miércoles, 30 de junio de 2004

Piano bar (o de cómo se me fue la olla)

En mi puta vida había visto tocar a dúo a 2 pianistas. Había flipado varios veces con Tete haciendo piano solo y tengo algunas grabaciones del Brubeck y el Monk tocando juntos (aunque no me molan mucho). Pero dos pianistas en directo y mientras anochece es otra cosa.


Me gustó tanto, me metí tanto, que se me fue un poco la pelota. De pronto empecé a pensar que era como una sesión de tecno. Kenny Barron y Mulgrew Miller iban mezclando sus solos, que eran matemáticos, geométricos, perfectos. Mientras uno terminaba, el otro empezaba, aprovechando los huecos que iban dejando y con los mismos bpm's, perdón, con el mismo swing.


Afortunadamente, luego llegó Michael Brecker y me trajo a la realidad. Duré 45 segundos. Está claro que el mundo no necesita otro desteñido con pinta de maestro de instituto profanando a Coltrane. Por lo menos yo no lo necesito.

Punk jazz

La cosa va como sigue. Un escenario lleno de instrumentos. Un teatro con menos de 50 personas. Un negro con gafas e indumentaria oriental. El negro con gafas (e indumentaria oriental) sale y toca todos, pero todos, los instrumentos que hay en el escenario. Y encima el tío canta, hace scat jazz, silba, hace temas a capella. Y todo es muy bonito.


Se llama Mark Ledford, tiene 6 grammys, toca con el Metheny y actuó como si estuviera en un estadio repleto (incluso se marcó un bis). Si eso no es punk...

martes, 29 de junio de 2004

Atasco

Hacía tiempo que no me comía uno. Durante una etapa de mi vida soportaba casi a diario un atasco. Fue en el periodo 1999-2002. No es casualidad que en esa etapa de mi existencia tomara algunas de las peores decisiones que ha adoptado jamás.


Como en todo, lo malo del atasco no es el hecho meramente físico, sino la consecuencia directa que se deriva de él. Hacer un trayecto de 20 minutos en una hora y media (o no completarlo como hoy ha sido el caso) sólo trae problemas. La frustración sólo es el más llamativo, pero no el más grave. Lo peor es esa sensación que se te queda de que hagas lo que hagas vas a llegar tarde (o no llegar). Si eso se queda pegado a tu ánimo y lo llevas a otras facetas de tu vida, bajas tu nivel de exigencia. Y la cagas cuando tienes que elegir. Doy fe.


Hoy me he papeado uno de los atascos más coñazos en mi larga carrera como sufrido conductor. La buena noticia es que no estaba solo. También para los atascos, es bueno estar acompañado. Ya sé que es una ficción eso de no estar solo, pero es mejor creerte (un poquito) que no lo estás a saber que lo estás.


domingo, 27 de junio de 2004

Benson

El viernes pasado fui a ver a George Benson al Galapajazz 2004. La verdad es que me gustó mucho aunque, en otro tiempo, el tipo de concierto que ofreció me hubiera repugnado.


Mr. Benson es uno de los guitarristas de jazz de fraseo más preciso. Yo no tengo noticia de otro que sea capaz, como él, de tocar como 7 notas en un segundo, escucharlas todas, y que la cosa sea rítmica y melódica. Pero es que además, es un gran cantante de soul sofisticado y comercial. Ni que decir tiene que yo siempre fui más fan de su magisterio a las 6 cuerdas que de sus habilidades gargantiles.


Por eso, el hecho de que en el show hubiera una gran preponderancia de temas vocales era, a priori, algo que podía resultar desalentador. Pero no.


Benson salió con unos pantalones color plata y fue presentado como un ganador de Grammy. Todo resultó divertido, a veces encantador y a veces cutre (sobre todo cuando sonaban unos desavaídos metales pregrabados). El repertorio se basó en los temas de la segunda mitad de los 70 y los 80. Por lo tanto sonaron muchas de las bonitas: "Weekend in L.A.", "Beyond the sea", "Breezin'" o una espectacular "Give me the night". La banda era tan eficaz como pofesional, adoptando casi todos ellos papeles de "entertainers", algo que contribuyó a que la velada fuera muy entretenida.

Algunos, como una versión más joven de mí mismo, podrían decir que no fue un concierto de jazz. Pero yo digo que sí. Que el jazz es, primordialmente, música popular y de baile. Eso fue lo que puso Benson en el escenario. De hecho, la gente se levantó de sus asientos y terminó bailando con una sonrisa en la boca.


Como dice uno que yo me sé, "qué bien hicimos en venir".

jueves, 24 de junio de 2004

Lo que no puede ser...

...no puede ser y además es imposible. Pero a veces lo que no puede ser, no sólo puede ser, sino que además es. Y eso trae como consecuencia que:

1. Nadie sabe nada
2. No todo pasa porque tiene que pasar. Algunas cosas pasan porque no tienen que pasar.


Todo esto significa que es muy fácil hacer un juego de palabras sin contenido. Pero también que demasiadas veces el contenido no existe. Y de existir es más sencillo que un ingenioso retruécano.

Ayer tocaron los Lagartija

Pero han cambiado algunas cosas de 10 años a esta parte. Por ejemplo, tanto Antonio Arias como yo nos hemos quedado calvos. Lagartija Nick van con dos bajos. Erick se fue del grupo y ahora está de vuelta. Puede que ahora sea un grupo más completo, más versátil. Pero, la vibración sigue siendo la misma.


Antonio Arias sigue siendo igual de intimidante que cuando les ví en el Silikona en el 94. Pero esta vez yo estaba en primera fila. En aquel concierto las cosas fueron tan salvajes que acercarse a pie de escenario era, o por lo menos parecía, peligroso. La única diferencia con respecto a aquello es que el Arena es más grande que el Silikona y que había sitio para todos. Y que no había columnas. Y que no había televisiones ofreciendo un partido grabado de Nigeria en la Copa de África.


Lo que está claro es que la noche en que se acabe el mundo tocarán los Lagartija en algún garito infecto. O algún grupo que se les parezca mucho. Y yo trataré de estar ahí.


Te lo perdiste, Flowers.

miércoles, 23 de junio de 2004

Hoy tocan los Lagartija

Y eso me hace pensar que el "Inercia" salió hace más de diez años. Y que yo sigo siendo el mismo de antes. Y que no sé si alegrarme o no.


"...esa extraña inercia..."