martes, 30 de noviembre de 2004

Tormentas imaginarias



Hay una canción de 091 que se llama "Tormentas imaginarias". Últimamente me recuerda a mi propia vida.


Quiero caer en un letargo y dejar mi destino en tus manos.
No quiero saber si dejo rastro, ni a donde conducen mis pasos.
Canciones de cuna y de rabia se mezclan en la madrugada.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.

Sí, quiero dejarme ir. No sé si tengo el valor para ello.

Quiero beber agua de besos y sentir cómo escapa mi tiempo.
Vuelta al ayer, al mismo templo, al pozo de los deseos.
Botellas que escancian plegarias, rumores de armas cargadas.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.

Es cierto. Sigo buscando lo de siempre. Lo que me moriré buscando.


Desiertos que nunca crucé y trenes que nunca tomé.
Llegará la hora incierta en la que todas las respuestas
se agolpen tras la puerta a la espera de un por qué.

Otra vez correcto. No he hecho las preguntas adecuadas y por eso no he obtenido las respuestas que merezco. Pero la hora incierta está a punto de llegar.


Quiero encontrar un buen refugio contigo huyendo del mundo.
Quiero encontrar un buen refugio y que el fuego nos convierta en humo.
Flores con sangre en su savia, estatuas que buscan su alma.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.



De nuevo en el clavo. Ya no me cabe ninguna duda de que tengo que convertir mis tormentas imaginarias en reales. Para poder derrotarlas antes tengo que enfrentarme a ellas.


Muchas gracias, maestro Lapido.

50 años después

Dispuesto a echarle un ojo al periódico y a lo que dijo ayer el del bigote en la Comisión, me encuentro con un artículo en el que se conmemora el 50 aniversario de la muerte de Wilhem Furtwängler en Baden Baden. Este gran director de orquesta es uno de los músicos más prestigiosos del siglo XX y un tío por el que yo siento gran simpatía. Según los que saben, Furtwängler era un director "subjetivo" y era capaz de cambiar su propia visón de la misma obra. Los que no sabemos pensamos que eso es hacer las cosas con el corazón, pero quizá sea una manera demasiado simple de expresarlo. Escuchar su Novena de Beethoven basta para comprender por qué a mí, y a los que saben, nos impresiona.

Hace unas semanas se fue otro músico excepcional. En uno de los posts de junio hay una crónica de un concierto suyo en Galapagar titulada "Punk jazz". Se llamaba Mark Ledford y sólo tenía 44 años. Me siento afortunado de haberle descubierto y de haber podido ver un concierto suyo.

"Queda la música", como decía uno que yo me sé.



lunes, 29 de noviembre de 2004

Mientras Aznar comparece...

....en la Comisión del 11-M, yo reflexiono, no del todo sinceramente, acerca de mi propia vida y de cómo la veo ahora mismo.

Ayer estuve en un bar español de esos que tanto me gustan y por segunda vez en muy poco tiempo un parroquiano de avanzada edad se me desmayó por una excesiva ingesta de alcohol. “¿Acabaremos así nosotros?” me dijeron unos segundos después de que esa pregunta se instalara en mi cabeza.

En ese mismo bar español recibí una llamada con malas noticias. Algo que está siendo demasiado habitual en este maldito otoño.

El sábado lo pasé viendo la primera temporada de “Cheers”. Aprendí algo sobre mi propia persona disfrutando del flirt entre Diane y Sam. Pero no os lo voy a contar.

También escribí un post acerca de la adolescencia que no se colgó en el blog. No tengo ni la más remota idea de por qué. En él proclamaba que la edad del pavo mola mucho y que no pienso abandonarla ahora que la he recuperado a mis treintaytantos.

La noche del viernes fue larga, pero sin demasiada cerveza. Estaba previsto que perdiera el control pero mi estado anímico actual se compadece poco con una borrachera. Soy demasiado consciente de la verdad como para tener que ir a buscarla a un vaso.

Rebeca, el viernes noche, me dijo: “Todo el mundo tiene segundas y terceras oportunidades, ¿por qué no vas tú a tener una segunda y una tercera oportunidad?”. Estoy seguro que pensaba más en sus problemas que en los míos, pero lo cierto es que tiene razón.

Como dijo Eddie Felson el rápido al final de “El color del dinero”: “He vuelto”.

Luego no digas que no te avisé.




miércoles, 24 de noviembre de 2004

martes, 23 de noviembre de 2004

Noche de insomnio

El otro día volví a ver "El hijo de la novia". Hubo una frase que me impactó bastante. Aproximadamente es así.

Rafa (Ricardo Darín): San Martín es un mal ejemplo. Seguro que tenía sus quilombos, la familia y todo eso... Pero era un prócer y se la bancaba. Yo no lo soy y no me la banco.

Está claro que yo tampoco. Si no, ¿qué hago despierto a esta hora?. Sobre todo porque hoy me espera un día largo y duro con viaje de ida y vuelta a Barcelona incluído.

lunes, 22 de noviembre de 2004

Construction time again

La crónica del fin de semana arroja un resultado global más bien positivo. De todas maneras, no ha sido para tirar cohetes.


Y eso que empezó bastante mal, porque pasar el viernes noche en un concierto de M-Clan puede considerarse una clara pérdida de tiempo. Como yo ya sabía que iba a ocurrir el espectáculo que dieron los murcianos fue anodino, inofensivo, inodoro e incoloro. No era esa la razón por la que aparecí el viernes a eso de las 11 y cuarto en la Sala El Sol.


Me había citado con dos amigos, y además un tercero apareció de pronto. A una la había visto unos días antes y ese encuentro me ayudó mucho. A partir de ahora tendré que remar para tratar de ayudarla, cosa que no he hecho lo suficiente.


Hacía la tira que no veía al otro. Desde el Viña Rock, nada menos. Y además, con ese amigo apareció el tercero. Me tomé una cerveza con ellos y con una chica guapa e inteligente cuyo nombre he olvidado(creo que nunca lo supe) pero sus ojos todavía no.


El sábado pasé el día con un amigo que está lejos y que tiene a Madrid debajo de su piel. Esa misma tarde se volvía para Colonia después de un viaje relámpago. Comimos en un asturiano del centro con una excelente relación calidad/precio, nos tomamos un cafelito y le acerqué a Barajas. Normalmente hablamos de lo divino y de lo humano, pero esta vez hablamos más bien de lo humano.

Por la noche los 3 chicharros 3 que el Barça le zumbó al Trampa$ completaron un día muy bueno.


El domingo me llevé al programa de radio a dos raperos de Sanse (Jesús y Sou Chi) y quedó muy bien. Lástima que no pude grabarlo. Después, la Asamblea Utopiense fue larga y tediosa pero la soporté un poco mejor que otras veces, seguramente gracias a las dos cervecillas que me bebí.

El atleti ganó y todo.


Hoy me he levantado pensando en un disco de Depeche Mode, seguramente el mejor que han hecho nunca, "Construction time again". Parece que es la señal de que tengo que empezar a construir algo nuevo, aunque todavía no tengo la menor idea de lo que es, o más bien será.

sábado, 20 de noviembre de 2004

Paquito

Hoy me apetece contar una historia que todos conocemos, aunque no sé si lo suficiemente bien.

Erase una vez un niño llamado Paquito. Ese niño nació en Galicia en el siglo XIX. Era pequeñito de físico y también de todo lo demás. Ese niño ingresó a los 14 años en la Escuela de Infantería de Toledo y no destacó por nada.

En aquella época, principios del siglo XX, España estaba metida en una absurda guerra colonial en Marruecos, reflejo de una mentalidad imperialista que no se adecuaba a la realidad del país. Paquito fue destinado al norte de África y allí, en una guerra de tercera, se hizo un nombre como un militar de prestigio.


Paquito se convirtió a los 33 años en el general más joven de Europa. Muy poco después se distinguió por reprimir a sangre y fuego la revuelta de Asturias en el 34. Como consecuencia de esto pasó a ser la "gran esperanza blanca" de las jerarquías económicas españolas, cansadas de no tener un Hitler o un Mussolini.


Se dice que el honor es parte fundamental del equipaje ético de cualquier militar. Pero Paquito jamás lo entendió así, especialmente cuando se levantó contra una República a la que había jurado fidelidad. Esa rebelión desembocó en una amarga guerra civil que dejó un millón de muertos, un país desgarrado en dos bandos irreconciliables y que fue arrancado del concierto mundial durante 40 años.


Este hombre pequeño, no sólo de físico sino también de todo lo demás, murió hace hoy 29 años. Y todavía hay quien le echa de menos. Está claro que hay muchas maneras de ver las cosas.

viernes, 19 de noviembre de 2004

Todavía duele

Este otoño me está proporcionando un tipo de emociones que creía que ya no iba a experimentar. Suelen aparecer sin avisar y, al principio, te crees que las puedes controlar. Pero no es verdad.

Pensaba que a estas alturas iba a poder dominarlas. Pensaba que había aprendido. Lo más probable es que nunca lo haga.

La única salida es dejar que esas cosas que nos pasan se vayan desvaneciendo.

Todavía duele.

miércoles, 17 de noviembre de 2004

Díptico

1. "Soy un gilipollas"


De tanto repetirme esta frase en mis pensamientos me la voy a acabar creyendo y todo. Y no es plan.


2. Mi único proyecto.


Ahora mismo, seguir respirando, que no es poco.

martes, 16 de noviembre de 2004

Tiempo muerto

Me acabo de levantar.

Hoy voy a sumergirme en mí mismo. Me he pedido un día libre en el trabajo y cuando acabe este texto apagaré el móvil. Nadie sabe exactamente dónde estaré.

La primera vez que hice este ejercicio fue en la primavera del 98 y me sirvió para poner muchas cosas en perspectiva. Ahora no necesito nada de eso porque sé algo que entonces no sabía. Ahora sí sé lo que quiero. Y lo más importante, sé por qué lo quiero.

Mi objetivo es pedir tiempo muerto a la vida durante una sola jornada. Me gustaría mucho que se derivara alguna consecuencia práctica de este experimento, pero no creo que cambie nada. Ni en mí ni fuera de mí.

De todas maneras, alguna faceta de mi proyecto vital tendrá que cambiar muy pronto. Pero no será hoy.

lunes, 15 de noviembre de 2004

On the road

Quisiera homenajear desde aquí la figura del "bar español". Ese garito que sólo se encuentra en este país y que sirve para que los mayores de 50 años vean el fútbol y jueguen al mus. Suele tener una decoración cutre, que ya lo era en los 60 y 70, unos precios asquibles, café bebible, te ponen tapas sin pedirlas y, a veces, las viandas están francamente bien.


Ayer estuve en uno de estos. Se llama "Road" y allí ví cómo el Atleti empataba sin gloria con un gol de Colsa en Mallorca.


Ah!. Se me olvidaba. Me sentí bien, como en casa.

domingo, 14 de noviembre de 2004

Madrid en otoño

Mes de noviembre de 2004. Tarde de sábado. Luce un sol de otoño que no calienta pero sí ilumina. Un hombre de treintaytantos pasea por el barrio de Ópera. Piensa en sus cosas y se siente solo, muy solo. Sigue caminando hasta la Puerta del Sol, que está llena de gente que debe estar hablando, riendo, gritando,...Pero él no oye nada de lo que pasa a su alrededor.


Su intención es dirigirse a la Filmoteca, pero sin prisa. Se pierde por las calles aledañas a la Plaza de Santa Ana. Y entonces la ve. Es la taberna Alhambra, fundada hace muchos años. No entra, pero se queda unos segundos fuera. Durante esos segundos se acuerda de un amigo, de un amigo que está lejos, de un amigo que tiene a Madrid debajo de su piel.

jueves, 11 de noviembre de 2004

Una noche de hace muchas noches

Creo que fue en noviembre de 1994, o quizá de 1993, no estoy seguro. Fui, con dos amigos, a ver mi primer concierto de 091 a la Sala El Sol de Madrid. El grupo granadino había sacado un tiempo antes su excelente "Tormentas imaginarias". Lo que ignorábamos mis colegas y yo es que "los cero" acababan de ser cortados por su discográfica de entonces.

El recital fue rabioso. "Tormentas imaginarias" es un disco rabioso, pero la rabia no venía sólo de ahí. Yo escuché por primera vez "La canción del espantapájaros". Y tengo el recuerdo vívido de estremecerme escuchando una parte de la letra de ese tema. La que dice algo de "la plateada escarcha del amanecer".


Esa noche, uno de mis amigos, dijo: "si yo tuviera una banda de rock, sería ésto". Desde entonces no he visto nada semejante. Por eso nunca podré olvidarlo.

miércoles, 10 de noviembre de 2004

Queremos menos, tenemos menos

Periódicamente, todos echamos un vistazo a nuestra vida y vemos qué es lo que tenemos. Rara vez nos damos por satisfechos, siempre pensamos que tenemos menos de lo que nos merecemos o menos de lo que necesitamos. Ante esta constatación hay quien hace propósito de enmienda y trata de cambiar su realidad. Otros negocian consigo mismos y se dicen que lo que han logrado no está mal y que como nunca se quedarán satisfechos no merece la pena preocuparse.


Ninguna de las dos posturas funciona. Lo sé porque yo he experimentado con las dos.


Yo creo que la solución es plantear el dilema en otros términos. Es mejor identificar qué es lo queremos antes que comprobar qué es lo que atesoramos. Cuando hacemos esto muchas veces nos damos cuenta de que el problema es que nuestras ambiciones son demasiado “realistas”. Y como si buscamos 5, nos quedaremos con 3, si sólo aspiramos a 3, tendremos aún menos.


Esto mismo lo dice mejor que yo la película argentina “Luna de Avellaneda”.

martes, 9 de noviembre de 2004

Mi día triste

Son las 7 y pico y me he tirado todo el día en calzoncillos viendo episodios de "Yo, Claudio" en DVD. Aún no me he duchado.

Se puede decir tranquilamente que hoy está siendo "mi día triste". Nada que ver con la famosa "noche triste" de Hernán Cortés. Ni yo puedo osar comparame al extremeño ni todo esto acabará con la conquista del Imperio Azteca.

Me voy a pegar un duchazo.

Gracias a todos.


viernes, 5 de noviembre de 2004

Game over

El desembarco de Normandía no ha terminado con la liberación de París. He luchado con mis armas y no he perdido esta guerra. Aunque tampoco la he ganado.

Empieza un nueva etapa.


No os preocupéis por mí. Ni siquiera me quiero emborrachar.

Se acabaron los juegos

Hoy es el Día D.

jueves, 4 de noviembre de 2004

Berlín

Los Glamour to Kill (y la lluvia) me han recordado mis vacaciones en Berlín. Eso me ha hecho volver a los posts que dejé durante mi estancia allí.


Es probable que haga referencia en el futuro a alguno de ellos, por eso los cito ahora. Están en los archivos de julio y van desde "Ich bin berliner" hasta "La vuelta al cole".


Lo que está claro es que algunas máscaras han caído desde entonces.

miércoles, 3 de noviembre de 2004

Sira

Sira es mi amiga, pero la veo muy poquito. Ayer me dijo que sigue este blog y que, de alguna manera, me está "redescubriendo". Creo que esa fue exactamente la palabra que utilizó.


Sira es una mujer muy fuerte, pero muy débil. Quiero decir que puede con todo, pero que, también, todo le afecta, hasta la más mínima cosa.


Sira es generosa y tiene un corazón enorme. A veces pienso que los demás creemos más en ella que ella misma. Bueno, a veces no. Lo pienso siempre.


Sira es mi amiga y ayer la ví en un concierto. Pero se me encogió el corazón cuando declaró que lloraba dos veces al día.


Aquí, un amigo. Para lo que necesites.

martes, 2 de noviembre de 2004

Preguntas angustiosas

¿Es amistad pensar amistad?.

¿Fue eso mi amistad con Eva?. ¿Sólo un pensamiento?.

Parece ser que sí.

Aún no entiendo que pasó.

lunes, 1 de noviembre de 2004

Hélices

Ayer, por motivos laborales, embarqué por dos veces en un avión de hélices de la compañía Air Nostrum. Tras esa pintoresca experiencia, me declaro, solemnemente, un seguidor acérrmo de este tipo de aeronaves. Se mueven menos que los jets; van más despacio y vuelan más bajo por lo que se puede ver mejor el paisaje; el aterrizaje y el despegue no son tan bruscos como en los aviones a chorro.

Además, ¿quién no se acuerda del famoso plano del final de "Casablanca" en el que las hélices del avión de Ingrid Bergman empiezan a rotar furiosamente?. ¿Cómo pueden competir con eso los aviones a reacción?.