Menosprecio de corte y alabanza de aldea
"Hay dos maneras de ser feliz: Una, hacerse el idiota. La otra, serlo" Enrique Jardiel Poncela
domingo 18 de septiembre de 2011
Otro planeta
Este fin de semana, por motivos laborales, he dormido dos noches en Miranda de Ebro, justo en la frontera entre Euskadi y Castilla.
En la recepción del hotel donde paré sólo tenían La Razón y El Mundo. Por lo tanto, si quería leer el periódico no tenía otra opción que sumergirme en esas procelosas aguas. No es algo que me asuste. Con cierta frecuencia, suelo leer y escuchar a esos portavoces de la derecha ultramontana que son los columnistas de la prensa diestra. No conozco ningún sector en el que se digan más tonterías por segundo que en ese. Lo curioso es que, normalmente, se contradicen de manera grosera. Siempre lo negarán, aunque digan algo un día y lo contrario al día siguiente. Ellos, más que los demás, necesitan adecuar la realidad a su ideología. Es un ejercicio apriorístico (por cierto, esta palabra existe). No es difícil elucubrar sobre lo que hubieran dicho si un gobierno de derechas hubiera repuesto el Impuesto sobre el Patrimonio.
Y aquí quería llegar.
Esto titulaba el viernes "La razón" acerca del Impuesto del Patrimonio.
Obvio es decir que lo que hizo el gobierno es electoralista. Un tímido e inútil guiño a su electorado de izquierdas al que viene torturando con saña en los últimos 18 meses.
Afirmar que es un castigo al ahorro es una mamarrachada peligrosa. Pienso en el mirandés que leyó ese titular. Seguramente se lo creería casi a pies juntillas. Puede que piense que, en cuanto pueda ahorrar un poco más de la cuenta, estos malditos rojos le van a sacar la sangre. Nada hay en el titular que explique que ese tributo no le va a tocar ni de lejos. La mayoría de nosotros ni siquiera conocemos a personas que vayan a verse afectados por él.
Por otro lado, poner el acento en el ahorro es, en estos tiempos que corren, imprudente. No es la falta de acumulación de riquezas uno de los problemas de esta crisis. De la misma manera que el drama actual no es el deficit sino el paro, el obstáculo para superar esta crisis no está en el ahorro sino en la contracción del consumo. Para otro día dejo lo de explicar por qué la jerarquía económica pone el acento en cosas que no nos sacarán de este atolladero.
El Impuesto sobre el Patrimonio es residual. Tanto en el porcentaje de población afectada como en la cantidad de dinero que se recaudará. Sin embargo, es muy importante por varias razones. Sirve para luchar contra la defraudación del IRPF. Allí donde hay un patrimonio hay renta. Esto funciona como una pista muy sólida para los inspectores de Hacienda. Y si ese patrimonio no genera ninguna renta, al tener que pagar el tributo, el propietario buscará la manera de hacerle generar un rendimiento. Y eso conllevará un aumento de la actividad económica, otra de las recetas para cerrar este periodo de recesión o crecimiento débil en el que vivimos.
En un pais cuya presión fiscal es de las menores de Europa la reintroducción del Impuesto sobre el Patrimonio no es un castigo. En un país donde las SICAV tributan al 1% la reintroducción del Impuesto sobre el Patrimonio no debe entenderse en clave confiscatoria.
Esto no lo dice La Razón. Ni El Mundo. Tampoco El País. Por eso me siento tantas veces en otro planeta. Como me ocurrió una mañana de septiembre de 2011 en la que amanecí a orillas del Ebro.
miércoles 14 de septiembre de 2011
El país del "Se vende" o "Se alquila"
Mañana se cumple el tercer aniversario del nacimiento de La Crisis. Tal día como mañana en 2008 Lehman Brothers se declaró en bancarrota y esa fue la fecha elegida como el comienzo "oficial" de la recesión, aunque sus síntomas ya se venían notando en los meses precedentes.
Desde entonces, todo ha ido de mal en peor. El paro en España se ha doblado. Los bancos no ponen circulante en la calle. El consumo se contrae a ojos vista. Todo nos parece mucho más caro. Incluso hay quien echa de menos la peseta.
Todas estas realidades son muy duras. Sin embargo, lo que más me asusta es ver, casi en cada manzana de mi ciudad, uno o varios carteles de "Se vende" o "Se alquila".
Desde entonces, todo ha ido de mal en peor. El paro en España se ha doblado. Los bancos no ponen circulante en la calle. El consumo se contrae a ojos vista. Todo nos parece mucho más caro. Incluso hay quien echa de menos la peseta.
30 euros
La gente es mucho más pesimista con respecto al futuro. Conozco a gente de 50 años que cree que ya no va a vivir una época de auge económico. La gente de mi generación se enfrenta a la posibilidad de tener que volver a empezar, algunos ya lo han hecho. Las mujeres y hombres que recién entran en el mercado laboral (cuando entran) no ganan ni para pipas. He compartido redacción con becarios de más de 30 años.
Todas estas realidades son muy duras. Sin embargo, lo que más me asusta es ver, casi en cada manzana de mi ciudad, uno o varios carteles de "Se vende" o "Se alquila".
sábado 10 de septiembre de 2011
Otoño de cine (2)
La otra gran película que quiero ver este otoño la firma David Cronenberg, un realizador que no está entre mis favoritos aunque siempre me interesa todo lo que hace. Luego me puede gustar o no, esa ya es otra cuestión.
El trabajo más reciente de Cronenberg es "Un método peligroso", una inmersión en la genésis del psicoanálisis que documenta la rivalidad entre Freud y Jung.
Cronenberg ha abandonado su aproximación más salvaje en los últimos tiempos. Eso es un arma de doble filo. A favor está que la historia que cuenta es tan poderosa como para que no haga falta una visión radical y extrema. Y sin embargo, la historia es poderosa, sí, y también radical y extrema, lo que pide a gritos al Cronenberg más bestia.
Se estrena el 25 de noviembre en España. Ardo en ganas de ir al cine para verla.
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