentina.

El caso es que Robert Mitchum y John Wayne le ganan a los malos en las siguientes condiciones:

Robert Mitchum tiene una herida de bala en la pierna que le hace cojear y además lleva encima una resaca que viene de una borrachera de dos meses producida por un desengaño amoroso .

John Wayne tiene una bala al lado de la columna que cuando se le mueve le causa parálisis al hemisferio derecho de todo su cuerpo. Ni que decir tiene que en el momento decisivo a John Wayne se le ha movido la bala. Además esa bala se la disparó unos meses antes una tal Josephine McDonald porque John Wayne (accidentalmente) se había cargado a su hermano. El personaje de John Wayne lo consideró justo castigo a su acción y no quiso vengarse de Josephine, entre otras cosas porque el clan McDonald era al que había que proteger de los malos.

Por si esto fuera poco, en el tiroteo final John Wayne se lleva un perdigonazo que le deja cojo.

Si es que ya no hay hombres como él. Y encima se casó con un mexicana y chapurreaba el español.

Nota para Malasombra: Sí, la guionista de "El Dorado" también era Leigh Brackett.

jueves, 13 de enero de 2005

La rubia de "Prosciutto"

Anoche me fui a cenar con mis viejos y un amigo de ellos. No era un plan muy interesante a priori y la realidad se encargó de confirmar mis sospechas. Como os podéis imaginar la conversación no discurrió por temas excesívamente seductores y la cerveza Quilmes es tan liviana que no te facilita la evasión. Parece claro que me aburrí soberanamente.

Comimos en "Prosciutto", un italiano de cierta fama en Buenos Aires. Yo ya había estado hace un par de años con mi prima y me llevé una muy buena impresión, que refrendé anoche. Comí unos deliciosos tagliatelle alla Siciliana que estaban de llorar, como diría un amigo mío.

Pero había otra cosa que también estaba de llorar.

Justo en la mesa de enfrente se sentaron dos chavales y una rubia. Yo la tenía justo delante, aunque debía esquivar la figura del amigo de mis viejos para poder verla. Por eso tardé un poco en fijarme en ella.

Ya he dicho que era rubia. Lo que no he dicho es que tenía las facciones angulosas peo dulces. Y que tenía unos ojos que, a la distancía, parecían grises perla. Me recordó a Marlene, pero Marlene es más linda y esta era más guapa.

La parte final de la cena, con el debate descendiendo a terrenos médicos, me la pasé mirando y estudiando a la rubia. Un par de veces se cruzaron nuestras miradas y en ambas ella retiró la vista.

Cuando nos fuimos eché un último y furtivo vistazo para darme cuenta de que llevaba una minúscula minifalda. Y entonces me acordé de los famosos versos de "Milonga sentimental".

Tal vez no lo sepas nunca
tal vez no lo puedas creer
tal vez te provoque risa
verme tirado a tus pies

miércoles, 12 de enero de 2005

Boda en La Plata

Un hombre de treintaytantos sale de una casa de la calle 38 de La Plata. Su cara denota una honrosa resaca y está vestido de traje, pero con la corbata en el bolsillo. Camina una cuadra, o una manzana, y llega a una plaza. Allí coge, o agarra, un taxi donde hablará de fútbol y de coches. Son las 11 de la mañana del domingo 9 de enero y hace un calor húmedo muy molesto.

Esta escena parece el epílogo de una noche gloriosa. Pero no había sido así.

Ese hombre de treintaytantos había dormido en un sillón apenas 3 horas. Llegó a las 7 de la madrugada tras pasarse unos 120 minutos en Urgencias. Fue allí para verificar que su tía sólo se había roto la muñeca en la caída que sufrió en la celebración de la boda de su hija. Es decir, de la prima del hombre de treintaytantos. Si sumamos a esto que cuando llegó a la casa de la calle 38 de La Plata se encontró al mejor amigo de la novia tirado en el patio, desmayado y con restos de lo que parecía sangre en la boca, se podría pensar que fue una noche de terror.

Pero tampoco había sido así.

lunes, 10 de enero de 2005

Atardecer vs. anochecer

Son dos conceptos distintos.


Para explicarme mejor voy a apelar a mis dos ciudades favoritas: Madrid y Buenos Aires o Buenos Aires y Madrid.

En Buenos Aires el atardecer es absolutamente insuperable. Se trata de esas horas antes de que se haga de noche en las que el sol colorea de dorado las calles. En esos momentos, la capital argentina consiegue una luz que yo no he visto/sentido jamás. Y escucho el rezongo de los bandoneones en mi patio viejo.

El momento de Madrid viene más tarde. Cuando el sol ya casi está escondido, es decir, cuando anochece. Lo aconsejable entoces es mirar al cielo y llenarse la mirada de la sinfonía de rojos que se nos ofrece. Especialmente si dirigimos nuestros ojos en dirección a la sierra.

Por resumir un poco, Madrid es el anochecer y Buenos Aires es el atardecer. Se parecen mucho, pero no son exactamente iguales.

Sensación térmica

Las cosas que nos pertenecen en exclusividad suelen revelar algo acerca de nosotros mismos. Son lo que llamamos particularidades.

La que hoy me ocupa es la manera que tienen en Argentina de medir la temperatura. Acá no sólo te dicen a cuántos grados estás sino que añaden otro curioso concepto. Sí, lo habéis adivinado. Ese concepto es la "sensación térmica".

La "sensación térmica" es una fómula matemática que está compuesta por los siguientes parámetros: temperatura real, velocidad del aire y humedad relativa.

Lo curioso es que los argentinos son capaces de vincular una palabra como "sensación" a un planteamiento científico. Creo que una trivialidad como ésta explica muy bien la idiosincransia de este trozo del planeta.

viernes, 7 de enero de 2005

Pequeños acontecimientos, grandes historias

Las 22 horas de demora con las que salió mi avión de Madrid para Buenos Aires dieron pie a que interactuara con varias personas. Eso me permitió conocer tres historias de tres tipos a quienes los restrasos les causaron diversos niveles de frustración.

Por ejemplo, la historia de Marcelo. Marcelo es un VJ argentino residente en Barcelona que volvía a su Buenos Aires 4 años, 1 mes y 10 días después. Así te lo decía, como si fuera una condena. Estaba ansioso y acojonado. Ansioso por razones obvias y acojonado porque se vino a España antes del corralito. No sabía que Argentina se iba a encontrar.

Lo de Claudio es más tierno. Claudio es un cocinero que trabaja en una pizzería de Málaga. Volvía a Argentina para visitar a su hija de 7 años a la que hacía 2 que no veía. Su máxima ilusión era darle la sopresa a la nena y arribar antes de lo que le había dicho. Quería llegar con los Reyes Magos el 5 por la noche. No fue posible.


Domingo merece un capítulo aparte. Domingo vive en Valencia, es publicista y lleva en España 22 años. Su madre acababa de morir y quería ir al entierro, que se celebró en Buenos Aires a las 3 de la tarde del 5 de enero. A pesar de que fue el único de todos nosotros al que realmente le pasó algo irreparable, su actitud fue educada y elegante. No le rompió las bolas a ninguna azafata y tampoco pretendió hacer chantaje emocional con su drama. Nos dió una lección a todos. Levanto mi copa por él y también por Claudio y por Marcelo. Un contratiempo me permitió conocer sus peripecias personales y crecer (un poquito) como ser humano.

Gracias.

jueves, 6 de enero de 2005

Al fin

Hace un rato he llegado a Buenos Aires. Este viaje promete mucho. Sólo por lo bizarro de su comienzo puedo esperar cualquier cosa.

Ya tengo cosas que contar. En breve, empezaré a hacerlo.

miércoles, 5 de enero de 2005

"Anclao" en Madrid

Este post tenía que haber sido el primero desde Buenos Aires. Pero resulta que Southern Winds no ha considerado oportuno aún que el resto de la tropa y el que esto escribe partamos de la Villa y Corte.

Ahora mismo estoy en el Hotel Auditorium, que es el hotel más grande de Europa. Una extraña sensación ha dominado todas estas horas de idas y venidas. No es sólo que estoy hasta los cojones de esperar, por encima de todo me molesta este momento indefinido de transición.

Stay tuned.

martes, 4 de enero de 2005

El futuro

Queridos amigos:

En unas horas parto para la ciudad donde nací. Voy para lo que podríamos llamar un compromiso familiar. Pero prometo no dejaros solos, seguiré escribiendo desde Buenos Aires.

A la vuelta ajustaremos algunas cuentas pendientes.

Abrigaros bien en mi ausencia, chavales/as.

lunes, 3 de enero de 2005

Crónica de las primeras horas de 2005

Primero, los datos objetivos:

- He consumido unos 4 litros de cerveza aproximadamente.
- He dormido la media habitual de 8 horas diarias.
- He comido en un Burguer.
- He ido al cine a ver un documental el día 1.
- He ido al cine a ver una película de consumo masivo el día 2.
- He visto un huevo de episodios de Cheers.
- He hecho un encargo en Amazon (3 cd's y un libro).
- He cerrado una noche de pádel para hoy a las 21.00.
- He participado una vez más en la comida lebrela de navidad/fin de año/reyes.


2005 empezó apacible en mi casa viendo un ratito de "El gran dictador" . Me fui a la cama muy pronto, a eso de la 1 y media y dormí como un bebé. A la mañana siguiente, limpié (malamente) la casa y sólo salí a por cervezas y al cine. No hablé con nadie.

Ayer domingo tuvo lugar la enésima comida lebrela con un quórum espectacular. Hacía mucho que no nos reuníamos la casi totalidad del grupo. Papeamos en un sitio infecto llamado "La burbuja que ríe", donde ni el precio, ni la calidad de las viandas, ni la generosidad de las raciones, ni la sidrina, ni nada, podía ser calificado como "asturiano". Lo pasamos bien a pesar de que tuvimos que esperar un rato largo (y eso que teníamos reserva).

Las copas llegaron en un bar/cafetería que no soy capaz de identificar, y aún menos de establecer su ubicación. Sólo sé que está muy cerca de ese garito inmundo donde nos torturaron gastronómicamente. En mi descargo decir que ya era de noche.

Luego, en pandilla, vimos "Los increíbles". Y la verdad, no es para tanto. Pero eso es otra historia.


En cuanto a mi estado anímico sólo puedo decir cosas buenas. Estoy más lúcido que nunca. Pero también estoy teniendo éxito en preservar un cierto estado de inocencia, algo que será motivo de un futuro post.

ESTOY DE PUTA MADRE. (je je, y soy "un tío de puta madre")

domingo, 2 de enero de 2005

Los Byrds, Bach y Alejandro Magno en una mesa revuelta

¿Cuál fue la primera remezcla de baile de la historia?.

La versión que los Byrds hicieron de "Mr. Tambourine man". El propio Dylan declaró que no sabía que sé podía bailar con sus canciones.


¿Quién fue el primer artista tecno?.

Johann Sebastian Bach. Dicen que su obra es la perfecta mezcla entre geometría y corazón. Y ahí tenemos "Tocata y fuga en re menor" para probarlo.

¿Quién fue la primera estrella de rock and roll?.

Alejandro Magno. Murió en plena gloria, se pasaba con el alcohol y con las fiestas y su fama fue tan grande en vida como 2000 años después.



sábado, 1 de enero de 2005

Extrema y Dura

"Tierra de parias, tierra de conquistadores"

Acabo de ver "Las cajas españolas", un documental que relata la peripecia de los cuadros del Museo del Prado durante la guerra civil española. El gran héroe de esta historia, aunque hubo muchos más, fue Timoteo Pérez Rubio, un pintor extremeño que fue presidente de un organismo que no ha debido tener parangón en cualquier otro lugar del mundo o de la historia. Se llamaba la Junta de Defensa del Tesoro Artístico, se creó a los 5 días del estallido de la guerra civil y su objetivo era preservar el patrimonio cultural de la nación española. Seguramente éste fue el único apartado en el que la República pudo lograr su objetivo. Pero fue a costa de un gran sacrificio personal del señor Pérez Rubio y sus compañeros de Junta. En la película se cuenta que cuando llegaron con los cuadros a Ginebra, a la sede de la Sociedad de Naciones, entre todos tenían dos francos.

O sea que estamos diciendo que, en mitad de una guerra, un puñado de soñadores arriesgaron su vida y su patimonio por salvaguardar un tesoro que les podía haber arreglado la vida. Estos tíos estaban dirigidos por un hijo de Extremdura, la misma región que alumbró a los más heroicos, extraordinarios, locos y exitosos conquistadores de la Historia Universal.

¿Qué tendrá esa tierra para dar frutos como Hernán Cortés, Pizarro o... Timoteo Pérez Rubio?. ¿Será el jamón?. No lo sé, pero estoy dispuesto a creer que sí.