La decadencia

Siempre he pensado que algo decadente es algo hermoso. La palabra en sí, decadencia, tiene un timbre muy sonoro. Luego está el toque filósofico de que para entrar en decadencia antes has logrado el apogeo, y eso no lo consigue mucha gente. Y por encima de todo, la imagen del noble arruinado es novelesca a más no poder.


Además, no es lo mismo el declive que la decadencia. Lo primero acontece cuando pierdes tus habilidades pero no tu vanidad. Entonces te acercas a la indignidad y al ridículo. Lo segundo es casi lo mismo, con el importante añadido de que la vanidad también desaparece. Y ya sólo intentas lo que sabes que puedes hacer. De ahí que muchos artistas hayan sido capaces de dar lo mejor de su obra en su decadencia, porque eran ellos mismos en su estado más puro.


Es triste reseñar que Paco de Lucía no está en decadencia.

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