Atasco

Hacía tiempo que no me comía uno. Durante una etapa de mi vida soportaba casi a diario un atasco. Fue en el periodo 1999-2002. No es casualidad que en esa etapa de mi existencia tomara algunas de las peores decisiones que ha adoptado jamás.


Como en todo, lo malo del atasco no es el hecho meramente físico, sino la consecuencia directa que se deriva de él. Hacer un trayecto de 20 minutos en una hora y media (o no completarlo como hoy ha sido el caso) sólo trae problemas. La frustración sólo es el más llamativo, pero no el más grave. Lo peor es esa sensación que se te queda de que hagas lo que hagas vas a llegar tarde (o no llegar). Si eso se queda pegado a tu ánimo y lo llevas a otras facetas de tu vida, bajas tu nivel de exigencia. Y la cagas cuando tienes que elegir. Doy fe.


Hoy me he papeado uno de los atascos más coñazos en mi larga carrera como sufrido conductor. La buena noticia es que no estaba solo. También para los atascos, es bueno estar acompañado. Ya sé que es una ficción eso de no estar solo, pero es mejor creerte (un poquito) que no lo estás a saber que lo estás.


Comentarios

djflow ha dicho que…
...sobre todo si no llegas a un destino como el que te esperaba. El escote de la Watling me ha hecho llorar (entre otras cosas).

Y no has podido conocer a r (bueno, tampoco la habrías conocido si hubieras llegado. No ha venido en absoulto. Era la (pen)última para colmar el vaso del desencanto).

Pero volviendo a la Watling: es un ángel. Y punto

¡Ah! ¿el concierto? bueno, apañadito