Queremos menos, tenemos menos

Periódicamente, todos echamos un vistazo a nuestra vida y vemos qué es lo que tenemos. Rara vez nos damos por satisfechos, siempre pensamos que tenemos menos de lo que nos merecemos o menos de lo que necesitamos. Ante esta constatación hay quien hace propósito de enmienda y trata de cambiar su realidad. Otros negocian consigo mismos y se dicen que lo que han logrado no está mal y que como nunca se quedarán satisfechos no merece la pena preocuparse.


Ninguna de las dos posturas funciona. Lo sé porque yo he experimentado con las dos.


Yo creo que la solución es plantear el dilema en otros términos. Es mejor identificar qué es lo queremos antes que comprobar qué es lo que atesoramos. Cuando hacemos esto muchas veces nos damos cuenta de que el problema es que nuestras ambiciones son demasiado “realistas”. Y como si buscamos 5, nos quedaremos con 3, si sólo aspiramos a 3, tendremos aún menos.


Esto mismo lo dice mejor que yo la película argentina “Luna de Avellaneda”.

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